Escuela Sabática
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CONTENIDO
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA
Josué 24
Génesis 12:7
RVR1960
1 Reunió Josué a todas las tribus de Israel en Siquem, y llamó a los ancianos de Israel, sus príncipes, sus jueces y sus oficiales; y se presentaron delante de Dios.
2 Y dijo Josué a todo el pueblo: Así dice Jehová, Dios de Israel: Vuestros padres habitaron antiguamente al otro lado del río, esto es, Taré, padre de Abraham y de Nacor; y servían a dioses extraños.
3 Y yo tomé a vuestro padre Abraham del otro lado del río, y lo traje por toda la tierra de Canaán, y aumenté su descendencia, y le di a Isaac.
4 A Isaac le di a Jacob y a Esaú. Y a Esaú le di el monte de Seir, para que lo poseyese; pero Jacob y sus hijos descendieron a Egipto.
5 Y yo envié a Moisés y a Aarón, y herí a Egipto, conforme a lo que hice en medio de él, y después os saqué.
6 Saqué a vuestros padres de Egipto; y cuando llegaron al mar, los egipcios siguieron a vuestros padres hasta el Mar Rojo con carros y caballería.
7 Y cuando ellos clamaron a Jehová, él puso oscuridad entre vosotros y los egipcios, e hizo venir sobre ellos el mar, el cual los cubrió; y vuestros ojos vieron lo que hice en Egipto. Después estuvisteis muchos días en el desierto.
8 Yo os introduje en la tierra de los amorreos, que habitaban al otro lado del Jordán, los cuales pelearon contra vosotros; mas yo los entregué en vuestras manos, y poseísteis su tierra, y los destruí de delante de vosotros.
9 Después se levantó Balac hijo de Zipor, rey de los moabitas, y peleó contra Israel; y envió a llamar a Balaam hijo de Beor, para que os maldijese.
10 Mas yo no quise escuchar a Balaam, por lo cual os bendijo repetidamente, y os libré de sus manos.
11 Pasasteis el Jordán, y vinisteis a Jericó, y los moradores de Jericó pelearon contra vosotros: los amorreos, ferezeos, cananeos, heteos, gergeseos, heveos y jebuseos, y yo los entregué en vuestras manos.
12 Y envié delante de vosotros tábanos, los cuales los arrojaron de delante de vosotros, esto es, a los dos reyes de los amorreos; no con tu espada, ni con tu arco.
13 Y os di la tierra por la cual nada trabajasteis, y las ciudades que no edificasteis, en las cuales moráis; y de las viñas y olivares que no plantasteis, coméis.
14 Ahora, pues, temed a Jehová, y servidle con integridad y en verdad; y quitad de entre vosotros los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres al otro lado del río, y en Egipto; y servid a Jehová.
15 Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.
16 Entonces el pueblo respondió y dijo: Nunca tal acontezca, que dejemos a Jehová para servir a otros dioses;
17 porque Jehová nuestro Dios es el que nos sacó a nosotros y a nuestros padres de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre; el que ha hecho estas grandes señales, y nos ha guardado por todo el camino por donde hemos andado, y en todos los pueblos por entre los cuales pasamos.
18 Y Jehová arrojó de delante de nosotros a todos los pueblos, y al amorreo que habitaba en la tierra; nosotros, pues, también serviremos a Jehová, porque él es nuestro Dios.
19 Entonces Josué dijo al pueblo: No podréis servir a Jehová, porque él es Dios santo, y Dios celoso; no sufrirá vuestras rebeliones y vuestros pecados.
20 Si dejareis a Jehová y sirviereis a dioses ajenos, él se volverá y os hará mal, y os consumirá, después que os ha hecho bien.
21 El pueblo entonces dijo a Josué: No, sino que a Jehová serviremos.
22 Y Josué respondió al pueblo: Vosotros sois testigos contra vosotros mismos, de que habéis elegido a Jehová para servirle. Y ellos respondieron: Testigos somos.
23 Quitad, pues, ahora los dioses ajenos que están entre vosotros, e inclinad vuestro corazón a Jehová Dios de Israel.
24 Y el pueblo respondió a Josué: A Jehová nuestro Dios serviremos, y a su voz obedeceremos.
25 Entonces Josué hizo pacto con el pueblo el mismo día, y les dio estatutos y leyes en Siquem.
26 Y escribió Josué estas palabras en el libro de la ley de Dios; y tomando una gran piedra, la levantó allí debajo de la encina que estaba junto al santuario de Jehová.
27 Y dijo Josué a todo el pueblo: He aquí esta piedra nos servirá de testigo, porque ella ha oído todas las palabras que Jehová nos ha hablado; será, pues, testigo contra vosotros, para que no mintáis contra vuestro Dios.
28 Y envió Josué al pueblo, cada uno a su posesión. (Jue. 2.
6-10)
29 Después de estas cosas murió Josué hijo de Nun, siervo de Jehová, siendo de ciento diez años.
30 Y le sepultaron en su heredad en Timnat-sera, que está en el monte de Efraín, al norte del monte de Gaas.
31 Y sirvió Israel a Jehová todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que sobrevivieron a Josué y que sabían todas las obras que Jehová había hecho por Israel.
32 Y enterraron en Siquem los huesos de José, que los hijos de Israel habían traído de Egipto, en la parte del campo que Jacob compró de los hijos de Hamor padre de Siquem, por cien piezas de dinero; y fue posesión de los hijos de José.
33 También murió Eleazar hijo de Aarón, y lo enterraron en el collado de Finees su hijo, que le fue dado en el monte de Efraín.
NTV
1 Entonces Josué convocó a todas las tribus de Israel en Siquem, junto con los ancianos, los líderes, los jueces y los oficiales. Así que todos se reunieron y se presentaron ante Dios.
2 Josué le dijo al pueblo: — Esto dice el Señor, Dios de Israel: Hace mucho, tus antepasados, entre ellos Taré, el padre de Abraham y Nacor, vivían del otro lado del río Éufrates y rindieron culto a otros dioses.
3 Pero yo tomé a tu antepasado Abraham de la tierra que está al otro lado del Éufrates y lo guie a la tierra de Canaán. Le di muchos descendientes por medio de su hijo Isaac.
4 A Isaac, le di a Jacob y a Esaú. A Esaú le di las montañas de Seir, mientras que Jacob y sus hijos descendieron a Egipto.
5 »Luego envié a Moisés y a Aarón, y mandé plagas espantosas sobre Egipto; y después te saqué de allí como un pueblo libre.
6 Pero cuando tus antepasados llegaron al mar Rojo, los egipcios te persiguieron con sus carros de guerra y sus jinetes.
7 Cuando tus antepasados clamaron al Señor, puse oscuridad entre ti y los egipcios. Hice que el mar cayera sobre los egipcios y los ahogara. Con tus propios ojos viste lo que hice. Luego viviste muchos años en el desierto.
8 »Finalmente, te llevé a la tierra de los amorreos, al oriente del Jordán. Ellos pelearon contra ti, pero yo los destruí delante de tus ojos. Te di la victoria sobre ellos, y tomaste posesión de su tierra.
9 Después Balac, hijo de Zipor, rey de Moab, empezó una guerra contra Israel. Llamó a Balaam, hijo de Beor, para que te maldijera,
10 pero yo no lo quise escuchar. En cambio, hice que Balaam te bendijera y entonces te rescaté de Balac.
11 »Cuando cruzaste el río Jordán y llegaste a Jericó, los hombres de Jericó pelearon contra ti, como lo hicieron los amorreos, los ferezeos, los cananeos, los hititas, los gergeseos, los heveos y los jebuseos. Pero yo te di la victoria sobre ellos.
12 Y envié terror antes de que llegaras, para expulsar a los dos reyes amorreos. No fueron tus espadas ni tus arcos los que te dieron la victoria.
13 Yo te di tierra que no habías trabajado y ciudades que no construiste, en las cuales vives ahora. Te di viñedos y huertos de olivos como alimento, aunque tú no los plantaste.
14 »Por lo tanto, teme al Señor y sírvelo con todo el corazón. Echa fuera para siempre los ídolos que tus antepasados adoraron cuando vivían del otro lado del río Éufrates y en Egipto. Sirve únicamente al Señor.
15 Pero si te niegas a servir al Señor, elige hoy mismo a quién servirás. ¿Acaso optarás por los dioses que tus antepasados sirvieron del otro lado del Éufrates? ¿O preferirás a los dioses de los amorreos, en cuya tierra ahora vives? Pero en cuanto a mí y a mi familia, nosotros serviremos al Señor.
16 El pueblo respondió: — Nosotros jamás abandonaríamos al Señor ni serviríamos a otros dioses.
17 Pues el Señor nuestro Dios es el que nos rescató a nosotros y a nuestros antepasados de la esclavitud en la tierra de Egipto. Él hizo milagros poderosos ante nuestros propios ojos. Cuando andábamos por el desierto, rodeados de enemigos, él nos protegió.
18 Fue el Señor quien expulsó a los amorreos y a las otras naciones que vivían aquí, en esta tierra. Por lo tanto, nosotros también serviremos al Señor, porque solo él es nuestro Dios.
19 Entonces Josué advirtió a los israelitas: — Ustedes no son capaces de servir al Señor, porque él es Dios santo y celoso. No les perdonará su rebelión ni sus pecados.
20 Si abandonan al Señor y sirven a otros dioses, él se pondrá en contra de ustedes y los destruirá, aunque les haya hecho tanto bien en el pasado.
21 Pero los israelitas respondieron a Josué: — ¡Eso no! Nosotros serviremos al Señor.
22 — Ustedes son testigos de su propia decisión — les dijo Josué — . Hoy han elegido servir al Señor. — Claro que sí — respondieron — , somos testigos de lo que dijimos.
23 — Muy bien — dijo Josué — , entonces destruyan los ídolos que tienen entre ustedes y entréguenle el corazón al Señor, Dios de Israel.
24 Entonces los israelitas le dijeron a Josué: — Serviremos al Señor nuestro Dios. Lo obedeceremos solo a él.
25 Entonces, ese día en Siquem, Josué hizo un pacto con ellos, el cual los comprometía a seguir los decretos y las ordenanzas del Señor.
26 Josué escribió todas esas cosas en el libro de instrucción de Dios. Como recordatorio del acuerdo, tomó una piedra enorme y la llevó rodando hasta debajo del árbol de terebinto que estaba junto al tabernáculo del Señor.
27 Josué le dijo a todo el pueblo: — Esta piedra escuchó todo lo que el Señor nos dijo. Será un testigo en contra de ustedes si no cumplen lo que le prometieron a Dios.
28 Después Josué mandó que todo israelita regresara a su tierra, cada uno a su hogar.
29 Después de eso, Josué, hijo de Nun y siervo del Señor, murió a los ciento diez años de edad.
30 Lo enterraron en Timnat-sera, tierra que se le había asignado en la zona montañosa de Efraín, al norte del monte Gaas.
31 El pueblo de Israel sirvió al Señor durante toda la vida de Josué y de los ancianos que murieron después de él, los cuales habían vivido en persona todo lo que el Señor había hecho por Israel.
32 Los huesos de José — los cuales los israelitas llevaron consigo cuando salieron de Egipto — fueron enterrados en Siquem, en la parcela que Jacob le había comprado a los hijos de Hamor por cien piezas de plata. Esa tierra estaba situada en el territorio asignado a los descendientes de José.
33 Murió también Eleazar, hijo de Aarón. Fue enterrado en la zona montañosa de Efraín, en la ciudad de Guibeá, la cual se le había entregado a su hijo Finees.
Deuteronomio 17:19
RVR1960
7 Y apareció Jehová a Abram, y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra. Y edificó allí un altar a Jehová, quien le había aparecido.
NTV
7 Entonces el Señor se le apareció a Abram y le dijo: «Daré esta tierra a tu descendencia». Y Abram edificó allí un altar y lo dedicó al Señor, quien se le había aparecido.
Deuteronomio 5:6
RVR1960
19 y lo tendrá consigo, y leerá en él todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Jehová su Dios, para guardar todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para ponerlos por obra;
NTV
19 Tendrá esa copia siempre consigo y la leerá todos los días de su vida. De esa manera, aprenderá a temer al Señor su Dios al obedecer todas las condiciones de esta serie de instrucciones y decretos.
1 Reyes 11:2
RVR1960
6 Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de tierra de Egipto, de casa de servidumbre.
NTV
6 »Yo soy el Señor tu Dios, quien te rescató de la tierra de Egipto, donde eras esclavo.
1 Reyes 11:4
RVR1960
2 gentes de las cuales Jehová había dicho a los hijos de Israel: No os llegaréis a ellas, ni ellas se llegarán a vosotros; porque ciertamente harán inclinar vuestros corazones tras sus dioses. A estas, pues, se juntó Salomón con amor.
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2 El Señor había instruido claramente a los israelitas cuando les dijo: «No se casen con ellas, porque les desviarán el corazón hacia sus dioses». Sin embargo, Salomón se empecinó en amarlas.
1 Reyes 11:9
RVR1960
4 Y cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos, y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David.
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4 Cuando Salomón ya era anciano, ellas le desviaron el corazón para que rindiera culto a otros dioses en lugar de ser totalmente fiel al Señor su Dios, como lo había sido David su padre.
2 Timoteo 4:7-8
RVR1960
9 Y se enojó Jehová contra Salomón, por cuanto su corazón se había apartado de Jehová Dios de Israel, que se le había aparecido dos veces,
NTV
9 El Señor estaba muy enojado con Salomón, porque su corazón se había apartado del Señor, Dios de Israel, quien se le había aparecido dos veces.
RVR1960
7 He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.
8 Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida.
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7 He peleado la buena batalla, he terminado la carrera y he permanecido fiel.
8 Ahora me espera el premio, la corona de justicia que el Señor, el Juez justo, me dará el día de su regreso; y el premio no es solo para mí, sino para todos los que esperan con anhelo su venida.
VERSÍCULO DE MEMORIA
Josué 24:15
RVR1960
15 Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.
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15 Pero si te niegas a servir al Señor, elige hoy mismo a quién servirás. ¿Acaso optarás por los dioses que tus antepasados sirvieron del otro lado del Éufrates? ¿O preferirás a los dioses de los amorreos, en cuya tierra ahora vives? Pero en cuanto a mí y a mi familia, nosotros serviremos al Señor.
SÁBADO — INTRODUCCIÓN
El último capítulo de Josué se sitúa en el contexto de una ceremonia de renovación del pacto, pero esta vez dirigida por el anciano líder de Israel. Aunque no es un pacto propiamente dicho, sino más bien el informe de una ceremonia de renovación de un pacto, el capítulo contiene los elementos característicos de los antiguos tratados del Cercano Oriente entre un soberano y un vasallo: (1) Un preámbulo en el que se identifica al soberano, el iniciador del tratado; (2) el prólogo histórico, que describe la relación entre el señor y el vasallo; (3) las estipulaciones del pacto en las que se pide al vasallo que manifieste total lealtad al soberano como respuesta de gratitud y motivada por ella; (4) privilegios o bendiciones en respuesta a la fidelidad, y perjuicios o maldiciones en caso de deslealtad; (5) testigos del compromiso del vasallo; (6) depósito del documento para su futura lectura; y (7) ratificación del pacto.
Josué estaba cerca del final de su vida y no había un sustituto para él en el horizonte. La renovación del pacto era un recordatorio para Israel de que su rey era Dios mismo y que, si permanecían leales a él, gozarían de su protección. La nación no necesitaba un rey humano, sino que debía tener siempre presente que su único rey era el Señor.
DOMINGO — ¡Estuviste allí!
«Josué reunió en Siquem a todas las tribus de Israel. Llamó a los ancianos de Israel, a sus príncipes, jueces y oficiales; y se presentaron ante Dios» Josué 24:1
.
RVR1960
1 Reunió Josué a todas las tribus de Israel en Siquem, y llamó a los ancianos de Israel, sus príncipes, sus jueces y sus oficiales; y se presentaron delante de Dios.
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1 Entonces Josué convocó a todas las tribus de Israel en Siquem, junto con los ancianos, los líderes, los jueces y los oficiales. Así que todos se reunieron y se presentaron ante Dios.
Siquem era el lugar donde Abraham había construido un altar cuando llegó a la Tierra Prometida y donde Dios le prometió por primera vez que ella le pertenecería Génesis 12:7
. Ahora, una vez cumplida la promesa hecha a Abrahán, Israel renovó el pacto con Dios en el mismo lugar donde se había hecho al principio. El llamamiento de Josué recuerda las palabras de Jacob: «Quiten ahora los otros dioses que están entre ustedes» Josué 24:23
RVR1960
7 Y apareció Jehová a Abram, y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra. Y edificó allí un altar a Jehová, quien le había aparecido.
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7 Entonces el Señor se le apareció a Abram y le dijo: «Daré esta tierra a tu descendencia». Y Abram edificó allí un altar y lo dedicó al Señor, quien se le había aparecido.
comparar con Génesis 35:2-4
RVR1960
23 Quitad, pues, ahora los dioses ajenos que están entre vosotros, e inclinad vuestro corazón a Jehová Dios de Israel.
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23 — Muy bien — dijo Josué — , entonces destruyan los ídolos que tienen entre ustedes y entréguenle el corazón al Señor, Dios de Israel.
. El sitio donde ocurrió el evento era en sí mismo un llamado a demostrar una lealtad indivisa al Señor y a rechazar a todos los demás «dioses».
RVR1960
2 Entonces Jacob dijo a su familia y a todos los que con él estaban: Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros, y limpiaos, y mudad vuestros vestidos.
3 Y levantémonos, y subamos a Bet-el; y haré allí altar al Dios que me respondió en el día de mi angustia, y ha estado conmigo en el camino que he andado.
4 Así dieron a Jacob todos los dioses ajenos que había en poder de ellos, y los zarcillos que estaban en sus orejas; y Jacob los escondió debajo de una encina que estaba junto a Siquem.
NTV
2 Entonces Jacob les dijo a todos los de su casa: «Desháganse de todos sus ídolos paganos, purifíquense y pónganse ropas limpias.
3 Ahora vamos a Betel, donde edificaré un altar al Dios que respondió a mis oraciones cuando yo estaba angustiado. Él ha estado conmigo en todos los lugares por donde anduve».
4 Entonces le entregaron a Jacob todos los ídolos paganos que conservaban y también los aretes, y él los enterró bajo el gran árbol que está cerca de Siquem.
Lee Josué 24:2-13
RVR1960
2 Y dijo Josué a todo el pueblo: Así dice Jehová, Dios de Israel: Vuestros padres habitaron antiguamente al otro lado del río, esto es, Taré, padre de Abraham y de Nacor; y servían a dioses extraños.
3 Y yo tomé a vuestro padre Abraham del otro lado del río, y lo traje por toda la tierra de Canaán, y aumenté su descendencia, y le di a Isaac.
4 A Isaac le di a Jacob y a Esaú. Y a Esaú le di el monte de Seir, para que lo poseyese; pero Jacob y sus hijos descendieron a Egipto.
5 Y yo envié a Moisés y a Aarón, y herí a Egipto, conforme a lo que hice en medio de él, y después os saqué.
6 Saqué a vuestros padres de Egipto; y cuando llegaron al mar, los egipcios siguieron a vuestros padres hasta el Mar Rojo con carros y caballería.
7 Y cuando ellos clamaron a Jehová, él puso oscuridad entre vosotros y los egipcios, e hizo venir sobre ellos el mar, el cual los cubrió; y vuestros ojos vieron lo que hice en Egipto. Después estuvisteis muchos días en el desierto.
8 Yo os introduje en la tierra de los amorreos, que habitaban al otro lado del Jordán, los cuales pelearon contra vosotros; mas yo los entregué en vuestras manos, y poseísteis su tierra, y los destruí de delante de vosotros.
9 Después se levantó Balac hijo de Zipor, rey de los moabitas, y peleó contra Israel; y envió a llamar a Balaam hijo de Beor, para que os maldijese.
10 Mas yo no quise escuchar a Balaam, por lo cual os bendijo repetidamente, y os libré de sus manos.
11 Pasasteis el Jordán, y vinisteis a Jericó, y los moradores de Jericó pelearon contra vosotros: los amorreos, ferezeos, cananeos, heteos, gergeseos, heveos y jebuseos, y yo los entregué en vuestras manos.
12 Y envié delante de vosotros tábanos, los cuales los arrojaron de delante de vosotros, esto es, a los dos reyes de los amorreos; no con tu espada, ni con tu arco.
13 Y os di la tierra por la cual nada trabajasteis, y las ciudades que no edificasteis, en las cuales moráis; y de las viñas y olivares que no plantasteis, coméis.
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2 Josué le dijo al pueblo: — Esto dice el Señor, Dios de Israel: Hace mucho, tus antepasados, entre ellos Taré, el padre de Abraham y Nacor, vivían del otro lado del río Éufrates y rindieron culto a otros dioses.
3 Pero yo tomé a tu antepasado Abraham de la tierra que está al otro lado del Éufrates y lo guie a la tierra de Canaán. Le di muchos descendientes por medio de su hijo Isaac.
4 A Isaac, le di a Jacob y a Esaú. A Esaú le di las montañas de Seir, mientras que Jacob y sus hijos descendieron a Egipto.
5 »Luego envié a Moisés y a Aarón, y mandé plagas espantosas sobre Egipto; y después te saqué de allí como un pueblo libre.
6 Pero cuando tus antepasados llegaron al mar Rojo, los egipcios te persiguieron con sus carros de guerra y sus jinetes.
7 Cuando tus antepasados clamaron al Señor, puse oscuridad entre ti y los egipcios. Hice que el mar cayera sobre los egipcios y los ahogara. Con tus propios ojos viste lo que hice. Luego viviste muchos años en el desierto.
8 »Finalmente, te llevé a la tierra de los amorreos, al oriente del Jordán. Ellos pelearon contra ti, pero yo los destruí delante de tus ojos. Te di la victoria sobre ellos, y tomaste posesión de su tierra.
9 Después Balac, hijo de Zipor, rey de Moab, empezó una guerra contra Israel. Llamó a Balaam, hijo de Beor, para que te maldijera,
10 pero yo no lo quise escuchar. En cambio, hice que Balaam te bendijera y entonces te rescaté de Balac.
11 »Cuando cruzaste el río Jordán y llegaste a Jericó, los hombres de Jericó pelearon contra ti, como lo hicieron los amorreos, los ferezeos, los cananeos, los hititas, los gergeseos, los heveos y los jebuseos. Pero yo te di la victoria sobre ellos.
12 Y envié terror antes de que llegaras, para expulsar a los dos reyes amorreos. No fueron tus espadas ni tus arcos los que te dieron la victoria.
13 Yo te di tierra que no habías trabajado y ciudades que no construiste, en las cuales vives ahora. Te di viñedos y huertos de olivos como alimento, aunque tú no los plantaste.
¿Cuál es la idea central del mensaje de Dios a Israel?
Dios es el sujeto principal del pasado rememorado: «Yo tomé», «Yo di», «Yo envié», «Yo herí», «Yo hice», «Yo te saqué», «Yo te libré», etc. Israel no es el protagonista de la narración, sino su objeto. Dios es quien creó a Israel. Si él no hubiera intervenido en la vida de Abraham, ellos habrían servido a los mismos ídolos. La existencia de Israel como nación no era mérito de ninguno de sus antepasados, sino obra exclusiva de la gracia de Dios. El hecho de que los israelitas estuvieran establecidos en la tierra no era motivo de jactancia, sino la razón misma por la que debían servir a Dios.
El discurso del Señor alterna cinco veces los pronombres «ustedes» y «ellos» (los «padres», o antepasados). Los padres y esta generación de Siquem son tratados como uno solo. Josué intenta demostrar lo que Moisés ya había afirmado en Deuteronomio 5:3
: que el Señor no instituyó el pacto solo con los padres, sino con todos los presentes en el momento del discurso de Josué. La inmensa mayoría de los allí presentes no había vivido el Éxodo. No «todos» habían estado en Horeb. Sin embargo, Josué dice que todos ellos estuvieron allí. En resumen, cada nueva generación debía apropiarse de las lecciones del pasado. El Dios que obró en favor de sus ancestros en el pasado estaba dispuesto a actuar en favor de la generación presente.
RVR1960
3 No con nuestros padres hizo Jehová este pacto, sino con nosotros todos los que estamos aquí hoy vivos.
NTV
3 El Señor no hizo ese pacto con nuestros antepasados, sino con nosotros, los que vivimos hoy.
¿De qué manera podemos tener como iglesia una percepción más clara de nuestra responsabilidad colectiva; es decir, captar la idea de que lo que hacemos repercute en todos los miembros de la iglesia?
LUNES — «Con integridad y en verdad»
¿Qué llamado hizo Josué a los israelitas? Josué 24:14-15
RVR1960
14 Ahora, pues, temed a Jehová, y servidle con integridad y en verdad; y quitad de entre vosotros los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres al otro lado del río, y en Egipto; y servid a Jehová. 15 Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.
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14 »Por lo tanto, teme al Señor y sírvelo con todo el corazón. Echa fuera para siempre los ídolos que tus antepasados adoraron cuando vivían del otro lado del río Éufrates y en Egipto. Sirve únicamente al Señor. 15 Pero si te niegas a servir al Señor, elige hoy mismo a quién servirás. ¿Acaso optarás por los dioses que tus antepasados sirvieron del otro lado del Éufrates? ¿O preferirás a los dioses de los amorreos, en cuya tierra ahora vives? Pero en cuanto a mí y a mi familia, nosotros serviremos al Señor.
¿Qué significa servir al Señor «con integridad y en verdad»?
El llamamiento hecho por Josué expresaba claramente el hecho de que Israel debía decidir si conservaría su singularidad y habitaría en la tierra en virtud de su lealtad a su Creador, o si volvería a ser uno de tantos pueblos idólatras, sin una identidad, un propósito o una misión claros. La decisión era suya.
El llamamiento de Josué era doble: Israel debía reverenciar al Señor y servirlo «con integridad y en verdad». Reverenciar al Señor significa manifestar un respeto profundo que surge del reconocimiento de la insondable grandeza, santidad e infinitud de Dios, por un lado, y de nuestra pequeñez, pecaminosidad y finitud, por otro. Reverenciar a Dios significa ser constantemente consciente de la magnitud de sus exigencias y reconocer que él no es solo nuestro Padre celestial, sino también nuestro Rey divino. Una percepción tal nos conducirá a una vida de obediencia a Dios Levítico 19:14
Levítico 25:17
RVR1960
14 No maldecirás al sordo, y delante del ciego no pondrás tropiezo, sino que tendrás temor de tu Dios. Yo Jehová.
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14 »No insultes al sordo ni hagas tropezar al ciego. Debes temer a tu Dios; yo soy el Señor.
Deuteronomio 17:19
RVR1960
17 Y no engañe ninguno a su prójimo, sino temed a vuestro Dios; porque yo soy Jehová vuestro Dios.
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17 Muestra tu temor a Dios al no aprovecharse el uno del otro. Yo soy el Señor tu Dios.
2 Reyes 17:34
RVR1960
19 y lo tendrá consigo, y leerá en él todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Jehová su Dios, para guardar todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para ponerlos por obra;
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19 Tendrá esa copia siempre consigo y la leerá todos los días de su vida. De esa manera, aprenderá a temer al Señor su Dios al obedecer todas las condiciones de esta serie de instrucciones y decretos.
. Mientras que la reverencia o respeto describe la actitud interior que debía caracterizar a un israelita, el resultado práctico de la reverencia para con Dios era el servicio dedicado a él.
RVR1960
34 Hasta hoy hacen como antes: ni temen a Jehová, ni guardan sus estatutos ni sus ordenanzas, ni hacen según la ley y los mandamientos que prescribió Jehová a los hijos de Jacob, al cual puso el nombre de Israel;
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34 Todo esto sigue igual hasta el día de hoy. Ellos continúan con sus prácticas antiguas en vez de adorar verdaderamente al Señor y obedecer los decretos, las ordenanzas, las instrucciones y los mandatos que él les dio a los descendientes de Jacob, a quien le cambió el nombre por el de Israel.
El servicio que se exigía a Israel es caracterizado por dos términos hebreos traducidos como «con integridad» y «en verdad». El primero de ellos (tamim) se utiliza sobre todo como adjetivo para describir la perfección de un animal destinado al sacrificio. El segundo describe el servicio que se esperaba de Israel como «verdadero» o «fiel» (heb. ‘emet). El término generalmente connota constancia y estabilidad. Suele referirse a Dios, quien se caracteriza por su fidelidad, con Israel en el pasado.
Una persona fiel es alguien de quien se puede depender y en quien se puede confiar. Básicamente, Josué estaba pidiendo a Israel que demostrara la misma lealtad a Dios que Dios había mostrado hacia su pueblo a lo largo de su historia. No se trataba de un mero cumplimiento externo de las exigencias divinas, sino de algo que debía brotar de un interior indiviso y coherente. Sus vidas debían reflejar gratitud a Dios por lo que había hecho por ellos. Básicamente, así es como debemos relacionarnos también hoy con Jesús.
¿Qué significa para ti servir al Señor «con integridad» y «en verdad»? ¿Qué te está impidiendo entregarte por completo a Dios?
MARTES — Libres para servir
Como líder genuino y fiel, Josué respetaba el libre albedrío de su pueblo y deseaba que Israel decidiera libremente servir al Señor. En otros pasajes, la palabra bajar, traducida como «elegir», describe la elección de Israel por parte de Dios Deuteronomio 7:6-7
Deuteronomio 10:15
RVR1960
6 Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra.
7 No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos;
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6 Pues tú eres un pueblo santo porque perteneces al Señor tu Dios. De todos los pueblos de la tierra, el Señor tu Dios te eligió a ti para que seas su tesoro especial.
7 »El Señor no te dio su amor ni te eligió porque eras una nación más numerosa que las otras naciones, ¡pues tú eras la más pequeña de todas!
Deuteronomio 14:2
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15 Solamente de tus padres se agradó Jehová para amarlos, y escogió su descendencia después de ellos, a vosotros, de entre todos los pueblos, como en este día.
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15 Sin embargo, el Señor eligió a tus antepasados para darles su amor. Y a ti, que eres su descendencia, te eligió de entre todas las naciones, como se ve hoy.
. Israel era libre de decir «no» al Señor tras haber sido elegido divinamente, pero eso no tendría sentido y sería absurdo. Israel podía decir «sí» a Dios y seguir viviendo o darle la espalda y dejar de existir como pueblo elegido.
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2 Porque eres pueblo santo a Jehová tu Dios, y Jehová te ha escogido para que le seas un pueblo único de entre todos los pueblos que están sobre la tierra.
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2 Tú fuiste separado como pueblo santo para el Señor tu Dios, y él te eligió entre todas las naciones del mundo, para que seas su tesoro especial.
¿Cuál fue la respuesta de Israel al llamamiento de Josué? Josué 24:16-18
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16 Entonces el pueblo respondió y dijo: Nunca tal acontezca, que dejemos a Jehová para servir a otros dioses;
17 porque Jehová nuestro Dios es el que nos sacó a nosotros y a nuestros padres de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre; el que ha hecho estas grandes señales, y nos ha guardado por todo el camino por donde hemos andado, y en todos los pueblos por entre los cuales pasamos.
18 Y Jehová arrojó de delante de nosotros a todos los pueblos, y al amorreo que habitaba en la tierra; nosotros, pues, también serviremos a Jehová, porque él es nuestro Dios.
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16 El pueblo respondió: — Nosotros jamás abandonaríamos al Señor ni serviríamos a otros dioses.
17 Pues el Señor nuestro Dios es el que nos rescató a nosotros y a nuestros antepasados de la esclavitud en la tierra de Egipto. Él hizo milagros poderosos ante nuestros propios ojos. Cuando andábamos por el desierto, rodeados de enemigos, él nos protegió.
18 Fue el Señor quien expulsó a los amorreos y a las otras naciones que vivían aquí, en esta tierra. Por lo tanto, nosotros también serviremos al Señor, porque solo él es nuestro Dios.
¿Por qué reaccionó Josué de esa manera? Josué 24:19-21
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19 Entonces Josué dijo al pueblo: No podréis servir a Jehová, porque él es Dios santo, y Dios celoso; no sufrirá vuestras rebeliones y vuestros pecados.
20 Si dejareis a Jehová y sirviereis a dioses ajenos, él se volverá y os hará mal, y os consumirá, después que os ha hecho bien.
21 El pueblo entonces dijo a Josué: No, sino que a Jehová serviremos.
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19 Entonces Josué advirtió a los israelitas: — Ustedes no son capaces de servir al Señor, porque él es Dios santo y celoso. No les perdonará su rebelión ni sus pecados.
20 Si abandonan al Señor y sirven a otros dioses, él se pondrá en contra de ustedes y los destruirá, aunque les haya hecho tanto bien en el pasado.
21 Pero los israelitas respondieron a Josué: — ¡Eso no! Nosotros serviremos al Señor.
En su respuesta categóricamente positiva, los israelitas reconocieron que el Dios de los patriarcas y de sus padres era ahora también «nuestro Dios» Josué 24:17-18
, a quien estaban dispuestos a servir con lealtad indivisa. Después de una afirmación tan incuestionable acerca de su lealtad, esperaríamos palabras de afirmación y aliento por parte de Josué. Sin embargo, no fue así. El diálogo entre Josué y el pueblo dio un giro drástico en el que Josué parecía desempeñar el papel de abogado del diablo, ya que pasó de hablar de la bondadosa providencia del Señor en el pasado a amenazar a los israelitas con la imagen de un Dios al que no era fácil servir.
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17 porque Jehová nuestro Dios es el que nos sacó a nosotros y a nuestros padres de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre; el que ha hecho estas grandes señales, y nos ha guardado por todo el camino por donde hemos andado, y en todos los pueblos por entre los cuales pasamos.
18 Y Jehová arrojó de delante de nosotros a todos los pueblos, y al amorreo que habitaba en la tierra; nosotros, pues, también serviremos a Jehová, porque él es nuestro Dios.
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17 Pues el Señor nuestro Dios es el que nos rescató a nosotros y a nuestros antepasados de la esclavitud en la tierra de Egipto. Él hizo milagros poderosos ante nuestros propios ojos. Cuando andábamos por el desierto, rodeados de enemigos, él nos protegió.
18 Fue el Señor quien expulsó a los amorreos y a las otras naciones que vivían aquí, en esta tierra. Por lo tanto, nosotros también serviremos al Señor, porque solo él es nuestro Dios.
Josué conocía la inestabilidad de la primera generación, que prometió obedecer a Dios en términos similares Éxodo 19:8
Éxodo 24:3
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8 Y todo el pueblo respondió a una, y dijeron: Todo lo que Jehová ha dicho, haremos. Y Moisés refirió a Jehová las palabras del pueblo.
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8 Y todo el pueblo respondió a una voz: «Haremos todo lo que el Señor ha ordenado». Entonces Moisés llevó al Señor la respuesta del pueblo.
Deuteronomio 5:27
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3 Y Moisés vino y contó al pueblo todas las palabras de Jehová, y todas las leyes; y todo el pueblo respondió a una voz, y dijo: Haremos todas las palabras que Jehová ha dicho.
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3 Después Moisés descendió y le repitió al pueblo todas las instrucciones y ordenanzas que el Señor le había dado, y todo el pueblo respondió a una voz: «Haremos todo lo que el Señor ha ordenado».
, pero que olvidó sus promesas mientras las palabras estaban aún en sus labios Éxo 32. Por lo tanto, utilizó la retórica para hacer conscientes a los israelitas de varias cosas. En primer lugar, la decisión de servir a Dios era algo solemne que debía moldear a toda la nación de acuerdo con la revelación divina. Las bendiciones resultantes de perseguir ese objetivo eran evidentes, pero también debían comprenderse plenamente las consecuencias de la desobediencia. El perdón de los pecados no es un derecho inalienable de la humanidad, sino un milagro de la gracia de Dios.
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27 Acércate tú, y oye todas las cosas que dijere Jehová nuestro Dios; y tú nos dirás todo lo que Jehová nuestro Dios te dijere, y nosotros oiremos y haremos.
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27 Ve tú y escucha lo que dice el Señor nuestro Dios. Luego ven a contarnos todo lo que él te diga, y nosotros escucharemos y obedeceremos”.
En segundo lugar, la decisión de los israelitas de servir a Dios debía ser su propia decisión, no algo impuesto por un líder, ni siquiera por Josué.
En tercer lugar, Israel debía darse cuenta de que los seres humanos no pueden servir a Dios mediante sus propias fuerzas. El servicio a Dios no era algo que lograrían por medio de una adhesión mecánica a las estipulaciones del pacto, sino mediante una relación personal con el Señor como su salvador Comparar con Éxodo 20:1-2
y Deuteronomio 5:6-7
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(Dt. 5.
1-21)
1 Y habló Dios todas estas palabras, diciendo:
2 Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.
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1 Luego Dios le dio al pueblo las siguientes instrucciones:
2 «Yo soy el Señor tu Dios, quien te rescató de la tierra de Egipto, donde eras esclavo.
.
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6 Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de tierra de Egipto, de casa de servidumbre.
7 No tendrás dioses ajenos delante de mí.
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6 »Yo soy el Señor tu Dios, quien te rescató de la tierra de Egipto, donde eras esclavo.
7 »No tengas ningún otro dios aparte de mí.
MIERCOLES — Los peligros de la idolatría
Lee Josué 24:22-24
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22 Y Josué respondió al pueblo: Vosotros sois testigos contra vosotros mismos, de que habéis elegido a Jehová para servirle. Y ellos respondieron: Testigos somos.
23 Quitad, pues, ahora los dioses ajenos que están entre vosotros, e inclinad vuestro corazón a Jehová Dios de Israel.
24 Y el pueblo respondió a Josué: A Jehová nuestro Dios serviremos, y a su voz obedeceremos.
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22 — Ustedes son testigos de su propia decisión — les dijo Josué — . Hoy han elegido servir al Señor. — Claro que sí — respondieron — , somos testigos de lo que dijimos.
23 — Muy bien — dijo Josué — , entonces destruyan los ídolos que tienen entre ustedes y entréguenle el corazón al Señor, Dios de Israel.
24 Entonces los israelitas le dijeron a Josué: — Serviremos al Señor nuestro Dios. Lo obedeceremos solo a él.
¿Por qué fue necesario que Josué repitiera su llamamiento a los israelitas para que se deshicieran de sus ídolos?
El peligro de la idolatría no era teórico. Moisés había pedido antes la misma decisión en las llanuras de Moab y en un contexto similar Deuteronomio 30:19-20
. Los dioses que estaban ahora en el punto de mira no eran los de Egipto ni los de más allá del río, sino que se encontraban «entre ellos». Por eso, Josué rogó a su pueblo que inclinara su corazón hacia el Señor. El término hebreo traducido aquí como «inclinar» es natah, que describe en otros textos a un Dios que se inclina y escucha las oraciones 2 Reyes 19:16
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19 A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia;
20 amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites sobre la tierra que juró Jehová a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les había de dar.
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19 »Hoy te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre bendiciones y maldiciones. Ahora pongo al cielo y a la tierra como testigos de la decisión que tomes. ¡Ay, si eligieras la vida, para que tú y tus descendientes puedan vivir!
20 Puedes elegir esa opción al amar, al obedecer y al comprometerte firmemente con el Señor tu Dios. Esa es la clave para tu vida. Y si amas y obedeces al Señor, vivirás por muchos años en la tierra que el Señor juró dar a tus antepasados Abraham, Isaac y Jacob».
Salmos 31:2-3
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16 Inclina, oh Jehová, tu oído, y oye; abre, oh Jehová, tus ojos, y mira; y oye las palabras de Senaquerib, que ha enviado a blasfemar al Dios viviente.
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16 ¡Inclínate, oh Señor, y escucha! ¡Abre tus ojos, oh Señor, y mira! Escucha las palabras desafiantes de Senaquerib contra el Dios viviente.
Daniel 9:18
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2 Inclina a mí tu oído, líbrame pronto; Sé tú mi roca fuerte, y fortaleza para salvarme.
3 Porque tú eres mi roca y mi castillo; Por tu nombre me guiarás y me encaminarás.
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2 Inclina tu oído para escucharme; rescátame pronto. Sé mi roca de protección, una fortaleza donde estaré a salvo.
3 Tú eres mi roca y mi fortaleza; por el honor de tu nombre, sácame de este peligro.
, y es también la actitud que los profetas exigieron posteriormente a Israel Isaías 55:3
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18 Inclina, oh Dios mío, tu oído, y oye; abre tus ojos, y mira nuestras desolaciones, y la ciudad sobre la cual es invocado tu nombre; porque no elevamos nuestros ruegos ante ti confiados en nuestras justicias, sino en tus muchas misericordias.
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18 »Oh Dios mío, inclínate y escúchame. Abre tus ojos y mira nuestra desesperación. Mira cómo tu ciudad — la ciudad que lleva tu nombre — está en ruinas. Esto rogamos, no porque merezcamos tu ayuda, sino debido a tu misericordia.
Jeremías 7:24
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3 Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David.
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3 »Vengan a mí con los oídos bien abiertos. Escuchen, y encontrarán vida. Haré un pacto eterno con ustedes. Les daré el amor inagotable que le prometí a David.
. A ese verbo también se lo emplea para indicar la apostasía de Salomón, cuando su corazón se inclinó hacia «otros dioses» 1 Reyes 11:2
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24 Y no oyeron ni inclinaron su oído; antes caminaron en sus propios consejos, en la dureza de su corazón malvado, y fueron hacia atrás y no hacia adelante,
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24 »Pero mi pueblo no quiso escucharme. Continuaron haciendo lo que querían, siguiendo los tercos deseos de su malvado corazón. Retrocedieron en vez de ir hacia adelante.
1 Reyes 11:4
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2 gentes de las cuales Jehová había dicho a los hijos de Israel: No os llegaréis a ellas, ni ellas se llegarán a vosotros; porque ciertamente harán inclinar vuestros corazones tras sus dioses. A estas, pues, se juntó Salomón con amor.
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2 El Señor había instruido claramente a los israelitas cuando les dijo: «No se casen con ellas, porque les desviarán el corazón hacia sus dioses». Sin embargo, Salomón se empecinó en amarlas.
1 Reyes 11:9
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4 Y cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos, y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David.
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4 Cuando Salomón ya era anciano, ellas le desviaron el corazón para que rindiera culto a otros dioses en lugar de ser totalmente fiel al Señor su Dios, como lo había sido David su padre.
. El pecaminoso corazón humano no tiene la tendencia natural a inclinarse ante Dios y escuchar su voz. Se necesitan decisiones conscientes de nuestra parte para inclinarlo hacia el cumplimiento de la voluntad divina.
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9 Y se enojó Jehová contra Salomón, por cuanto su corazón se había apartado de Jehová Dios de Israel, que se le había aparecido dos veces,
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9 El Señor estaba muy enojado con Salomón, porque su corazón se había apartado del Señor, Dios de Israel, quien se le había aparecido dos veces.
La respuesta de los israelitas fue, literalmente: «Escucharemos su voz». Esta expresión enfatiza el aspecto relacional de la obediencia. No se pedía a Israel que siguiera rutinariamente un conjunto de reglas. El pacto consistía en una relación viva con el Señor, una que no podía expresarse plenamente mediante meros reglamentos. La religión de Israel nunca tuvo el propósito de ser legalista, sino un diálogo constante de fe y amor con un Salvador santo y misericordioso.
Incluso después de la triple promesa del pueblo de servir al Señor, lo cual implicaba, como ordenó Josué, la eliminación de los dioses de entre ellos, no hay ningún informe de que eso ocurriera realmente. A lo largo de todo el libro, se informa al lector acerca del cumplimiento de los mandatos de Josué (o de Moisés) como ejemplo de obediencia. La ausencia de ello en la conclusión del libro representa un final abierto. El llamamiento central del libro a servir al Señor no era solo para la generación de Josué, sino también para cada nueva generación del pueblo de Dios que lea o escuche ese mensaje.
¿Cuántas veces prometiste al Señor que harías algo, pero luego no lo hiciste? ¿Por qué no cumpliste tu promesa? ¿Qué te dice tu respuesta acerca de la gracia?
JUEVES — Un buen final
Lee las palabras finales del libro de Josué escritas por un redactor inspirado Josué 24:29-33
. ¿De qué manera esas palabras no solo rememoran la vida de Josué, sino también se proyectan hacia el futuro?
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(Jue. 2.
6-10)
29 Después de estas cosas murió Josué hijo de Nun, siervo de Jehová, siendo de ciento diez años.
30 Y le sepultaron en su heredad en Timnat-sera, que está en el monte de Efraín, al norte del monte de Gaas.
31 Y sirvió Israel a Jehová todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que sobrevivieron a Josué y que sabían todas las obras que Jehová había hecho por Israel.
32 Y enterraron en Siquem los huesos de José, que los hijos de Israel habían traído de Egipto, en la parte del campo que Jacob compró de los hijos de Hamor padre de Siquem, por cien piezas de dinero; y fue posesión de los hijos de José.
33 También murió Eleazar hijo de Aarón, y lo enterraron en el collado de Finees su hijo, que le fue dado en el monte de Efraín.
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29 Después de eso, Josué, hijo de Nun y siervo del Señor, murió a los ciento diez años de edad.
30 Lo enterraron en Timnat-sera, tierra que se le había asignado en la zona montañosa de Efraín, al norte del monte Gaas.
31 El pueblo de Israel sirvió al Señor durante toda la vida de Josué y de los ancianos que murieron después de él, los cuales habían vivido en persona todo lo que el Señor había hecho por Israel.
32 Los huesos de José — los cuales los israelitas llevaron consigo cuando salieron de Egipto — fueron enterrados en Siquem, en la parcela que Jacob le había comprado a los hijos de Hamor por cien piezas de plata. Esa tierra estaba situada en el territorio asignado a los descendientes de José.
33 Murió también Eleazar, hijo de Aarón. Fue enterrado en la zona montañosa de Efraín, en la ciudad de Guibeá, la cual se le había entregado a su hijo Finees.
El epílogo del libro acerca de la muerte de Josué y del sumo sacerdote Eleazar concluye con un final aleccionador. Al relatar el entierro de Josué, el de Eleazar y el de los huesos de José, el escritor crea un contraste entre la vida fuera de la tierra concedida a Israel y el comienzo de la vida en ella. Ya no había necesidad de vagar. Los restos terrenales de los líderes ya no necesitaban ser cambiados de lugar. Antiguamente, los patriarcas enterraban a sus familiares en una cueva Génesis 23:13
Génesis 23:19
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13 y respondió a Efrón en presencia del pueblo de la tierra, diciendo: Antes, si te place, te ruego que me oigas. Yo daré el precio de la heredad; tómalo de mí, y sepultaré en ella mi muerta.
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13 y respondió a Efrón a oídos de todos. — No, escúcheme. Yo se lo compraré. Permítame pagar el precio total del campo, para poder enterrar allí a mi esposa.
Génesis 25:9-10
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19 Después de esto sepultó Abraham a Sara su mujer en la cueva de la heredad de Macpela al oriente de Mamre, que es Hebrón, en la tierra de Canaán.
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19 Después Abraham enterró a su esposa, Sara, allí en Canaán, en la cueva de Macpela, cerca de Mamre (también llamado Hebrón).
, en una parcela comprada en Siquem Génesis 33:19
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9 Y lo sepultaron Isaac e Ismael sus hijos en la cueva de Macpela, en la heredad de Efrón hijo de Zohar heteo, que está enfrente de Mamre,
10 heredad que compró Abraham de los hijos de Het; allí fue sepultado Abraham, y Sara su mujer.
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9 Sus hijos Isaac e Ismael lo enterraron en la cueva de Macpela, cerca de Mamre, en el campo de Efrón, hijo de Zohar el hitita.
10 Ese era el campo que Abraham había comprado a los hititas y donde había enterrado a su esposa Sara.
. Ahora, la nación enterraba a sus líderes en el territorio de su propia herencia, lo cual implicaba un sentido de permanencia. Las promesas hechas a los patriarcas se habían cumplido. La fidelidad de Dios constituía el hilo histórico que unía la posteridad de Israel con su presente y su futuro.
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19 Y compró una parte del campo, donde plantó su tienda, de mano de los hijos de Hamor padre de Siquem, por cien monedas.
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19 La parcela donde acampó la compró a la familia de Hamor, el padre de Siquem, por cien monedas de plata.
Puesto que los párrafos finales del libro enlazan toda la narración con una historia más amplia acerca del pasado, también abren el camino hacia el futuro. En un discurso pronunciado en la Iglesia de la Santísima Trinidad de Shrewsbury, Inglaterra, Lord George Cary, ex arzobispo de Canterbury, declaró que la Iglesia Anglicana estaba «a una generación de la extinción».
De hecho, la iglesia está siempre a una generación de la extinción, y así fue también con el pueblo de Dios en el Antiguo Testamento. Un gran capítulo de la historia de Israel llegaba a su fin. Su futuro dependía del tipo de respuestas que diera a las numerosas preguntas planteadas. ¿Sería Israel fiel al Señor? ¿Sería capaz de continuar la tarea inacabada de poseer toda la tierra? ¿Se aferraría a Dios y no caería en la idolatría? Una generación había sido fiel al Señor bajo el liderazgo de Josué. ¿Mantendría la siguiente generación la misma dirección espiritual trazada por su gran líder? Al leer el libro de Josué, cada generación sucesiva del pueblo de Dios debía hacer frente a esas mismas preguntas. Su éxito dependía de las respuestas que dieran a ellas en su vida cotidiana y de cómo se relacionaran con las verdades que habían heredado.
Josué, como Pablo, «peleó la buena batalla» 2 Timoteo 4:7
. ¿Cuál fue la clave de su éxito? ¿Qué decisiones necesitas tomar hoy para experimentar esa misma seguridad acerca de tu salvación?
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7 He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.
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7 He peleado la buena batalla, he terminado la carrera y he permanecido fiel.
VIERNES - Para Estudiar y Meditar
Lee las páginas 500-503 del capítulo «Las últimas palabras de Josué» en el libro Patriarcas y profetas de Elena G. de White.
Entre las multitudes que salieron de Egipto había muchos que habían sido adoradores de ídolos; y tal es el poder del hábito, que la práctica continuó secretamente, hasta cierto punto, aun después del establecimiento en Canaán. Josué era consciente de la existencia de este mal entre los israelitas, y percibía claramente los peligros que derivarían de ello. Deseaba fervientemente ver una reforma completa entre la hueste hebrea. Sabía que a menos que el pueblo decidiera servir al Señor de todo corazón, seguiría separándose cada vez más de él. […] Aunque una parte de la hueste hebrea estaba constituida por adoradores realmente espirituales, muchos eran meros formalistas; ningún celo ni seriedad caracterizaban su servicio. Algunos eran idólatras de corazón que se habrían avergonzado de reconocerse como tales» (Elena G. de White, «Joshua’s Farewell Address», Signs of the Times, 19 de mayo de 1881, p. 1).
Este pacto solemne fue registrado en el libro de la ley para ser preservado sagradamente. Josué erigió entonces una gran piedra debajo de una encina que estaba junto al Santuario del Señor y dijo a todo el pueblo: “Esta piedra será testigo. Ha oído todas las palabras que el Señor les habló; será testigo contra ustedes, para que no mientan a su Dios” Josué 24:27
. Aquí Josué declaró claramente que sus instrucciones y advertencias dirigidas al pueblo no eran sus propias palabras, sino las de Dios. Esta gran piedra daría testimonio a las generaciones venideras acerca del acontecimiento que conmemoraba, y sería un testimonio contra el pueblo en caso de que cayera nuevamente en la idolatría» (Elena G. de White, «The Stone of Witness», Signs of the Times, 26 de mayo de 1881, p. 1).
RVR1960 27 Y dijo Josué a todo el pueblo: He aquí esta piedra nos servirá de testigo, porque ella ha oído todas las palabras que Jehová nos ha hablado; será, pues, testigo contra vosotros, para que no mintáis contra vuestro Dios. NTV 27 Josué le dijo a todo el pueblo: — Esta piedra escuchó todo lo que el Señor nos dijo. Será un testigo en contra de ustedes si no cumplen lo que le prometieron a Dios.
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
PREGUNTA 1
Analiza el significado de la expresión «Él [el Señor] es Dios santo, Dios celoso» Josué 24:19
. ¿En qué sentido es él un Dios celoso?
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19 Entonces Josué dijo al pueblo: No podréis servir a Jehová, porque él es Dios santo, y Dios celoso; no sufrirá vuestras rebeliones y vuestros pecados.
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19 Entonces Josué advirtió a los israelitas: — Ustedes no son capaces de servir al Señor, porque él es Dios santo y celoso. No les perdonará su rebelión ni sus pecados.
PREGUNTA 2
¿Cómo se relaciona nuestro amor a Dios con la libertad de elección que él nos concede? Es decir, ¿podríamos amar de verdad si no tuviéramos verdadera libertad? ¿Puede el verdadero amor ser forzado? Si no es así, ¿por qué no?
PREGUNTA 3
¿De qué maneras prácticas pueden los líderes actuales de la iglesia pasar la antorcha a la siguiente generación?
PREGUNTA 4
Piensa en la vida de Josué y en el hecho de que los israelitas sirvieron al Señor a lo largo de su vida. ¿Qué conclusión te gustaría que la gente extrajera de tu vida?
Repaso de la Lección
LECCIONES DE VIDA - Pr. Robert Costa