CONTENIDO
1. Sábado — En los Salmos - Primera parte
2. Domingo — Nuestro Sumo Sacerdote
4. Martes — La ley en nuestros corazones
6. Jueves — Enseña a los transgresores tu camino
7. Viernes — Para estudiar y meditar
1. Sábado — En los Salmos - Primera parte
Verso clave
“Entonces miré y vi al Cordero de pie sobre el monte Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tenían el nombre del Cordero y el nombre de su Padre escrito en sus frentes.” Apocalipsis 14:1
RVR1960
1 Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente.
NTV
1 Luego vi al Cordero de pie sobre el monte Sion, y con él había 144. 000 que tenían el nombre del Cordero y el de su Padre escrito en la frente.
Introducción
El libro de los Salmos ofrece una rica conexión con el mensaje del Apocalipsis. Las experiencias humanas descritas en los Salmos aportan comprensión a la obra final de la iglesia remanente. Esta semana exploramos cómo los Salmos ayudan a iluminar nuestro papel como pueblo de Dios en los últimos días.
Reflexión inicial
¿Cómo reflejan los Salmos la misión y la experiencia del remanente de Dios hoy?
2. Domingo — Nuestro Sumo Sacerdote
Lectura bíblica
Hebreos 9:11-15
Salmos 122
RVR1960
11 Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación,
12 y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.
13 Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne,
14 ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?
15 Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna.
NTV
11 Entonces Cristo ahora ha llegado a ser el Sumo Sacerdote por sobre todas las cosas buenas que han venido. Él entró en ese tabernáculo superior y más perfecto que está en el cielo, el cual no fue hecho por manos humanas ni forma parte del mundo creado.
12 Con su propia sangre — no con la sangre de cabras ni de becerros — entró en el Lugar Santísimo una sola vez y para siempre, y aseguró nuestra redención eterna.
13 Bajo el sistema antiguo, la sangre de cabras y toros y las cenizas de una novilla podían limpiar el cuerpo de las personas que estaban ceremonialmente impuras.
14 Imagínense cuánto más la sangre de Cristo nos purificará la conciencia de acciones pecaminosas para que adoremos al Dios viviente. Pues por el poder del Espíritu eterno, Cristo se ofreció a sí mismo a Dios como sacrificio perfecto por nuestros pecados.
15 Por eso él es el mediador de un nuevo pacto entre Dios y la gente, para que todos los que son llamados puedan recibir la herencia eterna que Dios les ha prometido. Pues Cristo murió para librarlos del castigo por los pecados que habían cometido bajo ese primer pacto.
RVR1960
Cántico gradual; de David.
1 Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos.
2 Nuestros pies estuvieron Dentro de tus puertas, oh Jerusalén.
3 Jerusalén, que se ha edificado Como una ciudad que está bien unida entre sí.
4 Y allá subieron las tribus, las tribus de JAH, Conforme al testimonio dado a Israel, Para alabar el nombre de Jehová.
5 Porque allá están las sillas del juicio, Los tronos de la casa de David.
6 Pedid por la paz de Jerusalén; Sean prosperados los que te aman.
7 Sea la paz dentro de tus muros, Y el descanso dentro de tus palacios.
8 Por amor de mis hermanos y mis compañeros Diré yo: La paz sea contigo.
9 Por amor a la casa de Jehová nuestro Dios Buscaré tu bien.
NTV
Cántico para los peregrinos que suben a Jerusalén. Salmo de David.
1 Me alegré cuando me dijeron: «Vayamos a la casa del Señor».
2 Y ahora, aquí estamos, de pie dentro de tus puertas, oh Jerusalén.
3 Jerusalén es una ciudad bien construida; sus murallas compactas son impenetrables.
4 Todas las tribus de Israel — que son el pueblo del Señor — peregrinan hasta aquí. Vienen a dar gracias al nombre del Señor, como la ley requiere de Israel.
5 Aquí están los tronos donde se emiten los juicios, los tronos de la dinastía de David.
6 Oren por la paz de Jerusalén; que todos los que aman a esta ciudad prosperen.
7 Oh Jerusalén, que haya paz dentro de tus murallas y prosperidad en tus palacios.
8 Por amor a mi familia y a mis amigos, diré: «Que tengas paz».
9 Por amor a la casa del Señor nuestro Dios, buscaré lo mejor para ti, oh Jerusalén.
El Tabernáculo terrenal era un modelo del Santuario celestial, y todo en él apuntaba a Cristo. El libro de los Salmos expresa cómo el pueblo de Dios interactuaba con el Templo y qué significaba para ellos.
Pregunta de reflexión
¿Qué esperanza nos transmite el Salmos 122
al reflexionar sobre lo que Cristo hizo por nosotros como nuestro Sumo Sacerdote?
RVR1960
Cántico gradual; de David.
1 Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos.
2 Nuestros pies estuvieron Dentro de tus puertas, oh Jerusalén.
3 Jerusalén, que se ha edificado Como una ciudad que está bien unida entre sí.
4 Y allá subieron las tribus, las tribus de JAH, Conforme al testimonio dado a Israel, Para alabar el nombre de Jehová.
5 Porque allá están las sillas del juicio, Los tronos de la casa de David.
6 Pedid por la paz de Jerusalén; Sean prosperados los que te aman.
7 Sea la paz dentro de tus muros, Y el descanso dentro de tus palacios.
8 Por amor de mis hermanos y mis compañeros Diré yo: La paz sea contigo.
9 Por amor a la casa de Jehová nuestro Dios Buscaré tu bien.
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Cántico para los peregrinos que suben a Jerusalén. Salmo de David.
1 Me alegré cuando me dijeron: «Vayamos a la casa del Señor».
2 Y ahora, aquí estamos, de pie dentro de tus puertas, oh Jerusalén.
3 Jerusalén es una ciudad bien construida; sus murallas compactas son impenetrables.
4 Todas las tribus de Israel — que son el pueblo del Señor — peregrinan hasta aquí. Vienen a dar gracias al nombre del Señor, como la ley requiere de Israel.
5 Aquí están los tronos donde se emiten los juicios, los tronos de la dinastía de David.
6 Oren por la paz de Jerusalén; que todos los que aman a esta ciudad prosperen.
7 Oh Jerusalén, que haya paz dentro de tus murallas y prosperidad en tus palacios.
8 Por amor a mi familia y a mis amigos, diré: «Que tengas paz».
9 Por amor a la casa del Señor nuestro Dios, buscaré lo mejor para ti, oh Jerusalén.
Aplicación personal
Aprecia el privilegio de tener acceso al Santuario celestial gracias a Jesús.
3. Lunes — En el monte Sion
Lectura bíblica
Salmos 15
Salmos 24
RVR1960
Salmo de David.
1 Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo?
2 El que anda en integridad y hace justicia, Y habla verdad en su corazón.
3 El que no calumnia con su lengua, Ni hace mal a su prójimo, Ni admite reproche alguno contra su vecino.
4 Aquel a cuyos ojos el vil es menospreciado, Pero honra a los que temen a Jehová. El que aun jurando en daño suyo, no por eso cambia;
5 Quien su dinero no dio a usura, Ni contra el inocente admitió cohecho. El que hace estas cosas, no resbalará jamás.
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Salmo de David.
1 Señor, ¿quién puede adorar en tu santuario? ¿Quién puede entrar a tu presencia en tu monte santo?
2 Los que llevan una vida intachable y hacen lo correcto, los que dicen la verdad con corazón sincero.
3 Los que no se prestan al chisme ni le hacen daño a su vecino, ni hablan mal de sus amigos.
4 Los que desprecian a los pecadores descarados, y honran a quienes siguen fielmente al Señor y mantienen su palabra aunque salgan perjudicados.
5 Los que prestan dinero sin cobrar intereses y no aceptan sobornos para mentir acerca de un inocente. Esa gente permanecerá firme para siempre.
Apocalipsis 14:1-5
RVR1960
Salmo de David.
1 De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan.
2 Porque él la fundó sobre los mares, Y la afirmó sobre los ríos.
3 ¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo?
4 El limpio de manos y puro de corazón; El que no ha elevado su alma a cosas vanas, Ni jurado con engaño.
5 Él recibirá bendición de Jehová, Y justicia del Dios de salvación.
6 Tal es la generación de los que le buscan, De los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob. Selah
7 Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, Y alzaos vosotras, puertas eternas, Y entrará el Rey de gloria.
8 ¿Quién es este Rey de gloria? Jehová el fuerte y valiente, Jehová el poderoso en batalla.
9 Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, Y alzaos vosotras, puertas eternas, Y entrará el Rey de gloria.
10 ¿Quién es este Rey de gloria? Jehová de los ejércitos, Él es el Rey de la gloria. Selah Salmos 24: 1 : 1 Co. 10.
26. Salmos 24: 4 : Mt. 5.
8.
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Salmo de David.
1 La tierra es del Señor y todo lo que hay en ella; el mundo y todos sus habitantes le pertenecen.
2 Pues él echó los cimientos de la tierra sobre los mares y los estableció sobre las profundidades de los océanos.
3 ¿Quién puede subir al monte del Señor? ¿Quién puede estar en su lugar santo?
4 Solo los de manos limpias y corazón puro, que no rinden culto a ídolos y nunca dicen mentiras.
5 Ellos recibirán la bendición del Señor y tendrán una relación correcta con Dios su salvador.
6 Gente así puede buscarte y adorar en tu presencia, oh Dios de Jacob. Interludio
7 ¡Ábranse, portones antiguos! Ábranse, puertas antiguas, y dejen que entre el Rey de gloria.
8 ¿Quién es el Rey de gloria? El Señor, fuerte y poderoso; el Señor, invencible en batalla.
9 ¡Ábranse, portones antiguos! Ábranse, puertas antiguas, y dejen que entre el Rey de gloria.
10 ¿Quién es el Rey de gloria? El Señor de los Ejércitos Celestiales, él es el Rey de gloria. Interludio
RVR1960
1 Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente.
2 Y oí una voz del cielo como estruendo de muchas aguas, y como sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como de arpistas que tocaban sus arpas.
3 Y cantaban un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra.
4 Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero;
5 y en sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios.
NTV
1 Luego vi al Cordero de pie sobre el monte Sion, y con él había 144. 000 que tenían el nombre del Cordero y el de su Padre escrito en la frente.
2 Y oí un sonido que venía del cielo, era como el rugido de grandes olas del mar o el retumbar de fuertes truenos. Parecía el sonido de muchos arpistas tocando juntos.
3 Ese gran coro entonaba un nuevo canto maravilloso delante del trono de Dios y delante de los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos. Nadie podía aprender ese canto aparte de los 144. 000 que habían sido rescatados de la tierra.
4 Ellos se han mantenido tan puros como vírgenes, y son los que siguen al Cordero dondequiera que va. Han sido comprados de entre los pueblos de la tierra como ofrenda especial para Dios y para el Cordero.
5 Ellos no han dicho mentiras y son intachables.
David se pregunta quién puede habitar en el monte santo. Apocalipsis responde mostrando a los redimidos de pie en el monte Sion con el Cordero. La clave está en la justicia de Cristo, no en nuestros méritos.
Pregunta de reflexión
¿Cómo podemos estar en Sion si no somos dignos?
Aplicación personal
Confía plenamente en la justicia de Cristo como tu única esperanza para estar en la presencia de Dios.
4. Martes — La ley en nuestros corazones
Lectura bíblica
Éxodo 33:18-23
Éxodo 34:1-7
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18 Él entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria.
19 Y le respondió: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente.
20 Dijo más: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá.
21 Y dijo aún Jehová: He aquí un lugar junto a mí, y tú estarás sobre la peña;
22 y cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado.
23 Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro.
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18 Moisés respondió: — Te suplico que me muestres tu gloriosa presencia.
19 El Señor respondió: — Haré pasar delante de ti toda mi bondad y delante de ti proclamaré mi nombre, Yahveh. Pues tendré misericordia de quien yo quiera y mostraré compasión con quien yo quiera.
20 Sin embargo, no podrás ver directamente mi rostro, porque nadie puede verme y seguir con vida.
21 El Señor siguió diciendo: — Párate cerca de mí, sobre esta roca.
22 Cuando pase mi gloriosa presencia, te esconderé en la grieta de la roca y te cubriré con mi mano hasta que yo haya pasado.
23 Después retiraré la mano y dejaré que me veas por detrás; pero no se verá mi rostro.
Salmos 119:55
RVR1960
(Dt. 10.
1-5)
1 Y Jehová dijo a Moisés: Alísate dos tablas de piedra como las primeras, y escribiré sobre esas tablas las palabras que estaban en las tablas primeras que quebraste.
2 Prepárate, pues, para mañana, y sube de mañana al monte de Sinaí, y preséntate ante mí sobre la cumbre del monte.
3 Y no suba hombre contigo, ni parezca alguno en todo el monte; ni ovejas ni bueyes pazcan delante del monte.
4 Y Moisés alisó dos tablas de piedra como las primeras; y se levantó de mañana y subió al monte Sinaí, como le mandó Jehová, y llevó en su mano las dos tablas de piedra.
5 Y Jehová descendió en la nube, y estuvo allí con él, proclamando el nombre de Jehová.
6 Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad;
7 que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación.
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1 Luego el Señor le dijo a Moisés: «Talla dos tablas de piedra como las primeras. Escribiré en ellas las mismas palabras que estaban en las que hiciste pedazos.
2 Prepárate para subir al monte Sinaí mañana temprano y presentarte delante de mí en la cima del monte.
3 Nadie puede acompañarte. De hecho, no debe haber nadie en la montaña. Tampoco permitas que los rebaños ni las manadas pasten cerca del monte».
4 Entonces Moisés talló dos tablas de piedra como las primeras. Temprano en la mañana, subió al monte Sinaí, tal como el Señor le había ordenado, con las dos tablas de piedra en las manos.
5 Después, el Señor descendió en una nube y se quedó allí con Moisés; y proclamó su propio nombre, Yahveh.
6 El Señor pasó por delante de Moisés proclamando: «¡Yahveh! ¡El Señor! ¡El Dios de compasión y misericordia! Soy lento para enojarme y estoy lleno de amor inagotable y fidelidad.
7 Yo derramo amor inagotable a mil generaciones, y perdono la iniquidad, la rebelión y el pecado. Pero no absuelvo al culpable, sino que extiendo los pecados de los padres sobre sus hijos y sus nietos; toda la familia se ve afectada, hasta los hijos de la tercera y cuarta generación».
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55 Me acordé en la noche de tu nombre, oh Jehová, Y guardé tu ley.
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55 De noche reflexiono sobre quién eres, Señor; por lo tanto, obedezco tus enseñanzas.
El nombre de Dios representa su carácter. Tener su nombre escrito en la frente significa reflejar su carácter en la vida. Su ley escrita en el corazón es una expresión de su obra redentora en nosotros.
Pregunta de reflexión
¿Por qué es tan importante que la Ley esté escrita en nuestros corazones y mentes?
Aplicación personal
Pide a Dios que imprima su carácter en ti, reflejando su amor y obedeciendo por gratitud.
5. Miércoles — Salmos 5
Lectura bíblica
Salmos 5
Apocalipsis 14:1-12
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Al músico principal; sobre Nehilot. Salmo de David.
1 Escucha, oh Jehová, mis palabras; Considera mi gemir.
2 Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, Porque a ti oraré.
3 Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré delante de ti, y esperaré.
4 Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad; El malo no habitará junto a ti.
5 Los insensatos no estarán delante de tus ojos; Aborreces a todos los que hacen iniquidad.
6 Destruirás a los que hablan mentira; Al hombre sanguinario y engañador abominará Jehová.
7 Mas yo por la abundancia de tu misericordia entraré en tu casa; Adoraré hacia tu santo templo en tu temor.
8 Guíame, Jehová, en tu justicia, a causa de mis enemigos; Endereza delante de mí tu camino.
9 Porque en la boca de ellos no hay sinceridad; Sus entrañas son maldad, Sepulcro abierto es su garganta, Con su lengua hablan lisonjas.
10 Castígalos, oh Dios; Caigan por sus mismos consejos; Por la multitud de sus transgresiones échalos fuera, Porque se rebelaron contra ti.
11 Pero alégrense todos los que en ti confían; Den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; En ti se regocijen los que aman tu nombre.
12 Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo; Como con un escudo lo rodearás de tu favor. Salmos 5: 9 : Ro. 3.
13.
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Para el director del coro: salmo de David; acompáñese con flauta.
1 Oh Señor, óyeme cuando oro; presta atención a mi gemido.
2 Escucha mi grito de auxilio, mi Rey y mi Dios, porque solo a ti dirijo mi oración.
3 Señor, escucha mi voz por la mañana; cada mañana llevo a ti mis peticiones y quedo a la espera.
4 Oh Dios, la maldad no te agrada; no puedes tolerar los pecados de los malvados.
5 Por lo tanto, los orgullosos no pueden estar en tu presencia, porque aborreces a todo el que hace lo malo.
6 Destruirás a los que dicen mentiras; el Señor detesta a los asesinos y a los engañadores.
7 Gracias a tu amor inagotable, puedo entrar en tu casa; adoraré en tu templo con la más profunda reverencia.
8 Guíame por el camino correcto, oh Señor, o mis enemigos me conquistarán; allana tu camino para que yo lo siga.
9 Mis enemigos no pueden decir la verdad; su deseo más profundo es destruir a los demás. Lo que hablan es repugnante, como el mal olor de una tumba abierta; su lengua está llena de adulaciones.
10 Oh Dios, decláralos culpables y haz que caigan en sus propias trampas; expúlsalos a causa de sus muchos pecados, porque se rebelaron contra ti.
11 Pero que se alegren todos los que en ti se refugian; que canten alegres alabanzas por siempre. Cúbrelos con tu protección, para que todos los que aman tu nombre estén llenos de alegría.
12 Pues tú bendices a los justos, oh Señor; los rodeas con tu escudo de amor.
RVR1960
1 Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente.
2 Y oí una voz del cielo como estruendo de muchas aguas, y como sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como de arpistas que tocaban sus arpas.
3 Y cantaban un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra.
4 Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero;
5 y en sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios.
6 Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo,
7 diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.
8 Otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación.
9 Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano,
10 él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero;
11 y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre.
12 Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.
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1 Luego vi al Cordero de pie sobre el monte Sion, y con él había 144. 000 que tenían el nombre del Cordero y el de su Padre escrito en la frente.
2 Y oí un sonido que venía del cielo, era como el rugido de grandes olas del mar o el retumbar de fuertes truenos. Parecía el sonido de muchos arpistas tocando juntos.
3 Ese gran coro entonaba un nuevo canto maravilloso delante del trono de Dios y delante de los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos. Nadie podía aprender ese canto aparte de los 144. 000 que habían sido rescatados de la tierra.
4 Ellos se han mantenido tan puros como vírgenes, y son los que siguen al Cordero dondequiera que va. Han sido comprados de entre los pueblos de la tierra como ofrenda especial para Dios y para el Cordero.
5 Ellos no han dicho mentiras y son intachables.
6 Y vi a otro ángel, que volaba por el cielo y llevaba la eterna Buena Noticia para proclamarla a los que pertenecen a este mundo: a todo pueblo y toda nación, tribu y lengua.
7 «Teman a Dios — gritaba — . Denle gloria a él, porque ha llegado el tiempo en que ocupe su lugar como juez. Adoren al que hizo los cielos, la tierra, el mar y todos los manantiales de agua».
8 Luego otro ángel lo siguió por el cielo mientras gritaba: «Babilonia ha caído — cayó esa gran ciudad — porque hizo que todas las naciones del mundo bebieran el vino de su apasionada inmoralidad».
9 Después un tercer ángel los siguió mientras gritaba: «Todo el que adore a la bestia y a su estatua o acepte su marca en la frente o en la mano
10 tendrá que beber el vino de la ira de Dios, que se ha servido sin diluir en la copa del furor de Dios. Ellos serán atormentados con fuego y azufre ardiente en presencia de los ángeles santos y del Cordero.
11 El humo de su tormento subirá por siempre jamás, y no tendrán alivio ni de día ni de noche, porque adoraron a la bestia y a su estatua y aceptaron la marca de su nombre».
12 Esto significa que el pueblo de Dios tiene que soportar la persecución con paciencia, obedeciendo sus mandamientos y manteniendo la fe en Jesús.
David traza una clara distinción entre los redimidos y los impíos. El salmo refleja temas clave del mensaje del tercer ángel: adoración, verdad, juicio y victoria por medio del Cordero.
Pregunta de reflexión
¿Qué revela esta conexión entre Salmos y Apocalipsis sobre el carácter del remanente?
Aplicación personal
Agradece a Dios por el privilegio de estar en su presencia por medio de Cristo. Vive en integridad como reflejo de su carácter.
6. Jueves — Enseña a los transgresores tu camino
Lectura bíblica
Salmos 51:7-15
RVR1960
7 Purifícame con hisopo, y seré limpio; Lávame, y seré más blanco que la nieve.
8 Hazme oír gozo y alegría, Y se recrearán los huesos que has abatido.
9 Esconde tu rostro de mis pecados, Y borra todas mis maldades.
10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí.
11 No me eches de delante de ti, Y no quites de mí tu santo Espíritu.
12 Vuélveme el gozo de tu salvación, Y espíritu noble me sustente.
13 Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, Y los pecadores se convertirán a ti.
14 Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación; Cantará mi lengua tu justicia.
15 Señor, abre mis labios, Y publicará mi boca tu alabanza.
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7 Purifícame de mis pecados, y quedaré limpio; lávame, y quedaré más blanco que la nieve.
8 Devuélveme la alegría; deja que me goce ahora que me has quebrantado.
9 No sigas mirando mis pecados; quita la mancha de mi culpa.
10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio y renueva un espíritu fiel dentro de mí.
11 No me expulses de tu presencia y no me quites tu Espíritu Santo.
12 Restaura en mí la alegría de tu salvación y haz que esté dispuesto a obedecerte.
13 Entonces enseñaré a los rebeldes tus caminos, y ellos se volverán a ti.
14 Perdóname por derramar sangre, oh Dios que salva; entonces con alegría cantaré de tu perdón.
15 Desata mis labios, oh Señor, para que mi boca pueda alabarte.
Después de ser perdonado, David desea proclamar el camino de Dios a otros. Igualmente, los redimidos proclaman el mensaje del evangelio eterno como parte de su misión final en la Tierra.
Pregunta de reflexión
¿Por qué no podemos guardar silencio cuando hemos sido limpiados por Dios?
Aplicación personal
Comparte lo que Dios ha hecho en tu vida. Sé un vocero de su gracia y salvación.
7. Viernes — Para estudiar y meditar
Lectura adicional
Elena de White, Patriarcas y profetas, pp. 818-819
Los Salmos muestran el alcance del amor de Dios y su poder para restaurar. David, a pesar de sus errores, fue usado para revelar la fidelidad de Dios.
Pregunta de reflexión
¿Cómo se refleja tu experiencia personal con Dios en los Salmos?
Aplicación personal
Permite que la misericordia de Dios eleve tu alma y comparte su fidelidad con otros