RVR196033 Entonces Pilato volvió a entrar en el pretorio, y llamó a Jesús y le dijo: ¿Eres tú el Rey de los judíos?
34 Jesús le respondió: ¿Dices tú esto por ti mismo, o te lo han dicho otros de mí?
35 Pilato le respondió: ¿Soy yo acaso judío? Tu nación, y los principales sacerdotes, te han entregado a mí. ¿Qué has hecho?
36 Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí.
37 Le dijo entonces Pilato: ¿Luego, eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.
38 Le dijo Pilato: ¿Qué es la verdad? Y cuando hubo dicho esto, salió otra vez a los judíos, y les dijo: Yo no hallo en él ningún delito.
39 Pero vosotros tenéis la costumbre de que os suelte uno en la pascua. ¿Queréis, pues, que os suelte al Rey de los judíos?
40 Entonces todos dieron voces de nuevo, diciendo: No a este, sino a Barrabás. Y Barrabás era ladrón.
NTV33 Entonces Pilato volvió a entrar en su residencia y pidió que le trajeran a Jesús. — ¿Eres tú el rey de los judíos? — le preguntó.
34 Jesús contestó: — ¿Lo preguntas por tu propia cuenta o porque otros te hablaron de mí?
35 — ¿Acaso yo soy judío? — replicó Pilato — . Tu propio pueblo y sus principales sacerdotes te trajeron a mí para que yo te juzgue. ¿Por qué? ¿Qué has hecho?
36 Jesús contestó: — Mi reino no es un reino terrenal. Si lo fuera, mis seguidores lucharían para impedir que yo sea entregado a los líderes judíos; pero mi reino no es de este mundo.
37 Pilato le dijo: — ¿Entonces eres un rey? — Tú dices que soy un rey — contestó Jesús — . En realidad, yo nací y vine al mundo para dar testimonio de la verdad. Todos los que aman la verdad reconocen que lo que digo es cierto.
38 — ¿Qué es la verdad? — preguntó Pilato. Entonces salió de nuevo adonde estaba el pueblo y dijo: — Este hombre no es culpable de ningún delito,
39 pero ustedes tienen la costumbre de pedirme cada año que ponga en libertad a un preso durante la Pascua. ¿Quieren que deje en libertad a ese “rey de los judíos”?
40 Pero ellos contestaron a gritos: — ¡No! , a ese hombre, no. ¡Queremos a Barrabás! (Barrabás era un insurgente).
Juan 19:1-5
RVR19601 Así que, entonces tomó Pilato a Jesús, y le azotó.
2 Y los soldados entretejieron una corona de espinas, y la pusieron sobre su cabeza, y le vistieron con un manto de púrpura;
3 y le decían: ¡Salve, Rey de los judíos! y le daban de bofetadas.
4 Entonces Pilato salió otra vez, y les dijo: Mirad, os lo traigo fuera, para que entendáis que ningún delito hallo en él.
5 Y salió Jesús, llevando la corona de espinas y el manto de púrpura. Y Pilato les dijo: ¡He aquí el hombre!
NTV1 Entonces Pilato mandó azotar a Jesús con un látigo que tenía puntas de plomo.
2 Los soldados armaron una corona de espinas y se la pusieron en la cabeza y lo vistieron con un manto púrpura.
3 «¡Viva el rey de los judíos! », se burlaban de él mientras lo abofeteaban.
4 Pilato volvió a salir y le dijo al pueblo: «Ahora lo voy a traer, pero que quede bien claro que yo no lo encuentro culpable de nada».
5 Entonces Jesús salió con la corona de espinas sobre la cabeza y el manto púrpura puesto. Y Pilato dijo: «¡Miren, aquí tienen al hombre! ».
Juan 19:17-22
RVR1960
(Mt. 27. 32-50; Mr. 15. 21-37; Lc. 23. 26-49)
17 Y él, cargando su cruz, salió al lugar llamado de la Calavera, y en hebreo, Gólgota;
18 y allí le crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio.
19 Escribió también Pilato un título, que puso sobre la cruz, el cual decía: JESÚS NAZARENO, REY DE LOS JUDÍOS.
20 Y muchos de los judíos leyeron este título; porque el lugar donde Jesús fue crucificado estaba cerca de la ciudad, y el título estaba escrito en hebreo, en griego y en latín.
21 Dijeron a Pilato los principales sacerdotes de los judíos: No escribas: Rey de los judíos; sino, que él dijo: Soy Rey de los judíos.
22 Respondió Pilato: Lo que he escrito, he escrito.
NTV17 Él, cargando su propia cruz, fue al sitio llamado Lugar de la Calavera (en hebreo, Gólgota ).
18 Allí lo clavaron en la cruz. También crucificaron a otros dos con él, uno a cada lado, y a Jesús, en medio.
19 Y Pilato colocó un letrero sobre la cruz, que decía: «Jesús de Nazaret, el Rey de los judíos».
20 El lugar donde crucificaron a Jesús estaba cerca de la ciudad, y el letrero estaba escrito en hebreo, en latín y en griego, para que muchos pudieran leerlo.
21 Entonces los principales sacerdotes se opusieron y le dijeron a Pilato: — Cambia la inscripción “El Rey de los judíos” por una que diga “Él dijo: ‘Yo soy el Rey de los judíos’”.
22 — No — respondió Pilato — . Lo que he escrito, escrito está y así quedará.
Juan 19:25-27
RVR196025 Estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cleofas, y María Magdalena.
26 Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo.
27 Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.
NTV25 Estaban de pie junto a la cruz la madre de Jesús, la hermana de su madre, María la esposa de Cleofas y María Magdalena.
26 Cuando Jesús vio a su madre al lado del discípulo que él amaba, le dijo: «Apreciada mujer, ahí tienes a tu hijo».
27 Y al discípulo le dijo: «Ahí tienes a tu madre». Y, a partir de entonces, ese discípulo la llevó a vivir a su casa.
Lucas 2:34
RVR196034 Y los bendijo Simeón, y dijo a su madre María: He aquí, este está puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel, y para señal que será contradicha
NTV34 Entonces Simeón les dio su bendición y le dijo a María, la madre del bebé: «Este niño está destinado a provocar la caída de muchos en Israel, y también el ascenso de muchos otros. Fue enviado como una señal de Dios, pero muchos se le opondrán.
Lucas 2:35
RVR196035 (y una espada traspasará tu misma alma), para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones.
NTV35 Como resultado, saldrán a la luz los pensamientos más profundos de muchos corazones, y una espada atravesará tu propia alma».
Juan 20:1-18
RVR1960
(Mt. 28. 1-10; Mr. 16. 1-8; Lc. 24. 1-12)
1 El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro.
2 Entonces corrió, y fue a Simón Pedro y al otro discípulo, aquel al que amaba Jesús, y les dijo: Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto.
3 Y salieron Pedro y el otro discípulo, y fueron al sepulcro.
4 Corrían los dos juntos; pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro, y llegó primero al sepulcro.
5 Y bajándose a mirar, vio los lienzos puestos allí, pero no entró.
6 Luego llegó Simón Pedro tras él, y entró en el sepulcro, y vio los lienzos puestos allí,
7 y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, no puesto con los lienzos, sino enrollado en un lugar aparte.
8 Entonces entró también el otro discípulo, que había venido primero al sepulcro; y vio, y creyó.
9 Porque aún no habían entendido la Escritura, que era necesario que él resucitase de los muertos.
10 Y volvieron los discípulos a los suyos. (Mr. 16. 9-11)
11 Pero María estaba fuera llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro;
12 y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto.
13 Y le dijeron: Mujer, ¿por qué lloras? Les dijo: Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto.
14 Cuando había dicho esto, se volvió, y vio a Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús.
15 Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré.
16 Jesús le dijo: ¡María! Volviéndose ella, le dijo: ¡Raboni! (que quiere decir, Maestro).
17 Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.
18 Fue entonces María Magdalena para dar a los discípulos las nuevas de que había visto al Señor, y que él le había dicho estas cosas.
NTV1 El domingo por la mañana temprano, mientras aún estaba oscuro, María Magdalena llegó a la tumba y vio que habían rodado la piedra de la entrada.
2 Corrió y se encontró con Simón Pedro y con el otro discípulo, a quien Jesús amaba. Les dijo: «¡Sacaron de la tumba el cuerpo del Señor, y no sabemos dónde lo pusieron! ».
3 Pedro y el otro discípulo se dirigieron a la tumba.
4 Ambos iban corriendo, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó primero a la tumba.
5 Se agachó a mirar adentro y vio los lienzos de lino apoyados ahí, pero no entró.
6 Luego llegó Simón Pedro y entró en la tumba. Él también notó los lienzos de lino allí,
7 pero el lienzo que había cubierto la cabeza de Jesús estaba doblado y colocado aparte de las otras tiras.
8 Entonces el discípulo que había llegado primero a la tumba también entró y vio y creyó,
9 porque hasta ese momento aún no habían entendido las Escrituras que decían que Jesús tenía que resucitar de los muertos.
10 Después cada uno se fue a su casa.
11 María se encontraba llorando fuera de la tumba y, mientras lloraba, se agachó y miró adentro.
12 Vio a dos ángeles vestidos con vestiduras blancas, uno sentado a la cabecera y el otro a los pies, en el lugar donde había estado el cuerpo de Jesús.
13 — Apreciada mujer, ¿por qué lloras? — le preguntaron los ángeles. — Porque se han llevado a mi Señor — contestó ella — , y no sé dónde lo han puesto.
14 Dio la vuelta para irse y vio a alguien que estaba de pie allí. Era Jesús, pero ella no lo reconoció.
15 — Apreciada mujer, ¿por qué lloras? — le preguntó Jesús — . ¿A quién buscas? Ella pensó que era el jardinero y le dijo: — Señor, si usted se lo ha llevado, dígame dónde lo puso, y yo iré a buscarlo.
16 — ¡María! — dijo Jesús. Ella giró hacia él y exclamó: — ¡Raboní! (que en hebreo significa “Maestro”).
17 — No te aferres a mí — le dijo Jesús — , porque todavía no he subido al Padre; pero ve a buscar a mis hermanos y diles: “Voy a subir a mi Padre y al Padre de ustedes, a mi Dios y al Dios de ustedes”.
18 María Magdalena encontró a los discípulos y les dijo: «¡He visto al Señor! ». Y les dio el mensaje de Jesús.
1 Corintios 15:12-20
RVR196012 Pero si se predica de Cristo que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos?
13 Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó.
14 Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe.
15 Y somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que él resucitó a Cristo, al cual no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan.
16 Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó;
17 y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados.
18 Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron.
19 Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres.
20 Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.
NTV12 Pero díganme lo siguiente: dado que nosotros predicamos que Cristo se levantó de los muertos, ¿por qué algunos de ustedes dicen que no habrá resurrección de los muertos?
13 Pues, si no hay resurrección de los muertos, entonces Cristo tampoco ha resucitado;
14 y si Cristo no ha resucitado, entonces toda nuestra predicación es inútil, y la fe de ustedes también es inútil.
15 Y nosotros, los apóstoles, estaríamos todos mintiendo acerca de Dios, porque hemos dicho que Dios levantó a Cristo de la tumba. Así que eso no puede ser cierto si no hay resurrección de los muertos;
16 y si no hay resurrección de los muertos, entonces Cristo no ha resucitado;
17 y si Cristo no ha resucitado, entonces la fe de ustedes es inútil, y todavía son culpables de sus pecados.
18 En ese caso, ¡todos los que murieron creyendo en Cristo están perdidos!
19 Y si nuestra esperanza en Cristo es solo para esta vida, somos los más dignos de lástima de todo el mundo.
20 Lo cierto es que Cristo sí resucitó de los muertos. Él es el primer fruto de una gran cosecha, el primero de todos los que murieron.
RVR196037 Le dijo entonces Pilato: ¿Luego, eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.
NTV37 Pilato le dijo: — ¿Entonces eres un rey? — Tú dices que soy un rey — contestó Jesús — . En realidad, yo nací y vine al mundo para dar testimonio de la verdad. Todos los que aman la verdad reconocen que lo que digo es cierto.
La crucifixión y la resurrección de Jesús son el punto culminante del libro de Juan. Los diez primeros capítulos abarcan aproximadamente tres años y medio; los capítulos 11 al 20, en cambio, abarcan entre una y dos semanas.Los cuatro evangelios presentan la muerte de Jesús de maneras diferentes. Aunque sus relatos son compatibles, cada autor hace hincapié en puntos clave que resuenan especialmente con los temas de su Evangelio. Mateo hace hincapié en el cumplimiento de las Escrituras; Marcos, en el paralelismo entre el bautismo de Jesús y la Cruz; y Lucas, en la Cruz como sanación y salvación (la historia del ladrón en la cruz).Pero Juan presenta la Cruz como la entronización de Jesús, especialmente vinculada a la idea de la hora, a la que se hace referencia en numerosas ocasiones a lo largo del libro Juan 7:30
RVR196030 Entonces procuraban prenderle; pero ninguno le echó mano, porque aún no había llegado su hora.
NTV30 Entonces los líderes trataron de arrestarlo, pero nadie le puso las manos encima, porque aún no había llegado su momento.
Juan 8:20
RVR196020 Estas palabras habló Jesús en el lugar de las ofrendas, enseñando en el templo; y nadie le prendió, porque aún no había llegado su hora.
NTV20 Jesús dijo todo esto mientras enseñaba en la parte del templo conocida como la tesorería, pero no lo arrestaron, porque aún no había llegado su momento.
Juan 12:27
RVR196027 Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora.
NTV27 »Ahora mi alma está muy entristecida. ¿Acaso debería orar: “Padre, sálvame de esta hora”? ¡Pero esa es precisamente la razón por la que vine!
Esta idea de entronización es una imagen paradójica, ya que la crucifixión era la forma más ignominiosa y vergonzosa de morir que utilizaban los romanos. Este contraste apunta a la descripción profundamente irónica que presenta Juan: Jesús muere de una manera vergonzosa, pero esa muerte es al mismo tiempo su gloriosa entronización como Salvador.
RVR1960
(Mt. 27. 1-2,11-31; Mr. 15. 1-20; Lc. 23. 1-5,13-25)
28 Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era de mañana, y ellos no entraron en el pretorio para no contaminarse, y así poder comer la pascua.
29 Entonces salió Pilato a ellos, y les dijo: ¿Qué acusación traéis contra este hombre?
30 Respondieron y le dijeron: Si este no fuera malhechor, no te lo habríamos entregado.
31 Entonces les dijo Pilato: Tomadle vosotros, y juzgadle según vuestra ley. Y los judíos le dijeron: A nosotros no nos está permitido dar muerte a nadie;
32 para que se cumpliese la palabra que Jesús había dicho, dando a entender de qué muerte iba a morir.
NTV28 El juicio de Jesús ante Caifás terminó cerca del amanecer. De allí lo llevaron a la residencia oficial del gobernador romano. Sus acusadores no entraron porque, de haberlo hecho, se habrían contaminado y no hubieran podido celebrar la Pascua.
29 Por eso Pilato, el gobernador, salió adonde estaban ellos y les preguntó: — ¿Qué cargos tienen contra este hombre?
30 — ¡No te lo habríamos entregado si no fuera un criminal! — replicaron.
31 — Entonces llévenselo y júzguenlo de acuerdo con la ley de ustedes — les dijo Pilato. — Solo los romanos tienen derecho a ejecutar a una persona — respondieron los líderes judíos.
32 (Con eso se cumplió la predicción de Jesús acerca de la forma en que iba a morir).
el juicio de Jesús no es descrito en detalle. La atención se centra en Jesús llevado ante Poncio Pilato.
Lee Juan 18:33-38
RVR196033 Entonces Pilato volvió a entrar en el pretorio, y llamó a Jesús y le dijo: ¿Eres tú el Rey de los judíos?
34 Jesús le respondió: ¿Dices tú esto por ti mismo, o te lo han dicho otros de mí?
35 Pilato le respondió: ¿Soy yo acaso judío? Tu nación, y los principales sacerdotes, te han entregado a mí. ¿Qué has hecho?
36 Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí.
37 Le dijo entonces Pilato: ¿Luego, eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.
38 Le dijo Pilato: ¿Qué es la verdad? Y cuando hubo dicho esto, salió otra vez a los judíos, y les dijo: Yo no hallo en él ningún delito.
NTV33 Entonces Pilato volvió a entrar en su residencia y pidió que le trajeran a Jesús. — ¿Eres tú el rey de los judíos? — le preguntó.
34 Jesús contestó: — ¿Lo preguntas por tu propia cuenta o porque otros te hablaron de mí?
35 — ¿Acaso yo soy judío? — replicó Pilato — . Tu propio pueblo y sus principales sacerdotes te trajeron a mí para que yo te juzgue. ¿Por qué? ¿Qué has hecho?
36 Jesús contestó: — Mi reino no es un reino terrenal. Si lo fuera, mis seguidores lucharían para impedir que yo sea entregado a los líderes judíos; pero mi reino no es de este mundo.
37 Pilato le dijo: — ¿Entonces eres un rey? — Tú dices que soy un rey — contestó Jesús — . En realidad, yo nací y vine al mundo para dar testimonio de la verdad. Todos los que aman la verdad reconocen que lo que digo es cierto.
38 — ¿Qué es la verdad? — preguntó Pilato. Entonces salió de nuevo adonde estaba el pueblo y dijo: — Este hombre no es culpable de ningún delito,
¿De qué hablaron Pilato y Jesús?
El gobernador pregunta a Jesús si es el Rey de los judíos Juan 18:33
RVR196033 Entonces Pilato volvió a entrar en el pretorio, y llamó a Jesús y le dijo: ¿Eres tú el Rey de los judíos?
NTV33 Entonces Pilato volvió a entrar en su residencia y pidió que le trajeran a Jesús. — ¿Eres tú el rey de los judíos? — le preguntó.
Es la primera referencia a este título, pero no será la última. Jesús pregunta a Pilato si su interrogante surge de él o refleja lo que otros dijeron. Su pregunta invierte los roles, pues ahora es Jesús quien interroga al gobernador acerca de si entiende a quién se dirige. El lector ya sabe que Jesús es el Rey. ¿Lo sabe el gobernador? Pilato responde implícitamente con su propia pregunta: “¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los principales sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué has hecho?” Juan 18:35
RVR196035 Pilato le respondió: ¿Soy yo acaso judío? Tu nación, y los principales sacerdotes, te han entregado a mí. ¿Qué has hecho?
NTV35 — ¿Acaso yo soy judío? — replicó Pilato — . Tu propio pueblo y sus principales sacerdotes te trajeron a mí para que yo te juzgue. ¿Por qué? ¿Qué has hecho?
Se trataba de una evasiva, motivada por la irritación que le producía la pregunta de Jesús. Fue el primer paso del gobernador en alejarse de la verdad al dejar que los prejuicios nublaran su percepción.
Jesús responde que su Reino no es de este mundo Juan 18:36
RVR196036 Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí.
NTV36 Jesús contestó: — Mi reino no es un reino terrenal. Si lo fuera, mis seguidores lucharían para impedir que yo sea entregado a los líderes judíos; pero mi reino no es de este mundo.
Pilato deduce entonces, perspicazmente, que Jesús sí afirma que es rey Juan 18:37
RVR196037 Le dijo entonces Pilato: ¿Luego, eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.
NTV37 Pilato le dijo: — ¿Entonces eres un rey? — Tú dices que soy un rey — contestó Jesús — . En realidad, yo nací y vine al mundo para dar testimonio de la verdad. Todos los que aman la verdad reconocen que lo que digo es cierto.
Esto conduce a la importante explicación de Jesús de que nació para dar testimonio de la verdad y que toda persona que es “de la verdad” oye su voz Juan 18:37
RVR196037 Le dijo entonces Pilato: ¿Luego, eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.
NTV37 Pilato le dijo: — ¿Entonces eres un rey? — Tú dices que soy un rey — contestó Jesús — . En realidad, yo nací y vine al mundo para dar testimonio de la verdad. Todos los que aman la verdad reconocen que lo que digo es cierto.
Pilato pregunta entonces: “¿Qué cosa es la verdad?” Juan 18:38
RVR196038 Le dijo Pilato: ¿Qué es la verdad? Y cuando hubo dicho esto, salió otra vez a los judíos, y les dijo: Yo no hallo en él ningún delito.
NTV38 — ¿Qué es la verdad? — preguntó Pilato. Entonces salió de nuevo adonde estaba el pueblo y dijo: — Este hombre no es culpable de ningún delito,
Pero no espera la respuesta. En lugar de eso, sale para intentar salvar a Jesús de la multitud. La verdad es un tema distintivo del Evangelio de Juan. Como Verbo eterno logos, Juan 1:1-5
RVR19601 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.
2 Este era en el principio con Dios.
3 Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.
4 En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
5 La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.
NTV1 En el principio la Palabra ya existía. La Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios.
2 El que es la Palabra existía en el principio con Dios.
3 Dios creó todas las cosas por medio de él, y nada fue creado sin él.
4 La Palabra le dio vida a todo lo creado, y su vida trajo luz a todos.
5 La luz brilla en la oscuridad, y la oscuridad jamás podrá apagarla.
Jesús es la Luz y la Verdad. Todo esto contrasta con la oscuridad y el error. Él está lleno de gracia y de verdad Juan 1:14
RVR196014 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.
NTV14 Entonces la Palabra se hizo hombre y vino a vivir entre nosotros. Estaba lleno de amor inagotable y fidelidad. Y hemos visto su gloria, la gloria del único Hijo del Padre.
La gracia y la verdad vinieron a través de él Juan 1:17
RVR196017 Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.
NTV17 Pues la ley fue dada por medio de Moisés, pero el amor inagotable de Dios y su fidelidad vinieron por medio de Jesucristo.
Juan el Bautista dio testimonio de la verdad Juan 5:33
RVR196033 Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él dio testimonio de la verdad.
NTV33 De hecho, ustedes enviaron a sus hombres para que escucharan a Juan el Bautista, y el testimonio que él dio acerca de mí fue cierto.
Jesús afirmó que su Padre es “veraz” Juan 7:28
RVR196028 Jesús entonces, enseñando en el templo, alzó la voz y dijo: A mí me conocéis, y sabéis de dónde soy; y no he venido de mí mismo, pero el que me envió es verdadero, a quien vosotros no conocéis.
NTV28 Mientras Jesús enseñaba en el templo, exclamó: «Es cierto, ustedes me conocen y saben de dónde provengo, pero no estoy aquí por mi propia cuenta. El que me envió es veraz, y ustedes no lo conocen;
Jesús mismo escuchó la verdad de su Padre Juan 8:40
RVR196040 Pero ahora procuráis matarme a mí, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios; no hizo esto Abraham.
NTV40 En cambio, procuran matarme porque les dije la verdad, la cual oí de Dios. Abraham nunca hizo algo así.
Jesús es “el camino, la verdad y la vida” Juan 14:6
RVR19606 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
NTV6 Jesús le contestó: — Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie puede ir al Padre si no es por medio de mí.
La Palabra de Dios es “verdad” Juan 17:17
RVR196017 Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.
NTV17 Hazlos santos con tu verdad; enséñales tu palabra, la cual es verdad.
A pesar de su pregunta, Pilato perdió la oportunidad de conocer la verdad a causa de sus prejuicios, sus decisiones previas y las presiones que se ejercían sobre él.
RVR196033 Entonces Pilato volvió a entrar en el pretorio, y llamó a Jesús y le dijo: ¿Eres tú el Rey de los judíos?
34 Jesús le respondió: ¿Dices tú esto por ti mismo, o te lo han dicho otros de mí?
35 Pilato le respondió: ¿Soy yo acaso judío? Tu nación, y los principales sacerdotes, te han entregado a mí. ¿Qué has hecho?
36 Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí.
37 Le dijo entonces Pilato: ¿Luego, eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.
38 Le dijo Pilato: ¿Qué es la verdad? Y cuando hubo dicho esto, salió otra vez a los judíos, y les dijo: Yo no hallo en él ningún delito.
39 Pero vosotros tenéis la costumbre de que os suelte uno en la pascua. ¿Queréis, pues, que os suelte al Rey de los judíos?
40 Entonces todos dieron voces de nuevo, diciendo: No a este, sino a Barrabás. Y Barrabás era ladrón.
NTV33 Entonces Pilato volvió a entrar en su residencia y pidió que le trajeran a Jesús. — ¿Eres tú el rey de los judíos? — le preguntó.
34 Jesús contestó: — ¿Lo preguntas por tu propia cuenta o porque otros te hablaron de mí?
35 — ¿Acaso yo soy judío? — replicó Pilato — . Tu propio pueblo y sus principales sacerdotes te trajeron a mí para que yo te juzgue. ¿Por qué? ¿Qué has hecho?
36 Jesús contestó: — Mi reino no es un reino terrenal. Si lo fuera, mis seguidores lucharían para impedir que yo sea entregado a los líderes judíos; pero mi reino no es de este mundo.
37 Pilato le dijo: — ¿Entonces eres un rey? — Tú dices que soy un rey — contestó Jesús — . En realidad, yo nací y vine al mundo para dar testimonio de la verdad. Todos los que aman la verdad reconocen que lo que digo es cierto.
38 — ¿Qué es la verdad? — preguntó Pilato. Entonces salió de nuevo adonde estaba el pueblo y dijo: — Este hombre no es culpable de ningún delito,
39 pero ustedes tienen la costumbre de pedirme cada año que ponga en libertad a un preso durante la Pascua. ¿Quieren que deje en libertad a ese “rey de los judíos”?
40 Pero ellos contestaron a gritos: — ¡No! , a ese hombre, no. ¡Queremos a Barrabás! (Barrabás era un insurgente).
Juan 19:1-5
RVR19601 Así que, entonces tomó Pilato a Jesús, y le azotó.
2 Y los soldados entretejieron una corona de espinas, y la pusieron sobre su cabeza, y le vistieron con un manto de púrpura;
3 y le decían: ¡Salve, Rey de los judíos! y le daban de bofetadas.
4 Entonces Pilato salió otra vez, y les dijo: Mirad, os lo traigo fuera, para que entendáis que ningún delito hallo en él.
5 Y salió Jesús, llevando la corona de espinas y el manto de púrpura. Y Pilato les dijo: ¡He aquí el hombre!
NTV1 Entonces Pilato mandó azotar a Jesús con un látigo que tenía puntas de plomo.
2 Los soldados armaron una corona de espinas y se la pusieron en la cabeza y lo vistieron con un manto púrpura.
3 «¡Viva el rey de los judíos! », se burlaban de él mientras lo abofeteaban.
4 Pilato volvió a salir y le dijo al pueblo: «Ahora lo voy a traer, pero que quede bien claro que yo no lo encuentro culpable de nada».
5 Entonces Jesús salió con la corona de espinas sobre la cabeza y el manto púrpura puesto. Y Pilato dijo: «¡Miren, aquí tienen al hombre! ».
¿Cómo intentó Pilato persuadir al pueblo para que pidiera la liberación de Jesús?
Pilato no esperó una respuesta de Jesús acerca de la verdad. En lugar de eso, volvió a salir para tratar de persuadir a la gente. Al dialogar con ellos en lugar de simplemente dejar libre a Jesús, Pilato se colocó en desventaja. Los líderes religiosos reconocieron que podían manipular al gobernador a través de la multitud.
Pilato hace referencia a la costumbre de dejar libre a un preso en la época de la Pascua y pregunta si el pueblo quiere que libere “al rey de los judíos”. Sorprendentemente, y de forma bastante irónica, el pueblo pide la liberación de un delincuente llamado Barrabás en lugar del inocente Jesús.
Ahora comienza la burla y la vergüenza de Jesús. Los soldados romanos le colocan una corona de espinas, le ponen un manto púrpura, y se acercan y lo aclaman burlonamente como rey de los judíos. Este tipo de saludo por parte de los soldados era similar a la forma en que saludaban al emperador, pero aquí se hizo en tono de burla.
Apelando a la compasión del gentío, Pilato parece buscar alguna forma de liberar a Jesús. Lo saca con la corona de espinas y el manto púrpura. La escena, no comentada por Juan, muestra a Jesús cubierto en son de burla con un traje real, y al gobernador dirigiéndose a la gente con las palabras: “¡He aquí el hombre!” Juan 19:5
RVR19605 Y salió Jesús, llevando la corona de espinas y el manto de púrpura. Y Pilato les dijo: ¡He aquí el hombre!
NTV5 Entonces Jesús salió con la corona de espinas sobre la cabeza y el manto púrpura puesto. Y Pilato dijo: «¡Miren, aquí tienen al hombre! ».
Esto recuerda al lector las palabras de Juan el Bautista en Juan 1:29
RVR196029 El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
NTV29 Al día siguiente, Juan vio que Jesús se le acercaba y dijo: «¡Miren! ¡El Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!
“¡Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!”
Resulta irónico que el gobernador pagano presente al Mesías con este atuendo real ante Israel. Sin embargo, como muestra Juan 19:6-16
RVR19606 Cuando le vieron los principales sacerdotes y los alguaciles, dieron voces, diciendo: ¡Crucifícale! ¡Crucifícale! Pilato les dijo: Tomadle vosotros, y crucificadle; porque yo no hallo delito en él.
7 Los judíos le respondieron: Nosotros tenemos una ley, y según nuestra ley debe morir, porque se hizo a sí mismo Hijo de Dios.
8 Cuando Pilato oyó decir esto, tuvo más miedo.
9 Y entró otra vez en el pretorio, y dijo a Jesús: ¿De dónde eres tú? Mas Jesús no le dio respuesta.
10 Entonces le dijo Pilato: ¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para crucificarte, y que tengo autoridad para soltarte?
11 Respondió Jesús: Ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba; por tanto, el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene.
12 Desde entonces procuraba Pilato soltarle; pero los judíos daban voces, diciendo: Si a este sueltas, no eres amigo de César; todo el que se hace rey, a César se opone.
13 Entonces Pilato, oyendo esto, llevó fuera a Jesús, y se sentó en el tribunal en el lugar llamado el Enlosado, y en hebreo Gabata.
14 Era la preparación de la pascua, y como la hora sexta. Entonces dijo a los judíos: ¡He aquí vuestro Rey!
15 Pero ellos gritaron: ¡Fuera, fuera, crucifícale! Pilato les dijo: ¿A vuestro Rey he de crucificar? Respondieron los principales sacerdotes: No tenemos más rey que César.
16 Así que entonces lo entregó a ellos para que fuese crucificado. Tomaron, pues, a Jesús, y le llevaron.
NTV6 Cuando lo vieron, los principales sacerdotes y los guardias del templo comenzaron a gritar: «¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo! ». — Llévenselo ustedes y crucifíquenlo — dijo Pilato — . Yo no lo encuentro culpable.
7 Los líderes judíos respondieron: — Según nuestra ley, debe morir porque afirmó que era el Hijo de Dios.
8 Cuando Pilato oyó eso, tuvo más miedo que nunca.
9 Llevó a Jesús de nuevo a la residencia oficial y le preguntó: «¿De dónde eres? ». Pero Jesús no le dio ninguna respuesta.
10 — ¿Por qué no me hablas? — preguntó Pilato — . ¿No te das cuenta de que tengo poder para ponerte en libertad o para crucificarte?
11 Entonces Jesús le dijo: — No tendrías ningún poder sobre mí si no te lo hubieran dado desde lo alto. Así que el que me entregó en tus manos es el que tiene el mayor pecado.
12 Entonces Pilato trató de poner en libertad a Jesús, pero los líderes judíos gritaron: «Si pones en libertad a ese hombre, no eres “amigo del César”. Todo el que se proclama a sí mismo rey está en rebeldía contra el César».
13 Cuando dijeron eso, Pilato llevó de nuevo a Jesús ante el pueblo. Entonces Pilato se sentó en el tribunal, en la plataforma llamada el Empedrado (en hebreo, Gabata ).
14 Ya era el día de preparación para la Pascua, cerca del mediodía. Y Pilato dijo al pueblo: «¡Miren, aquí tienen a su rey! ».
15 «¡Llévatelo! ¡Llévatelo! — gritaban — . ¡Crucifícalo! ». — ¿Cómo dicen? ¿Que yo crucifique a su rey? — preguntó Pilato. — No tenemos otro rey más que el César — le contestaron a gritos los principales sacerdotes.
16 Entonces Pilato les entregó a Jesús para que lo crucificaran. Así que se llevaron a Jesús.
la turba pide la crucifixión de Jesús, basándose en su afirmación de que es el Hijo de Dios. Esto asusta a Pilato, que se esfuerza aún más por conseguir la liberación de Jesús. Pero los líderes sellan su destino afirmando que liberarlo es oponerse al César. Saben que la lealtad de Pilato al César significaría que no podría liberar a alguien que reclamara el mismo papel del emperador. Los dirigentes dicen que no tienen más rey que el César. Su profundo odio hacia Jesús era mayor que sus aspiraciones nacionales. Para librarse de Jesús, estaban dispuestos a sacrificar sus pretensiones de autonomía nacional.
Qué espanto. Un gobernante pagano quiere liberar a Jesús, mientras que los líderes espirituales de la nación, que deberían haberlo reconocido como el Mesías, querían crucificarlo! ¿Qué lecciones podemos aprender de esto?
RVR1960
(Mt. 27. 32-50; Mr. 15. 21-37; Lc. 23. 26-49)
17 Y él, cargando su cruz, salió al lugar llamado de la Calavera, y en hebreo, Gólgota;
18 y allí le crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio.
19 Escribió también Pilato un título, que puso sobre la cruz, el cual decía: JESÚS NAZARENO, REY DE LOS JUDÍOS.
20 Y muchos de los judíos leyeron este título; porque el lugar donde Jesús fue crucificado estaba cerca de la ciudad, y el título estaba escrito en hebreo, en griego y en latín.
21 Dijeron a Pilato los principales sacerdotes de los judíos: No escribas: Rey de los judíos; sino, que él dijo: Soy Rey de los judíos.
22 Respondió Pilato: Lo que he escrito, he escrito.
NTV17 Él, cargando su propia cruz, fue al sitio llamado Lugar de la Calavera (en hebreo, Gólgota ).
18 Allí lo clavaron en la cruz. También crucificaron a otros dos con él, uno a cada lado, y a Jesús, en medio.
19 Y Pilato colocó un letrero sobre la cruz, que decía: «Jesús de Nazaret, el Rey de los judíos».
20 El lugar donde crucificaron a Jesús estaba cerca de la ciudad, y el letrero estaba escrito en hebreo, en latín y en griego, para que muchos pudieran leerlo.
21 Entonces los principales sacerdotes se opusieron y le dijeron a Pilato: — Cambia la inscripción “El Rey de los judíos” por una que diga “Él dijo: ‘Yo soy el Rey de los judíos’”.
22 — No — respondió Pilato — . Lo que he escrito, escrito está y así quedará.
Pilato dispuso una inscripción en latín, griego y hebreo que decía: “Jesús Nazareno, Rey de los judíos” Juan 19:19
RVR196019 Escribió también Pilato un título, que puso sobre la cruz, el cual decía: JESÚS NAZARENO, REY DE LOS JUDÍOS.
NTV19 Y Pilato colocó un letrero sobre la cruz, que decía: «Jesús de Nazaret, el Rey de los judíos».
Los líderes religiosos querían que fuera modificada. Pilato se negó, y la inscripción permaneció, como testigo mudo de la verdad acerca de Jesús y como uno de los indicadores de que Jesús está entronizado en la Cruz como Rey. Aquí estaba Jesús, verdaderamente su Rey, el Rey de los judíos, pendiendo de una cruz como un vulgar criminal.
“Un poder superior a Pilato y a los judíos había dirigido la colocación de esa inscripción sobre la cabeza de Jesús. Era la providencia de Dios, tenía que incitar a reflexionar e investigar las Escrituras” (Elena de White, El Deseado de todas las gentes, p. 708).
Lee Juan 19:25-27
RVR196025 Estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cleofas, y María Magdalena.
26 Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo.
27 Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.
NTV25 Estaban de pie junto a la cruz la madre de Jesús, la hermana de su madre, María la esposa de Cleofas y María Magdalena.
26 Cuando Jesús vio a su madre al lado del discípulo que él amaba, le dijo: «Apreciada mujer, ahí tienes a tu hijo».
27 Y al discípulo le dijo: «Ahí tienes a tu madre». Y, a partir de entonces, ese discípulo la llevó a vivir a su casa.
¿Qué escena conmovedora relacionada con la madre de Jesús ocurrió en la cruz?
Entre los que estaban al pie de la cruz aquel día se encontraban Juan, el discípulo amado, junto con María, la madre de Jesús, y otros. Muchos años antes, Simeón había predicho esta misma experiencia cuando José y María llevaron a Jesús al Templo para consagrarlo, comparar con Lucas 2:34-35
RVR196034 Y los bendijo Simeón, y dijo a su madre María: He aquí, este está puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel, y para señal que será contradicha
35 (y una espada traspasará tu misma alma), para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones.
NTV34 Entonces Simeón les dio su bendición y le dijo a María, la madre del bebé: «Este niño está destinado a provocar la caída de muchos en Israel, y también el ascenso de muchos otros. Fue enviado como una señal de Dios, pero muchos se le opondrán.
35 Como resultado, saldrán a la luz los pensamientos más profundos de muchos corazones, y una espada atravesará tu propia alma».
Ahora, en sus últimos momentos, Jesús habla a su madre. “Mujer, ahí tienes a tu hijo”. Y a Juan le dice: “Ahí tienes a tu madre” Juan 19:26-27
RVR196026 Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo.
27 Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.
NTV26 Cuando Jesús vio a su madre al lado del discípulo que él amaba, le dijo: «Apreciada mujer, ahí tienes a tu hijo».
27 Y al discípulo le dijo: «Ahí tienes a tu madre». Y, a partir de entonces, ese discípulo la llevó a vivir a su casa.
Lee Juan 19:28-30
RVR196028 Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese: Tengo sed. 29 Y estaba allí una vasija llena de vinagre; entonces ellos empaparon en vinagre una esponja, y poniéndola en un hisopo, se la acercaron a la boca. 30 Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.
NTV28 Jesús sabía que su misión ya había terminado y, para cumplir las Escrituras, dijo: «Tengo sed». 29 Había allí una vasija de vino agrio, así que mojaron una esponja en el vino, la pusieron en una rama de hisopo y la acercaron a los labios de Jesús. 30 Después de probar el vino, Jesús dijo: «¡Todo está cumplido! ». Entonces inclinó la cabeza y entregó su espíritu.
¿Qué significado tienen las últimas palabras de Jesús: “Consumado es”?
El verbo griego teleō (terminar, completar, llevar a cabo) en el versículo 28 (“todo quedaba terminado”) es el mismo que se utiliza en el versículo 30 (“¡Consumado está!”). Además, una palabra relacionada con ese verbo, teleioō (terminar, hacer perfecto) también aparece en el versículo 28 con referencia al cumplimiento de la Escritura (“en cumplimiento de la Escritura”). Por horrible que fuera la escena, todo se estaba cumpliendo, realizando, completando.
Cuando Jesús dice: ¡Consumado está!”, se ecuentra completando, cumpliendo, la obra que el Padre le encomendó.
“Consumado está”. ¿Qué significa eso para cada uno de nosotros? ¿Qué fue lo que concluyó y cómo se aplica eso a nuestra vida?
RVR1960
(Mt. 28. 1-10; Mr. 16. 1-8; Lc. 24. 1-12)
1 El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro.
2 Entonces corrió, y fue a Simón Pedro y al otro discípulo, aquel al que amaba Jesús, y les dijo: Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto.
3 Y salieron Pedro y el otro discípulo, y fueron al sepulcro.
4 Corrían los dos juntos; pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro, y llegó primero al sepulcro.
5 Y bajándose a mirar, vio los lienzos puestos allí, pero no entró.
6 Luego llegó Simón Pedro tras él, y entró en el sepulcro, y vio los lienzos puestos allí,
7 y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, no puesto con los lienzos, sino enrollado en un lugar aparte.
NTV1 El domingo por la mañana temprano, mientras aún estaba oscuro, María Magdalena llegó a la tumba y vio que habían rodado la piedra de la entrada.
2 Corrió y se encontró con Simón Pedro y con el otro discípulo, a quien Jesús amaba. Les dijo: «¡Sacaron de la tumba el cuerpo del Señor, y no sabemos dónde lo pusieron! ».
3 Pedro y el otro discípulo se dirigieron a la tumba.
4 Ambos iban corriendo, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó primero a la tumba.
5 Se agachó a mirar adentro y vio los lienzos de lino apoyados ahí, pero no entró.
6 Luego llegó Simón Pedro y entró en la tumba. Él también notó los lienzos de lino allí,
7 pero el lienzo que había cubierto la cabeza de Jesús estaba doblado y colocado aparte de las otras tiras.
¿Qué importancia tiene para nosotros lo que se describe en estos versículos?
Jesús murió un viernes por la tarde y resucitó el domingo temprano. Como el sábado estaba cerca cuando fue sepultado Juan 19:42
RVR196042 Allí, pues, por causa de la preparación de la pascua de los judíos, y porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús.
NTV42 Y, como era el día de preparación para la Pascua judía y la tumba estaba cerca, pusieron a Jesús allí.
el proceso de sepultura se hizo apresuradamente y no fue completado. Por mucho que amaran a Jesús, sus seguidores guardaron el día de reposo y no fueron al sepulcro durante las horas sagradas, comparar con Marcos 16:1
RVR1960
(Mt. 28. 1-10; Lc. 24. 1-12; Jn. 20. 1-10)
1 Cuando pasó el día de reposo, María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle.
NTV1 El sábado al atardecer, cuando terminó el día de descanso, María Magdalena, Salomé y María, la madre de Santiago, fueron a comprar especias para el entierro, a fin de ungir el cuerpo de Jesús.
Lucas 23:56
RVR196056 Y vueltas, prepararon especias aromáticas y ungüentos; y descansaron el día de reposo, conforme al mandamiento.
NTV56 Luego fueron a sus casas y prepararon especias y ungüentos para ungir el cuerpo de Jesús; pero cuando terminaron ya había comenzado el día de descanso, así que descansaron como ordena la ley.
Después del sábado, algunas mujeres compraron especias para llevarlas al sepulcro el domingo de mañana. Para su sorpresa, la piedra había sido movida y el sepulcro estaba vacío.
María Magdalena fue una de las primeras en llegar al sepulcro. Corrió a contar a Pedro y a Juan lo que había visto. Los dos hombres corrieron hacia allí. Juan se adelantó a Pedro y llegó primero. Se inclinó, miró adentro y vio los lienzos con los que habían envuelto a Jesús. Pero no entró.
Pedro, en cambio, entró y vio los lienzos. Vio también el lienzo que había estado sobre la cabeza y el rostro de Jesús, pero no estaba con el resto de los paños. Estaba doblado y puesto aparte.
Lee Juan 20:8-10
RVR19608 Entonces entró también el otro discípulo, que había venido primero al sepulcro; y vio, y creyó.
9 Porque aún no habían entendido la Escritura, que era necesario que él resucitase de los muertos.
10 Y volvieron los discípulos a los suyos.
NTV8 Entonces el discípulo que había llegado primero a la tumba también entró y vio y creyó,
9 porque hasta ese momento aún no habían entendido las Escrituras que decían que Jesús tenía que resucitar de los muertos.
10 Después cada uno se fue a su casa.
¿Qué implicaba el paño puesto aparte y doblado?
Después de que Pedro entrara en el sepulcro, entró también Juan. Juan 20:8
RVR19608 Entonces entró también el otro discípulo, que había venido primero al sepulcro; y vio, y creyó.
NTV8 Entonces el discípulo que había llegado primero a la tumba también entró y vio y creyó,
dice que entró, vio y creyó. ¿Por qué el hecho de ver los lienzos de la tumba y el paño del rostro puesto a un lado y doblado hizo que Juan creyera que Jesús había resucitado?
Para responder esta pregunta, es necesario reflexionar en primer lugar acerca de por qué la tumba estaría vacía. La respuesta más común sería atribuir aquello a los ladrones de tumbas. Pero esta explicación no es satisfactoria al menos por tres razones. En primer lugar, Mateo dice que la tumba estaba custodiada Mateo 27:62-66
RVR196062 Al día siguiente, que es después de la preparación, se reunieron los principales sacerdotes y los fariseos ante Pilato,
63 diciendo: Señor, nos acordamos que aquel engañador dijo, viviendo aún: Después de tres días resucitaré.
64 Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vengan sus discípulos de noche, y lo hurten, y digan al pueblo: Resucitó de entre los muertos. Y será el postrer error peor que el primero.
65 Y Pilato les dijo: Ahí tenéis una guardia; id, aseguradlo como sabéis.
66 Entonces ellos fueron y aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y poniendo la guardia.
NTV62 Al día siguiente, que era el día de descanso, los principales sacerdotes y los fariseos fueron a ver a Pilato.
63 Le dijeron: — Señor, recordamos lo que dijo una vez ese mentiroso cuando todavía estaba con vida: “Luego de tres días resucitaré de los muertos”.
64 Por lo tanto, le pedimos que selle la tumba hasta el tercer día. Eso impedirá que sus discípulos vayan y roben su cuerpo, y luego le digan a todo el mundo que él resucitó de los muertos. Si eso sucede, estaremos peor que al principio.
65 Pilato les respondió: — Tomen guardias y aseguren la tumba lo mejor que puedan.
66 Entonces ellos sellaron la tumba y pusieron guardias para que la protegieran.
lo que hace improbable la opción del robo. Segundo, los ladrones de tumbas suelen robar objetos de valor, no cuerpos en estado de descomposición. Tercero, los ladrones de tumbas tienen prisa, y no doblan los lienzos de las tumbas. No es de extrañar, pues, que cuando Juan vio el paño doblado, creyera que Jesús había resucitado.
RVR1960
(Mr. 16. 9-11)
11 Pero María estaba fuera llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro;
12 y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto.
13 Y le dijeron: Mujer, ¿por qué lloras? Les dijo: Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto.
NTV11 María se encontraba llorando fuera de la tumba y, mientras lloraba, se agachó y miró adentro.
12 Vio a dos ángeles vestidos con vestiduras blancas, uno sentado a la cabecera y el otro a los pies, en el lugar donde había estado el cuerpo de Jesús.
13 — Apreciada mujer, ¿por qué lloras? — le preguntaron los ángeles. — Porque se han llevado a mi Señor — contestó ella — , y no sé dónde lo han puesto.
¿Qué sucedió aquí que muestra por qué María Magdalena aún no comprendía el significado de la tumba vacía?
La última referencia anterior hecha a María en el texto se refiere a su diálogo con Pedro y Juan acerca de la tumba vacía Juan 20:2
RVR19602 Entonces corrió, y fue a Simón Pedro y al otro discípulo, aquel al que amaba Jesús, y les dijo: Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto.
NTV2 Corrió y se encontró con Simón Pedro y con el otro discípulo, a quien Jesús amaba. Les dijo: «¡Sacaron de la tumba el cuerpo del Señor, y no sabemos dónde lo pusieron! ».
Ellos corrieron al sepulcro, y ella volvió allí poco después. Luego de que Pedro y Juan inspeccionaran el sepulcro, abandonaron el lugar. Pero María volvió y se quedó allí llorando. Sin duda, había llorado mucho durante los últimos días. ¿Y ahora también esto? Se inclinó y miró adentro.
Para su sorpresa, dos ángeles vestidos de blanco estaban en la tumba, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús. Le preguntaron: “Mujer, ¿por qué lloras?” Juan 20:13
RVR196013 Y le dijeron: Mujer, ¿por qué lloras? Les dijo: Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto.
NTV13 — Apreciada mujer, ¿por qué lloras? — le preguntaron los ángeles. — Porque se han llevado a mi Señor — contestó ella — , y no sé dónde lo han puesto.
Su dolorosa respuesta fue que se habían llevado a su Señor y que no sabía dónde lo habían puesto.
Lee Juan 20:14-18
RVR196014 Cuando había dicho esto, se volvió, y vio a Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús.
15 Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré.
16 Jesús le dijo: ¡María! Volviéndose ella, le dijo: ¡Raboni! (que quiere decir, Maestro).
17 Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.
18 Fue entonces María Magdalena para dar a los discípulos las nuevas de que había visto al Señor, y que él le había dicho estas cosas.
NTV14 Dio la vuelta para irse y vio a alguien que estaba de pie allí. Era Jesús, pero ella no lo reconoció.
15 — Apreciada mujer, ¿por qué lloras? — le preguntó Jesús — . ¿A quién buscas? Ella pensó que era el jardinero y le dijo: — Señor, si usted se lo ha llevado, dígame dónde lo puso, y yo iré a buscarlo.
16 — ¡María! — dijo Jesús. Ella giró hacia él y exclamó: — ¡Raboní! (que en hebreo significa “Maestro”).
17 — No te aferres a mí — le dijo Jesús — , porque todavía no he subido al Padre; pero ve a buscar a mis hermanos y diles: “Voy a subir a mi Padre y al Padre de ustedes, a mi Dios y al Dios de ustedes”.
18 María Magdalena encontró a los discípulos y les dijo: «¡He visto al Señor! ». Y les dio el mensaje de Jesús.
Lee en El Deseado de todas las gentes, de Elena de White, los capítulos “Consumado es” (pp. 719-726); “El Señor ha resucitado” (pp. 739-746) y “¿Por qué lloras?” (pp. 747-752). Ver también Clifford Goldstein, ¡Ha resucitado! Encontrando esperanza en la tumba vacía (Florida: ACES, 2022).
“Pilato anhelaba librar a Jesús. Pero vio que no podría hacerlo y conservar su puesto y sus honores. Antes que perder su poder mundanal, prefirió sacrificar una vida inocente. ¡Cuántos, para escapar a la pérdida o al sufrimiento, sacrifican igualmente los buenos principios! La conciencia y el deber señalan un camino, y el interés propio señala otro. La corriente arrastra fuertemente en la mala dirección, y el que transige con el mal es precipitado a las densas tinieblas de la culpabilidad” (Elena de White, El Deseado de todas las gentes, p. 700).
“Cristo no entregó su vida hasta que hubo cumplido la obra que vino a hacer, y con su último aliento exclamó: ‘Consumado es’ Juan 19:30
RVR196030 Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.
NTV30 Después de probar el vino, Jesús dijo: «¡Todo está cumplido! ». Entonces inclinó la cabeza y entregó su espíritu.
La batalla había sido ganada. Su mano derecha y su brazo santo le habían conquistado la victoria. Como Conquistador, plantó su estandarte en las alturas eternas. ¡Qué gozo hubo entre los ángeles! Todo el Cielo se asoció al triunfo del Salvador. Satanás fue derrotado, y sabía que había perdido su reino.
“El clamor ‘Consumado es’ tuvo un profundo significado para los ángeles y los mundos que no habían caído. La gran obra de la Redención se realizó tanto para ellos como para nosotros. Ellos comparten con nosotros los frutos de la victoria de Cristo” (Elena de White, El Deseado de todas las gentes, p. 719).
¿Por qué tuvo que morir Jesús en nuestro lugar? ¿Por qué tuvo que ser nuestro Sustituto? ¿Por qué era necesaria su muerte para que tuviéramos salvación? ¿Qué pasajes de las Escrituras apoyan tu respuesta?
¿Cuál es la relación entre la evidencia de las Escrituras y la evidencia histórica cuando se trata de creer en la resurrección de Jesús? Es decir, ¿cuál es la evidencia histórica que confirma poderosamente la resurrección de Jesús?
RVR196012 Pero si se predica de Cristo que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos?
13 Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó.
14 Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe.
15 Y somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que él resucitó a Cristo, al cual no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan.
16 Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó;
17 y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados.
18 Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron.
19 Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres.
20 Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.
NTV12 Pero díganme lo siguiente: dado que nosotros predicamos que Cristo se levantó de los muertos, ¿por qué algunos de ustedes dicen que no habrá resurrección de los muertos?
13 Pues, si no hay resurrección de los muertos, entonces Cristo tampoco ha resucitado;
14 y si Cristo no ha resucitado, entonces toda nuestra predicación es inútil, y la fe de ustedes también es inútil.
15 Y nosotros, los apóstoles, estaríamos todos mintiendo acerca de Dios, porque hemos dicho que Dios levantó a Cristo de la tumba. Así que eso no puede ser cierto si no hay resurrección de los muertos;
16 y si no hay resurrección de los muertos, entonces Cristo no ha resucitado;
17 y si Cristo no ha resucitado, entonces la fe de ustedes es inútil, y todavía son culpables de sus pecados.
18 En ese caso, ¡todos los que murieron creyendo en Cristo están perdidos!
19 Y si nuestra esperanza en Cristo es solo para esta vida, somos los más dignos de lástima de todo el mundo.
20 Lo cierto es que Cristo sí resucitó de los muertos. Él es el primer fruto de una gran cosecha, el primero de todos los que murieron.
¿Cómo se puede entender la idea de que, sin la resurrección de Cristo, “los que durmieron en Cristo perecieron” 1 Corintios 15:18
RVR196018 Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron.
NTV18 En ese caso, ¡todos los que murieron creyendo en Cristo están perdidos!
si los que “durmieron en Cristo” van inmediatamente al Cielo? ¿Cómo confirman las palabras de Pablo la verdad de que los muertos duermen hasta la resurrección, cuando Cristo regrese?