La ira del amor divino [presentación] — Estudia la Biblia Hoy





1/1          10 - 15 minutes
La ira del amor divino

presentación
La ira del amor divino

presentación
La ira del amor divino

presentación




 CONTENIDO 

- 1. Sábado — La ira del amor divino

- Verso clave

"Pero él, misericordioso, perdonaba la maldad y no los destruía; apartó muchas veces su ira y no despertó todo su enojo" Salmos 78:38
RVR1960 38 Pero él, misericordioso, perdonaba la maldad, y no los destruía; Y apartó muchas veces su ira, Y no despertó todo su enojo. NTV 38 Sin embargo, él tuvo misericordia y perdonó sus pecados, y no los destruyó a todos. Muchas veces contuvo su enojo y no desató su furia.

- Introducción

El amor de Dios incluye la ira, una respuesta justa y amorosa contra el mal. Contrario a la creencia de que el Dios del Antiguo Testamento es airado y el del Nuevo es amoroso, ambos Testamentos revelan al mismo Dios: un Dios que, por amor, se opone al pecado y a la injusticia. Su ira es una expresión de compasión hacia las víctimas del mal y busca erradicar la maldad para proteger su creación.

- Reflexión inicial

¿Cómo puedes reconciliar la ira de Dios con su amor? ¿Qué nos enseña esto sobre la gravedad del pecado y la justicia divina?

- 2. Domingo — Afligido por el mal

- Lectura bíblica

Salmos 78
RVR1960 Masquil de Asaf. 1 Escucha, pueblo mío, mi ley; Inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca. 2 Abriré mi boca en proverbios; Hablaré cosas escondidas desde tiempos antiguos, 3 Las cuales hemos oído y entendido; Que nuestros padres nos las contaron. 4 No las encubriremos a sus hijos, Contando a la generación venidera las alabanzas de Jehová, Y su potencia, y las maravillas que hizo. 5 Él estableció testimonio en Jacob, Y puso ley en Israel, La cual mandó a nuestros padres Que la notificasen a sus hijos; 6 Para que lo sepa la generación venidera, y los hijos que nacerán; Y los que se levantarán lo cuenten a sus hijos, 7 A fin de que pongan en Dios su confianza, Y no se olviden de las obras de Dios; Que guarden sus mandamientos, 8 Y no sean como sus padres, Generación contumaz y rebelde; Generación que no dispuso su corazón, Ni fue fiel para con Dios su espíritu. 9 Los hijos de Efraín, arqueros armados, Volvieron las espaldas en el día de la batalla. 10 No guardaron el pacto de Dios, Ni quisieron andar en su ley; 11 Sino que se olvidaron de sus obras, Y de sus maravillas que les había mostrado. 12 Delante de sus padres hizo maravillas En la tierra de Egipto, en el campo de Zoán. 13 Dividió el mar y los hizo pasar; Detuvo las aguas como en un montón. 14 Les guio de día con nube, Y toda la noche con resplandor de fuego. 15 Hendió las peñas en el desierto, Y les dio a beber como de grandes abismos, 16 Pues sacó de la peña corrientes, E hizo descender aguas como ríos. 17 Pero aún volvieron a pecar contra él, Rebelándose contra el Altísimo en el desierto; 18 Pues tentaron a Dios en su corazón, Pidiendo comida a su gusto. 19 Y hablaron contra Dios, Diciendo: ¿Podrá poner mesa en el desierto? 20 He aquí ha herido la peña, y brotaron aguas, Y torrentes inundaron la tierra; ¿Podrá dar también pan? ¿Dispondrá carne para su pueblo? 21 Por tanto, oyó Jehová, y se indignó; Se encendió el fuego contra Jacob, Y el furor subió también contra Israel, 22 Por cuanto no habían creído a Dios, Ni habían confiado en su salvación. 23 Sin embargo, mandó a las nubes de arriba, Y abrió las puertas de los cielos, 24 E hizo llover sobre ellos maná para que comiesen, Y les dio trigo de los cielos. 25 Pan de nobles comió el hombre; Les envió comida hasta saciarles. 26 Movió el solano en el cielo, Y trajo con su poder el viento sur, 27 E hizo llover sobre ellos carne como polvo, Como arena del mar, aves que vuelan. 28 Las hizo caer en medio del campamento, Alrededor de sus tiendas. 29 Comieron, y se saciaron; Les cumplió, pues, su deseo. 30 No habían quitado de sí su anhelo, Aún estaba la comida en su boca, 31 Cuando vino sobre ellos el furor de Dios, E hizo morir a los más robustos de ellos, Y derribó a los escogidos de Israel. 32 Con todo esto, pecaron aún, Y no dieron crédito a sus maravillas. 33 Por tanto, consumió sus días en vanidad, Y sus años en tribulación. 34 Si los hacía morir, entonces buscaban a Dios; Entonces se volvían solícitos en busca suya, 35 Y se acordaban de que Dios era su refugio, Y el Dios Altísimo su redentor. 36 Pero le lisonjeaban con su boca, Y con su lengua le mentían; 37 Pues sus corazones no eran rectos con él, Ni estuvieron firmes en su pacto. 38 Pero él, misericordioso, perdonaba la maldad, y no los destruía; Y apartó muchas veces su ira, Y no despertó todo su enojo. 39 Se acordó de que eran carne, Soplo que va y no vuelve. 40 ¡Cuántas veces se rebelaron contra él en el desierto, Lo enojaron en el yermo! 41 Y volvían, y tentaban a Dios, Y provocaban al Santo de Israel. 42 No se acordaron de su mano, Del día que los redimió de la angustia; 43 Cuando puso en Egipto sus señales, Y sus maravillas en el campo de Zoán; 44 Y volvió sus ríos en sangre, Y sus corrientes, para que no bebiesen. 45 Envió entre ellos enjambres de moscas que los devoraban, Y ranas que los destruían. 46 Dio también a la oruga sus frutos, Y sus labores a la langosta. 47 Sus viñas destruyó con granizo, Y sus higuerales con escarcha; 48 Entregó al pedrisco sus bestias, Y sus ganados a los rayos. 49 Envió sobre ellos el ardor de su ira; Enojo, indignación y angustia, Un ejército de ángeles destructores. 50 Dispuso camino a su furor; No eximió la vida de ellos de la muerte, Sino que entregó su vida a la mortandad. 51 Hizo morir a todo primogénito en Egipto, Las primicias de su fuerza en las tiendas de Cam. 52 Hizo salir a su pueblo como ovejas, Y los llevó por el desierto como un rebaño. 53 Los guio con seguridad, de modo que no tuvieran temor; Y el mar cubrió a sus enemigos. 54 Los trajo después a las fronteras de su tierra santa, A este monte que ganó su mano derecha. 55 Echó las naciones de delante de ellos; Con cuerdas repartió sus tierras en heredad, E hizo habitar en sus moradas a las tribus de Israel. 56 Pero ellos tentaron y enojaron al Dios Altísimo, Y no guardaron sus testimonios; 57 Sino que se volvieron y se rebelaron como sus padres; Se volvieron como arco engañoso. 58 Le enojaron con sus lugares altos, Y le provocaron a celo con sus imágenes de talla. 59 Lo oyó Dios y se enojó, Y en gran manera aborreció a Israel. 60 Dejó, por tanto, el tabernáculo de Silo, La tienda en que habitó entre los hombres, 61 Y entregó a cautiverio su poderío, Y su gloria en mano del enemigo. 62 Entregó también su pueblo a la espada, Y se irritó contra su heredad. 63 El fuego devoró a sus jóvenes, Y sus vírgenes no fueron loadas en cantos nupciales. 64 Sus sacerdotes cayeron a espada, Y sus viudas no hicieron lamentación. 65 Entonces despertó el Señor como quien duerme, Como un valiente que grita excitado del vino, 66 E hirió a sus enemigos por detrás; Les dio perpetua afrenta. 67 Desechó la tienda de José, Y no escogió la tribu de Efraín, 68 Sino que escogió la tribu de Judá, El monte de Sion, al cual amó. 69 Edificó su santuario a manera de eminencia, Como la tierra que cimentó para siempre. 70 Eligió a David su siervo, Y lo tomó de las majadas de las ovejas; 71 De tras las paridas lo trajo, Para que apacentase a Jacob su pueblo, Y a Israel su heredad. 72 Y los apacentó conforme a la integridad de su corazón, Los pastoreó con la pericia de sus manos. Salmos 78: 2 : Mt. 13.
35. Salmos 78: 12 : Ex. 7.
8 — 12.
32. Salmos 78: 13 : Ex. 14.
21-22. Salmos 78: 14 : Ex. 13.
21-22. Salmos 78: 16 : Ex. 17.
1-7; Nm. 20.
2-13. Salmos 78: 24 : Jn. 6.
31. Salmos 78: 31 : Ex. 16.
2-15; Nm. 11.
4-23,31-35. Salmos 78: 37 : Hch. 8.
21. Salmos 78: 44 : Ex. 7.
17-21. Salmos 78: 45 : Ex. 8.
20-24. Salmos 78: 45 : Ex. 8.
1-6. Salmos 78: 46 : Ex. 10.
12-15. Salmos 78: 48 : Ex. 9.
22-25. Salmos 78: 51 : Ex. 12.
29. Salmos 78: 52 : Ex. 13.
17-22. Salmos 78: 53 : Ex. 14.
26-28. Salmos 78: 54 : Ex. 15.
17; Jos. 3.
14-17. Salmos 78: 55 : Jos. 11.
16-23. Salmos 78: 56 : Jue. 2.
11-15. Salmos 78: 60 : Jos. 18.
1; Jer. 7.
12-14; 26.
6. Salmos 78: 61 : 1 S. 4.
4-22. Salmos 78: 71 : 1 S. 16.
11-12; 2 S. 7.
8; 1 Cr. 17.
7.
NTV Salmo de Asaf. 1 Oh pueblo mío, escucha mis enseñanzas; abre tus oídos a lo que digo, 2 porque te hablaré por medio de una parábola. Te enseñaré lecciones escondidas de nuestro pasado, 3 historias que hemos oído y conocido, que nos transmitieron nuestros antepasados. 4 No les ocultaremos estas verdades a nuestros hijos; a la próxima generación le contaremos de las gloriosas obras del Señor, de su poder y de sus imponentes maravillas. 5 Pues emitió sus leyes a Jacob; entregó sus enseñanzas a Israel. Les ordenó a nuestros antepasados que se las enseñaran a sus hijos, 6 para que la siguiente generación las conociera — incluso los niños que aún no habían nacido — , y ellos, a su vez, las enseñarán a sus propios hijos. 7 De modo que cada generación volviera a poner su esperanza en Dios y no olvidara sus gloriosos milagros, sino que obedeciera sus mandamientos. 8 Entonces no serán obstinados, rebeldes e infieles como sus antepasados, quienes se negaron a entregar su corazón a Dios. 9 Los guerreros de Efraín, aunque estaban armados con arcos, dieron la espalda y huyeron el día de la batalla. 10 No cumplieron el pacto de Dios y se negaron a vivir según sus enseñanzas. 11 Se olvidaron de lo que él había hecho, de las grandes maravillas que les había mostrado, 12 de los milagros que hizo para sus antepasados en la llanura de Zoán, en la tierra de Egipto. 13 Partió en dos el mar y los guio a cruzarlo ¡mientras sostenía las aguas como si fueran una pared! 14 Durante el día los guiaba con una nube, y toda la noche, con una columna de fuego. 15 Partió las rocas en el desierto para darles agua como de un manantial burbujeante. 16 Hizo que de la roca brotaran corrientes de agua, ¡y que el agua fluyera como un río! 17 Sin embargo, ellos siguieron pecando contra él, al rebelarse contra el Altísimo en el desierto. 18 Tercamente pusieron a prueba a Dios en sus corazones, al exigirle la comida que tanto ansiaban. 19 Hasta hablaron en contra de Dios al decir: «Dios no puede darnos comida en el desierto. 20 Por cierto, puede golpear una roca para que brote agua, pero no puede darle pan y carne a su pueblo». 21 Cuando el Señor los oyó, se puso furioso; el fuego de su ira se encendió contra Jacob. Sí, su enojo aumentó contra Israel, 22 porque no le creyeron a Dios ni confiaron en su cuidado. 23 Pero él ordenó que se abrieran los cielos; abrió las puertas del cielo. 24 Hizo que lloviera maná para que comieran; les dio pan del cielo. 25 ¡Se alimentaron con comida de ángeles! Dios les dio todo lo que podían consumir. 26 Soltó el viento del oriente en los cielos y guio al viento del sur con su gran poder. 27 ¡Hizo llover tanta carne como si fuera polvo y cantidad de aves como la arena a la orilla del mar! 28 Hizo caer las aves dentro del campamento y alrededor de sus carpas. 29 El pueblo comió hasta saciarse; él les dio lo que se les antojaba. 30 Pero antes de que saciaran su antojo, mientras aún tenían la comida en la boca, 31 la ira de Dios aumentó contra ellos, e hirió de muerte a sus hombres más fuertes; derribó a los mejores jóvenes de Israel. 32 Sin embargo, el pueblo siguió pecando; a pesar de sus maravillas, se negaron a confiar en él. 33 Entonces, hizo que la vida de ellos terminara en fracaso, y sus años, en horror. 34 Cuando Dios comenzó a matarlos, finalmente lo buscaron. Se arrepintieron y tomaron en serio a Dios. 35 Entonces recordaron que Dios era su roca, que el Dios Altísimo era su redentor. 36 Pero todo fue de dientes para afuera; le mintieron con la lengua. 37 Con el corazón no eran leales a él; no cumplieron su pacto. 38 Sin embargo, él tuvo misericordia y perdonó sus pecados, y no los destruyó a todos. Muchas veces contuvo su enojo y no desató su furia. 39 Se acordó de que eran simples mortales que desaparecen como una ráfaga de viento que nunca vuelve. 40 Oh, cuántas veces se rebelaron contra él en el desierto y entristecieron su corazón en esa tierra seca y baldía. 41 Una y otra vez pusieron a prueba la paciencia de Dios y provocaron al Santo de Israel. 42 No se acordaron de su poder ni de cómo los rescató de sus enemigos. 43 No recordaron las señales milagrosas que hizo en Egipto ni sus maravillas en la llanura de Zoán. 44 Pues él convirtió los ríos en sangre, para que nadie pudiera beber de los arroyos. 45 Envió grandes enjambres de moscas para que los consumieran y miles de ranas para que los arruinaran. 46 Les dio sus cultivos a las orugas; las langostas consumieron sus cosechas. 47 Destruyó sus vides con granizo y destrozó sus higueras con aguanieve. 48 Dejó su ganado a merced del granizo, sus animales, abandonados a los rayos. 49 Desató sobre ellos su ira feroz, toda su furia, su enojo y hostilidad. Envió contra ellos a un grupo de ángeles destructores. 50 Se enfureció contra ellos; no perdonó la vida de los egipcios, sino que los devastó con plagas. 51 Mató al hijo mayor de cada familia egipcia, la flor de la juventud en toda la tierra de Egipto. 52 Pero guio a su propio pueblo como a un rebaño de ovejas; los condujo a salvo a través del desierto. 53 Los protegió para que no tuvieran temor; en cambio, sus enemigos quedaron cubiertos por el mar. 54 Los llevó a la frontera de la tierra santa, a la tierra de colinas que había conquistado para ellos. 55 A su paso expulsó a las naciones de esa tierra, la cual repartió por sorteo a su pueblo como herencia y estableció a las tribus de Israel en sus hogares. 56 Pero ellos siguieron tentando al Dios Altísimo y rebelándose contra él; no obedecieron sus leyes. 57 Le dieron la espalda y fueron tan infieles como sus padres; eran tan poco fiables como un arco torcido. 58 Hicieron enojar a Dios al construir santuarios a otros dioses; con sus ídolos lo pusieron celoso. 59 Cuando Dios los oyó, se enojó mucho, y rechazó a Israel por completo. 60 Entonces abandonó su morada en Silo, el tabernáculo donde había vivido en medio de su pueblo. 61 Permitió que el arca de su poder fuera capturada; cedió su gloria a manos enemigas. 62 Entregó a su pueblo para que los masacraran a espada, porque estaba muy enojado con su propio pueblo, su posesión más preciada. 63 A los jóvenes los mataron con fuego; las muchachas murieron antes de entonar sus canciones de boda. 64 Masacraron a los sacerdotes, y sus viudas no pudieron llorar su muerte. 65 Entonces el Señor se levantó como si despertara de un sueño, como un guerrero que vuelve en sí de una borrachera. 66 Derrotó a sus enemigos en forma aplastante y los mandó a la vergüenza eterna. 67 Pero rechazó a los descendientes de José; no escogió a la tribu de Efraín. 68 En cambio, eligió a la tribu de Judá, y al monte Sion, al cual amaba. 69 Allí construyó su santuario tan alto como los cielos, tan sólido y perdurable como la tierra. 70 Escogió a su siervo David y lo llamó del redil. 71 Tomó a David de donde cuidaba a las ovejas y a los corderos y lo convirtió en pastor de los descendientes de Jacob: de Israel, el pueblo de Dios. 72 Lo cuidó con sinceridad de corazón y lo dirigió con manos diestras.

Dios, como amante de la justicia, se enoja ante el mal porque siempre daña a sus criaturas, incluso cuando es autoinfligido. La Biblia describe un ciclo de rebelión: el pueblo se aleja de Dios, enfrenta opresión, clama a Dios, y Él los libera, solo para que vuelvan a rebelarse. A pesar de esto, Dios muestra compasión infinita, perdonando una y otra vez.

- Pregunta de reflexión

¿Has sentido ira por el mal hecho a otros? ¿Cómo te ayuda esto a entender la ira de Dios?

- Aplicación personal

Reconoce que la ira de Dios está motivada por su amor. Busca maneras de defender a los oprimidos, reflejando la compasión divina.

- 3. Lunes — Dios es lento en airarse

- Lectura bíblica

Jonás 4:1-4
RVR1960 1 Pero Jonás se apesadumbró en extremo, y se enojó. 2 Y oró a Jehová y dijo: Ahora, oh Jehová, ¿no es esto lo que yo decía estando aún en mi tierra? Por eso me apresuré a huir a Tarsis; porque sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal. 3 Ahora pues, oh Jehová, te ruego que me quites la vida; porque mejor me es la muerte que la vida. 4 Y Jehová le dijo: ¿Haces tú bien en enojarte tanto? NTV 1 Este cambio de planes molestó mucho a Jonás y se enfureció. 2 Entonces le reclamó al Señor: — Señor, ¿no te dije antes de salir de casa que tú harías precisamente esto? ¡Por eso hui a Tarsis! Sabía que tú eres un Dios misericordioso y compasivo, lento para enojarte y lleno de amor inagotable. Estás dispuesto a perdonar y no destruir a la gente. 3 ¡Quítame la vida ahora, Señor! Prefiero estar muerto y no vivo si lo que yo predije no sucederá. 4 El Señor le respondió: — ¿Te parece bien enojarte por esto?
Mateo 10:8
RVR1960 8 Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia. NTV 8 Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, curen a los que tienen lepra y expulsen a los demonios. ¡Den tan gratuitamente como han recibido!

Dios es paciente y tarda en airarse, como lo demuestra en su trato con Nínive. Aunque Jonás deseaba juicio inmediato, Dios mostró compasión a los ninivitas. Su paciencia nos enseña a extender gracia y misericordia a los demás, incluso cuando nos cuesta.

- Pregunta de reflexión

¿Cómo puedes ser más paciente y misericordioso, recordando la paciencia que Dios ha tenido contigo?

- Aplicación personal

Ora para que Dios te dé un corazón lleno de gracia y paciencia, imitando su ejemplo al tratar con los demás.

- 4. Martes — Indignación justa

- Lectura bíblica

Mateo 21:12-13
RVR1960 (Mr. 11.
15-19; Lc. 19.
45-48; Jn. 2.
13-22) 12 Y entró Jesús en el templo de Dios, y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el templo, y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas; 13 y les dijo: Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.
NTV 12 Jesús entró en el templo y comenzó a echar a todos los que compraban y vendían animales para el sacrificio. Volcó las mesas de los cambistas y las sillas de los que vendían palomas. 13 Les dijo: «Las Escrituras declaran: “Mi templo será llamado casa de oración”, ¡pero ustedes lo han convertido en una cueva de ladrones! ».
Juan 2:14-15
RVR1960 14 y halló en el templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas allí sentados. 15 Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del templo a todos, y las ovejas y los bueyes; y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas; NTV 14 Vio que en la zona del templo había unos comerciantes que vendían ganado, ovejas y palomas para los sacrificios; vio a otros que estaban en sus mesas cambiando dinero extranjero. 15 Jesús se hizo un látigo con unas cuerdas y expulsó a todos del templo. Echó las ovejas y el ganado, arrojó por el suelo las monedas de los cambistas y les volteó las mesas.

Jesús mostró "justa indignación" cuando enfrentó la corrupción en el Templo, donde los más vulnerables eran explotados. Su ira era una respuesta amorosa a la injusticia y el daño causado por el pecado. Este ejemplo nos enseña que no toda ira es mala, pero debemos ser cuidadosos al justificarla.

- Pregunta de reflexión

¿Cómo puedes distinguir entre la justa indignación y la ira egoísta?

- Aplicación personal

Antes de responder con ira, reflexiona si tu motivación está alineada con la justicia y el amor divino.

- 5. Miércoles — Dios no se complace en afligir

- Lectura bíblica

Lamentaciones 3:32-33
RVR1960 32 Antes si aflige, también se compadece según la multitud de sus misericordias; 33 Porque no aflige ni entristece voluntariamente a los hijos de los hombres. NTV 32 Aunque trae dolor, también muestra compasión debido a la grandeza de su amor inagotable. 33 Pues él no se complace en herir a la gente o en causarles dolor.
Esdras 5:12
RVR1960 12 Mas después que nuestros padres provocaron a ira al Dios de los cielos, él los entregó en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, caldeo, el cual destruyó esta casa y llevó cautivo al pueblo a Babilonia. NTV 12 No obstante, debido a que nuestros antepasados hicieron enojar al Dios del cielo, él los entregó en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, quien destruyó el templo y desterró al pueblo a Babilonia.
Jeremías 51:24-25
RVR1960 24 Y pagaré a Babilonia y a todos los moradores de Caldea, todo el mal que ellos hicieron en Sion delante de vuestros ojos, dice Jehová. 25 He aquí yo estoy contra ti, oh monte destruidor, dice Jehová, que destruiste toda la tierra; y extenderé mi mano contra ti, y te haré rodar de las peñas, y te reduciré a monte quemado. NTV 24 »Le daré a Babilonia y a sus habitantes el pago que se merecen por todo el mal que le hizo a mi pueblo en Jerusalén», dice el Señor. 25 «¡Mira, oh poderosa montaña, destructora de la tierra! Yo soy tu enemigo — dice el Señor — . Levantaré mi puño contra ti, para derribarte desde las cumbres. Cuando termine contigo, no serás más que un montón de escombros quemados.

Dios no se complace en afligir, pero el amor exige justicia. Cuando su pueblo persistió en la rebelión, Dios permitió que enfrentaran las consecuencias de sus acciones. Sin embargo, incluso en su juicio, Dios siempre buscó el arrepentimiento y la reconciliación.

- Pregunta de reflexión

¿Cómo te reconforta saber que la ira de Dios está siempre motivada por el amor?

- Aplicación personal

Confía en la justicia de Dios y permite que su ejemplo te inspire a actuar con compasión y equilibrio, sin ignorar la necesidad de justicia.

- 6. Jueves — Mostrar compasión

- Lectura bíblica

Deuteronomio 32:35
RVR1960 35 Mía es la venganza y la retribución; A su tiempo su pie resbalará, Porque el día de su aflicción está cercano, Y lo que les está preparado se apresura. NTV 35 Yo tomaré venganza; yo les pagaré lo que se merecen. A su debido tiempo, sus pies resbalarán. Les llegará el día de la calamidad, y su destino los alcanzará”.
Romanos 12:17-21
RVR1960 17 No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. 18 Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. 19 No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. 20 Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. 21 No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal. NTV 17 Nunca devuelvan a nadie mal por mal. Compórtense de tal manera que todo el mundo vea que ustedes son personas honradas. 18 Hagan todo lo posible por vivir en paz con todos. 19 Queridos amigos, nunca tomen venganza. Dejen que se encargue la justa ira de Dios. Pues dicen las Escrituras: «Yo tomaré venganza; yo les pagaré lo que se merecen», dice el Señor. 20 En cambio, «Si tus enemigos tienen hambre, dales de comer. Si tienen sed, dales de beber. Al hacer eso, amontonarás carbones encendidos de vergüenza sobre su cabeza». 21 No dejen que el mal los venza, más bien venzan el mal haciendo el bien.
Hebreos 10:30
RVR1960 30 Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. NTV 30 Pues conocemos al que dijo: «Yo tomaré venganza; yo les pagaré lo que se merecen». También dijo: «El Señor juzgará a su propio pueblo».

Dios reserva la venganza para sí mismo, liberándonos de la carga de buscar justicia por nuestras propias fuerzas. Esto nos permite vivir en paz, mostrando misericordia y gracia a los demás. Al final, Cristo es quien nos libra de la ira venidera y nos da acceso a la salvación.

- Pregunta de reflexión

¿Cómo puedes mostrar compasión y gracia, mientras confías en Dios para llevar a cabo la justicia?

- Aplicación personal

Deja la venganza en las manos de Dios y busca oportunidades para ser un canal de su amor y perdón hacia los demás.

- 7. Viernes — Para estudiar y meditar

- Lectura adicional

Elena de White, Patriarcas y profetas, pp. 287-300

Elena de White describe cómo el juicio de Dios contra el pecado no es arbitrario, sino una medida necesaria para preservar la justicia y mostrar el peligro del pecado. Incluso en su ira, Dios demuestra misericordia, buscando salvar al mayor número posible.

- Pregunta de reflexión

¿Por qué es importante confiar en Dios para juzgar con justicia, en lugar de intentar hacerlo nosotros mismos?

- Aplicación personal

Permite que la certeza de la justicia y misericordia de Dios transforme tu perspectiva, llevándote a vivir con paciencia, amor y fe en su plan perfecto.

This page was produced by
Estudia la Biblia Hoy
estudialabibliahoy.expressive.site


Australia/Sydney : 20250126-064601 : 1626149781039 : 1737834315199

1/1