
"Y él les dijo: Oíd ahora mis palabras. Cuando haya entre vosotros profeta de Jehová, le apareceré en visión, en sueños hablaré con él." Números 12:6
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6 Y él les dijo: Oíd ahora mis palabras. Cuando haya entre vosotros profeta de Jehová, le apareceré en visión, en sueños hablaré con él.
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6 y el Señor les habló: «Escuchen lo que voy a decir: »Si hubiera profetas entre ustedes, yo, el Señor, me revelaría en visiones; les hablaría en sueños.
Introducción
Dios no nos pide creer sin evidencia
En los estudios anteriores vimos que Dios siempre ha hablado a su pueblo mediante hombres y mujeres llamados por Él para comunicar su voluntad. También aprendimos que el Apocalipsis presenta al pueblo remanente como una iglesia que guarda los mandamientos de Dios y posee el testimonio de Jesús, identificado como el espíritu de la profecía. Asimismo, los dones espirituales continúan siendo necesarios para la edificación de la iglesia hasta el regreso de Cristo.
Si el don profético estaría presente en el tiempo del fin, surge una pregunta fundamental: ¿cómo distinguir entre un verdadero profeta y uno falso? A lo largo de la historia muchos han afirmado hablar en nombre de Dios. Ante esta realidad, ¿existe una forma objetiva de reconocer al verdadero mensajero del Señor?
La respuesta es sí. Dios nunca pide que su pueblo crea sin evidencia. El mismo que concede el don profético también establece criterios claros para discernir si un mensaje proviene de Él. La fe bíblica no descansa en emociones o experiencias extraordinarias, sino en la revelación divina.
El apóstol Juan escribió: «Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios» 1 Juan 4:1
. 1 Tesalonicenses 5:20-21
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1 Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo.
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1 Queridos amigos, no les crean a todos los que afirman hablar de parte del Espíritu. Pónganlos a prueba para averiguar si el espíritu que tienen realmente proviene de Dios, porque hay muchos falsos profetas en el mundo.
- "No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno." Esta exhortación enseña que el discernimiento forma parte de la experiencia cristiana. El verdadero profeta no teme ser examinado, porque su mensaje armoniza con la Palabra de Dios.
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20 No menospreciéis las profecías. 21 Examinadlo todo; retened lo bueno.
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20 No se burlen de las profecías, 21 sino pongan a prueba todo lo que se dice. Retengan lo que es bueno.
Por ello, antes de estudiar el ministerio de Elena de White, debemos conocer las pruebas establecidas por las Escrituras. Nuestro punto de partida será la Biblia y, a la luz de sus principios, evaluaremos toda pretensión profética.
Este método evita aceptar cualquier supuesto profeta sin examen y también rechazar la posibilidad de que Dios continúe actuando conforme a las promesas de su Palabra. El creyente equilibrado no es crédulo ni escéptico; es bíblico.
I. Dios establece las reglas para reconocer a sus mensajeros
La importancia de Números 12:6
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6 Y él les dijo: Oíd ahora mis palabras. Cuando haya entre vosotros profeta de Jehová, le apareceré en visión, en sueños hablaré con él.
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6 y el Señor les habló: «Escuchen lo que voy a decir: »Si hubiera profetas entre ustedes, yo, el Señor, me revelaría en visiones; les hablaría en sueños.
El fundamento de este estudio se encuentra en Números 12:6
. Deuteronomio 18:18
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6 Y él les dijo: Oíd ahora mis palabras. Cuando haya entre vosotros profeta de Jehová, le apareceré en visión, en sueños hablaré con él.
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6 y el Señor les habló: «Escuchen lo que voy a decir: »Si hubiera profetas entre ustedes, yo, el Señor, me revelaría en visiones; les hablaría en sueños.
En ese momento, María y Aarón cuestionaron la autoridad espiritual de Moisés. Entonces Dios intervino para enseñar cómo actúa cuando llama a un profeta.
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18 Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare.
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18 Levantaré un profeta como tú de entre sus hermanos israelitas. Pondré mis palabras en su boca, y él dirá al pueblo todo lo que yo le ordene.
El Señor declaró:
«Cuando haya entre vosotros profeta de Jehová, le apareceré en visión, en sueños hablaré con él.»
Este pasaje revela que el ministerio profético no nace de la iniciativa humana ni del reconocimiento de las personas. Es Dios quien llama, capacita y comunica su mensaje a quien ha escogido.
Las visiones y los sueños son medios por los cuales Dios revela su voluntad. Sin embargo, por sí solos no prueban la autenticidad de un profeta. La Biblia advierte que también existen falsos profetas que afirman recibir revelaciones. Por ello, el Señor establece otras pruebas para confirmar un verdadero ministerio profético. Deuteronomio 13:1-3
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1 Cuando se levantare en medio de ti profeta, o soñador de sueños, y te anunciare señal o prodigios,
2 y si se cumpliere la señal o prodigio que él te anunció, diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos, que no conociste, y sirvámosles;
3 no darás oído a las palabras de tal profeta, ni al tal soñador de sueños; porque Jehová vuestro Dios os está probando, para saber si amáis a Jehová vuestro Dios con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma.
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1 »Supongamos que, en medio de ti, hay profetas o aquellos que tienen sueños sobre el futuro, y te prometen señales o milagros,
2 y resulta que esas señales o milagros se cumplen. Si de pronto ellos dicen: “Ven, rindamos culto a otros dioses” — dioses que hasta entonces no conocías —
3 no los escuches. El Señor tu Dios te está probando para ver si realmente lo amas con todo el corazón y con toda el alma.
Este principio sigue siendo esencial. Aunque muchos identifican lo sobrenatural con lo divino, la Escritura enseña que toda manifestación debe ser examinada cuidadosamente, pues también existen falsas señales. El criterio decisivo nunca es la espectacularidad de una experiencia, sino su plena armonía con la Palabra de Dios y los frutos espirituales que produce.
II. ¿Por qué Dios permite que existan pruebas? Juan 7:17
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17 El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta.
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17 Todo el que quiera hacer la voluntad de Dios sabrá si lo que enseño proviene de Dios o solo hablo por mi propia cuenta.
Algunas personas se preguntan por qué Dios no hace absolutamente evidente la autenticidad de sus profetas. Sin embargo, las Escrituras muestran que el Señor respeta la libertad humana. Él ofrece suficiente evidencia para quien busca sinceramente la verdad, pero no obliga a nadie a creer.
La fe bíblica no consiste en aceptar afirmaciones sin fundamento ni en exigir pruebas imposibles antes de obedecer. La verdadera fe examina la evidencia que Dios presenta y responde con confianza a su revelación.
Este principio se observa en toda la Biblia. Los milagros confirmaron el ministerio de Moisés; las profecías cumplidas respaldaron a Isaías y Jeremías; y Jesús afirmó que sus obras daban testimonio de que el Padre lo había enviado. Dios nunca pidió una fe ciega, sino que proporcionó razones suficientes para confiar en su Palabra.
Lo mismo sucede con el don profético. El Señor dejó en las Escrituras principios claros para proteger a su pueblo del engaño y ayudarle a reconocer cuándo habla mediante un mensajero verdadero.
III. El llamado de Elena de White
Una joven inesperada para una misión extraordinaria
Con estos principios podemos considerar el ministerio de Elena de White, comenzando por las circunstancias de su llamado.
Elena Harmon nació en 1827 en una familia cristiana de escasos recursos. Un grave accidente durante su niñez afectó su salud y limitó su educación formal, llevándola a depender más de Dios. Humanamente, nada indicaba que llegaría a ejercer una influencia mundial. Era tímida, de salud frágil y con poca instrucción.
Sin embargo, la Biblia muestra que Dios suele escoger instrumentos que el mundo considera débiles. Moisés alegó no saber hablar; Jeremías se creyó demasiado joven; Amós era pastor; y los discípulos de Jesús eran hombres sencillos. Dios obra así para que la gloria pertenezca únicamente a Él. Éxodo 4:10-12
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10 Entonces dijo Moisés a Jehová: ¡Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua.
11 Y Jehová le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿o quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová?
12 Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar.
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10 Pero Moisés rogó al Señor: — Oh Señor, no tengo facilidad de palabra; nunca la tuve, ni siquiera ahora que tú me has hablado. Se me traba la lengua y se me enredan las palabras.
11 Entonces el Señor le preguntó: — ¿Quién forma la boca de una persona? ¿Quién decide que una persona hable o no hable, que oiga o no oiga, que vea o no vea? ¿Acaso no soy yo, el Señor?
12 ¡Ahora ve! Yo estaré contigo cuando hables y te enseñaré lo que debes decir.
En diciembre de 1844, con solo diecisiete años, Elena recibió su primera visión, en medio de la crisis que siguió al Gran Chasco. Mientras muchos perdían la esperanza o caían en el fanatismo, Dios llamó a una joven que nunca buscó ser líder religiosa. Ella expresó repetidamente su temor y sentido de incapacidad, prefiriendo una vida tranquila antes que una misión tan exigente.
Como ocurrió con los profetas bíblicos, su llamado no nació de la ambición personal, sino de la iniciativa soberana de Dios
IV. Su vida
Un testimonio coherente con su mensaje
Al evaluar a un profeta, la Biblia no solo dirige la atención a sus experiencias sobrenaturales, sino también a su carácter y forma de vivir.
Jesús enseñó: «Por sus frutos los conoceréis.» Un ministerio auténtico produce una vida coherente con el mensaje que proclama. 1 Timoteo 4:12
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12 Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.
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12 No permitas que nadie te subestime por ser joven. Sé un ejemplo para todos los creyentes en lo que dices, en la forma en que vives, en tu amor, tu fe y tu pureza.
Quienes conocieron a Elena de White durante más de siete décadas la describieron como una mujer de profunda vida de oración, dedicada al estudio de las Escrituras y comprometida con el servicio a Dios. No fue perfecta, pues la perfección pertenece solo a Cristo; sin embargo, su vida reflejó humildad, fidelidad y dependencia del Señor.
Su ministerio estuvo marcado por viajes, predicación, visitas pastorales y una extensa obra literaria. A pesar de enfermedades, pérdidas familiares y fuertes críticas, permaneció fiel al llamado que creía haber recibido de Dios. 2 Corintios 4:7-9
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7 Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros,
8 que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados;
9 perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos;
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7 Ahora tenemos esta luz que brilla en nuestro corazón, pero nosotros mismos somos como frágiles vasijas de barro que contienen este gran tesoro. Esto deja bien claro que nuestro gran poder proviene de Dios, no de nosotros mismos.
8 Por todos lados nos presionan las dificultades, pero no nos aplastan. Estamos perplejos pero no caemos en la desesperación.
9 Somos perseguidos pero nunca abandonados por Dios. Somos derribados, pero no destruidos.
Como ocurrió con los profetas bíblicos, las dificultades no invalidaron su ministerio. Jeremías fue encarcelado, Elías huyó por su vida y Pablo sufrió persecuciones y prisiones. Con frecuencia, las pruebas forman parte del servicio al Señor.
V. La primera gran prueba bíblica: la armonía con la Palabra de Dios
Isaías 8:20
establece el principio fundamental para evaluar todo ministerio profético:
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20 ! ! A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido.
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20 ¡Busquen las instrucciones y las enseñanzas de Dios! Quienes contradicen su palabra están en completa oscuridad.
«¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido.»
Ningún profeta tiene autoridad para modificar la Palabra de Dios. Toda revelación auténtica debe armonizar plenamente con las Escrituras, que son la norma suprema de fe y práctica.
Al aplicar este principio al ministerio de Elena de White, encontramos un rasgo constante: siempre afirmó que la Biblia era la única regla de fe. Nunca presentó sus escritos como sustitutos de las Escrituras, sino como una ayuda para conducir a hombres y mujeres a estudiarlas con mayor profundidad.
Esta es una evidencia significativa. Mientras el falso profeta dirige la atención hacia sí mismo o contradice la revelación bíblica, el verdadero mensajero exalta la autoridad de la Biblia y conduce a las personas a Cristo. Ese fue el énfasis permanente del ministerio de Elena de White.
VI. Los frutos de más de setenta años de ministerio
Un árbol se conoce por sus frutos
Al enseñar acerca de los falsos profetas, Jesús estableció un principio fundamental para reconocer a un verdadero mensajero de Dios: «Por sus frutos los conoceréis» Mateo 7:16
. La autenticidad de un ministerio no se evalúa solo por las afirmaciones de quien lo ejerce ni por experiencias extraordinarias, sino por los frutos permanentes que produce bajo la dirección de Dios.
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16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?
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16 Puedes identificarlos por su fruto, es decir, por la manera en que se comportan. ¿Acaso puedes recoger uvas de los espinos o higos de los cardos?
El tiempo pone a prueba toda obra humana. Un entusiasmo pasajero puede impresionar por un tiempo, pero solo un ministerio sostenido por Dios deja una influencia duradera. Los frutos revelan la verdadera naturaleza del árbol.
Al observar el ministerio de Elena de White desde esta perspectiva, encontramos una labor que se extendió por aproximadamente setenta años. Predicó en diversos países, escribió miles de páginas, aconsejó a dirigentes, fortaleció iglesias, animó a familias y contribuyó al desarrollo de una obra que pasó de ser un pequeño grupo de creyentes a un movimiento mundial.
Su influencia no se limitó a la predicación. Promovió una fe equilibrada, una vida de oración, un profundo amor por las Escrituras y un firme compromiso con la misión de anunciar el evangelio. Como los profetas bíblicos, nunca buscó exaltar su nombre ni crear dependencia hacia su persona, sino conducir a los creyentes a Dios y fortalecer su fidelidad a la Biblia.
VII. Una influencia en la educación
Formar el carácter para el servicio
Uno de los campos donde su ministerio dejó una huella profunda fue la educación. Desde sus primeros escritos afirmó que la verdadera educación va más allá de la transmisión de conocimientos. Su propósito es desarrollar integralmente al ser humano: fortalecer la mente, formar el carácter, cultivar hábitos de trabajo y preparar a cada persona para servir a Dios y al prójimo.
Este concepto armoniza plenamente con la enseñanza bíblica, donde el conocimiento nunca se separa de la formación espiritual. Dios desea personas capacitadas intelectualmente, pero también íntegras, responsables y comprometidas con los principios de su reino.
Sus consejos inspiraron el establecimiento de escuelas, colegios y universidades donde la excelencia académica se une a los valores cristianos. Al mismo tiempo, recordó que la educación comienza en el hogar, donde los padres tienen la responsabilidad de enseñar a sus hijos a amar a Dios, respetar su Palabra y vivir con espíritu de servicio. Proverbios 22:6
, Lucas 2:52
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6 Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.
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6 Dirige a tus hijos por el camino correcto, y cuando sean mayores, no lo abandonarán.
, Deuteronomio 6:6-7
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52 Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres.
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52 Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en el favor de Dios y de toda la gente.
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6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón;
7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.
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6 Debes comprometerte con todo tu ser a cumplir cada uno de estos mandatos que hoy te entrego.
7 Repíteselos a tus hijos una y otra vez. Habla de ellos en tus conversaciones cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.
VIII. Un mensaje para la salud
El cuerpo como templo del Espíritu Santo
Otro aspecto destacado de su ministerio fue el cuidado de la salud. En una época de conocimientos médicos limitados, promovió principios de alimentación, ejercicio, descanso, higiene, equilibrio emocional y prevención de enfermedades. Su propósito no fue exaltar el bienestar físico como un fin, sino enseñar que cuerpo, mente y espíritu forman una unidad creada por Dios.
Este enfoque se fundamenta en las Escrituras. El apóstol Pablo declara que el cuerpo es templo del Espíritu Santo y llama a glorificar a Dios con todo nuestro ser. Cuidar la salud es, por tanto, un acto de mayordomía cristiana. 1 Corintios 10:31
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31 Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.
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31 Así que, sea que coman o beban o cualquier otra cosa que hagan, háganlo todo para la gloria de Dios.
Aunque muchos de estos principios fueron reconocidos posteriormente por la ciencia, su mayor valor radica en ayudar al creyente a vivir con equilibrio y disponer de mayores fuerzas físicas, mentales y espirituales para servir fielmente al Señor y cumplir la misión que Él le ha confiado.
IX. Un fuerte impulso a las misiones
Llevar el evangelio a todo el mundo
Un rasgo distintivo del verdadero pueblo de Dios es su compromiso con la misión. Jesús ordenó: «Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.» Esta comisión continúa siendo la tarea principal de la iglesia.
Durante su ministerio, Elena de White impulsó constantemente la obra misionera. Animó a enviar obreros, establecer nuevas congregaciones, traducir literatura y llevar el evangelio a pueblos que aún no conocían a Cristo. Gracias a este énfasis, la iglesia desarrolló una visión mundial, procurando anunciar el mensaje de los tres ángeles a «toda nación, tribu, lengua y pueblo» Apocalipsis 14
. Hechos 1:8
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1 Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente.
2 Y oí una voz del cielo como estruendo de muchas aguas, y como sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como de arpistas que tocaban sus arpas.
3 Y cantaban un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra.
4 Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero;
5 y en sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios.
6 Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo,
7 diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.
8 Otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación.
9 Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano,
10 él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero;
11 y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre.
12 Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.
13 Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen.
14 Miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del Hombre, que tenía en la cabeza una corona de oro, y en la mano una hoz aguda.
15 Y del templo salió otro ángel, clamando a gran voz al que estaba sentado sobre la nube: Mete tu hoz, y siega; porque la hora de segar ha llegado, pues la mies de la tierra está madura.
16 Y el que estaba sentado sobre la nube metió su hoz en la tierra, y la tierra fue segada.
17 Salió otro ángel del templo que está en el cielo, teniendo también una hoz aguda.
18 Y salió del altar otro ángel, que tenía poder sobre el fuego, y llamó a gran voz al que tenía la hoz aguda, diciendo: Mete tu hoz aguda, y vendimia los racimos de la tierra, porque sus uvas están maduras.
19 Y el ángel arrojó su hoz en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó las uvas en el gran lagar de la ira de Dios.
20 Y fue pisado el lagar fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos, por mil seiscientos estadios. Apocalipsis 14: 1 : Ez. 9.
4; Ap. 7.
3. Apocalipsis 14: 5 : Sof. 3.
13. Apocalipsis 14: 8 : Is. 21.
9; Ap. 18.
2. Apocalipsis 14: 10 : Is. 51.
17. Apocalipsis 14: 10 : Gn. 19.
24. Apocalipsis 14: 11 : Is. 34.
10. Apocalipsis 14: 14 : Dn. 7.
13. Apocalipsis 14: 15 : Jl. 3.
13. Apocalipsis 14: 20 : Is. 63.
3; Ap. 19.
15.
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1 Luego vi al Cordero de pie sobre el monte Sion, y con él había 144. 000 que tenían el nombre del Cordero y el de su Padre escrito en la frente.
2 Y oí un sonido que venía del cielo, era como el rugido de grandes olas del mar o el retumbar de fuertes truenos. Parecía el sonido de muchos arpistas tocando juntos.
3 Ese gran coro entonaba un nuevo canto maravilloso delante del trono de Dios y delante de los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos. Nadie podía aprender ese canto aparte de los 144. 000 que habían sido rescatados de la tierra.
4 Ellos se han mantenido tan puros como vírgenes, y son los que siguen al Cordero dondequiera que va. Han sido comprados de entre los pueblos de la tierra como ofrenda especial para Dios y para el Cordero.
5 Ellos no han dicho mentiras y son intachables.
6 Y vi a otro ángel, que volaba por el cielo y llevaba la eterna Buena Noticia para proclamarla a los que pertenecen a este mundo: a todo pueblo y toda nación, tribu y lengua.
7 «Teman a Dios — gritaba — . Denle gloria a él, porque ha llegado el tiempo en que ocupe su lugar como juez. Adoren al que hizo los cielos, la tierra, el mar y todos los manantiales de agua».
8 Luego otro ángel lo siguió por el cielo mientras gritaba: «Babilonia ha caído — cayó esa gran ciudad — porque hizo que todas las naciones del mundo bebieran el vino de su apasionada inmoralidad».
9 Después un tercer ángel los siguió mientras gritaba: «Todo el que adore a la bestia y a su estatua o acepte su marca en la frente o en la mano
10 tendrá que beber el vino de la ira de Dios, que se ha servido sin diluir en la copa del furor de Dios. Ellos serán atormentados con fuego y azufre ardiente en presencia de los ángeles santos y del Cordero.
11 El humo de su tormento subirá por siempre jamás, y no tendrán alivio ni de día ni de noche, porque adoraron a la bestia y a su estatua y aceptaron la marca de su nombre».
12 Esto significa que el pueblo de Dios tiene que soportar la persecución con paciencia, obedeciendo sus mandamientos y manteniendo la fe en Jesús.
13 Y oí una voz del cielo que decía: «Escribe lo siguiente: benditos son los que de ahora en adelante mueran en el Señor. El Espíritu dice: “Sí, ellos son en verdad benditos, porque descansarán de su arduo trabajo, ¡pues sus buenas acciones los siguen!”».
14 Entonces vi una nube blanca y sentado en la nube estaba alguien parecido al Hijo del Hombre. Tenía una corona de oro en la cabeza y en la mano una hoz afilada.
15 Entonces vino otro ángel desde el templo y le gritó al que estaba sentado en la nube: «Da rienda suelta a la hoz, porque ha llegado el tiempo para cosechar; ya está madura la cosecha en la tierra».
16 Y el que estaba sentado en la nube pasó la hoz sobre la tierra, y toda la tierra fue cosechada.
17 Después vino otro ángel desde el templo que está en el cielo, y él también tenía una hoz afilada.
18 Luego otro ángel, que tenía poder para destruir con fuego, vino desde el altar y le gritó al ángel que tenía la hoz afilada: «Pasa ahora tu hoz y junta los racimos de los viñedos de la tierra, porque las uvas ya están maduras para el juicio».
19 Así que el ángel pasó su hoz sobre la tierra y echó las uvas en el gran lagar de la ira de Dios.
20 Las uvas fueron pisadas en el lagar fuera de la ciudad, y del lagar brotó un río de sangre de unos trescientos kilómetros de largo que llegaba hasta los frenos de un caballo.
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8 pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.
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8 pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes; y serán mis testigos, y le hablarán a la gente acerca de mí en todas partes: en Jerusalén, por toda Judea, en Samaria y hasta los lugares más lejanos de la tierra.
El crecimiento de la Iglesia Adventista ha sido posible por el servicio de miles de misioneros, pastores, maestros, médicos, colportores y miembros laicos comprometidos con esta misión. El verdadero don profético no encierra a la iglesia en sí misma, sino que la impulsa a compartir el mensaje de salvación con el mundo.
X. El ministerio de la literatura
Una voz que continúa hablando
Desde tiempos bíblicos, Dios ha utilizado la escritura para preservar su revelación. Moisés, David, los profetas, los evangelistas y los apóstoles dejaron por escrito el mensaje divino para fortalecer la fe de su pueblo.
Siguiendo ese modelo, una parte esencial del ministerio de Elena de White quedó plasmada en cartas, artículos y libros sobre la vida cristiana, la educación, la salud, la familia, la misión y el estudio de las Escrituras.
Entre sus obras más conocidas destacan las que presentan el gran conflicto entre Cristo y Satanás y conducen al lector a contemplar la vida, el ministerio y el sacrificio de Jesucristo. Millones de personas han encontrado en estos escritos un estímulo para estudiar la Biblia y fortalecer su relación con Dios.
Sus escritos nunca fueron presentados como un sustituto de las Escrituras, sino como una ayuda para comprenderlas y apreciarlas más profundamente.
Jeremías 30:2
, Apocalipsis 1:11
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2 Así habló Jehová Dios de Israel, diciendo: Escríbete en un libro todas las palabras que te he hablado.
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2 «Esto dice el Señor, Dios de Israel: Jeremías, anota en un registro cada cosa que te he dicho.
, Éxodo 17:14
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11 que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias que están en Asia: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea.
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11 que decía: «Escribe en un libro todo lo que veas y envíalo a las siete iglesias que están en las ciudades de Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea».
Estos textos muestran que Dios frecuentemente ordenó dejar por escrito sus mensajes.
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14 Y Jehová dijo a Moisés: Escribe esto para memoria en un libro, y di a Josué que raeré del todo la memoria de Amalec de debajo del cielo.
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14 Después de la victoria, el Señor dio a Moisés las siguientes instrucciones: «Escribe esto en un rollo para que sea un recuerdo perpetuo, y léelo en voz alta a Josué: “Yo borraré por completo la memoria de Amalec de debajo del cielo”».
XI. Cristo y la Biblia siempre ocuparon el centro
Una de las pruebas más importantes de un verdadero profeta es la dirección hacia la que conduce a las personas. Jesús enseñó que el Espíritu Santo glorifica a Cristo; por ello, todo ministerio inspirado exalta al Salvador y no al mensajero.
En los escritos de Elena de White, Jesucristo ocupa el centro de todo el mensaje: su amor, su sacrificio, su ministerio sacerdotal, su segunda venida y el llamado a una relación personal con Él. Asimismo, la Biblia es presentada siempre como la autoridad suprema de la fe. Así cumple el propósito del verdadero ministerio profético: conducir nuevamente al pueblo a la Palabra de Dios. Juan 5:39
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39 Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;
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39 »Ustedes estudian las Escrituras a fondo porque piensan que ellas les dan vida eterna. ¡Pero las Escrituras me señalan a mí!
XII. Aplicación pastoral
Una invitación al discernimiento espiritual
Después de estudiar las pruebas bíblicas de un verdadero profeta, recordemos que nuestra fe no debe descansar únicamente en argumentos históricos o doctrinales. El propósito de este estudio es fortalecer la confianza en la manera en que Dios guía a su iglesia. Santiago 1:5
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5 Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.
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5 Si necesitan sabiduría, pídansela a nuestro generoso Dios, y él se la dará; no los reprenderá por pedirla.
Vivimos en un tiempo donde abundan las voces religiosas y muchos afirman hablar en nombre de Dios. Por ello, el creyente necesita desarrollar un espíritu humilde y profundamente bíblico. No debe aceptar toda enseñanza sin examinarla ni rechazar de antemano la posibilidad de que Dios continúe obrando conforme a sus promesas. Su responsabilidad es acudir a las Escrituras, orar por la dirección del Espíritu Santo y permitir que la Biblia sea la autoridad final.
El propósito del don profético no es satisfacer la curiosidad acerca del futuro, sino conducirnos a una mayor fidelidad, fortalecer nuestra relación con Cristo y prepararnos para su regreso. Si este estudio nos impulsa a amar más la Palabra de Dios, cultivar la oración y comprometernos con la misión, habrá cumplido su propósito. Apocalipsis 3:11
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11 He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.
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11 Yo vengo pronto. Aférrate a lo que tienes, para que nadie te quite tu corona.
Conclusión
La Biblia no deja a los creyentes sin orientación frente a quienes afirman hablar en nombre de Dios. Establece principios claros para discernir un verdadero profeta: armonía con las Escrituras, exaltación de Jesucristo, fidelidad doctrinal y frutos espirituales.
Al aplicar estos criterios al ministerio de Elena de White, la Iglesia Adventista ha llegado a la convicción de que su vida y su obra manifiestan las características de un auténtico don profético. Su constante llamado a la autoridad de la Biblia, su énfasis en Cristo y la influencia de su ministerio en la educación, la salud, la misión y la literatura respaldan esta convicción.
Sin embargo, la fe del creyente descansa únicamente en Jesucristo y en la autoridad suprema de las Sagradas Escrituras. Todo verdadero profeta tiene la misión de conducir al pueblo hacia Cristo y su Palabra. 2 Pedro 1:19
- "Tenemos también la palabra profética más segura."
RVR1960
19 Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones;
NTV
19 Debido a esa experiencia, ahora confiamos aún más en el mensaje que proclamaron los profetas. Ustedes deben prestar mucha atención a lo que ellos escribieron, porque sus palabras son como una lámpara que brilla en un lugar oscuro hasta que el Día amanezca y Cristo, la Estrella de la Mañana, brille en el corazón de ustedes.
Transición hacia el Tema 4
Hemos estudiado las pruebas bíblicas de un verdadero profeta y cómo el ministerio de Elena de White armoniza con ellas. En el próximo tema, "Evidencias de un Ministerio Inspirado", analizaremos las evidencias históricas, bíblicas y documentales que han llevado a muchos investigadores y creyentes a reconocer la manifestación del don de profecía en su ministerio.