Escuela Sabática

CONTENIDO
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA
Salmos 80
1 Tesalonicenses 4:17
RVR1960
Al músico principal; sobre Lirios. Testimonio. Salmo de Asaf.
1 Oh Pastor de Israel, escucha; Tú que pastoreas como a ovejas a José, Que estás entre querubines, resplandece.
2 Despierta tu poder delante de Efraín, de Benjamín y de Manasés, Y ven a salvarnos.
3 Oh Dios, restáuranos; Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.
4 Jehová, Dios de los ejércitos, ¿Hasta cuándo mostrarás tu indignación contra la oración de tu pueblo?
5 Les diste a comer pan de lágrimas, Y a beber lágrimas en gran abundancia.
6 Nos pusiste por escarnio a nuestros vecinos, Y nuestros enemigos se burlan entre sí.
7 Oh Dios de los ejércitos, restáuranos; Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.
8 Hiciste venir una vid de Egipto; Echaste las naciones, y la plantaste.
9 Limpiaste sitio delante de ella, E hiciste arraigar sus raíces, y llenó la tierra.
10 Los montes fueron cubiertos de su sombra, Y con sus sarmientos los cedros de Dios.
11 Extendió sus vástagos hasta el mar, Y hasta el río sus renuevos.
12 ¿Por qué aportillaste sus vallados, Y la vendimian todos los que pasan por el camino?
13 La destroza el puerco montés, Y la bestia del campo la devora.
14 Oh Dios de los ejércitos, vuelve ahora; Mira desde el cielo, y considera, y visita esta viña,
15 La planta que plantó tu diestra, Y el renuevo que para ti afirmaste.
16 Quemada a fuego está, asolada; Perezcan por la reprensión de tu rostro.
17 Sea tu mano sobre el varón de tu diestra, Sobre el hijo de hombre que para ti afirmaste.
18 Así no nos apartaremos de ti; Vida nos darás, e invocaremos tu nombre.
19 ¡Oh Jehová, Dios de los ejércitos, restáuranos! Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos. Salmos 80: 1 : Ex. 25.
22.
NTV
Para el director del coro: salmo de Asaf; cántese con la melodía de «Lirios del pacto».
1 Te pido que escuches, oh Pastor de Israel, tú, que guías como a un rebaño a los descendientes de José. Oh Dios, entronizado por encima de los querubines, despliega tu radiante gloria
2 ante Efraín, Benjamín y Manasés. Muéstranos tu gran poder. ¡Ven a rescatarnos!
3 Oh Dios, haznos volver a ti; haz que tu rostro brille sobre nosotros. Solo entonces seremos salvos.
4 Oh Señor, Dios de los Ejércitos Celestiales, ¿hasta cuándo seguirás enojado con nuestras oraciones?
5 Nos diste tristeza por comida, y nos hiciste beber lágrimas en abundancia.
6 Nos convertiste en el desprecio de las naciones vecinas. Nuestros enemigos nos tratan como si fuéramos una broma.
7 Haznos volver a ti, oh Dios de los Ejércitos Celestiales; haz que tu rostro brille sobre nosotros. Solo entonces seremos salvos.
8 Nos sacaste de Egipto como a una vid; expulsaste a las naciones paganas y nos trasplantaste a tu tierra.
9 Limpiaste el terreno para nosotros, y echamos raíces y llenamos la tierra.
10 Nuestra sombra cubrió las montañas; nuestras ramas cubrieron los poderosos cedros.
11 Extendimos las ramas al occidente, hacia el mar Mediterráneo; nuestros retoños se extendieron al oriente, hacia el río Éufrates.
12 Pero ahora, ¿por qué has derribado nuestras murallas de modo que todos los que pasan pueden robarse nuestros frutos?
13 Los jabalíes del bosque los devoran, y los animales salvajes se alimentan de ellos.
14 Te suplicamos que regreses, oh Dios de los Ejércitos Celestiales. Observa desde los cielos y mira nuestro aprieto. Cuida de esta vid
15 que tú mismo plantaste, este hijo que criaste para ti.
16 Somos cortados y quemados por nuestros enemigos; que perezcan al ver tu ceño fruncido.
17 Fortalece al hombre que amas, al hijo que elegiste.
18 Entonces jamás volveremos a abandonarte. Revívenos para que podamos invocar tu nombre una vez más.
19 Haznos volver a ti, oh Señor Dios de los Ejércitos Celestiales; haz que tu rostro brille sobre nosotros. Solo entonces seremos salvos.
Apocalipsis 21:9-27
RVR1960
17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.
NTV
17 Luego, junto con ellos, nosotros, los que aún sigamos vivos sobre la tierra, seremos arrebatados en las nubes para encontrarnos con el Señor en el aire. Entonces estaremos con el Señor para siempre.
Isaías 25:8
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9 Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la desposada, la esposa del Cordero.
10 Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios,
11 teniendo la gloria de Dios. Y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal.
12 Tenía un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas, doce ángeles, y nombres inscritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel;
13 al oriente tres puertas; al norte tres puertas; al sur tres puertas; al occidente tres puertas.
14 Y el muro de la ciudad tenía doce cimientos, y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.
15 El que hablaba conmigo tenía una caña de medir, de oro, para medir la ciudad, sus puertas y su muro.
16 La ciudad se halla establecida en cuadro, y su longitud es igual a su anchura; y él midió la ciudad con la caña, doce mil estadios; la longitud, la altura y la anchura de ella son iguales.
17 Y midió su muro, ciento cuarenta y cuatro codos, de medida de hombre, la cual es de ángel.
18 El material de su muro era de jaspe; pero la ciudad era de oro puro, semejante al vidrio limpio;
19 y los cimientos del muro de la ciudad estaban adornados con toda piedra preciosa. El primer cimiento era jaspe; el segundo, zafiro; el tercero, ágata; el cuarto, esmeralda;
20 el quinto, ónice; el sexto, cornalina; el séptimo, crisólito; el octavo, berilo; el noveno, topacio; el décimo, crisopraso; el undécimo, jacinto; el duodécimo, amatista.
21 Las doce puertas eran doce perlas; cada una de las puertas era una perla. Y la calle de la ciudad era de oro puro, transparente como vidrio.
22 Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero.
23 La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera.
24 Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella.
25 Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche.
26 Y llevarán la gloria y la honra de las naciones a ella.
27 No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero.
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9 Entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas con las últimas siete plagas se me acercó y me dijo: «¡Ven conmigo! Te mostraré a la novia, la esposa del Cordero».
10 Así que me llevó en el Espíritu a una montaña grande y alta, y me mostró la ciudad santa, Jerusalén, que descendía del cielo, desde la presencia de Dios.
11 Resplandecía de la gloria de Dios y brillaba como una piedra preciosa, como un jaspe tan transparente como el cristal.
12 La muralla de la ciudad era alta y ancha, y tenía doce puertas vigiladas por doce ángeles. Los nombres de las doce tribus de Israel estaban escritos en las puertas.
13 Había tres puertas a cada lado: al oriente, al norte, al sur y al occidente.
14 La muralla de la ciudad estaba fundada sobre doce piedras, las cuales llevaban escritos los nombres de los doce apóstoles del Cordero.
15 El ángel que hablaba conmigo tenía en la mano una vara de oro para medir la ciudad, sus puertas y su muralla.
16 Cuando la midió se dio cuenta de que era cuadrada, que medía lo mismo de ancho que de largo. En realidad, medía 2220 kilómetros de largo, lo mismo de alto y lo mismo de ancho.
17 Después midió el grosor de las murallas, que eran de sesenta y cinco metros (según la medida humana que el ángel usó).
18 La muralla estaba hecha de jaspe, y la ciudad era de oro puro y tan cristalino como el vidrio.
19 La muralla de la ciudad estaba fundada sobre doce piedras, cada una adornada con una piedra preciosa: la primera con jaspe, la segunda con zafiro, la tercera con ágata, la cuarta con esmeralda,
20 la quinta con ónice, la sexta con cornalina, la séptima con crisólito, la octava con berilo, la novena con topacio, la décima con crisoprasa, la undécima con jacinto y la duodécima con amatista.
21 Las doce puertas estaban hechas de perlas, ¡cada puerta hecha de una sola perla! Y la calle principal era de oro puro y tan cristalino como el vidrio.
22 No vi ningún templo en la ciudad, porque el Señor Dios Todopoderoso y el Cordero son el templo.
23 La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna, porque la gloria de Dios ilumina la ciudad, y el Cordero es su luz.
24 Las naciones caminarán a la luz de la ciudad, y los reyes del mundo entrarán en ella con toda su gloria.
25 Las puertas nunca se cerrarán al terminar el día porque allí no existe la noche.
26 Todas las naciones llevarán su gloria y honor a la ciudad.
27 No se permitirá la entrada a ninguna cosa mala ni tampoco a nadie que practique la idolatría y el engaño. Solo podrán entrar los que tengan su nombre escrito en el libro de la vida del Cordero.
Apocalipsis 7:17
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8 Destruirá a la muerte para siempre; y enjugará Jehová el Señor toda lágrima de todos los rostros; y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra; porque Jehová lo ha dicho.
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8 ¡Él devorará a la muerte para siempre! El Señor Soberano secará todas las lágrimas y quitará para siempre los insultos y las burlas contra su tierra y su pueblo. ¡El Señor ha hablado!
Apocalipsis 21:4
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17 porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.
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17 Pues el Cordero que está en el trono será su Pastor. Él los guiará a manantiales del agua que da vida. Y Dios les secará cada lágrima de sus ojos.
Juan 6:44
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4 Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.
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4 Él les secará toda lágrima de los ojos, y no habrá más muerte ni tristeza ni llanto ni dolor. Todas esas cosas ya no existirán más».
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44 Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.
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44 Pues nadie puede venir a mí a menos que me lo traiga el Padre, que me envió, y yo lo resucitaré en el día final.
VERSÍCULO DE MEMORIA
1 Juan 3:2
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2 Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.
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2 Queridos amigos, ya somos hijos de Dios, pero él todavía no nos ha mostrado lo que seremos cuando Cristo venga; pero sí sabemos que seremos como él, porque lo veremos tal como él es.
SÁBADO — INTRODUCCIÓN
¿Qué te depara el futuro? Ese interrogante puede resultarte desalentador, emocionante, aterrador o maravilloso. Cualquiera que sea el caso, recuerda que Jesús es fiel y que sus palabras son dignas de confianza Apocalipsis 3:14
. Vendrán tiempos turbulentos Mateo 24:21-22
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14 Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto:
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14 »Escribe esta carta al ángel de la iglesia de Laodicea. Este es el mensaje de aquel que es el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la nueva creación de Dios:
, pero él ha prometido que nunca te dejará ni te desamparará Hebreos 13:5
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21 porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. 22 Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.
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21 Pues habrá más angustia que en cualquier otro momento desde el principio del mundo. Y jamás habrá una angustia tan grande. 22 De hecho, a menos que se acorte ese tiempo de calamidad, ni una sola persona sobrevivirá; pero se acortará por el bien de los elegidos de Dios.
. Él hará exactamente lo que prometió, pues siempre ha cumplido y cumplirá sus promesas Hebreos 10:23
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5 Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré;
(A)
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5 No amen el dinero; estén contentos con lo que tienen, pues Dios ha dicho: «Nunca te fallaré. Jamás te abandonaré».
. «El que persevere hasta el fin, ese será salvo» Mateo 24:13
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23 Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió.
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23 Mantengámonos firmes sin titubear en la esperanza que afirmamos, porque se puede confiar en que Dios cumplirá su promesa.
.
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13 Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.
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13 pero el que se mantenga firme hasta el fin será salvo.
Independientemente de cuánto tiempo nos quede en la Tierra, debemos fijar nuestros ojos en Jesús. Esto no siempre resulta fácil en un mundo que clama por nuestra atención, pero podemos decir como David: «Mis ojos están siempre vueltos hacia el Señor, porque él sacará mis pies de la red» Salmos 25:15
.
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15 Mis ojos están siempre hacia Jehová, Porque él sacará mis pies de la red.
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15 Mis ojos están siempre puestos en el Señor, porque él me rescata de las trampas de mis enemigos.
Esta semana conoceremos la recompensa del Cielo Mateo 5:12
Apocalipsis 22:1
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12 Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.
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12 ¡Alégrense! ¡Estén contentos, porque les espera una gran recompensa en el cielo! Y recuerden que a los antiguos profetas los persiguieron de la misma manera.
; es decir, cómo será ese lugar y la maravillosa experiencia de estar finalmente con aquel que nos creó, nos amó hasta la muerte, nos ha redimido de nuestro pecado y pronto regresará. Debemos esperar con fe hasta entonces.
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1 Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero.
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1 Luego el ángel me mostró un río con el agua de la vida, era transparente como el cristal y fluía del trono de Dios y del Cordero.
DOMINGO — Viviendo hoy
Cuando miramos a nuestro alrededor, vemos que el mundo se agita y gime, y que las señales de las que Jesús nos habló se están cumpliendo ante nuestros ojos. Guerras y rumores de guerras, naciones que se levantan contra otras, hambres, pestilencias, terremotos y persecuciones Mateo 24:6-11
están sucediendo a nuestro alrededor y parece que se intensifican a medida que el tiempo transcurre. Ciertamente vivimos tiempos difíciles, en los que necesitamos una relación sólida con Dios.
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6 Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin.
7 Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares.
8 Y todo esto será principio de dolores.
9 Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre.
10 Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán.
11 Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos;
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6 Oirán de guerras y de amenazas de guerras, pero no se dejen llevar por el pánico. Es verdad, esas cosas deben suceder, pero el fin no vendrá inmediatamente después.
7 Una nación entrará en guerra con otra, y un reino con otro reino. Habrá hambres y terremotos en muchas partes del mundo.
8 Sin embargo, todo eso es solo el comienzo de los dolores del parto, luego vendrán más.
9 »Entonces los arrestarán, los perseguirán y los matarán. En todo el mundo los odiarán por ser mis seguidores.
10 Muchos se apartarán de mí, se traicionarán unos a otros y se odiarán.
11 Aparecerán muchos falsos profetas y engañarán a mucha gente.
Se nos dice: «El fin de todas las cosas se acerca. Sean, pues, sensatos y sobrios, y velen en oración» 1 Pedro 4:7
. Ahora es el momento de fortalecer nuestra relación con Dios, pues, independientemente de cuánto tiempo quede, nuestra vida es breve. «Oigan ahora ustedes que dicen: “Hoy y mañana iremos a tal ciudad. Estaremos allá un año, y negociaremos y ganaremos”, y no saben lo que sucederá mañana. Porque, ¿qué es su vida? Apenas un vapor que aparece por poco tiempo y pronto se desvanece» Santiago 4:13-14
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7 Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración.
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7 El fin del mundo se acerca. Por consiguiente, sean serios y disciplinados en sus oraciones.
. Sabemos cuán cierta es esa advertencia. Tú o yo podríamos no estar vivos antes de que termine el día. Esto forma parte de la triste realidad de vivir en un mundo caído. ¡Cuán crucial es, entonces, asegurarnos de tener una relación correcta con Dios y vivir siempre conscientes de nuestra necesidad de él y de su gracia salvadora!
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13 ¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos;
14 cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.
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13 Presten atención, ustedes que dicen: «Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad y nos quedaremos un año. Haremos negocios allí y ganaremos dinero».
14 ¿Cómo saben qué será de su vida el día de mañana? La vida de ustedes es como la neblina del amanecer: aparece un rato y luego se esfuma.
El Salmos 80
ofrece una hermosa súplica a Dios. Léelo y considera particularmente los versículos 1 al 3, 14 al 17, 18 y 19, y aplica a ti lo que se dice allí acerca del pueblo de Dios. Independientemente de cuán diferentes hayan sido el momento histórico, el lugar y el contexto de este salmo, ¿de qué manera puedes sentirte identificado con su contenido?
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Al músico principal; sobre Lirios. Testimonio. Salmo de Asaf.
1 Oh Pastor de Israel, escucha; Tú que pastoreas como a ovejas a José, Que estás entre querubines, resplandece.
2 Despierta tu poder delante de Efraín, de Benjamín y de Manasés, Y ven a salvarnos.
3 Oh Dios, restáuranos; Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.
4 Jehová, Dios de los ejércitos, ¿Hasta cuándo mostrarás tu indignación contra la oración de tu pueblo?
5 Les diste a comer pan de lágrimas, Y a beber lágrimas en gran abundancia.
6 Nos pusiste por escarnio a nuestros vecinos, Y nuestros enemigos se burlan entre sí.
7 Oh Dios de los ejércitos, restáuranos; Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.
8 Hiciste venir una vid de Egipto; Echaste las naciones, y la plantaste.
9 Limpiaste sitio delante de ella, E hiciste arraigar sus raíces, y llenó la tierra.
10 Los montes fueron cubiertos de su sombra, Y con sus sarmientos los cedros de Dios.
11 Extendió sus vástagos hasta el mar, Y hasta el río sus renuevos.
12 ¿Por qué aportillaste sus vallados, Y la vendimian todos los que pasan por el camino?
13 La destroza el puerco montés, Y la bestia del campo la devora.
14 Oh Dios de los ejércitos, vuelve ahora; Mira desde el cielo, y considera, y visita esta viña,
15 La planta que plantó tu diestra, Y el renuevo que para ti afirmaste.
16 Quemada a fuego está, asolada; Perezcan por la reprensión de tu rostro.
17 Sea tu mano sobre el varón de tu diestra, Sobre el hijo de hombre que para ti afirmaste.
18 Así no nos apartaremos de ti; Vida nos darás, e invocaremos tu nombre.
19 ¡Oh Jehová, Dios de los ejércitos, restáuranos! Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos. Salmos 80: 1 : Ex. 25.
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Para el director del coro: salmo de Asaf; cántese con la melodía de «Lirios del pacto».
1 Te pido que escuches, oh Pastor de Israel, tú, que guías como a un rebaño a los descendientes de José. Oh Dios, entronizado por encima de los querubines, despliega tu radiante gloria
2 ante Efraín, Benjamín y Manasés. Muéstranos tu gran poder. ¡Ven a rescatarnos!
3 Oh Dios, haznos volver a ti; haz que tu rostro brille sobre nosotros. Solo entonces seremos salvos.
4 Oh Señor, Dios de los Ejércitos Celestiales, ¿hasta cuándo seguirás enojado con nuestras oraciones?
5 Nos diste tristeza por comida, y nos hiciste beber lágrimas en abundancia.
6 Nos convertiste en el desprecio de las naciones vecinas. Nuestros enemigos nos tratan como si fuéramos una broma.
7 Haznos volver a ti, oh Dios de los Ejércitos Celestiales; haz que tu rostro brille sobre nosotros. Solo entonces seremos salvos.
8 Nos sacaste de Egipto como a una vid; expulsaste a las naciones paganas y nos trasplantaste a tu tierra.
9 Limpiaste el terreno para nosotros, y echamos raíces y llenamos la tierra.
10 Nuestra sombra cubrió las montañas; nuestras ramas cubrieron los poderosos cedros.
11 Extendimos las ramas al occidente, hacia el mar Mediterráneo; nuestros retoños se extendieron al oriente, hacia el río Éufrates.
12 Pero ahora, ¿por qué has derribado nuestras murallas de modo que todos los que pasan pueden robarse nuestros frutos?
13 Los jabalíes del bosque los devoran, y los animales salvajes se alimentan de ellos.
14 Te suplicamos que regreses, oh Dios de los Ejércitos Celestiales. Observa desde los cielos y mira nuestro aprieto. Cuida de esta vid
15 que tú mismo plantaste, este hijo que criaste para ti.
16 Somos cortados y quemados por nuestros enemigos; que perezcan al ver tu ceño fruncido.
17 Fortalece al hombre que amas, al hijo que elegiste.
18 Entonces jamás volveremos a abandonarte. Revívenos para que podamos invocar tu nombre una vez más.
19 Haznos volver a ti, oh Señor Dios de los Ejércitos Celestiales; haz que tu rostro brille sobre nosotros. Solo entonces seremos salvos.
Todos necesitamos un reavivamiento espiritual. Es muy fácil caer en la complacencia o incluso olvidar lo que Dios ha hecho y está haciendo por nosotros. ¿Qué creyente fiel, aunque tenga luchas, no podría elevar una plegaria como la siguiente?: «¡Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos!» Salmos 80:19
? Cuando aceptas lo que Jesús ha hecho por ti, cuando sabes que tus pecados han sido perdonados y que estás cubierto por su perfecta justicia, acreditada a ti por la fe, puedes estar seguro de que eres salvo en él.
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19 ¡Oh Jehová, Dios de los ejércitos, restáuranos! Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.
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19 Haznos volver a ti, oh Señor Dios de los Ejércitos Celestiales; haz que tu rostro brille sobre nosotros. Solo entonces seremos salvos.
¿Qué significa que Dios haga «resplandecer» su rostro sobre ti, especialmente en el contexto de que solo su justicia te salva?
LUNES — Finalmente, cara a cara
Fuimos creados para estar cerca de Dios Génesis 2:7
. Desde que entró el pecado, el Señor lo ha dado todo para restaurar nuestra relación rota con él Juan 3:16
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7 Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.
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7 Luego el Señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra. Sopló aliento de vida en la nariz del hombre, y el hombre se convirtió en un ser viviente.
. Ha puesto el anhelo de eternidad en nuestros corazones, aunque los seres humanos no podamos comprender completamente todo lo que Dios ha hecho Eclesiastés 3:11
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16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
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16 »Pues Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.
. Somos parte del gran conflicto que se libra a nuestro alrededor y dentro de nosotros. Sin embargo, no solemos detenernos lo suficiente a considerar el gran costo que ha significado para Dios la restauración de la relación que él desea tener con nosotros. Demasiado absortos en nuestras luchas y pruebas terrenales, olvidamos a menudo que «nuestra ciudadanía está en el cielo, de donde esperamos ansiosamente al Salvador, al Señor Jesucristo, quien transformará el cuerpo de nuestra bajeza para que sea semejante a su cuerpo de gloria, por el poder que tiene de sujetar todas las cosas a sí» Filipenses 3:20-21
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11 Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.
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11 Sin embargo, Dios lo hizo todo hermoso para el momento apropiado. Él sembró la eternidad en el corazón humano, pero aun así el ser humano no puede comprender todo el alcance de lo que Dios ha hecho desde el principio hasta el fin.
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20 Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; 21 el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.
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20 En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo, donde vive el Señor Jesucristo; y esperamos con mucho anhelo que él regrese como nuestro Salvador. 21 Él tomará nuestro débil cuerpo mortal y lo transformará en un cuerpo glorioso, igual al de él. Lo hará valiéndose del mismo poder con el que pondrá todas las cosas bajo su dominio.
Sabemos que un día aparecerá una pequeña nube blanca en el cielo, sobre la cual veremos a «uno sentado semejante al Hijo del hombre, con una corona de oro en su cabeza, y en su mano una hoz aguda» Apocalipsis 14:14
. Jesús estará acompañado por miles de ángeles Mateo 25:31
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14 Miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del Hombre, que tenía en la cabeza una corona de oro, y en la mano una hoz aguda.
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14 Entonces vi una nube blanca y sentado en la nube estaba alguien parecido al Hijo del Hombre. Tenía una corona de oro en la cabeza y en la mano una hoz afilada.
y todo ojo lo verá Apocalipsis 1:7
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31 Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria,
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31 »Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria acompañado por todos los ángeles, entonces se sentará sobre su trono glorioso.
. Cuando descienda, oiremos su voz semejante a un toque de trompeta, y quienes durmieron en Cristo resucitarán primero 1 Tesalonicenses 4:16
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7 He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén.
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7 ¡Miren! Él viene en las nubes del cielo. Y todos lo verán, incluso aquellos que lo traspasaron. Y todas las naciones del mundo se lamentarán por él. ¡Sí! ¡Amén!
y reconocerán la voz de aquel que los llama Juan 5:28
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16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.
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16 Pues el Señor mismo descenderá del cielo con un grito de mando, con voz de arcángel y con el llamado de trompeta de Dios. Primero, los creyentes que hayan muerto se levantarán de sus tumbas.
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28 No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz;
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28 ¡No se sorprendan tanto! Ciertamente, ya se acerca el tiempo en que todos los que están en las tumbas oirán la voz del Hijo de Dios
¿Qué ocurrirá luego?
Lee 1 Tesalonicenses 4:17
. Lo que Pablo describe en Filipenses 2:10-11
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17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.
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17 Luego, junto con ellos, nosotros, los que aún sigamos vivos sobre la tierra, seremos arrebatados en las nubes para encontrarnos con el Señor en el aire. Entonces estaremos con el Señor para siempre.
resonará finalmente en todo el universo
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10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;
11 y toda lengua confiese
(A) que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
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10 para que, ante el nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra,
11 y toda lengua declare que Jesucristo es el Señor para la gloria de Dios Padre.
¡Qué pensamiento tan asombroso y magnífico! Un día veremos a Jesús, oiremos su voz y confesaremos que él es el Señor, Aquel de quien hemos leído, en cuyo nombre hemos orado y de quien hemos hablado a otros. Veremos cara a cara a Aquel a quien nuestros corazones han anhelado. Podemos estar seguros de ello, porque Dios es fiel y sus promesas son verdaderas Apocalipsis 22:6
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RVR1960
6 Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto.
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6 Entonces el ángel me dijo: «Todo lo que has oído y visto es verdadero y digno de confianza. El Señor Dios, que inspira a sus profetas, ha enviado a su ángel para decirles a sus siervos lo que pronto sucederá».
En ese momento, cuando suene la trompeta, cuando todo ojo vea a Jesús y los redimidos contemplemos su rostro, sabremos que la espera, junto con cada oración perseverante, cada momento de comunión con él, cada testimonio audaz dado acerca de él y cada prueba valieron la pena y no fueron en vano Apocalipsis 22:4
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RVR1960
4 y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes.
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4 Verán su rostro y tendrán su nombre escrito en la frente.
MARTES — La novia
Mientras estaba exiliado en la isla de Patmos, el discípulo Juan contempló en visión cómo será nuestro encuentro con Dios para estar con él por la eternidad.
Lee Apocalipsis 21:9-11
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9 Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la desposada, la esposa del Cordero.
10 Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios,
11 teniendo la gloria de Dios. Y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal.
NTV
9 Entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas con las últimas siete plagas se me acercó y me dijo: «¡Ven conmigo! Te mostraré a la novia, la esposa del Cordero».
10 Así que me llevó en el Espíritu a una montaña grande y alta, y me mostró la ciudad santa, Jerusalén, que descendía del cielo, desde la presencia de Dios.
11 Resplandecía de la gloria de Dios y brillaba como una piedra preciosa, como un jaspe tan transparente como el cristal.
¿Qué analogía se usa aquí para representar al pueblo fiel de Dios y por qué crees que se la utiliza?
La novia es hermosa, y el día de su boda es el punto de inflexión de una nueva vida en común para los contrayentes. Lo mismo ocurrirá con nuestra relación con Dios cuando él regrese.
Jesús ha estado preparando un lugar indescriptiblemente hermoso para nosotros Juan 14:1-3
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RVR1960
1 No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. 2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. 3 Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.
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1 »No dejen que el corazón se les llene de angustia; confíen en Dios y confíen también en mí. 2 En el hogar de mi Padre, hay lugar más que suficiente. Si no fuera así, ¿acaso les habría dicho que voy a prepararles un lugar? 3 Cuando todo esté listo, volveré para llevarlos, para que siempre estén conmigo donde yo estoy.
«El lenguaje humano no alcanza a describir la recompensa de los justos. Solo la conocerán quienes la contemplen. Ninguna inteligencia limitada puede comprender la gloria del paraíso de Dios» (Elena G. de White, El conflicto de los siglos, p. 654).
Aunque no podemos comprender realmente cómo serán el cielo y la Tierra nuevos, Dios mostró a Juan una visión de ese lugar para que esperemos con ilusión la «boda» que pronto tendrá lugar. De hecho, se nos exhorta a poner la mira «en las cosas de arriba, no en las de la tierra» Colosenses 3:2
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RVR1960
2 Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.
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2 Piensen en las cosas del cielo, no en las de la tierra.
Dios está preparando cuidadosamente ese acontecimiento y no quiere que esta «boda» nos tome por sorpresa, ver Mateo 22:1-14
Mateo 25:1-13
RVR1960
1 Respondiendo Jesús, les volvió a hablar en parábolas, diciendo:
2 El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo fiesta de bodas a su hijo;
3 y envió a sus siervos a llamar a los convidados a las bodas; mas éstos no quisieron venir.
4 Volvió a enviar otros siervos, diciendo: Decid a los convidados: He aquí, he preparado mi comida; mis toros y animales engordados han sido muertos, y todo está dispuesto; venid a las bodas.
5 Mas ellos, sin hacer caso, se fueron, uno a su labranza, y otro a sus negocios;
6 y otros, tomando a los siervos, los afrentaron y los mataron.
7 Al oírlo el rey, se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó a aquellos homicidas, y quemó su ciudad.
8 Entonces dijo a sus siervos: Las bodas a la verdad están preparadas; mas los que fueron convidados no eran dignos.
9 Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis.
10 Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron a todos los que hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados.
11 Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda.
12 Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Mas él enmudeció.
13 Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.
14 Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.
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1 Jesús también les contó otras parábolas. Dijo:
2 «El reino del cielo también puede ilustrarse mediante la historia de un rey que preparó una gran fiesta de bodas para su hijo.
3 Cuando el banquete estuvo listo, el rey envió a sus sirvientes para llamar a los invitados. ¡Pero todos se negaron a asistir!
4 »Entonces envió a otros sirvientes a decirles: “La fiesta está preparada. Se han matado los toros y las reses engordadas, y todo está listo. ¡Vengan al banquete!”.
5 Pero las personas a quienes había invitado no hicieron caso y siguieron su camino: uno se fue a su granja y otro a su negocio.
6 Otros agarraron a los mensajeros, los insultaron y los mataron.
7 »El rey se puso furioso, y envió a su ejército para destruir a los asesinos y quemar su ciudad.
8 Y les dijo a los sirvientes: “La fiesta de bodas está lista y las personas a las que invité no son dignas de tal honor.
9 Ahora salgan a las esquinas de las calles e inviten a todos los que vean”.
10 Entonces los sirvientes llevaron a todos los que pudieron encontrar, tanto buenos como malos, y la sala del banquete se llenó de invitados.
11 »Cuando el rey entró para recibir a los invitados, notó que había un hombre que no estaba vestido apropiadamente para una boda.
12 “Amigo — le preguntó — , ¿cómo es que estás aquí sin ropa de bodas?”. Pero el hombre no tuvo respuesta.
13 Entonces el rey dijo a sus asistentes: “Átenlo de pies y manos y arrójenlo a la oscuridad de afuera, donde habrá llanto y rechinar de dientes”.
14 »Pues muchos son los llamados, pero pocos los elegidos».
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1 Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo.
2 Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas.
3 Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite;
4 mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas.
5 Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron.
6 Y a la medianoche se oyó un clamor: ! ! Aquí viene el esposo; salid a recibirle!
7 Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas.
8 Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan.
9 Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas.
10 Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta.
11 Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ! ! Señor, señor, ábrenos!
12 Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco.
13 Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir.
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1 »Entonces, el reino del cielo será como diez damas de honor que tomaron sus lámparas y salieron para encontrarse con el novio.
2 Cinco de ellas eran necias y cinco sabias.
3 Las cinco que eran necias no llevaron suficiente aceite de oliva para sus lámparas,
4 pero las otras cinco fueron tan sabias que llevaron aceite extra.
5 Como el novio se demoró, a todas les dio sueño y se durmieron.
6 »A la medianoche, se despertaron ante el grito de: “¡Miren, ya viene el novio! ¡Salgan a recibirlo!”.
7 »Todas las damas de honor se levantaron y prepararon sus lámparas.
8 Entonces las cinco necias les pidieron a las otras: “Por favor, dennos un poco de aceite, porque nuestras lámparas se están apagando”.
9 »Sin embargo, las sabias contestaron: “No tenemos suficiente para todas. Vayan a una tienda y compren un poco para ustedes”.
10 »Pero durante el lapso en que se fueron a comprar aceite, llegó el novio. Entonces las que estaban listas entraron con él a la fiesta de bodas y se cerró la puerta con llave.
11 Más tarde, cuando regresaron las otras cinco damas de honor, se quedaron afuera, y llamaron: “¡Señor, señor! ¡Ábrenos la puerta!”.
12 »Él les respondió: “Créanme, ¡no las conozco!”.
13 »¡Así que ustedes también deben estar alerta! Porque no saben el día ni la hora de mi regreso.
El universo será testigo de este acontecimiento, y nosotros somos algunas de las figuras centrales de esta historia. Nos uniremos a la «novia», esta ciudad a la que Jesús nos llevará en ocasión de su segunda venida. Curiosamente, el pueblo de Dios (los santos) también son llamados «la novia» ver Apocalipsis 19:7
, tal vez porque están en «la santa ciudad, la Nueva Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, engalanada como una novia para su esposo» Apocalipsis 21:2
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7 Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado.
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7 Alegrémonos y llenémonos de gozo y démosle honor a él, porque el tiempo ha llegado para la boda del Cordero, y su novia se ha preparado.
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2 Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.
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2 Y vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo desde la presencia de Dios, como una novia hermosamente vestida para su esposo.
Esta hermosa descripción de la Ciudad Santa muestra que existe una conexión íntima entre el pueblo de Dios y la ciudad, ya que ambos son llamados «la novia». La Biblia revela una descripción detallada de «la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que es la capital del reino y lo representa, se llama “la novia, la esposa del Cordero”» (Elena G. de White, El conflicto de los siglos, p. 422).
Lee Apocalipsis 21:9-27
. ¿Por qué nos resulta tan difícil imaginar lo allí descrito? ¿Cómo podemos siquiera empezar a comprender lo que se nos promete aquí?
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9 Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la desposada, la esposa del Cordero.
10 Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios,
11 teniendo la gloria de Dios. Y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal.
12 Tenía un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas, doce ángeles, y nombres inscritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel;
13 al oriente tres puertas; al norte tres puertas; al sur tres puertas; al occidente tres puertas.
14 Y el muro de la ciudad tenía doce cimientos, y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.
15 El que hablaba conmigo tenía una caña de medir, de oro, para medir la ciudad, sus puertas y su muro.
16 La ciudad se halla establecida en cuadro, y su longitud es igual a su anchura; y él midió la ciudad con la caña, doce mil estadios; la longitud, la altura y la anchura de ella son iguales.
17 Y midió su muro, ciento cuarenta y cuatro codos, de medida de hombre, la cual es de ángel.
18 El material de su muro era de jaspe; pero la ciudad era de oro puro, semejante al vidrio limpio;
19 y los cimientos del muro de la ciudad estaban adornados con toda piedra preciosa. El primer cimiento era jaspe; el segundo, zafiro; el tercero, ágata; el cuarto, esmeralda;
20 el quinto, ónice; el sexto, cornalina; el séptimo, crisólito; el octavo, berilo; el noveno, topacio; el décimo, crisopraso; el undécimo, jacinto; el duodécimo, amatista.
21 Las doce puertas eran doce perlas; cada una de las puertas era una perla. Y la calle de la ciudad era de oro puro, transparente como vidrio.
22 Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero.
23 La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera.
24 Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella.
25 Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche.
26 Y llevarán la gloria y la honra de las naciones a ella.
27 No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero.
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9 Entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas con las últimas siete plagas se me acercó y me dijo: «¡Ven conmigo! Te mostraré a la novia, la esposa del Cordero».
10 Así que me llevó en el Espíritu a una montaña grande y alta, y me mostró la ciudad santa, Jerusalén, que descendía del cielo, desde la presencia de Dios.
11 Resplandecía de la gloria de Dios y brillaba como una piedra preciosa, como un jaspe tan transparente como el cristal.
12 La muralla de la ciudad era alta y ancha, y tenía doce puertas vigiladas por doce ángeles. Los nombres de las doce tribus de Israel estaban escritos en las puertas.
13 Había tres puertas a cada lado: al oriente, al norte, al sur y al occidente.
14 La muralla de la ciudad estaba fundada sobre doce piedras, las cuales llevaban escritos los nombres de los doce apóstoles del Cordero.
15 El ángel que hablaba conmigo tenía en la mano una vara de oro para medir la ciudad, sus puertas y su muralla.
16 Cuando la midió se dio cuenta de que era cuadrada, que medía lo mismo de ancho que de largo. En realidad, medía 2220 kilómetros de largo, lo mismo de alto y lo mismo de ancho.
17 Después midió el grosor de las murallas, que eran de sesenta y cinco metros (según la medida humana que el ángel usó).
18 La muralla estaba hecha de jaspe, y la ciudad era de oro puro y tan cristalino como el vidrio.
19 La muralla de la ciudad estaba fundada sobre doce piedras, cada una adornada con una piedra preciosa: la primera con jaspe, la segunda con zafiro, la tercera con ágata, la cuarta con esmeralda,
20 la quinta con ónice, la sexta con cornalina, la séptima con crisólito, la octava con berilo, la novena con topacio, la décima con crisoprasa, la undécima con jacinto y la duodécima con amatista.
21 Las doce puertas estaban hechas de perlas, ¡cada puerta hecha de una sola perla! Y la calle principal era de oro puro y tan cristalino como el vidrio.
22 No vi ningún templo en la ciudad, porque el Señor Dios Todopoderoso y el Cordero son el templo.
23 La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna, porque la gloria de Dios ilumina la ciudad, y el Cordero es su luz.
24 Las naciones caminarán a la luz de la ciudad, y los reyes del mundo entrarán en ella con toda su gloria.
25 Las puertas nunca se cerrarán al terminar el día porque allí no existe la noche.
26 Todas las naciones llevarán su gloria y honor a la ciudad.
27 No se permitirá la entrada a ninguna cosa mala ni tampoco a nadie que practique la idolatría y el engaño. Solo podrán entrar los que tengan su nombre escrito en el libro de la vida del Cordero.
MIERCOLES — Seguir al cordero
¿Te han preguntado alguna vez qué es lo que más anhelas de la Eternidad? Si se lo preguntas a un niño, podría decir: «Montar un tigre», «Deslizarme por el cuello de una jirafa» o «Viajar a diferentes planetas». Si se lo preguntas a un adolescente, tal vez diría: «No tener que hacer más tareas escolares» o «Explorar el universo con mis amigos». Y, si se lo preguntaras a un grupo de adultos, quizá responderían: «Estar en un lugar donde ya no habrá dolor, sufrimiento ni muerte» o «Reunirme nuevamente con mis seres queridos que murieron». Todas esas respuestas son correctas, y hay mucho que esperar en el nuevo cielo y la nueva Tierra. La Eternidad arde en nuestros corazones pues el ser humano tiene la convicción innata de que debe haber algo más que el aquí y el ahora.
¿Qué otras bendiciones podemos esperar en la Eternidad?
Lee Isaías 25:8
y Apocalipsis 7:17
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8 Destruirá a la muerte para siempre; y enjugará Jehová el Señor toda lágrima de todos los rostros; y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra; porque Jehová lo ha dicho.
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8 ¡Él devorará a la muerte para siempre! El Señor Soberano secará todas las lágrimas y quitará para siempre los insultos y las burlas contra su tierra y su pueblo. ¡El Señor ha hablado!
Apocalipsis 21:4
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17 porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.
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17 Pues el Cordero que está en el trono será su Pastor. Él los guiará a manantiales del agua que da vida. Y Dios les secará cada lágrima de sus ojos.
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4 Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.
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4 Él les secará toda lágrima de los ojos, y no habrá más muerte ni tristeza ni llanto ni dolor. Todas esas cosas ya no existirán más».
Seguramente la mayor bendición del Cielo será ver finalmente a Jesús y agradecerle personalmente lo que ha hecho por nosotros en esta Tierra caída. Querremos prodigarle nuestra adoración por habernos salvado de la muerte eterna mediante su sacrificio en la Cruz. «El Cordero que fue muerto es digno de recibir poder y riquezas, sabiduría y fortaleza, honra, gloria y alabanza» Apocalipsis 5:12
.
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12 que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza.
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12 Ellos cantaban en un potente coro: «Digno es el Cordero que fue sacrificado, de recibir el poder y las riquezas y la sabiduría y la fuerza y el honor y la gloria y la bendición».
Juan el Bautista presentó a Jesús como «el Cordero de Dios» Juan 1:35-37
. Los discípulos lo siguieron de cerca y Apocalipsis 14:4
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35 El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos.
36 Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios.
37 Le oyeron hablar los dos discípulos, y siguieron a Jesús.
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35 Al día siguiente, Juan estaba otra vez allí con dos de sus discípulos.
36 Al pasar Jesús, Juan lo miró y declaró: «¡Miren! ¡Ahí está el Cordero de Dios! ».
37 Cuando los dos discípulos de Juan lo oyeron, siguieron a Jesús.
dice que nosotros haremos lo mismo. Estos son «los que siguen al Cordero por dondequiera que va» Apocalipsis 14:4
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4 Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero;
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4 Ellos se han mantenido tan puros como vírgenes, y son los que siguen al Cordero dondequiera que va. Han sido comprados de entre los pueblos de la tierra como ofrenda especial para Dios y para el Cordero.
. Sin embargo, para que anhelemos seguirlo en el Cielo, debemos primero seguirlo aquí en la Tierra.
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4 Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero;
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4 Ellos se han mantenido tan puros como vírgenes, y son los que siguen al Cordero dondequiera que va. Han sido comprados de entre los pueblos de la tierra como ofrenda especial para Dios y para el Cordero.
Jesús, el Cordero, es también nuestro Pastor y quien nos guía en nuestros caminos como ningún otro puede hacerlo. Esto es muy tranquilizador para nosotros mientras luchamos en estos tiempos difíciles, pero Jesús nunca dejará de guiarnos, incluso en el Cielo. Apocalipsis 7:17
dice: «El Cordero que está en medio del trono los apacentará y los guiará a fuentes de agua viva». Como su pueblo y sus ovejas, seguiremos a Jesús en el Cielo, deseosos de estar siempre en su presencia. Una característica que define al pueblo de Dios es que «su nombre estará en sus frentes» Apocalipsis 22:4
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17 porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.
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17 Pues el Cordero que está en el trono será su Pastor. Él los guiará a manantiales del agua que da vida. Y Dios les secará cada lágrima de sus ojos.
. Siempre estaremos pensando en él.
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4 y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes.
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4 Verán su rostro y tendrán su nombre escrito en la frente.
JUEVES — «¡Ven!»
Hoy también se nos extiende la invitación a venir.
Lee los siguientes textos y nota su invitación a venir a él Mateo 11:28-30
Isaías 55:1-3
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28 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. 29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; 30 porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.
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28 Luego dijo Jesús: «Vengan a mí todos los que están cansados y llevan cargas pesadas, y yo les daré descanso.
29 Pónganse mi yugo. Déjenme enseñarles, porque yo soy humilde y tierno de corazón, y encontrarán descanso para el alma.
30 Pues mi yugo es fácil de llevar y la carga que les doy es liviana».
Juan 6:44
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1 A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche.
2 ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura.
3 Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David.
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1 »¿Alguien tiene sed? Venga y beba, ¡aunque no tenga dinero! Vengan, tomen vino o leche, ¡es todo gratis!
2 ¿Por qué gastar su dinero en alimentos que no les dan fuerza? ¿Por qué pagar por comida que no les hace ningún bien? Escúchenme, y comerán lo que es bueno; disfrutarán de la mejor comida.
3 »Vengan a mí con los oídos bien abiertos. Escuchen, y encontrarán vida. Haré un pacto eterno con ustedes. Les daré el amor inagotable que le prometí a David.
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44 Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.
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44 Pues nadie puede venir a mí a menos que me lo traiga el Padre, que me envió, y yo lo resucitaré en el día final.
El Espíritu Santo quiere acercarte a Jesús hoy. Jesús te invita a venir a él y a permanecer en él hoy y cada día hasta que venga. Cuando respondas y vengas a él, cuando tu corazón se enternezca y tu mente se rinda, sentirás paz porque tendrás la certeza de que él te recibirá en sus brazos, ya sea que estés vivo o que resucites, no importa cuán indigno seas, en el día final de esta Tierra. Jesús dijo: «Al que viene a mí, nunca lo echo fuera» Juan 6:37
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37 Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.
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37 Sin embargo, los que el Padre me ha dado vendrán a mí, y jamás los rechazaré.
Debemos sentir la urgencia de cooperar con el Espíritu Santo para llamar a otros a entrar en una relación salvadora con Jesús. «El Espíritu y la esposa dicen: “¡Ven!” Y el que oiga también diga: “¡Ven!” Y el que tiene sed venga, y el que quiera tome del agua de la vida gratuitamente» Apocalipsis 22:17
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17 Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.
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17 El Espíritu y la esposa dicen: «Ven». Que todos los que oyen esto, digan: «Ven». Todos los que tengan sed, vengan. Todo aquel que quiera, beba gratuitamente del agua de la vida.
La invitación es gratuita, es un don proveniente de la gracia divina. Cuando aceptamos a Dios y lo amamos con todo nuestro corazón (mente), nuestro ser y nuestras fuerzas Deuteronomio 6:5
, nuestra vida cambia para siempre, aquí y en la Eternidad.
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5 Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.
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5 Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.
La Biblia termina con una promesa: «“Ciertamente, vengo en breve”. ¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!» Apocalipsis 22:20
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20 El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús.
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20 Aquel que es el testigo fiel de todas esas cosas dice: «¡Sí, yo vengo pronto! ». ¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!
¿Cuándo ocurrirá eso? Si morimos antes de que Cristo vuelva, lo primero que veremos al abrir nuevamente nuestros ojos será el regreso de Cristo. Nuestra vida transcurre rápidamente, y así de rápido regresará Jesús por nosotros. Si morimos antes de que Cristo regrese, tal vez nuestro primer pensamiento cuando resucitemos será: «¡Vaya, Señor, ¡tu venida ocurrió verdaderamente pronto!».
Nuestra percepción actual es limitada, pero entonces veremos a Jesús cara a cara. No te canses de esperar. Mantén vivo ese anhelo, siempre ante ti, con fe y confianza en el amor y la bondad de Dios. Di con Juan: «Señor Jesús, ¡ven, por favor!».
Ora ahora mismo para que tu fe perdure y te permita entregarte completamente a Aquel que murió por ti y volverá pronto a buscarte.
VIERNES - Para Estudiar y Meditar
«Si no recibimos la religión de Cristo por alimentarnos de la Palabra de Dios, no tendremos derecho a la entrada en la ciudad de Dios. Habiéndonos alimentado de manjares terrenales, habiendo educado nuestros gustos en el amor a las cosas mundanas, no estaremos capacitados para entrar en las cortes celestiales; no apreciaríamos las puras corrientes celestiales que circulan en el Cielo. No nos satisfarían las voces de los ángeles ni la música de sus arpas. La ciencia del Cielo resultaría un enigma para nuestra mente. Necesitamos tener hambre y sed de la justicia de Cristo; necesitamos ser modelados y formados por la influencia transformadora de su gracia a fin de que seamos idóneos para la sociedad de los ángeles celestiales. [...]
»Entonces las naciones no tendrán otra ley que la Ley del Cielo. Constituirán una familia unida y feliz vestida con el ropaje de la alabanza y la gratitud. [...] Sobre la escena, todas las estrellas matutinas cantarán y los hijos de Dios gritarán de gozo mientras Dios y Cristo se unan para exclamar: “¡No habrá más pecado, ni muerte!”» (Elena G. de White, La fe por la cual vivo, p. 367).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
PREGUNTA 1
Escucha o lee la visión que Elena G. de White tuvo del Cielo y que se encuentra en Primeros escritos, pp. 38 a la 43. ¿Qué es lo que más te llama la atención de esta descripción?
PREGUNTA 2
¿Qué aspecto de las lecciones de este trimestre deseas recordar más para mantener firme tu relación con Dios hasta que veas a Jesús cara a cara?
PREGUNTA 3
¿Quiénes de entre tus conocidos necesitan escuchar acerca de la esperanza del Cielo? Comprométete a compartirla con ellos lo antes posible. Recuerda que no puedes compartir con otros una esperanza que tú mismo no tienes.
Resumen:
Mientras mantenemos nuestros ojos en la meta, estemos seguros de que «el que empezó» en nosotros «la buena obra, la irá perfeccionando hasta el día de Jesucristo» Filipenses 1:6
. Dios inició la relación que tiene contigo, y él la completará. Que crezcamos en amor y en fe mientras esperamos ese día, descansando siempre solo en la justicia de Cristo, que nos es acreditada por la fe.
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6 estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo;
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6 Y estoy seguro de que Dios, quien comenzó la buena obra en ustedes, la continuará hasta que quede completamente terminada el día que Cristo Jesús vuelva.
Repaso de la Lección
LECCIONES DE VIDA - Pr. Robert Costa