CONTENIDO
1. Sábado — Epílogo: Conocer a Jesús y su Palabra
2. Domingo — Encuentro en Galilea
3. Lunes — Mantener los ojos en Jesús
5. Miércoles — Teología desde “arriba” o desde “abajo”
6. Jueves — Permanecer en Jesús
7. Viernes — Para estudiar y meditar
1. Sábado — Epílogo: Conocer a Jesús y su Palabra
Verso clave
“Ustedes escudriñan las Escrituras porque piensan que en ellas tienen la vida eterna. ¡Ellas testifican de mí!” Juan 5:39
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39 Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;
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39 »Ustedes estudian las Escrituras a fondo porque piensan que ellas les dan vida eterna. ¡Pero las Escrituras me señalan a mí!
Introducción
El Evangelio de Juan culmina con un encuentro en Galilea, integrando este momento con el tema de conocer a Jesús y la Palabra de Dios. Aunque los discípulos habían pasado más de tres años con Jesús, no estaban completamente preparados para su crucifixión y resurrección. Esto nos recuerda el peligro de leer o escuchar la Palabra sin aceptarla plenamente como la guía de nuestras vidas. Esta semana reflexionamos sobre cómo conocer verdaderamente a Jesús y permanecer en su Palabra.
Reflexión inicial
¿De qué manera puedes asegurarte de que tu estudio de la Palabra de Dios sea más que un conocimiento intelectual, sino una experiencia transformadora con Jesús?
2. Domingo — Encuentro en Galilea
Lectura bíblica
Juan 21:1-19
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1 Después de esto, Jesús se manifestó otra vez a sus discípulos junto al mar de Tiberias; y se manifestó de esta manera:
2 Estaban juntos Simón Pedro, Tomás llamado el Dídimo, Natanael el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo, y otros dos de sus discípulos.
3 Simón Pedro les dijo: Voy a pescar. Ellos le dijeron: Vamos nosotros también contigo. Fueron, y entraron en una barca; y aquella noche no pescaron nada.
4 Cuando ya iba amaneciendo, se presentó Jesús en la playa; mas los discípulos no sabían que era Jesús.
5 Y les dijo: Hijitos, ¿tenéis algo de comer? Le respondieron: No.
6 Él les dijo: Echad la red a la derecha de la barca, y hallaréis. Entonces la echaron, y ya no la podían sacar, por la gran cantidad de peces.
7 Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro: ¡Es el Señor! Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se ciñó la ropa (porque se había despojado de ella), y se echó al mar.
8 Y los otros discípulos vinieron con la barca, arrastrando la red de peces, pues no distaban de tierra sino como doscientos codos.
9 Al descender a tierra, vieron brasas puestas, y un pez encima de ellas, y pan.
10 Jesús les dijo: Traed de los peces que acabáis de pescar.
11 Subió Simón Pedro, y sacó la red a tierra, llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres; y aun siendo tantos, la red no se rompió.
12 Les dijo Jesús: Venid, comed. Y ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: ¿Tú, quién eres? sabiendo que era el Señor.
13 Vino, pues, Jesús, y tomó el pan y les dio, y asimismo del pescado.
14 Esta era ya la tercera vez que Jesús se manifestaba a sus discípulos, después de haber resucitado de los muertos.
15 Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que estos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Él le dijo: Apacienta mis corderos.
16 Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas.
17 Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas.
18 De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías; mas cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras.
19 Esto dijo, dando a entender con qué muerte había de glorificar a Dios. Y dicho esto, añadió: Sígueme.
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1 Más tarde, Jesús se apareció nuevamente a los discípulos junto al mar de Galilea. Este es el relato de lo que sucedió.
2 Varios de sus discípulos se encontraban allí: Simón Pedro, Tomás (al que apodaban el Gemelo), Natanael de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos.
3 Simón Pedro dijo: — Me voy a pescar. — Nosotros también vamos — dijeron los demás. Así que salieron en la barca, pero no pescaron nada en toda la noche.
4 Al amanecer, Jesús apareció en la playa, pero los discípulos no podían ver quién era.
5 Les preguntó: — Amigos, ¿pescaron algo? — No — contestaron ellos.
6 Entonces él dijo: — ¡Echen la red a la derecha de la barca y tendrán pesca! Ellos lo hicieron y no podían sacar la red por la gran cantidad de peces que contenía.
7 Entonces el discípulo a quien Jesús amaba le dijo a Pedro: «¡Es el Señor! ». Cuando Simón Pedro oyó que era el Señor, se puso la túnica (porque se la había quitado para trabajar), se tiró al agua y se dirigió hacia la orilla.
8 Los otros se quedaron en la barca y arrastraron la pesada red llena de pescados hasta la orilla, porque estaban solo a unos noventa metros de la playa.
9 Cuando llegaron, encontraron el desayuno preparado para ellos: pescado a la brasa y pan.
10 «Traigan algunos de los pescados que acaban de sacar», dijo Jesús.
11 Así que Simón Pedro subió a la barca y arrastró la red hasta la orilla. Había 153 pescados grandes, y aun así la red no se había roto.
12 «¡Ahora acérquense y desayunen! », dijo Jesús. Ninguno de los discípulos se atrevió a preguntarle: «¿Quién eres? ». Todos sabían que era el Señor.
13 Entonces Jesús les sirvió el pan y el pescado.
14 Esa fue la tercera vez que se apareció a sus discípulos después de haber resucitado de los muertos.
15 Después del desayuno, Jesús le preguntó a Simón Pedro: — Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos? — Sí, Señor — contestó Pedro — , tú sabes que te quiero. — Entonces, alimenta a mis corderos — le dijo Jesús.
16 Jesús repitió la pregunta: — Simón, hijo de Juan, ¿me amas? — Sí, Señor — dijo Pedro — , tú sabes que te quiero. — Entonces, cuida de mis ovejas — dijo Jesús.
17 Le preguntó por tercera vez: — Simón, hijo de Juan, ¿me quieres? A Pedro le dolió que Jesús le dijera la tercera vez: «¿Me quieres? ». Le contestó: — Señor, tú sabes todo. Tú sabes que yo te quiero. Jesús dijo: — Entonces, alimenta a mis ovejas.
18 »Te digo la verdad, cuando eras joven, podías hacer lo que querías; te vestías tú mismo e ibas adonde querías ir. Sin embargo, cuando seas viejo, extenderás los brazos, y otros te vestirán y te llevarán adonde no quieras ir.
19 Jesús dijo eso para darle a conocer el tipo de muerte con la que Pedro glorificaría a Dios. Entonces Jesús le dijo: «Sígueme».
Tras su resurrección, Jesús se aparece a sus discípulos en Galilea. Este encuentro culmina con la restauración de Pedro, quien, lleno de humildad, afirma su amor por Jesús. La gracia de Dios y la importancia de la humildad son centrales en este relato. A pesar de su fracaso, Pedro es restaurado en el ministerio, mostrando el poder del perdón y la transformación divina.
Pregunta de reflexión
¿Por qué es tan importante la humildad para conocer al Señor y aceptar su guía?
Aplicación personal
Permite que la humildad sea la base de tu relación con Jesús, reconociendo que todo lo que haces debe glorificarle a Él y no a ti mismo.
3. Lunes — Mantener los ojos en Jesús
Lectura bíblica
Juan 21:20-25
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20 Volviéndose Pedro, vio que les seguía el discípulo a quien amaba Jesús, el mismo que en la cena se había recostado al lado de él, y le había dicho: Señor, ¿quién es el que te ha de entregar?
21 Cuando Pedro le vio, dijo a Jesús: Señor, ¿y qué de este?
22 Jesús le dijo: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú.
23 Este dicho se extendió entonces entre los hermanos, que aquel discípulo no moriría. Pero Jesús no le dijo que no moriría, sino: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti?
24 Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas, y escribió estas cosas; y sabemos que su testimonio es verdadero.
25 Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir. Amén.
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20 Pedro se dio vuelta y vio que, detrás de ellos, estaba el discípulo a quien Jesús amaba, el que se había inclinado hacia Jesús durante la cena para preguntarle: «Señor, ¿quién va a traicionarte? ».
21 Pedro le preguntó a Jesús: — Señor, ¿qué va a pasar con él?
22 Jesús contestó: — Si quiero que él siga vivo hasta que yo regrese, ¿qué tiene que ver contigo? En cuanto a ti, sígueme.
23 Así que entre la comunidad de los creyentes corrió el rumor de que ese discípulo no moriría; pero eso no fue en absoluto lo que dijo Jesús. Él solamente dijo: «Si quiero que él siga vivo hasta que yo regrese, ¿qué tiene que ver contigo? ».
24 Ese discípulo es el que da testimonio de todos estos sucesos y los ha registrado en este libro; y sabemos que su relato es fiel.
25 Jesús también hizo muchas otras cosas. Si todas se pusieran por escrito, supongo que el mundo entero no podría contener los libros que se escribirían.
Pedro se distrae al preocuparse por el destino de Juan, pero Jesús redirige su atención al recordarle la importancia de seguirlo a Él, sin importar las circunstancias de otros. Esta interacción subraya la necesidad de centrarnos en nuestra relación personal con Cristo.
Pregunta de reflexión
¿Cómo puedes mantener tu enfoque en Jesús cuando te enfrentas a distracciones o comparaciones?
Aplicación personal
Reflexiona sobre cómo puedes confiar plenamente en Jesús para guiar tu vida, dejando de lado las preocupaciones por el camino de otros.
4. Martes — Luz y oscuridad
Lectura bíblica
Juan 1:4-10
Juan 3:19-21
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4 En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
5 La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.
6 Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.
7 Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él.
8 No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz.
9 Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.
10 En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.
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4 La Palabra le dio vida a todo lo creado, y su vida trajo luz a todos.
5 La luz brilla en la oscuridad, y la oscuridad jamás podrá apagarla.
6 Dios envió a un hombre llamado Juan el Bautista
7 para que contara acerca de la luz, a fin de que todos creyeran por su testimonio.
8 Juan no era la luz; era solo un testigo para hablar de la luz.
9 Aquel que es la luz verdadera, quien da luz a todos, venía al mundo.
10 Vino al mismo mundo que él había creado, pero el mundo no lo reconoció.
Juan 8:12
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19 Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.
20 Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas.
21 Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.
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19 Esta condenación se basa en el siguiente hecho: la luz de Dios llegó al mundo, pero la gente amó más la oscuridad que la luz, porque sus acciones eran malvadas.
20 Todos los que hacen el mal odian la luz y se niegan a acercarse a ella porque temen que sus pecados queden al descubierto,
21 pero los que hacen lo correcto se acercan a la luz, para que otros puedan ver que están haciendo lo que Dios quiere.
Juan 9:5
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12 Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.
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12 Jesús habló una vez más al pueblo y dijo: «Yo soy la luz del mundo. Si ustedes me siguen, no tendrán que andar en la oscuridad porque tendrán la luz que lleva a la vida».
Juan 11:9-10
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5 Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo.
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5 pero mientras estoy aquí en el mundo, yo soy la luz del mundo.
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9 Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo;
10 pero el que anda de noche, tropieza, porque no hay luz en él.
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9 Jesús contestó: — Cada día tiene doce horas de luz. Durante el día, la gente puede andar segura y puede ver porque tiene la luz de este mundo;
10 pero de noche se corre el peligro de tropezar, porque no hay luz.
Jesús es la Luz del mundo, revelando la verdad y el camino hacia Dios. Sin embargo, muchos eligen permanecer en tinieblas, rechazando la luz de Cristo. Este contraste entre luz y oscuridad es fundamental para entender la verdad revelada en la Palabra de Dios.
Pregunta de reflexión
¿Cómo respondes a la luz de Cristo? ¿Aceptas su verdad con disposición o con resistencia?
Aplicación personal
Busca permanecer en la luz de Jesús a través de la oración y el estudio de la Palabra, permitiendo que transforme cada aspecto de tu vida.
5. Miércoles — Teología desde “arriba” o desde “abajo”
Lectura bíblica
Juan 4:46-54
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46 Vino, pues, Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Y había en Capernaum un oficial del rey, cuyo hijo estaba enfermo.
47 Este, cuando oyó que Jesús había llegado de Judea a Galilea, vino a él y le rogó que descendiese y sanase a su hijo, que estaba a punto de morir.
48 Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y prodigios, no creeréis.
49 El oficial del rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera.
50 Jesús le dijo: Ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se fue.
51 Cuando ya él descendía, sus siervos salieron a recibirle, y le dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive.
52 Entonces él les preguntó a qué hora había comenzado a estar mejor. Y le dijeron: Ayer a las siete le dejó la fiebre.
53 El padre entonces entendió que aquella era la hora en que Jesús le había dicho: Tu hijo vive; y creyó él con toda su casa.
54 Esta segunda señal hizo Jesús, cuando fue de Judea a Galilea.
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46 En su paso por Galilea, Jesús llegó a Caná, donde había convertido el agua en vino. Cerca de allí, en Capernaúm, había un funcionario de gobierno que tenía un hijo muy enfermo.
47 Cuando supo que Jesús había ido de Judea a Galilea, fue a verlo y le rogó que se dirigiera a Capernaúm para sanar a su hijo, quien estaba al borde de la muerte.
48 Jesús le preguntó: — ¿Acaso nunca van a creer en mí a menos que vean señales milagrosas y maravillas?
49 — Señor, por favor — suplicó el funcionario — , ven ahora mismo, antes de que mi hijito se muera.
50 Entonces Jesús le dijo: — Vuelve a tu casa. ¡Tu hijo vivirá! Y el hombre creyó lo que Jesús le dijo y emprendió el regreso a su casa.
51 Mientras el funcionario iba en camino, algunos de sus sirvientes salieron a su encuentro con la noticia de que su hijo estaba vivo y sano.
52 Él les preguntó a qué hora el niño había comenzado a mejorar, y ellos le contestaron: «Ayer, a la una de la tarde, ¡la fiebre de pronto se le fue! ».
53 Entonces el padre se dio cuenta de que la sanidad había ocurrido en el mismo instante en que Jesús le había dicho: «Tu hijo vivirá». Y tanto él como todos los de su casa creyeron en Jesús.
54 Esa fue la segunda señal milagrosa que hizo Jesús en Galilea al volver de Judea.
La teología desde “arriba” se basa en la fe en la Palabra de Dios, mientras que la teología desde “abajo” interpreta a Dios según perspectivas humanas limitadas. Este contraste se refleja en la experiencia del funcionario que, al confiar en Jesús, experimenta un milagro que transforma su vida y la de su familia.
Pregunta de reflexión
¿Cómo puedes asegurarte de que tu fe esté basada en la Palabra de Dios y no en interpretaciones humanas?
Aplicación personal
Examina cómo tus creencias reflejan la verdad bíblica y no perspectivas humanas. Permite que la fe en la Palabra de Dios guíe tus decisiones.
6. Jueves — Permanecer en Jesús
Lectura bíblica
Juan 15:1-11
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1 Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.
2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.
3 Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.
4 Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.
6 El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.
7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.
8 En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.
9 Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor.
10 Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.
11 Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.
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1 »Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.
2 Él corta de mí toda rama que no produce fruto y poda las ramas que sí dan fruto, para que den aún más.
3 Ustedes ya han sido podados y purificados por el mensaje que les di.
4 Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Pues una rama no puede producir fruto si la cortan de la vid, y ustedes tampoco pueden ser fructíferos a menos que permanezcan en mí.
5 »Ciertamente, yo soy la vid; ustedes son las ramas. Los que permanecen en mí y yo en ellos producirán mucho fruto porque, separados de mí, no pueden hacer nada.
6 El que no permanece en mí es desechado como rama inútil y se seca. Todas esas ramas se juntan en un montón para quemarlas en el fuego.
7 Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pueden pedir lo que quieran, ¡y les será concedido!
8 Cuando producen mucho fruto, demuestran que son mis verdaderos discípulos. Eso le da mucha gloria a mi Padre.
9 »Yo los he amado a ustedes tanto como el Padre me ha amado a mí. Permanezcan en mi amor.
10 Cuando obedecen mis mandamientos, permanecen en mi amor, así como yo obedezco los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
11 Les he dicho estas cosas para que se llenen de mi gozo; así es, desbordarán de gozo.
Jesús utiliza la metáfora de la vid para ilustrar la importancia de permanecer en Él. Solo al estar conectados a Jesús podemos dar fruto espiritual y experimentar una relación plena con Dios.
Pregunta de reflexión
¿Qué significa para ti permanecer en Jesús diariamente? ¿Cómo puedes asegurarte de estar conectado a Él?
Aplicación personal
Dedica tiempo diario a la oración y al estudio de la Biblia para fortalecer tu conexión con Cristo y dar frutos espirituales.
7. Viernes — Para estudiar y meditar
Lectura adicional
Elena de White, El Deseado de todas las gentes, pp. 121-125
Elena de White describe cómo Jesús, al unir su humanidad con la divinidad, se convierte en el puente entre Dios y la humanidad. Su vida, muerte y resurrección son la revelación suprema del amor y la gracia de Dios, llamándonos a permanecer en Él.
Pregunta de reflexión
¿Qué pasos puedes tomar para profundizar tu relación con Jesús y vivir en su luz diariamente?
Aplicación personal
Permite que el amor y la gracia de Jesús te inspiren a compartir su luz y verdad con quienes te rodean