Escuela Sabática

CONTENIDO
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA
DOMINGO — Encuentro en Galilea
LUNES — Mantener los ojos en Jesús
MIERCOLES — Teología desde “arriba” o desde “abajo”
VIERNES - Para Estudiar y Meditar
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA
Juan 21
Juan 11:9-10
RVR1960
1 Después de esto, Jesús se manifestó otra vez a sus discípulos junto al mar de Tiberias; y se manifestó de esta manera:
2 Estaban juntos Simón Pedro, Tomás llamado el Dídimo, Natanael el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo, y otros dos de sus discípulos.
3 Simón Pedro les dijo: Voy a pescar. Ellos le dijeron: Vamos nosotros también contigo. Fueron, y entraron en una barca; y aquella noche no pescaron nada.
4 Cuando ya iba amaneciendo, se presentó Jesús en la playa; mas los discípulos no sabían que era Jesús.
5 Y les dijo: Hijitos, ¿tenéis algo de comer? Le respondieron: No.
6 Él les dijo: Echad la red a la derecha de la barca, y hallaréis. Entonces la echaron, y ya no la podían sacar, por la gran cantidad de peces.
7 Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro: ¡Es el Señor! Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se ciñó la ropa (porque se había despojado de ella), y se echó al mar.
8 Y los otros discípulos vinieron con la barca, arrastrando la red de peces, pues no distaban de tierra sino como doscientos codos.
9 Al descender a tierra, vieron brasas puestas, y un pez encima de ellas, y pan.
10 Jesús les dijo: Traed de los peces que acabáis de pescar.
11 Subió Simón Pedro, y sacó la red a tierra, llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres; y aun siendo tantos, la red no se rompió.
12 Les dijo Jesús: Venid, comed. Y ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: ¿Tú, quién eres? sabiendo que era el Señor.
13 Vino, pues, Jesús, y tomó el pan y les dio, y asimismo del pescado.
14 Esta era ya la tercera vez que Jesús se manifestaba a sus discípulos, después de haber resucitado de los muertos.
15 Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que estos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Él le dijo: Apacienta mis corderos.
16 Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas.
17 Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas.
18 De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías; mas cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras.
19 Esto dijo, dando a entender con qué muerte había de glorificar a Dios. Y dicho esto, añadió: Sígueme.
20 Volviéndose Pedro, vio que les seguía el discípulo a quien amaba Jesús, el mismo que en la cena se había recostado al lado de él, y le había dicho: Señor, ¿quién es el que te ha de entregar?
21 Cuando Pedro le vio, dijo a Jesús: Señor, ¿y qué de este?
22 Jesús le dijo: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú.
23 Este dicho se extendió entonces entre los hermanos, que aquel discípulo no moriría. Pero Jesús no le dijo que no moriría, sino: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti?
24 Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas, y escribió estas cosas; y sabemos que su testimonio es verdadero.
25 Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir. Amén. Juan 21: 3 : Lc. 5.
5. Juan 21: 6 : Lc. 5.
6. Juan 21: 20 : Jn. 13.
25.
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1 Más tarde, Jesús se apareció nuevamente a los discípulos junto al mar de Galilea. Este es el relato de lo que sucedió.
2 Varios de sus discípulos se encontraban allí: Simón Pedro, Tomás (al que apodaban el Gemelo), Natanael de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos.
3 Simón Pedro dijo: — Me voy a pescar. — Nosotros también vamos — dijeron los demás. Así que salieron en la barca, pero no pescaron nada en toda la noche.
4 Al amanecer, Jesús apareció en la playa, pero los discípulos no podían ver quién era.
5 Les preguntó: — Amigos, ¿pescaron algo? — No — contestaron ellos.
6 Entonces él dijo: — ¡Echen la red a la derecha de la barca y tendrán pesca! Ellos lo hicieron y no podían sacar la red por la gran cantidad de peces que contenía.
7 Entonces el discípulo a quien Jesús amaba le dijo a Pedro: «¡Es el Señor! ». Cuando Simón Pedro oyó que era el Señor, se puso la túnica (porque se la había quitado para trabajar), se tiró al agua y se dirigió hacia la orilla.
8 Los otros se quedaron en la barca y arrastraron la pesada red llena de pescados hasta la orilla, porque estaban solo a unos noventa metros de la playa.
9 Cuando llegaron, encontraron el desayuno preparado para ellos: pescado a la brasa y pan.
10 «Traigan algunos de los pescados que acaban de sacar», dijo Jesús.
11 Así que Simón Pedro subió a la barca y arrastró la red hasta la orilla. Había 153 pescados grandes, y aun así la red no se había roto.
12 «¡Ahora acérquense y desayunen! », dijo Jesús. Ninguno de los discípulos se atrevió a preguntarle: «¿Quién eres? ». Todos sabían que era el Señor.
13 Entonces Jesús les sirvió el pan y el pescado.
14 Esa fue la tercera vez que se apareció a sus discípulos después de haber resucitado de los muertos.
15 Después del desayuno, Jesús le preguntó a Simón Pedro: — Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos? — Sí, Señor — contestó Pedro — , tú sabes que te quiero. — Entonces, alimenta a mis corderos — le dijo Jesús.
16 Jesús repitió la pregunta: — Simón, hijo de Juan, ¿me amas? — Sí, Señor — dijo Pedro — , tú sabes que te quiero. — Entonces, cuida de mis ovejas — dijo Jesús.
17 Le preguntó por tercera vez: — Simón, hijo de Juan, ¿me quieres? A Pedro le dolió que Jesús le dijera la tercera vez: «¿Me quieres? ». Le contestó: — Señor, tú sabes todo. Tú sabes que yo te quiero. Jesús dijo: — Entonces, alimenta a mis ovejas.
18 »Te digo la verdad, cuando eras joven, podías hacer lo que querías; te vestías tú mismo e ibas adonde querías ir. Sin embargo, cuando seas viejo, extenderás los brazos, y otros te vestirán y te llevarán adonde no quieras ir.
19 Jesús dijo eso para darle a conocer el tipo de muerte con la que Pedro glorificaría a Dios. Entonces Jesús le dijo: «Sígueme».
20 Pedro se dio vuelta y vio que, detrás de ellos, estaba el discípulo a quien Jesús amaba, el que se había inclinado hacia Jesús durante la cena para preguntarle: «Señor, ¿quién va a traicionarte? ».
21 Pedro le preguntó a Jesús: — Señor, ¿qué va a pasar con él?
22 Jesús contestó: — Si quiero que él siga vivo hasta que yo regrese, ¿qué tiene que ver contigo? En cuanto a ti, sígueme.
23 Así que entre la comunidad de los creyentes corrió el rumor de que ese discípulo no moriría; pero eso no fue en absoluto lo que dijo Jesús. Él solamente dijo: «Si quiero que él siga vivo hasta que yo regrese, ¿qué tiene que ver contigo? ».
24 Ese discípulo es el que da testimonio de todos estos sucesos y los ha registrado en este libro; y sabemos que su relato es fiel.
25 Jesús también hizo muchas otras cosas. Si todas se pusieran por escrito, supongo que el mundo entero no podría contener los libros que se escribirían.
Juan 8:42-44
RVR1960
9 Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo;
10 pero el que anda de noche, tropieza, porque no hay luz en él.
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9 Jesús contestó: — Cada día tiene doce horas de luz. Durante el día, la gente puede andar segura y puede ver porque tiene la luz de este mundo;
10 pero de noche se corre el peligro de tropezar, porque no hay luz.
Juan 4:46-54
RVR1960
42 Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amaríais; porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió.
43 ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra.
44 Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.
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42 Jesús les dijo: — Si Dios fuera su Padre, ustedes me amarían, porque he venido a ustedes de parte de Dios. No estoy aquí por mi propia cuenta, sino que él me envió.
43 ¿Por qué no pueden entender lo que les digo? ¡Es porque ni siquiera toleran oírme!
44 Pues ustedes son hijos de su padre, el diablo, y les encanta hacer las cosas malvadas que él hace. Él ha sido asesino desde el principio y siempre ha odiado la verdad, porque en él no hay verdad. Cuando miente, actúa de acuerdo con su naturaleza porque es mentiroso y el padre de la mentira.
2 Timoteo 3:16
RVR1960
46 Vino, pues, Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Y había en Capernaum un oficial del rey, cuyo hijo estaba enfermo.
47 Este, cuando oyó que Jesús había llegado de Judea a Galilea, vino a él y le rogó que descendiese y sanase a su hijo, que estaba a punto de morir.
48 Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y prodigios, no creeréis.
49 El oficial del rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera.
50 Jesús le dijo: Ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se fue.
51 Cuando ya él descendía, sus siervos salieron a recibirle, y le dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive.
52 Entonces él les preguntó a qué hora había comenzado a estar mejor. Y le dijeron: Ayer a las siete le dejó la fiebre.
53 El padre entonces entendió que aquella era la hora en que Jesús le había dicho: Tu hijo vive; y creyó él con toda su casa.
54 Esta segunda señal hizo Jesús, cuando fue de Judea a Galilea.
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46 En su paso por Galilea, Jesús llegó a Caná, donde había convertido el agua en vino. Cerca de allí, en Capernaúm, había un funcionario de gobierno que tenía un hijo muy enfermo.
47 Cuando supo que Jesús había ido de Judea a Galilea, fue a verlo y le rogó que se dirigiera a Capernaúm para sanar a su hijo, quien estaba al borde de la muerte.
48 Jesús le preguntó: — ¿Acaso nunca van a creer en mí a menos que vean señales milagrosas y maravillas?
49 — Señor, por favor — suplicó el funcionario — , ven ahora mismo, antes de que mi hijito se muera.
50 Entonces Jesús le dijo: — Vuelve a tu casa. ¡Tu hijo vivirá! Y el hombre creyó lo que Jesús le dijo y emprendió el regreso a su casa.
51 Mientras el funcionario iba en camino, algunos de sus sirvientes salieron a su encuentro con la noticia de que su hijo estaba vivo y sano.
52 Él les preguntó a qué hora el niño había comenzado a mejorar, y ellos le contestaron: «Ayer, a la una de la tarde, ¡la fiebre de pronto se le fue! ».
53 Entonces el padre se dio cuenta de que la sanidad había ocurrido en el mismo instante en que Jesús le había dicho: «Tu hijo vivirá». Y tanto él como todos los de su casa creyeron en Jesús.
54 Esa fue la segunda señal milagrosa que hizo Jesús en Galilea al volver de Judea.
Juan 15:1-11
RVR1960
16 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,
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16 Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestra vida. Nos corrige cuando estamos equivocados y nos enseña a hacer lo correcto.
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1 Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.
2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.
3 Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.
4 Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.
6 El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.
7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.
8 En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.
9 Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor.
10 Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.
11 Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.
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1 »Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.
2 Él corta de mí toda rama que no produce fruto y poda las ramas que sí dan fruto, para que den aún más.
3 Ustedes ya han sido podados y purificados por el mensaje que les di.
4 Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Pues una rama no puede producir fruto si la cortan de la vid, y ustedes tampoco pueden ser fructíferos a menos que permanezcan en mí.
5 »Ciertamente, yo soy la vid; ustedes son las ramas. Los que permanecen en mí y yo en ellos producirán mucho fruto porque, separados de mí, no pueden hacer nada.
6 El que no permanece en mí es desechado como rama inútil y se seca. Todas esas ramas se juntan en un montón para quemarlas en el fuego.
7 Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pueden pedir lo que quieran, ¡y les será concedido!
8 Cuando producen mucho fruto, demuestran que son mis verdaderos discípulos. Eso le da mucha gloria a mi Padre.
9 »Yo los he amado a ustedes tanto como el Padre me ha amado a mí. Permanezcan en mi amor.
10 Cuando obedecen mis mandamientos, permanecen en mi amor, así como yo obedezco los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
11 Les he dicho estas cosas para que se llenen de mi gozo; así es, desbordarán de gozo.
VERSÍCULO DE MEMORIA
Juan 5:39
RVR1960
39 Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;
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39 »Ustedes estudian las Escrituras a fondo porque piensan que ellas les dan vida eterna. ¡Pero las Escrituras me señalan a mí!
SÁBADO — INTRODUCCIÓN
El Evangelio de Juan, como el de Marcos, termina con un encuentro en Galilea. Esta última lección acerca del Evangelio de Juan se refiere a ese encuentro, pero lo integra con el tema de cómo conocemos a Jesús y la Palabra de Dios, un concepto que recorre el cuarto Evangelio.
Aunque llevaban más de tres años con Jesús y él les había anunciado una y otra vez lo que sucedería, los discípulos seguían sin estar preparados para la crucifixión y la resurrección. Por desgracia, no habían prestado atención a sus palabras.
Corremos hoy el mismo peligro: oír o leer la Palabra de Dios sin escucharla, sin prestarle atención, sin permanecer en ella, sin obedecerla. Es decir, no aceptarla como la luz que debe guiar nuestros pensamientos y acciones. Desgraciadamente, demasiados cristianos se encuentran en esta situación, tal vez sin darse cuenta.
En esta última semana de estudio del Evangelio de Juan, analizaremos algunos de los puntos clave de este documento que pueden ayudarnos a ir más allá del mero conocimiento intelectual acerca de Jesús para, en cambio, conocerlo mejor y permanecer más estrechamente unidos a él y a su Palabra.
DOMINGO — Encuentro en Galilea
Lee Juan 21:1-19
RVR1960
1 Después de esto, Jesús se manifestó otra vez a sus discípulos junto al mar de Tiberias; y se manifestó de esta manera:
2 Estaban juntos Simón Pedro, Tomás llamado el Dídimo, Natanael el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo, y otros dos de sus discípulos.
3 Simón Pedro les dijo: Voy a pescar. Ellos le dijeron: Vamos nosotros también contigo. Fueron, y entraron en una barca; y aquella noche no pescaron nada.
4 Cuando ya iba amaneciendo, se presentó Jesús en la playa; mas los discípulos no sabían que era Jesús.
5 Y les dijo: Hijitos, ¿tenéis algo de comer? Le respondieron: No.
6 Él les dijo: Echad la red a la derecha de la barca, y hallaréis. Entonces la echaron, y ya no la podían sacar, por la gran cantidad de peces.
7 Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro: ¡Es el Señor! Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se ciñó la ropa (porque se había despojado de ella), y se echó al mar.
8 Y los otros discípulos vinieron con la barca, arrastrando la red de peces, pues no distaban de tierra sino como doscientos codos.
9 Al descender a tierra, vieron brasas puestas, y un pez encima de ellas, y pan.
10 Jesús les dijo: Traed de los peces que acabáis de pescar.
11 Subió Simón Pedro, y sacó la red a tierra, llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres; y aun siendo tantos, la red no se rompió.
12 Les dijo Jesús: Venid, comed. Y ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: ¿Tú, quién eres? sabiendo que era el Señor.
13 Vino, pues, Jesús, y tomó el pan y les dio, y asimismo del pescado.
14 Esta era ya la tercera vez que Jesús se manifestaba a sus discípulos, después de haber resucitado de los muertos.
15 Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que estos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Él le dijo: Apacienta mis corderos.
16 Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas.
17 Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas.
18 De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías; mas cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras.
19 Esto dijo, dando a entender con qué muerte había de glorificar a Dios. Y dicho esto, añadió: Sígueme.
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1 Más tarde, Jesús se apareció nuevamente a los discípulos junto al mar de Galilea. Este es el relato de lo que sucedió.
2 Varios de sus discípulos se encontraban allí: Simón Pedro, Tomás (al que apodaban el Gemelo), Natanael de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos.
3 Simón Pedro dijo: — Me voy a pescar. — Nosotros también vamos — dijeron los demás. Así que salieron en la barca, pero no pescaron nada en toda la noche.
4 Al amanecer, Jesús apareció en la playa, pero los discípulos no podían ver quién era.
5 Les preguntó: — Amigos, ¿pescaron algo? — No — contestaron ellos.
6 Entonces él dijo: — ¡Echen la red a la derecha de la barca y tendrán pesca! Ellos lo hicieron y no podían sacar la red por la gran cantidad de peces que contenía.
7 Entonces el discípulo a quien Jesús amaba le dijo a Pedro: «¡Es el Señor! ». Cuando Simón Pedro oyó que era el Señor, se puso la túnica (porque se la había quitado para trabajar), se tiró al agua y se dirigió hacia la orilla.
8 Los otros se quedaron en la barca y arrastraron la pesada red llena de pescados hasta la orilla, porque estaban solo a unos noventa metros de la playa.
9 Cuando llegaron, encontraron el desayuno preparado para ellos: pescado a la brasa y pan.
10 «Traigan algunos de los pescados que acaban de sacar», dijo Jesús.
11 Así que Simón Pedro subió a la barca y arrastró la red hasta la orilla. Había 153 pescados grandes, y aun así la red no se había roto.
12 «¡Ahora acérquense y desayunen! », dijo Jesús. Ninguno de los discípulos se atrevió a preguntarle: «¿Quién eres? ». Todos sabían que era el Señor.
13 Entonces Jesús les sirvió el pan y el pescado.
14 Esa fue la tercera vez que se apareció a sus discípulos después de haber resucitado de los muertos.
15 Después del desayuno, Jesús le preguntó a Simón Pedro: — Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos? — Sí, Señor — contestó Pedro — , tú sabes que te quiero. — Entonces, alimenta a mis corderos — le dijo Jesús.
16 Jesús repitió la pregunta: — Simón, hijo de Juan, ¿me amas? — Sí, Señor — dijo Pedro — , tú sabes que te quiero. — Entonces, cuida de mis ovejas — dijo Jesús.
17 Le preguntó por tercera vez: — Simón, hijo de Juan, ¿me quieres? A Pedro le dolió que Jesús le dijera la tercera vez: «¿Me quieres? ». Le contestó: — Señor, tú sabes todo. Tú sabes que yo te quiero. Jesús dijo: — Entonces, alimenta a mis ovejas.
18 »Te digo la verdad, cuando eras joven, podías hacer lo que querías; te vestías tú mismo e ibas adonde querías ir. Sin embargo, cuando seas viejo, extenderás los brazos, y otros te vestirán y te llevarán adonde no quieras ir.
19 Jesús dijo eso para darle a conocer el tipo de muerte con la que Pedro glorificaría a Dios. Entonces Jesús le dijo: «Sígueme».
¿Qué verdades cruciales se revelan aquí, especialmente acerca de la gracia de Dios y la humildad humana?
Juan 20 termina con el propósito del libro. Sería, pues, el lugar lógico para concluir, pero hay un capítulo más. El capítulo 21 comienza con el regreso de algunos de los discípulos a Galilea y con la sugerencia de Pedro de pasar una noche en el lago. Parece que han vuelto los viejos tiempos, y los discípulos retoman su antiguo oficio, la pesca. Pero esa noche no pescan nada.
Por la mañana, un misterioso desconocido les dice desde la orilla que echen la red a la derecha de la barca. Entonces pescan tantos peces que no pueden recoger la red. Aquello fue un eco del comienzo de su ministerio con Jesús ver Lucas 5:1-11
Juan reconoce inmediatamente a Jesús y se lo dice a Pedro, quien enseguida salta al agua y nada hasta la orilla.
RVR1960
(Mt. 4.
18-22; Mr. 1.
16-20)
1 Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios.
2 Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban sus redes.
3 Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud.
4 Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.
5 Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red.
6 Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía.
7 Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían.
8 Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.
9 Porque por la pesca que habían hecho, el temor se había apoderado de él, y de todos los que estaban con él,
10 y asimismo de Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres.
11 Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron.
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1 Cierto día, mientras Jesús predicaba en la orilla del mar de Galilea, grandes multitudes se abalanzaban sobre él para escuchar la palabra de Dios.
2 Jesús notó dos barcas vacías en la orilla porque los pescadores las habían dejado mientras lavaban sus redes.
3 Al subir a una de las barcas, Jesús le pidió a Simón, el dueño de la barca, que la empujara al agua. Luego se sentó en la barca y desde allí enseñaba a las multitudes.
4 Cuando terminó de hablar, le dijo a Simón: — Ahora ve a las aguas más profundas y echa tus redes para pescar.
5 — Maestro — respondió Simón — , hemos trabajado mucho durante toda la noche y no hemos pescado nada; pero si tú lo dices, echaré las redes nuevamente.
6 Y esta vez las redes se llenaron de tantos peces ¡que comenzaron a romperse!
7 Un grito de auxilio atrajo a los compañeros de la otra barca, y pronto las dos barcas estaban llenas de peces y a punto de hundirse.
8 Cuando Simón Pedro se dio cuenta de lo que había sucedido, cayó de rodillas delante de Jesús y le dijo: — Señor, por favor, aléjate de mí; soy un hombre tan pecador.
9 Pues estaba muy asombrado por la cantidad de peces que habían sacado, al igual que los otros que estaban con él.
10 Sus compañeros, Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, también estaban asombrados. Jesús respondió a Simón: — ¡No tengas miedo! ¡De ahora en adelante, pescarás personas!
11 Y, en cuanto llegaron a tierra firme, dejaron todo y siguieron a Jesús.
Jesús hace tres preguntas a Pedro, todas relacionadas con el amor a su Maestro. Antes de la crucifixión, Pedro insistió en que daría su vida por Jesús Juan 13:37
Entonces, Jesús predijo su triple negación Juan 13:38
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37 Le dijo Pedro: Señor, ¿por qué no te puedo seguir ahora? Mi vida pondré por ti.
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37 — ¿Pero por qué no puedo ir ahora, Señor? — le preguntó — . Estoy dispuesto a morir por ti.
En este encuentro en Galilea, Pedro no se pone a sí mismo como punto de referencia, sino a Jesús: “Señor, tú sabes todas las cosas. Tú sabes que te quiero” Juan 21:17
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38 Jesús le respondió: ¿Tu vida pondrás por mí? De cierto, de cierto te digo: No cantará el gallo, sin que me hayas negado tres veces.
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38 — ¿Morir por mí? — le contestó Jesús — . Pedro, te digo la verdad, mañana por la mañana, antes de que cante el gallo, negarás tres veces que me conoces.
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17 Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas.
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17 Le preguntó por tercera vez: — Simón, hijo de Juan, ¿me quieres? A Pedro le dolió que Jesús le dijera la tercera vez: «¿Me quieres? ». Le contestó: — Señor, tú sabes todo. Tú sabes que yo te quiero. Jesús dijo: — Entonces, alimenta a mis ovejas.
Algunos observan que Jesús utiliza el verbo agapaō, que significa amar, al interrogar a Pedro (excepto la última vez), y que Pedro siempre responde con fileō, que significa amar, pero solo como amigo. Ven implícito en este juego de palabras que Pedro no ha alcanzado el tipo superior de amor.
En realidad, la respuesta de Pedro se centra en la humildad. Con el fracaso de Pedro siempre ante él, es más probable que utilice humildemente un “término inferior”, sin atreverse a reclamar demasiado para sí. Y es esta humildad la que Jesús reconoce, y la que resulta crucial para restaurar a Pedro en el ministerio. Sin duda, la humildad es una de las mejores cualidades para el ministerio, porque hace que el centro de atención sea Jesucristo, no uno mismo.
La restauración de Pedro y su papel como líder de la iglesia primitiva es una de las pruebas más contundentes de que Jesús resucitó. Sería difícil explicar la prominencia de Pedro si Jesús no lo hubiera restaurado al ministerio en presencia de los otros discípulos.
¿Por qué es tan importante la humildad para conocer al Señor? A la luz de la Cruz, ¿de qué podemos sentirnos orgullosos?
LUNES — Mantener los ojos en Jesús
Lee Juan 21:20-22
RVR1960
20 Volviéndose Pedro, vio que les seguía el discípulo a quien amaba Jesús, el mismo que en la cena se había recostado al lado de él, y le había dicho: Señor, ¿quién es el que te ha de entregar?
21 Cuando Pedro le vio, dijo a Jesús: Señor, ¿y qué de este?
22 Jesús le dijo: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú.
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20 Pedro se dio vuelta y vio que, detrás de ellos, estaba el discípulo a quien Jesús amaba, el que se había inclinado hacia Jesús durante la cena para preguntarle: «Señor, ¿quién va a traicionarte? ».
21 Pedro le preguntó a Jesús: — Señor, ¿qué va a pasar con él?
22 Jesús contestó: — Si quiero que él siga vivo hasta que yo regrese, ¿qué tiene que ver contigo? En cuanto a ti, sígueme.
¿Qué pregunta llevó a Pedro por un camino equivocado? ¿Cómo enderezó Jesús el camino del discípulo?
Jesús acababa de restaurar a Pedro en el ministerio y le dijo: “Sígueme” Juan 21:19
Probablemente se refirió en principio a una caminata con el Maestro por la playa. De hecho, Pedro giró su cabeza, vio que Juan también seguía a Jesús y le preguntó: “Señor, ¿y qué de este?” Juan 21:21
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19 Esto dijo, dando a entender con qué muerte había de glorificar a Dios. Y dicho esto, añadió: Sígueme.
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19 Jesús dijo eso para darle a conocer el tipo de muerte con la que Pedro glorificaría a Dios. Entonces Jesús le dijo: «Sígueme».
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21 Cuando Pedro le vio, dijo a Jesús: Señor, ¿y qué de este?
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21 Pedro le preguntó a Jesús: — Señor, ¿qué va a pasar con él?
Al restaurar a Pedro en el ministerio, Jesús había predicho la forma en que moriría Juan 21:18
Parece que Pedro también sentía curiosidad por la muerte de Juan. Jesús redirige la atención de Pedro hacia la cuestión de seguirlo sin preocuparse por lo que habría de ocurrir con su condiscípulo.
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18 De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías; mas cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras.
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18 »Te digo la verdad, cuando eras joven, podías hacer lo que querías; te vestías tú mismo e ibas adonde querías ir. Sin embargo, cuando seas viejo, extenderás los brazos, y otros te vestirán y te llevarán adonde no quieras ir.
Lee Juan 21:23-25
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23 Este dicho se extendió entonces entre los hermanos, que aquel discípulo no moriría. Pero Jesús no le dijo que no moriría, sino: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti?
24 Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas, y escribió estas cosas; y sabemos que su testimonio es verdadero.
25 Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir. Amén.
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23 Así que entre la comunidad de los creyentes corrió el rumor de que ese discípulo no moriría; pero eso no fue en absoluto lo que dijo Jesús. Él solamente dijo: «Si quiero que él siga vivo hasta que yo regrese, ¿qué tiene que ver contigo? ».
24 Ese discípulo es el que da testimonio de todos estos sucesos y los ha registrado en este libro; y sabemos que su relato es fiel.
25 Jesús también hizo muchas otras cosas. Si todas se pusieran por escrito, supongo que el mundo entero no podría contener los libros que se escribirían.
¿Cómo se malinterpretó la declaración de Jesús? ¿Cómo corrigió el apóstol Juan ese malentendido?
La gente malinterpretó lo que Jesús quiso decir con: “Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Tú sígueme” Juan 21:22
Pensaron que eso significaba que Jesús volvería antes de que Juan muriera. A medida que pasaba el tiempo y Juan se acercaba cada vez más a la muerte sin que Cristo volviera, aquello podía convertirse en una crisis. Juan corrige esta idea equivocada indicando que las palabras de Jesús habían sido una expresión de deseo, no una profecía acerca de lo que ocurriría.
RVR1960
22 Jesús le dijo: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú.
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22 Jesús contestó: — Si quiero que él siga vivo hasta que yo regrese, ¿qué tiene que ver contigo? En cuanto a ti, sígueme.
La idea de centrarnos en Jesús en lugar de hacerlo en otras personas es una poderosa introducción al resto de la lección de esta semana. Solo Jesús es nuestro Salvador. Inevitablemente, la gente te decepcionará y tal vez incluso te lastime.
Las verdades tratadas de martes a jueves retomarán el tema de la comprensión de la Palabra de Dios, con el objetivo de conocer y seguir a Jesús, quien es el único que debe ser nuestro Maestro y Guía, independientemente de la ayuda, el consejo y la orientación que otros puedan darnos.
¿Cuántas veces te han decepcionado de algunas personas a las que tal vez admirabas? ¿Qué lecciones, por duras que hayan sido, aprendiste de esas experiencias?
MARTES — Luz y oscuridad
Lee Juan 1:4-10
Juan 3:19-21
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4 En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
5 La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.
6 Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.
7 Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él.
8 No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz.
9 Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.
10 En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.
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4 La Palabra le dio vida a todo lo creado, y su vida trajo luz a todos.
5 La luz brilla en la oscuridad, y la oscuridad jamás podrá apagarla.
6 Dios envió a un hombre llamado Juan el Bautista
7 para que contara acerca de la luz, a fin de que todos creyeran por su testimonio.
8 Juan no era la luz; era solo un testigo para hablar de la luz.
9 Aquel que es la luz verdadera, quien da luz a todos, venía al mundo.
10 Vino al mismo mundo que él había creado, pero el mundo no lo reconoció.
Juan 5:35
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19 Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.
20 Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas.
21 Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.
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19 Esta condenación se basa en el siguiente hecho: la luz de Dios llegó al mundo, pero la gente amó más la oscuridad que la luz, porque sus acciones eran malvadas.
20 Todos los que hacen el mal odian la luz y se niegan a acercarse a ella porque temen que sus pecados queden al descubierto,
21 pero los que hacen lo correcto se acercan a la luz, para que otros puedan ver que están haciendo lo que Dios quiere.
Juan 8:12
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35 Él era antorcha que ardía y alumbraba; y vosotros quisisteis regocijaros por un tiempo en su luz.
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35 Juan era como una lámpara que ardía y brillaba, y ustedes se entusiasmaron con su mensaje durante un tiempo;
Juan 9:5
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12 Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.
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12 Jesús habló una vez más al pueblo y dijo: «Yo soy la luz del mundo. Si ustedes me siguen, no tendrán que andar en la oscuridad porque tendrán la luz que lleva a la vida».
Juan 11:9-10
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5 Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo.
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5 pero mientras estoy aquí en el mundo, yo soy la luz del mundo.
Juan 12:35
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9 Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo;
10 pero el que anda de noche, tropieza, porque no hay luz en él.
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9 Jesús contestó: — Cada día tiene doce horas de luz. Durante el día, la gente puede andar segura y puede ver porque tiene la luz de este mundo;
10 pero de noche se corre el peligro de tropezar, porque no hay luz.
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35 Entonces Jesús les dijo: Aún por un poco está la luz entre vosotros; andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe a dónde va.
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35 Jesús contestó: — Mi luz brillará para ustedes solo un poco más de tiempo. Caminen en la luz mientras puedan, para que la oscuridad no los tome por sorpresa, porque los que andan en la oscuridad no pueden ver adónde van.
¿Qué gran contraste se presenta aquí y por qué es tan fundamental para comprender la verdad?
El mundo está en tinieblas; rehúye la luz y no puede, por sí solo, encontrar el camino hacia el Dios verdadero, el Dios personal de la Creación, la Revelación y la Redención.
“Nunca puede la humanidad, por sí misma, obtener un conocimiento de lo divino. ‘Es más alta que los cielos; ¿qué harás? Es más profunda que el Seol; ¿cómo la conocerás?’ Únicamente el espíritu de adopción puede revelarnos las cosas profundas de Dios, las que ‘ojo no vio, ni oído oyó, y que jamás entraron en pensamiento humano. Pero a nosotros nos las ha revelado Dios por medio de su Espíritu’ ” (Elena de White, El Deseado de todas las gentes, pp. 387-388).
Solo Jesucristo “dio a conocer” al Padre Juan 1:18
El verbo griego así traducido es exēgeomai, que significa “interpretar”, “explicar”, “exponer”. Juan presenta a Jesús como el mensajero celestial, el que da a conocer a Dios. Solo a través de Jesús podemos conocer verdaderamente a Dios.
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18 A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.
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18 Nadie ha visto jamás a Dios; pero el Único, que es Dios, está íntimamente ligado al Padre. Él nos ha revelado a Dios.
Lee Juan 8:42-44
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42 Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amaríais; porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió.
43 ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra.
44 Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.
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42 Jesús les dijo: — Si Dios fuera su Padre, ustedes me amarían, porque he venido a ustedes de parte de Dios. No estoy aquí por mi propia cuenta, sino que él me envió.
43 ¿Por qué no pueden entender lo que les digo? ¡Es porque ni siquiera toleran oírme!
44 Pues ustedes son hijos de su padre, el diablo, y les encanta hacer las cosas malvadas que él hace. Él ha sido asesino desde el principio y siempre ha odiado la verdad, porque en él no hay verdad. Cuando miente, actúa de acuerdo con su naturaleza porque es mentiroso y el padre de la mentira.
¿Cómo describe Jesús el falso fundamento sobre el que los líderes religiosos de Israel habían basado su fe?
Los que no están en la verdad hablan desde sus propios recursos. Ellos “ven” el significado de un texto solo desde una perspectiva humana. Por el contrario, debemos aceptar que Cristo es la luz del mundo y seguirlo en nuestra interpretación de su Palabra. Por el contrario, el diablo “habla de lo que él mismo es” Juan 8:44
Si no tenemos cuidado y no nos rendimos en fe y obediencia a Dios, corremos el peligro de hacer lo mismo: leer el texto basándonos únicamente en nuestros propios deseos, anhelos y perspectivas, un error mucho más factible de lo que creemos.
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44 Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.
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44 Pues ustedes son hijos de su padre, el diablo, y les encanta hacer las cosas malvadas que él hace. Él ha sido asesino desde el principio y siempre ha odiado la verdad, porque en él no hay verdad. Cuando miente, actúa de acuerdo con su naturaleza porque es mentiroso y el padre de la mentira.
¿Cómo respondes a las verdades de la Palabra de Dios? ¿Las aceptas con la actitud correcta o con desagrado?
MIERCOLES — Teología desde “arriba” o desde “abajo”
Lee Juan 4:46-54
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46 Vino, pues, Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Y había en Capernaum un oficial del rey, cuyo hijo estaba enfermo.
47 Este, cuando oyó que Jesús había llegado de Judea a Galilea, vino a él y le rogó que descendiese y sanase a su hijo, que estaba a punto de morir.
48 Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y prodigios, no creeréis.
49 El oficial del rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera.
50 Jesús le dijo: Ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se fue.
51 Cuando ya él descendía, sus siervos salieron a recibirle, y le dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive.
52 Entonces él les preguntó a qué hora había comenzado a estar mejor. Y le dijeron: Ayer a las siete le dejó la fiebre.
53 El padre entonces entendió que aquella era la hora en que Jesús le había dicho: Tu hijo vive; y creyó él con toda su casa.
54 Esta segunda señal hizo Jesús, cuando fue de Judea a Galilea.
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46 En su paso por Galilea, Jesús llegó a Caná, donde había convertido el agua en vino. Cerca de allí, en Capernaúm, había un funcionario de gobierno que tenía un hijo muy enfermo.
47 Cuando supo que Jesús había ido de Judea a Galilea, fue a verlo y le rogó que se dirigiera a Capernaúm para sanar a su hijo, quien estaba al borde de la muerte.
48 Jesús le preguntó: — ¿Acaso nunca van a creer en mí a menos que vean señales milagrosas y maravillas?
49 — Señor, por favor — suplicó el funcionario — , ven ahora mismo, antes de que mi hijito se muera.
50 Entonces Jesús le dijo: — Vuelve a tu casa. ¡Tu hijo vivirá! Y el hombre creyó lo que Jesús le dijo y emprendió el regreso a su casa.
51 Mientras el funcionario iba en camino, algunos de sus sirvientes salieron a su encuentro con la noticia de que su hijo estaba vivo y sano.
52 Él les preguntó a qué hora el niño había comenzado a mejorar, y ellos le contestaron: «Ayer, a la una de la tarde, ¡la fiebre de pronto se le fue! ».
53 Entonces el padre se dio cuenta de que la sanidad había ocurrido en el mismo instante en que Jesús le había dicho: «Tu hijo vivirá». Y tanto él como todos los de su casa creyeron en Jesús.
54 Esa fue la segunda señal milagrosa que hizo Jesús en Galilea al volver de Judea.
¿Qué problema llevó al funcionario a Jesús y cuál era la verdadera cuestión subyacente?
Este hombre vino a Jesús, la Luz del mundo, pero había tomado la decisión de creer solamente si Jesús sanaba a su hijo. Podríamos decir que la teología de este hombre era una “teología desde abajo”. La teología desde abajo establece reglas y normas para Dios y su Palabra. Las defectuosas, limitadas y subjetivas ideas humanas se convierten en la autoridad final acerca de cómo las personas interpretan la Palabra de Dios. ¡Qué trampa tan peligrosa!
Por el contrario, la teología “desde arriba” responde por fe, creyendo primero en Dios y en su Palabra Juan 4:48
Juan 6:14-15
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48 Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y prodigios, no creeréis.
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48 Jesús le preguntó: — ¿Acaso nunca van a creer en mí a menos que vean señales milagrosas y maravillas?
2 Timoteo 3:16
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14 Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo.
15 Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte él solo.
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14 La gente, al ver la señal milagrosa que Jesús había hecho, exclamó: «¡No hay duda de que es el Profeta que esperábamos! ».
15 Cuando Jesús vio que estaban dispuestos a hacerlo rey a la fuerza, se escabulló hacia las colinas él solo.
Debemos creer las palabras de la Escritura si queremos creer las palabras de Jesús Juan 5:46-47
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16 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,
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16 Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestra vida. Nos corrige cuando estamos equivocados y nos enseña a hacer lo correcto.
“Si ustedes permanecen en mi palabra, son realmente mis discípulos” Juan 8:31
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46 Porque si creyeseis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él.
47 Pero si no creéis a sus escritos, ¿cómo creeréis a mis palabras?
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46 Si en verdad le creyeran a Moisés, me creerían a mí, porque él escribió acerca de mí;
47 pero como no creen en lo que él escribió, ¿cómo creerán lo que yo digo? ».
Si dudamos de la Palabra de Dios, su Palabra no puede permanecer en nosotros Juan 5:38
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31 Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;
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31 Jesús le dijo a la gente que creyó en él: — Ustedes son verdaderamente mis discípulos si se mantienen fieles a mis enseñanzas;
Jesús dijo: “El que me rechaza y no recibe mis palabras tiene quien lo condene. La palabra que he hablado lo condenará en el día final; porque yo no hablé de mí mismo. El Padre que me envió, él me ordenó qué decir y qué enseñar” Juan 12:48-49
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38 ni tenéis su palabra morando en vosotros; porque a quien él envió, vosotros no creéis.
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38 y no tienen su mensaje en el corazón, porque no creen en mí, que soy a quien el Padre les ha enviado.
Escuchar la Palabra de Dios es algo más que una ingestión pasiva de información. Significa hacer la voluntad de Dios como respuesta activa al hecho de escucharla. “El que quiera hacer la voluntad de Dios conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta” Juan 7:17
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48 El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.
49 Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar.
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48 Pero todos los que me rechazan a mí y rechazan mi mensaje serán juzgados el día del juicio por la verdad que yo he hablado.
49 Yo no hablo con autoridad propia; el Padre, quien me envió, me ha ordenado qué decir y cómo decirlo.
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17 El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta.
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17 Todo el que quiera hacer la voluntad de Dios sabrá si lo que enseño proviene de Dios o solo hablo por mi propia cuenta.
Esta dinámica de oír y poner en práctica la Palabra de Dios es una expresión de amor hacia él. “El que me ama guardará mi palabra. Y mi Padre lo amará, y vendremos a él y habitaremos en él” Juan 14:23
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23 Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.
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23 Jesús contestó: — Todos los que me aman harán lo que yo diga. Mi Padre los amará, y vendremos para vivir con cada uno de ellos.
¿Cuál es la relación entre nuestro amor a Jesús y la obediencia? ¿Por qué cualquier tipo de obediencia que no es fruto del amor corre el peligro de ser legalismo?
JUEVES — Permanecer en Jesús
Lee Juan 12:32
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32 Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo.
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32 Y, cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí».
¿De qué manera describe esta sorprendente afirmación la autoridad de Jesucristo?
Como hemos visto a lo largo de las lecciones de este trimestre, el Evangelio de Juan nos atrae hacia Jesús, pero solo si estamos dispuestos a conocer a Dios y a hacer su voluntad. A lo largo de su Evangelio, las personas que se encuentran con Jesús aceptan la luz y crecen o la rechazan y quedan ciegas. Nicodemo, la mujer junto al pozo, el funcionario, el hombre del estanque de Betesda, los cinco mil alimentados con unos pocos panes y peces, los hermanos de Jesús, los líderes religiosos, el ciego de nacimiento, María y Marta, Pilato, todos se encontraron con Jesús y tomaron decisiones acerca de la verdad y la luz que él traía.
La teología desde abajo comienza con la argumentación humana para determinar y examinar la existencia y la naturaleza de Dios. La defectuosa, caída y prejuiciosa perspectiva humana tiene prioridad sobre la divina, santa, perfecta y omnisciente. La teología desde abajo conduce a las personas inevitablemente por mal camino, como lo ha hecho en el pasado y lo hará en el futuro (véase Apocalipsis 14:1-12
cuando la sabiduría humana usurpará el lugar de la divina e intentará imponer una falsa adoración en el mundo.
RVR1960
1 Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente.
2 Y oí una voz del cielo como estruendo de muchas aguas, y como sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como de arpistas que tocaban sus arpas.
3 Y cantaban un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra.
4 Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero;
5 y en sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios.
6 Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo,
7 diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.
8 Otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación.
9 Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano,
10 él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero;
11 y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre.
12 Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.
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1 Luego vi al Cordero de pie sobre el monte Sion, y con él había 144. 000 que tenían el nombre del Cordero y el de su Padre escrito en la frente.
2 Y oí un sonido que venía del cielo, era como el rugido de grandes olas del mar o el retumbar de fuertes truenos. Parecía el sonido de muchos arpistas tocando juntos.
3 Ese gran coro entonaba un nuevo canto maravilloso delante del trono de Dios y delante de los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos. Nadie podía aprender ese canto aparte de los 144. 000 que habían sido rescatados de la tierra.
4 Ellos se han mantenido tan puros como vírgenes, y son los que siguen al Cordero dondequiera que va. Han sido comprados de entre los pueblos de la tierra como ofrenda especial para Dios y para el Cordero.
5 Ellos no han dicho mentiras y son intachables.
6 Y vi a otro ángel, que volaba por el cielo y llevaba la eterna Buena Noticia para proclamarla a los que pertenecen a este mundo: a todo pueblo y toda nación, tribu y lengua.
7 «Teman a Dios — gritaba — . Denle gloria a él, porque ha llegado el tiempo en que ocupe su lugar como juez. Adoren al que hizo los cielos, la tierra, el mar y todos los manantiales de agua».
8 Luego otro ángel lo siguió por el cielo mientras gritaba: «Babilonia ha caído — cayó esa gran ciudad — porque hizo que todas las naciones del mundo bebieran el vino de su apasionada inmoralidad».
9 Después un tercer ángel los siguió mientras gritaba: «Todo el que adore a la bestia y a su estatua o acepte su marca en la frente o en la mano
10 tendrá que beber el vino de la ira de Dios, que se ha servido sin diluir en la copa del furor de Dios. Ellos serán atormentados con fuego y azufre ardiente en presencia de los ángeles santos y del Cordero.
11 El humo de su tormento subirá por siempre jamás, y no tendrán alivio ni de día ni de noche, porque adoraron a la bestia y a su estatua y aceptaron la marca de su nombre».
12 Esto significa que el pueblo de Dios tiene que soportar la persecución con paciencia, obedeciendo sus mandamientos y manteniendo la fe en Jesús.
Lee Juan 15:1-11
RVR1960
1 Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.
2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.
3 Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.
4 Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.
6 El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.
7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.
8 En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.
9 Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor.
10 Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.
11 Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.
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1 »Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.
2 Él corta de mí toda rama que no produce fruto y poda las ramas que sí dan fruto, para que den aún más.
3 Ustedes ya han sido podados y purificados por el mensaje que les di.
4 Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Pues una rama no puede producir fruto si la cortan de la vid, y ustedes tampoco pueden ser fructíferos a menos que permanezcan en mí.
5 »Ciertamente, yo soy la vid; ustedes son las ramas. Los que permanecen en mí y yo en ellos producirán mucho fruto porque, separados de mí, no pueden hacer nada.
6 El que no permanece en mí es desechado como rama inútil y se seca. Todas esas ramas se juntan en un montón para quemarlas en el fuego.
7 Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pueden pedir lo que quieran, ¡y les será concedido!
8 Cuando producen mucho fruto, demuestran que son mis verdaderos discípulos. Eso le da mucha gloria a mi Padre.
9 »Yo los he amado a ustedes tanto como el Padre me ha amado a mí. Permanezcan en mi amor.
10 Cuando obedecen mis mandamientos, permanecen en mi amor, así como yo obedezco los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
11 Les he dicho estas cosas para que se llenen de mi gozo; así es, desbordarán de gozo.
¿Cuál es el secreto del crecimiento y la salud espirituales?
El secreto es permanecer conectados a Jesús. Él es la Palabra de Dios; el Pan de Vida; la Luz del mundo; la Puerta de las ovejas; el Buen Pastor; la Resurrección y la Vida; el Camino, la Verdad y la Vida; y la Vid verdadera.
Los integrantes de la Deidad y la Biblia son como imanes. Si no nos resistimos, nos atraerán hacia ellos.
“La voz de Dios nos habla a través de su Palabra, y oiremos muchas voces, pero Cristo nos dijo que debemos cuidarnos de quienes dirán: ‘Aquí está Cristo’ o ‘Allí está Cristo’. Entonces, ¿cómo sabremos que los tales no tienen la verdad, a menos que cotejemos cada cosa con las Escrituras?” (Elena de White, Fe y obras, p. 56).
Entonces, debemos someter nuestros propios puntos de vista a los presentados en la Palabra de Dios.
VIERNES - Para Estudiar y Meditar
La perspectiva de Dios es muy diferente de la humana. Dios comparte su perspectiva con nosotros a través de su Palabra, la Biblia, y del poder del Espíritu Santo. Debemos decidir si queremos andar en la oscuridad o aceptar la luz de Jesucristo revelada en la Palabra.
Parte integral de esta elección es nuestra propia entrega personal a Jesucristo, el Hijo de Dios y Redentor de la humanidad. Mediante el poder del Espíritu Santo, Dios Padre nos ha revelado la profundidad de su amor mediante la vida, la muerte y la resurrección de Jesús. Y sabemos acerca de Jesús porque su vida, su muerte y su resurrección han sido registradas en la Palabra de Dios.
“Los ángeles de Dios pasan siempre de la tierra al cielo, y del cielo a la tierra. Los milagros de Cristo, en favor de los afligidos y dolientes, fueron realizados por el poder de Dios mediante el ministerio de los ángeles. Y es por medio de Cristo, por el ministerio de sus mensajeros celestiales, como nos llega toda bendición de Dios. Al revestirse de la humanidad, nuestro Salvador une sus intereses con los de los caídos hijos e hijas de Adán, mientras que por su divinidad se aferra al trono de Dios. Y así es Cristo el medio de comunicación de los hombres con Dios y de Dios con los hombres” (Elena de White, El Deseado de todas las gentes, p. 121).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
PREGUNTA 1
¿Cuál de los relatos del Evangelio de Juan es el que más te habla del amor y el carácter de Dios? Comparte con tu clase por qué esa historia te parece tan convincente.
PREGUNTA 2
En términos prácticos, ¿cómo se debe proceder en la búsqueda de la verdad?
PREGUNTA 3
¿Por qué suele ser difícil dejar de lado al yo como árbitro de la verdad? ¿Podremos hacerlo alguna vez por completo o nuestra humanidad seguirá en cierta medida influyendo en nuestra forma de ver las Escrituras? ¿Por qué debemos reconocer este hecho y de qué manera la humildad puede ayudarnos?
PREGUNTA 4
La historia del cristianismo occidental está llena de ejemplos terribles de lo que ocurre cuando la Palabra de Dios se somete a la política y a los prejuicios humanos. ¿Cuáles son algunos de esos ejemplos y qué lección podemos aprender hoy de ellos acerca de cuán peligroso es que las perspectivas humanas se conviertan en el filtro para “interpretar” la Biblia?
Repaso de la Lección
LECCIONES DE VIDA - Pr. Robert Costa