La hora de la gloria: La Cruz y la Resurrección [Presentación] — Estudia la Biblia Hoy





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La hora de la gloria: La Cruz y la Resurrección

Presentación
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 CONTENIDO 

- 1. Sábado — La hora de la gloria: La cruz y la resurrección

- Verso clave

“Entonces Pilato le dijo: ‘¿Luego, tú eres rey?’ Respondió Jesús: ‘Tú lo has dicho. Yo soy rey. Yo para esto he nacido, para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad oye mi voz’” Juan 18:37
RVR1960 37 Le dijo entonces Pilato: ¿Luego, eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz. NTV 37 Pilato le dijo: — ¿Entonces eres un rey? — Tú dices que soy un rey — contestó Jesús — . En realidad, yo nací y vine al mundo para dar testimonio de la verdad. Todos los que aman la verdad reconocen que lo que digo es cierto.

- Introducción

La crucifixión y la resurrección de Jesús son el punto culminante del Evangelio de Juan. Mientras los primeros diez capítulos abarcan tres años y medio, los capítulos 11 al 20 cubren entre una y dos semanas, enfocándose intensamente en los eventos finales de la vida de Cristo. Juan presenta la cruz no solo como un acto de sufrimiento, sino como la glorificación y entronización de Jesús. Este contraste irónico destaca cómo, a través de su muerte humillante, Jesús triunfa como Salvador y Rey.

- Reflexión inicial

La cruz nos desafía a ver el triunfo divino en el sacrificio y a comprender cómo la gloria de Dios se revela en la redención. ¿Cómo podemos aplicar esta paradoja a nuestra vida espiritual?

- 2. Domingo — ¿Qué es la verdad?

- Lectura bíblica

Juan 18:33-38
RVR1960 33 Entonces Pilato volvió a entrar en el pretorio, y llamó a Jesús y le dijo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? 34 Jesús le respondió: ¿Dices tú esto por ti mismo, o te lo han dicho otros de mí? 35 Pilato le respondió: ¿Soy yo acaso judío? Tu nación, y los principales sacerdotes, te han entregado a mí. ¿Qué has hecho? 36 Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí. 37 Le dijo entonces Pilato: ¿Luego, eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz. 38 Le dijo Pilato: ¿Qué es la verdad? Y cuando hubo dicho esto, salió otra vez a los judíos, y les dijo: Yo no hallo en él ningún delito. NTV 33 Entonces Pilato volvió a entrar en su residencia y pidió que le trajeran a Jesús. — ¿Eres tú el rey de los judíos? — le preguntó. 34 Jesús contestó: — ¿Lo preguntas por tu propia cuenta o porque otros te hablaron de mí? 35 — ¿Acaso yo soy judío? — replicó Pilato — . Tu propio pueblo y sus principales sacerdotes te trajeron a mí para que yo te juzgue. ¿Por qué? ¿Qué has hecho? 36 Jesús contestó: — Mi reino no es un reino terrenal. Si lo fuera, mis seguidores lucharían para impedir que yo sea entregado a los líderes judíos; pero mi reino no es de este mundo. 37 Pilato le dijo: — ¿Entonces eres un rey? — Tú dices que soy un rey — contestó Jesús — . En realidad, yo nací y vine al mundo para dar testimonio de la verdad. Todos los que aman la verdad reconocen que lo que digo es cierto. 38 — ¿Qué es la verdad? — preguntó Pilato. Entonces salió de nuevo adonde estaba el pueblo y dijo: — Este hombre no es culpable de ningún delito,

Durante su juicio ante Pilato, Jesús afirmó que había venido al mundo para dar testimonio de la verdad. Pilato, en cambio, preguntó: “¿Qué es la verdad?”, pero no esperó una respuesta. La verdad es un tema central en el Evangelio de Juan, con Jesús siendo identificado como “el camino, la verdad y la vida” Juan 14:6
RVR1960 6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. NTV 6 Jesús le contestó: — Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie puede ir al Padre si no es por medio de mí.
Sin embargo, Pilato, debido a sus prejuicios y presiones externas, no logró comprender quién estaba frente a él.

- Pregunta de reflexión

¿Cómo entiendes la idea de que Jesús es la verdad? ¿Cómo puedes vivir según esa verdad en un mundo lleno de engaños?

- Aplicación personal

Reflexiona sobre cómo la verdad de Jesús puede guiar tus decisiones y cómo puedes compartir esa verdad con otros de manera clara y amorosa.

- 3. Lunes — ¡He aquí el hombre!

- Lectura bíblica

Juan 18:38-40
RVR1960 38 Le dijo Pilato: ¿Qué es la verdad? Y cuando hubo dicho esto, salió otra vez a los judíos, y les dijo: Yo no hallo en él ningún delito. 39 Pero vosotros tenéis la costumbre de que os suelte uno en la pascua. ¿Queréis, pues, que os suelte al Rey de los judíos? 40 Entonces todos dieron voces de nuevo, diciendo: No a este, sino a Barrabás. Y Barrabás era ladrón. NTV 38 — ¿Qué es la verdad? — preguntó Pilato. Entonces salió de nuevo adonde estaba el pueblo y dijo: — Este hombre no es culpable de ningún delito, 39 pero ustedes tienen la costumbre de pedirme cada año que ponga en libertad a un preso durante la Pascua. ¿Quieren que deje en libertad a ese “rey de los judíos”? 40 Pero ellos contestaron a gritos: — ¡No! , a ese hombre, no. ¡Queremos a Barrabás! (Barrabás era un insurgente).
Juan 19:1-5
RVR1960 1 Así que, entonces tomó Pilato a Jesús, y le azotó. 2 Y los soldados entretejieron una corona de espinas, y la pusieron sobre su cabeza, y le vistieron con un manto de púrpura; 3 y le decían: ¡Salve, Rey de los judíos! y le daban de bofetadas. 4 Entonces Pilato salió otra vez, y les dijo: Mirad, os lo traigo fuera, para que entendáis que ningún delito hallo en él. 5 Y salió Jesús, llevando la corona de espinas y el manto de púrpura. Y Pilato les dijo: ¡He aquí el hombre! NTV 1 Entonces Pilato mandó azotar a Jesús con un látigo que tenía puntas de plomo. 2 Los soldados armaron una corona de espinas y se la pusieron en la cabeza y lo vistieron con un manto púrpura. 3 «¡Viva el rey de los judíos! », se burlaban de él mientras lo abofeteaban. 4 Pilato volvió a salir y le dijo al pueblo: «Ahora lo voy a traer, pero que quede bien claro que yo no lo encuentro culpable de nada». 5 Entonces Jesús salió con la corona de espinas sobre la cabeza y el manto púrpura puesto. Y Pilato dijo: «¡Miren, aquí tienen al hombre! ».

Pilato intentó persuadir al pueblo para que pidieran la liberación de Jesús, pero, presionado por los líderes religiosos y la multitud, permitió que se burlaran y golpearan a Jesús. A pesar de esto, presentó a Jesús como “el hombre”, resaltando involuntariamente la humanidad de Cristo, quien, aunque cubierto de humillación, era el Cordero de Dios que quitaba el pecado del mundo.

- Pregunta de reflexión

¿Qué nos enseña la respuesta de Pilato y de los líderes religiosos sobre el peligro de comprometer principios por temor o presión?

- Aplicación personal

Examina tus decisiones a la luz de los principios de Dios, asegurándote de no ceder a las presiones del entorno.

- 4. Martes — Consumado está

- Lectura bíblica

Juan 19:17-30
RVR1960 (Mt. 27.
32-50; Mr. 15.
21-37; Lc. 23.
26-49) 17 Y él, cargando su cruz, salió al lugar llamado de la Calavera, y en hebreo, Gólgota; 18 y allí le crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio. 19 Escribió también Pilato un título, que puso sobre la cruz, el cual decía: JESÚS NAZARENO, REY DE LOS JUDÍOS. 20 Y muchos de los judíos leyeron este título; porque el lugar donde Jesús fue crucificado estaba cerca de la ciudad, y el título estaba escrito en hebreo, en griego y en latín. 21 Dijeron a Pilato los principales sacerdotes de los judíos: No escribas: Rey de los judíos; sino, que él dijo: Soy Rey de los judíos. 22 Respondió Pilato: Lo que he escrito, he escrito. 23 Cuando los soldados hubieron crucificado a Jesús, tomaron sus vestidos, e hicieron cuatro partes, una para cada soldado. Tomaron también su túnica, la cual era sin costura, de un solo tejido de arriba abajo. 24 Entonces dijeron entre sí: No la partamos, sino echemos suertes sobre ella, a ver de quién será. Esto fue para que se cumpliese la Escritura, que dice: Repartieron entre sí mis vestidos, Y sobre mi ropa echaron suertes. Y así lo hicieron los soldados. 25 Estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cleofas, y María Magdalena. 26 Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo. 27 Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa. 28 Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese: Tengo sed. 29 Y estaba allí una vasija llena de vinagre; entonces ellos empaparon en vinagre una esponja, y poniéndola en un hisopo, se la acercaron a la boca. 30 Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.
NTV 17 Él, cargando su propia cruz, fue al sitio llamado Lugar de la Calavera (en hebreo, Gólgota ). 18 Allí lo clavaron en la cruz. También crucificaron a otros dos con él, uno a cada lado, y a Jesús, en medio. 19 Y Pilato colocó un letrero sobre la cruz, que decía: «Jesús de Nazaret, el Rey de los judíos». 20 El lugar donde crucificaron a Jesús estaba cerca de la ciudad, y el letrero estaba escrito en hebreo, en latín y en griego, para que muchos pudieran leerlo. 21 Entonces los principales sacerdotes se opusieron y le dijeron a Pilato: — Cambia la inscripción “El Rey de los judíos” por una que diga “Él dijo: ‘Yo soy el Rey de los judíos’”. 22 — No — respondió Pilato — . Lo que he escrito, escrito está y así quedará. 23 Una vez que los soldados terminaron de crucificarlo, tomaron la ropa de Jesús y la dividieron en cuatro partes, una para cada uno de ellos. También tomaron la túnica, la cual no tenía costura y había sido tejida de arriba a abajo en una sola pieza. 24 Así que dijeron: «En lugar de rasgarla, tiremos los dados para ver quién se la queda». Con eso se cumplió la Escritura que dice: «Se repartieron mi vestimenta entre ellos y tiraron los dados por mi ropa». Así que eso fue lo que hicieron. 25 Estaban de pie junto a la cruz la madre de Jesús, la hermana de su madre, María la esposa de Cleofas y María Magdalena. 26 Cuando Jesús vio a su madre al lado del discípulo que él amaba, le dijo: «Apreciada mujer, ahí tienes a tu hijo». 27 Y al discípulo le dijo: «Ahí tienes a tu madre». Y, a partir de entonces, ese discípulo la llevó a vivir a su casa. 28 Jesús sabía que su misión ya había terminado y, para cumplir las Escrituras, dijo: «Tengo sed». 29 Había allí una vasija de vino agrio, así que mojaron una esponja en el vino, la pusieron en una rama de hisopo y la acercaron a los labios de Jesús. 30 Después de probar el vino, Jesús dijo: «¡Todo está cumplido! ». Entonces inclinó la cabeza y entregó su espíritu.

En la cruz, Jesús declaró: “Consumado está”. Estas palabras no solo señalaron el fin de su sufrimiento, sino el cumplimiento completo de la obra de redención. La inscripción sobre la cruz, “Jesús Nazareno, Rey de los judíos”, aunque puesta en tono burlón, testificó la verdad de su identidad como Rey y Salvador.

- Pregunta de reflexión

¿Qué significa para ti la declaración “Consumado está”? ¿Cómo se aplica a tu vida diaria y tu relación con Dios?

- Aplicación personal

Reflexiona sobre la obra terminada de Cristo en la cruz y cómo esto te da confianza para vivir una vida plena en Él.

- 5. Miércoles — La tumba vacía

- Lectura bíblica

Juan 20:1-10
RVR1960 (Mt. 28.
1-10; Mr. 16.
1-8; Lc. 24.
1-12) 1 El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro. 2 Entonces corrió, y fue a Simón Pedro y al otro discípulo, aquel al que amaba Jesús, y les dijo: Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto. 3 Y salieron Pedro y el otro discípulo, y fueron al sepulcro. 4 Corrían los dos juntos; pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro, y llegó primero al sepulcro. 5 Y bajándose a mirar, vio los lienzos puestos allí, pero no entró. 6 Luego llegó Simón Pedro tras él, y entró en el sepulcro, y vio los lienzos puestos allí, 7 y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, no puesto con los lienzos, sino enrollado en un lugar aparte. 8 Entonces entró también el otro discípulo, que había venido primero al sepulcro; y vio, y creyó. 9 Porque aún no habían entendido la Escritura, que era necesario que él resucitase de los muertos. 10 Y volvieron los discípulos a los suyos.
NTV 1 El domingo por la mañana temprano, mientras aún estaba oscuro, María Magdalena llegó a la tumba y vio que habían rodado la piedra de la entrada. 2 Corrió y se encontró con Simón Pedro y con el otro discípulo, a quien Jesús amaba. Les dijo: «¡Sacaron de la tumba el cuerpo del Señor, y no sabemos dónde lo pusieron! ». 3 Pedro y el otro discípulo se dirigieron a la tumba. 4 Ambos iban corriendo, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó primero a la tumba. 5 Se agachó a mirar adentro y vio los lienzos de lino apoyados ahí, pero no entró. 6 Luego llegó Simón Pedro y entró en la tumba. Él también notó los lienzos de lino allí, 7 pero el lienzo que había cubierto la cabeza de Jesús estaba doblado y colocado aparte de las otras tiras. 8 Entonces el discípulo que había llegado primero a la tumba también entró y vio y creyó, 9 porque hasta ese momento aún no habían entendido las Escrituras que decían que Jesús tenía que resucitar de los muertos. 10 Después cada uno se fue a su casa.

La tumba vacía fue una evidencia innegable de la resurrección de Jesús. Los lienzos cuidadosamente doblados mostraban que su cuerpo no había sido robado, sino que había resucitado tal como lo había prometido. Esta evidencia transformó la incredulidad en fe para los primeros discípulos.

- Pregunta de reflexión

¿Cómo refuerza la resurrección tu esperanza y fe en Cristo? ¿Qué impacto tiene en tu vida diaria?

- Aplicación personal

Permite que la victoria de la resurrección te inspire a vivir con confianza en la promesa de la vida eterna y a compartir esta esperanza con otros.

- 6. Jueves — Jesús y María

- Lectura bíblica

Juan 20:11-18
RVR1960 (Mr. 16.
9-11) 11 Pero María estaba fuera llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro; 12 y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto. 13 Y le dijeron: Mujer, ¿por qué lloras? Les dijo: Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto. 14 Cuando había dicho esto, se volvió, y vio a Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús. 15 Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré. 16 Jesús le dijo: ¡María! Volviéndose ella, le dijo: ¡Raboni! (que quiere decir, Maestro). 17 Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios. 18 Fue entonces María Magdalena para dar a los discípulos las nuevas de que había visto al Señor, y que él le había dicho estas cosas.
NTV 11 María se encontraba llorando fuera de la tumba y, mientras lloraba, se agachó y miró adentro. 12 Vio a dos ángeles vestidos con vestiduras blancas, uno sentado a la cabecera y el otro a los pies, en el lugar donde había estado el cuerpo de Jesús. 13 — Apreciada mujer, ¿por qué lloras? — le preguntaron los ángeles. — Porque se han llevado a mi Señor — contestó ella — , y no sé dónde lo han puesto. 14 Dio la vuelta para irse y vio a alguien que estaba de pie allí. Era Jesús, pero ella no lo reconoció. 15 — Apreciada mujer, ¿por qué lloras? — le preguntó Jesús — . ¿A quién buscas? Ella pensó que era el jardinero y le dijo: — Señor, si usted se lo ha llevado, dígame dónde lo puso, y yo iré a buscarlo. 16 — ¡María! — dijo Jesús. Ella giró hacia él y exclamó: — ¡Raboní! (que en hebreo significa “Maestro”). 17 — No te aferres a mí — le dijo Jesús — , porque todavía no he subido al Padre; pero ve a buscar a mis hermanos y diles: “Voy a subir a mi Padre y al Padre de ustedes, a mi Dios y al Dios de ustedes”. 18 María Magdalena encontró a los discípulos y les dijo: «¡He visto al Señor! ». Y les dio el mensaje de Jesús.

María Magdalena, llena de tristeza, encontró consuelo al escuchar a Jesús llamarla por su nombre. Este momento transformador le reveló que el Salvador había resucitado. María se convirtió en la primera mensajera del evangelio de la resurrección, compartiendo la buena nueva con los discípulos.

- Pregunta de reflexión

¿Cómo puedes reconocer la voz de Jesús en medio de tus propios momentos de dolor y confusión?

- Aplicación personal

Busca momentos de comunión con Dios para escuchar su voz y permite que esta relación transforme tu vida y testimonio.

- 7. Viernes — Para estudiar y meditar

- Lectura adicional

Elena de White, El Deseado de todas las gentes, pp. 719-752; Clifford Goldstein, ¡Ha resucitado! Encontrando esperanza en la tumba vacía (Florida: ACES, 2022)

Elena de White destaca que el sacrificio y la victoria de Cristo tienen un significado profundo, no solo para los seres humanos, sino también para los ángeles y los mundos no caídos. La resurrección de Jesús es la base de nuestra fe y la garantía de nuestra victoria sobre el pecado y la muerte.

- Pregunta de reflexión

¿Qué pasos puedes tomar para profundizar tu comprensión de la cruz y la resurrección? ¿Cómo puedes vivir en la certeza de la victoria de Cristo?

- Aplicación personal

Medita en la victoria de Cristo y permite que su resurrección te inspire a vivir con esperanza, amor y gratitud.

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