Dios Sigue Hablando a Su Pueblo — Estudia la Biblia Hoy





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Dios Sigue Hablando a Su Pueblo
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"Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas." Amós 3:7
RVR1960 7 Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas. NTV 7 De hecho, el Señor Soberano nunca hace nada sin antes revelar sus planes a sus siervos, los profetas.
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Introducción: Un Dios que no guarda silencio

"La historia de la salvación es la historia de un Dios que nunca dejó de buscar a sus hijos. Desde el Edén hasta la Nueva Jerusalén, la voz de Dios ha estado resonando con un mismo propósito: conducir a la humanidad nuevamente a Cristo."

Vivimos en una generación rodeada de voces. Cada día recibimos noticias, opiniones, consejos y mensajes provenientes de todas partes del mundo. Los medios de comunicación hablan, las redes sociales hablan, los líderes hablan y los expertos ofrecen respuestas para los grandes problemas de la humanidad.

Sin embargo, en medio de ese inmenso ruido surge una pregunta mucho más importante:

¿Sigue hablando Dios?

La Biblia responde con un rotundo sí. Desde el principio encontramos a un Dios que toma la iniciativa de comunicarse con sus hijos. Él no es un Dios distante ni silencioso, sino un Padre amoroso que revela su voluntad, advierte del peligro, consuela al afligido y guía a su pueblo por el camino de la salvación.

Después de la entrada del pecado, cuando Adán y Eva fueron expulsados del Edén, parecía que el pecado había levantado una barrera definitiva entre el cielo y la tierra. Pero Dios rompió aquel aparente silencio con una pregunta llena de amor: «¿Dónde estás tú?» Génesis 3:9
RVR1960 9 Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? NTV 9 Entonces el Señor Dios llamó al hombre: — ¿Dónde estás?
. No era una pregunta motivada por ignorancia, sino la voz de un Padre buscando a sus hijos perdidos.

A partir de ese momento, la Biblia narra la historia de un Dios que nunca dejó de hablar. Cuando el mundo se corrompió, habló por medio de Noé. Cuando Israel necesitó liberación, habló por medio de Moisés. Cuando su pueblo requería corrección y esperanza, levantó profetas como Isaías, Jeremías y Ezequiel. Más tarde envió a Juan el Bautista para anunciar al Mesías y, finalmente, habló de la manera más perfecta por medio de Jesucristo.

La historia de la redención demuestra una verdad inmutable: Dios nunca ha permanecido en silencio cuando la salvación de sus hijos ha estado en juego.
El profeta Amós declara: «Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas» Amós 3:7
RVR1960 7 Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas. NTV 7 De hecho, el Señor Soberano nunca hace nada sin antes revelar sus planes a sus siervos, los profetas.
.

Este principio revela que la comunicación divina forma parte del plan de Dios para conducir a la humanidad a la salvación.

Hebreos 1:1-2
RVR1960 1 Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, 2 en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; NTV 1 Hace mucho tiempo, Dios habló muchas veces y de diversas maneras a nuestros antepasados por medio de los profetas. 2 Y ahora, en estos últimos días, nos ha hablado por medio de su Hijo. Dios le prometió todo al Hijo como herencia y, mediante el Hijo, creó el universo.
- "Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo."

En este estudio veremos cómo Dios ha hablado a través de los siglos, cuál es el propósito del don profético y por qué este tema sigue siendo relevante para el pueblo de Dios en el tiempo del fin.

I. El problema del pecado y la separación entre Dios y el hombre

Cuando Dios creó al ser humano, la comunicación era directa y perfecta. Adán y Eva disfrutaban de una relación íntima con su Creador. Caminaban con Él en el huerto del Edén, conversaban libremente y vivían en una atmósfera de plena confianza, amor y comunión. No existían barreras, temor ni culpa.

Todo cambió con la entrada del pecado. La desobediencia rompió la armonía entre el cielo y la tierra, reemplazando la comunión por la culpa, el miedo y la vergüenza. Aquellos que antes disfrutaban de la presencia de Dios ahora intentaban esconderse de Él. El pecado no solo alteró el comportamiento humano, sino que oscureció la mente, debilitó el juicio moral e inclinó el corazón hacia el mal, haciendo imposible que el ser humano comprendiera plenamente la voluntad de Dios por sus propios medios.

Romanos 3:23
RVR1960 23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, NTV 23 Pues todos hemos pecado; nadie puede alcanzar la meta gloriosa establecida por Dios.
- "Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios."

Sin embargo, Dios no abandonó a la humanidad. La primera evidencia de su gracia aparece inmediatamente después de la caída, cuando buscó a Adán con la pregunta: «¿Dónde estás?» Génesis 3:9
RVR1960 9 Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? NTV 9 Entonces el Señor Dios llamó al hombre: — ¿Dónde estás?
. No era una pregunta motivada por desconocimiento, sino una invitación amorosa al arrepentimiento y al restablecimiento de la comunión perdida.

Lucas 19:10
RVR1960 10 Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. NTV 10 Pues el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar a los que están perdidos.
- "Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido."

Desde entonces, la historia bíblica revela un mismo patrón: cuando el hombre se aleja, Dios se acerca con misericordia. Cuando el pecado levanta un muro de separación, Dios abre un camino para restaurar la relación. Él siempre toma la iniciativa en favor de la salvación de sus hijos.

Uno de los principales medios que Dios utilizó para mantener abierta esa comunicación fue el don profético. Mediante hombres y mujeres llamados por Él, reveló su voluntad, corrigió errores, advirtió sobre las consecuencias del pecado, anunció acontecimientos futuros y fortaleció la esperanza de quienes confiaban en sus promesas.

Los profetas fueron instrumentos del plan de redención. Gracias a su ministerio, el pueblo conoció el carácter de Dios, recibió llamados al arrepentimiento y encontró promesas de restauración. Su misión nunca fue llamar la atención sobre sí mismos, sino conducir a las personas nuevamente hacia Dios.

La existencia misma de los profetas demuestra una verdad extraordinaria: Dios nunca dejó de buscar al ser humano. Aun cuando la humanidad se alejaba repetidamente de su voluntad, el Señor continuó levantando mensajeros para recordar su amor, su justicia y su deseo de salvar. El don profético es una de las evidencias más claras de que Dios jamás ha permanecido indiferente ante la condición de sus hijos.

II. El origen del don profético

El don profético no nació de la inteligencia humana ni de la iniciativa personal. No fue producto de la creatividad, del estudio o de la capacidad intelectual de ciertos hombres extraordinarios. La profecía tiene un origen completamente divino y constituye una manifestación de la gracia de Dios hacia la humanidad.

Ningún verdadero profeta decidió convertirse en profeta. En todos los casos registrados por las Escrituras fue Dios quien tomó la iniciativa de llamar a sus mensajeros. Algunos, como Moisés o Jeremías, incluso manifestaron temor o se consideraron incapaces de cumplir esa misión. Sin embargo, cuando Dios llama, también capacita y sostiene a quienes envía.

Fue Dios quien llamó, capacitó y envió. Él escogía personas de diferentes edades, profesiones y niveles de preparación, demostrando que el poder del mensaje no dependía del mensajero, sino de Aquel que lo enviaba. La autoridad del profeta siempre descansaba en la autoridad de Dios.

Pedro lo explica claramente al afirmar que: «Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo». Con estas palabras deja establecido que el origen de toda verdadera profecía es sobrenatural y que el Espíritu Santo es quien guía el proceso de inspiración.

Números 12:6
RVR1960 6 Y él les dijo: Oíd ahora mis palabras. Cuando haya entre vosotros profeta de Jehová, le apareceré en visión, en sueños hablaré con él. NTV 6 y el Señor les habló: «Escuchen lo que voy a decir: »Si hubiera profetas entre ustedes, yo, el Señor, me revelaría en visiones; les hablaría en sueños.
- "Cuando haya entre vosotros profeta de Jehová, le apareceré en visión, en sueños hablaré con él."

El origen del don profético está en el corazón de Dios y en la obra del Espíritu Santo. Es el Señor quien decide cuándo hablar, a quién enviar y cuál es el mensaje que debe ser comunicado. Los profetas no inventaban sus mensajes; recibían una revelación divina que debían transmitir con fidelidad.

III. Los profetas desde Enoc hasta Juan el Bautista

La historia de la salvación puede recorrerse siguiendo la sucesión de los profetas. En cada etapa importante del desarrollo del plan de Dios encontramos hombres llamados para transmitir su voluntad. Ninguna generación quedó completamente sin luz, porque el Señor siempre levantó mensajeros para orientar, corregir y fortalecer a su pueblo.

El primer profeta mencionado por las Escrituras es Enoc. Vivió en una época caracterizada por la creciente corrupción moral y espiritual. A pesar del ambiente que lo rodeaba, permaneció fiel a Dios y caminó diariamente con Él. Su vida demuestra que es posible mantener una relación íntima con el Señor aun en medio de una sociedad apartada de la verdad.

Judas registra una de sus profecías anunciando el juicio final y la segunda venida de Cristo. Esto demuestra que, desde los primeros capítulos de la historia humana, Dios ya estaba revelando el desenlace del gran conflicto entre el bien y el mal y anunciando la victoria definitiva de su reino.

Después aparece Noé. Durante ciento veinte años proclamó un mensaje de justicia mientras construía el arca. Su predicación combinaba advertencia y misericordia. Dios ofrecía una oportunidad de salvación antes de ejecutar el juicio. Todo aquel que aceptara el llamado podía encontrar refugio y preservar su vida.

Luego Dios levantó a Abraham. Oseas 12:13
RVR1960 13 Y por un profeta Jehová hizo subir a Israel de Egipto, y por un profeta fue guardado. NTV 13 Luego, por medio de un profeta, el Señor sacó de Egipto a los descendientes de Jacob; y fueron protegidos por el mismo profeta.
- "Y por un profeta Jehová hizo subir a Israel de Egipto, y por un profeta fue guardado."

Aunque generalmente es recordado como el padre de la fe y el gran patriarca del pueblo de Israel, la Biblia también lo identifica como profeta. Mediante él fueron confirmadas las promesas del pacto y anunciado el propósito divino de bendecir a todas las familias de la tierra por medio del Mesías. Mateo 11:13
RVR1960 13 Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan. NTV 13 Pues, antes de que viniera Juan, todos los profetas y la ley de Moisés anunciaban este tiempo;
-
"Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan."

IV. El propósito del don profético

¿Por qué Dios levanta profetas? La respuesta no se encuentra en las necesidades de los profetas mismos, sino en el amor de Dios por su pueblo. El Señor nunca envía un mensaje sin un propósito redentor. Cada intervención profética busca acercar al ser humano a la verdad y conducirlo a una relación más profunda con Él.

La Biblia presenta varios propósitos fundamentales.
Revelar la voluntad de Dios. Salmos 25:14
RVR1960 14 La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, Y a ellos hará conocer su pacto. NTV 14 El Señor es amigo de los que le temen; a ellos les enseña su pacto.
- "La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, y a ellos hará conocer su pacto." Los profetas comunican aquello que el ser humano no podría descubrir por sí mismo. Ellos responden preguntas esenciales acerca de Dios, la salvación, el pecado, el juicio y la esperanza eterna. Sin esa revelación dependeríamos únicamente de opiniones humanas.

Llamar al arrepentimiento.

Isaías 55:7
RVR1960 7 Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. NTV 7 Que los malvados cambien sus caminos y alejen de sí hasta el más mínimo pensamiento de hacer el mal. Que se vuelvan al Señor, para que les tenga misericordia. Sí, vuélvanse a nuestro Dios, porque él perdonará con generosidad.
- “Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar” Una característica constante del ministerio profético es el llamado a volver a Dios. Los profetas denunciaron la idolatría, la injusticia, la corrupción y la hipocresía religiosa. No hablaban para condenar, sino para salvar. El objetivo siempre era conducir al pueblo al arrepentimiento.

Fortalecer la fe.

Isaías 46:9-10
RVR1960 9 Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, 10 que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero; NTV 9 Recuerden las cosas que hice en el pasado. ¡Pues solo yo soy Dios! Yo soy Dios, y no hay otro como yo. 10 Solo yo puedo predecir el futuro antes que suceda. Todos mis planes se cumplirán porque yo hago todo lo que deseo.
- "...que anuncio lo por venir desde el principio..."

Las profecías cumplidas fortalecen nuestra confianza en Dios. Cuando vemos que las predicciones bíblicas se cumplen con precisión, comprendemos que Dios gobierna la historia. Nada escapa a su control.
Preparar al pueblo para acontecimientos futuros. Amós 3:7
RVR1960 7 Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas. NTV 7 De hecho, el Señor Soberano nunca hace nada sin antes revelar sus planes a sus siervos, los profetas.
- "Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas." Dios revela ciertos eventos antes de que ocurran para que su pueblo esté preparado. Así ocurrió antes del diluvio, antes del éxodo, antes del cautiverio y antes de la primera venida de Cristo. Y así ocurre también respecto a los acontecimientos finales.

El propósito de la profecía nunca ha sido satisfacer la curiosidad humana, sino preparar espiritualmente al pueblo de Dios.

Edificar la iglesia.

Efesios 4:11-13
RVR1960 11 Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, 12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, 13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; NTV 11 Ahora bien, Cristo dio los siguientes dones a la iglesia: los apóstoles, los profetas, los evangelistas, y los pastores y maestros. 12 Ellos tienen la responsabilidad de preparar al pueblo de Dios para que lleve a cabo la obra de Dios y edifique la iglesia, es decir, el cuerpo de Cristo. 13 Ese proceso continuará hasta que todos alcancemos tal unidad en nuestra fe y conocimiento del Hijo de Dios que seamos maduros en el Señor, es decir, hasta que lleguemos a la plena y completa medida de Cristo.
- "...constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas... a fin de perfeccionar a los santos..."

Pablo enseña que los dones espirituales fueron dados para la edificación del cuerpo de Cristo. El don profético fortalece, anima, corrige y orienta a la iglesia. Es una expresión del amor de Dios hacia su pueblo.

V. Cristo, el Profeta supremo

Deuteronomio 18:15
RVR1960 15 Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios; a él oiréis; NTV 15 Moisés siguió diciendo: «El Señor su Dios les levantará un profeta como yo de entre sus hermanos israelitas. A él tendrán que escucharlo,
- "Profeta de en medio de ti... como yo, te levantará Jehová tu Dios."

Aunque Dios habló mediante muchos profetas a lo largo de la historia, todos ellos apuntaban hacia Uno infinitamente mayor. Cada mensaje, cada profecía y cada promesa encontraba su verdadero cumplimiento en la persona de Jesucristo. Él es el centro de toda la revelación divina y la máxima expresión del amor de Dios hacia la humanidad.

Jesucristo no fue simplemente otro profeta dentro de la larga lista de mensajeros enviados por Dios. Él fue el Profeta prometido por Moisés, el Verbo eterno hecho carne y la revelación perfecta del Padre. Mientras los demás profetas anunciaban la verdad de Dios, Cristo era la Verdad misma manifestada entre los hombres.

En Jesús la revelación de Dios alcanzó su máxima expresión. Todo lo que el Padre deseaba mostrar acerca de su carácter, su justicia, su misericordia y su plan de salvación quedó plenamente revelado en la vida y el ministerio del Hijo de Dios. Por eso, conocer a Cristo es conocer al Padre.

VI. Aplicaciones pastorales

Primero: Dios sigue interesado en nuestra vida. No somos personas olvidadas ni abandonadas a nuestra suerte. El mismo Dios que habló con Abraham, Moisés, Isaías y los demás profetas continúa guiando hoy a su pueblo mediante las Escrituras y la obra constante del Espíritu Santo. Podemos confiar plenamente en que Él conoce nuestras necesidades y continúa dirigiendo a quienes buscan sinceramente su voluntad.

Segundo: debemos valorar las Escrituras. 2 Timoteo 3:16-17
RVR1960 16 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. NTV 16 Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestra vida. Nos corrige cuando estamos equivocados y nos enseña a hacer lo correcto. 17 Dios la usa para preparar y capacitar a su pueblo para que haga toda buena obra.
- "Toda la Escritura es inspirada por Dios..." La Biblia es el resultado de la inspiración profética y constituye la revelación escrita de Dios para todas las generaciones. Cada vez que abrimos sus páginas con un corazón humilde, el Señor tiene algo que enseñarnos. No basta con poseer una Biblia; necesitamos leerla diariamente, estudiarla con oración, meditar en sus enseñanzas y permitir que transforme nuestro carácter y nuestra manera de vivir.

Tercero: debemos desarrollar discernimiento espiritual. 1 Juan 4:1
RVR1960 1 Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. NTV 1 Queridos amigos, no les crean a todos los que afirman hablar de parte del Espíritu. Pónganlos a prueba para averiguar si el espíritu que tienen realmente proviene de Dios, porque hay muchos falsos profetas en el mundo.
- "No creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus..." Vivimos en una época en la que abundan las falsas doctrinas, los falsos maestros y las supuestas revelaciones. Jesús mismo advirtió que surgirían falsos cristos y falsos profetas capaces de engañar, si fuera posible, aun a los escogidos. Por ello, todo mensaje debe ser examinado cuidadosamente a la luz de las Sagradas Escrituras. La Biblia sigue siendo la única norma infalible para distinguir la verdad del error. Isaías 8:20
RVR1960 20 ! ! A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido. NTV 20 ¡Busquen las instrucciones y las enseñanzas de Dios! Quienes contradicen su palabra están en completa oscuridad.

Cuarto: debemos responder con obediencia. Santiago 1:22
RVR1960 22 Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. NTV 22 No solo escuchen la palabra de Dios; tienen que ponerla en práctica. De lo contrario, solamente se engañan a sí mismos.
- "Sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores." Escuchar la voz de Dios tiene sentido únicamente cuando estamos dispuestos a obedecerla. A lo largo de la historia muchos conocieron la voluntad divina, pero endurecieron su corazón y rechazaron el llamado al arrepentimiento. El verdadero conocimiento bíblico siempre debe producir una transformación práctica en la vida del creyente.
Quinto: nuestra misión también consiste en comunicar el mensaje divino. Mateo 28:19-20
RVR1960 19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. NTV 19 Por lo tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. 20 Enseñen a los nuevos discípulos a obedecer todos los mandatos que les he dado. Y tengan por seguro esto: que estoy con ustedes siempre, hasta el fin de los tiempos».
Aunque no todos hemos recibido el don profético, todos somos llamados a compartir el evangelio. Cada creyente puede convertirse en un instrumento mediante el cual Dios lleve esperanza, consuelo y salvación a su familia, sus amigos y su comunidad. El Señor continúa hablando por medio de su Palabra y también mediante el testimonio fiel de quienes viven conforme a ella.

Conclusión

Desde el Edén hasta el ministerio de Juan el Bautista observamos un principio inalterable: Dios nunca ha dejado de hablar. Cuando el pecado levantó un muro entre el cielo y la tierra, Dios construyó un puente mediante la revelación profética.

Los profetas fueron mensajeros de esperanza, advertencia y restauración. Su propósito nunca fue reemplazar la relación personal con Dios, sino fortalecerla. Todos señalaron hacia Jesucristo, el Profeta supremo, la Palabra viva y el Salvador del mundo.

Hoy seguimos disfrutando del privilegio de escuchar la voz divina mediante las Sagradas Escrituras. La pregunta ya no es si Dios habla. La verdadera pregunta es si nosotros estamos dispuestos a escuchar. Juan 10:27
RVR1960 27 Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, NTV 27 Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco, y ellas me siguen.
- "Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen."

Cada vez que abrimos la Biblia, Dios desea hablarnos. Cada vez que permitimos que el Espíritu Santo ilumine nuestra mente, el cielo se acerca nuevamente a la tierra.

Que nuestro mayor deseo sea decir como Samuel: "Habla, Señor, porque tu siervo oye."

Transición hacia el Tema 2

Hasta aquí hemos comprobado que Dios siempre ha guiado a su pueblo mediante el don profético. Desde Enoc hasta Juan el Bautista, cada etapa de la historia de la salvación estuvo acompañada por hombres y mujeres llamados por Dios para transmitir su mensaje.

Pero surge una pregunta muy importante para quienes vivimos en el tiempo del fin. Si Dios siempre habló por medio de profetas, ¿prometió hacerlo también antes del regreso de Cristo?

La respuesta de la Biblia será el tema de nuestro próximo estudio: «El Don de Profecía en la Iglesia Remanente», donde analizaremos las promesas bíblicas acerca de la manifestación del don profético en los últimos días y su relación con la misión del pueblo de Dios antes de la segunda venida de Jesús.

Jesucristo es la máxima revelación de Dios. La Biblia es la autoridad suprema de la fe. El don de profecía es un regalo del Espíritu Santo para conducir al pueblo de Dios a una relación más profunda con Cristo y una mayor fidelidad a las Escrituras.

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