Testigos de Cristo como Mesías — Estudia la Biblia Hoy





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Testigos de Cristo como Mesías
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Escuela Sabática


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 CONTENIDO 

Testigos de Cristo como Mesías

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA

Juan 1:19
RVR1960 (Mt. 3.
11-12; Mr. 1.
7-8; Lc. 3.
15-17) 19 Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron de Jerusalén sacerdotes y levitas para que le preguntasen: ¿Tú, quién eres?
NTV 19 Este fue el testimonio que dio Juan cuando los líderes judíos enviaron sacerdotes y ayudantes del templo desde Jerusalén para preguntarle: — ¿Quién eres?
Juan 1:23
RVR1960 23 Dijo: Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías. NTV 23 Juan contestó con las palabras del profeta Isaías: «Soy una voz que clama en el desierto: “¡Abran camino para la llegada del Señor!”».
Isaías 40:1-5
RVR1960 1 Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios. 2 Hablad al corazón de Jerusalén; decidle a voces que su tiempo es ya cumplido, que su pecado es perdonado; que doble ha recibido de la mano de Jehová por todos sus pecados. 3 Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios. 4 Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane. 5 Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; porque la boca de Jehová ha hablado. NTV 1 «Consuelen, consuelen a mi pueblo — dice su Dios — . 2 Hablen con ternura a Jerusalén y díganle que se acabaron sus días tristes y que sus pecados están perdonados. Sí, el Señor le dio doble castigo por todos sus pecados». 3 ¡Escuchen! Es la voz de alguien que clama: «¡Abran camino a través del desierto para el Señor! ¡Hagan una carretera derecha a través de la tierra baldía para nuestro Dios! 4 Rellenen los valles y allanen los montes y las colinas; enderecen las curvas y suavicen los lugares ásperos. 5 Entonces se revelará la gloria del Señor y todas las personas la verán. ¡El Señor ha hablado! ».
Juan 1:29-37
RVR1960 29 El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. 30 Este es aquel de quien yo dije: Después de mí viene un varón, el cual es antes de mí; porque era primero que yo. 31 Y yo no le conocía; mas para que fuese manifestado a Israel, por esto vine yo bautizando con agua. 32 También dio Juan testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre él. 33 Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquel me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ese es el que bautiza con el Espíritu Santo. 34 Y yo le vi, y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios. 35 El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos. 36 Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios. 37 Le oyeron hablar los dos discípulos, y siguieron a Jesús. NTV 29 Al día siguiente, Juan vio que Jesús se le acercaba y dijo: «¡Miren! ¡El Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo! 30 A él me refería cuando yo decía: “Después de mí, vendrá un hombre que es superior a mí porque existe desde mucho antes que yo”. 31 No lo reconocí como el Mesías, aunque estuve bautizando con agua para que él fuera revelado a Israel». 32 Entonces Juan dio testimonio: «Vi al Espíritu Santo descender del cielo como una paloma y reposar sobre él. 33 Yo no sabía que era el Mesías, pero cuando Dios me envió a bautizar con agua, me dijo: “Aquel, sobre quien veas que el Espíritu desciende y reposa, es el que bautizará con el Espíritu Santo”. 34 Vi que eso sucedió con Jesús, por eso doy testimonio de que él es el Elegido de Dios». 35 Al día siguiente, Juan estaba otra vez allí con dos de sus discípulos. 36 Al pasar Jesús, Juan lo miró y declaró: «¡Miren! ¡Ahí está el Cordero de Dios! ». 37 Cuando los dos discípulos de Juan lo oyeron, siguieron a Jesús.
Romanos 5:6
RVR1960 6 Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. NTV 6 Cuando éramos totalmente incapaces de salvarnos, Cristo vino en el momento preciso y murió por nosotros, pecadores.
Juan 1:35-39
RVR1960 35 El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos. 36 Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios. 37 Le oyeron hablar los dos discípulos, y siguieron a Jesús. 38 Y volviéndose Jesús, y viendo que le seguían, les dijo: ¿Qué buscáis? Ellos le dijeron: Rabí (que traducido es, Maestro), ¿dónde moras? 39 Les dijo: Venid y ved. Fueron, y vieron donde moraba, y se quedaron con él aquel día; porque era como la hora décima. NTV 35 Al día siguiente, Juan estaba otra vez allí con dos de sus discípulos. 36 Al pasar Jesús, Juan lo miró y declaró: «¡Miren! ¡Ahí está el Cordero de Dios! ». 37 Cuando los dos discípulos de Juan lo oyeron, siguieron a Jesús. 38 Jesús miró a su alrededor y vio que ellos lo seguían. — ¿Qué quieren? — les preguntó. Ellos contestaron: — Rabí (que significa “Maestro”), ¿dónde te hospedas? 39 — Vengan y vean — les dijo. Eran como las cuatro de la tarde cuando lo acompañaron al lugar donde se hospedaba, y se quedaron el resto del día con él.
Juan 1:43-51
RVR1960 43 El siguiente día quiso Jesús ir a Galilea, y halló a Felipe, y le dijo: Sígueme. 44 Y Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro. 45 Felipe halló a Natanael, y le dijo: Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret. 46 Natanael le dijo: ¿De Nazaret puede salir algo de bueno? Le dijo Felipe: Ven y ve. 47 Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño. 48 Le dijo Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi. 49 Respondió Natanael y le dijo: Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel. 50 Respondió Jesús y le dijo: ¿Porque te dije: Te vi debajo de la higuera, crees? Cosas mayores que estas verás. 51 Y le dijo: De cierto, de cierto os digo: De aquí en adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre. NTV 43 Al día siguiente, Jesús decidió ir a Galilea. Encontró a Felipe y le dijo: «Ven, sígueme». 44 Felipe era de Betsaida, el pueblo natal de Andrés y Pedro. 45 Felipe fue a buscar a Natanael y le dijo: — ¡Hemos encontrado a aquel de quien Moisés y los profetas escribieron! Se llama Jesús, el hijo de José, de Nazaret. 46 — ¡Nazaret! — exclamó Natanael — . ¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret? — Ven y compruébalo tú mismo — le respondió Felipe. 47 Mientras ellos se acercaban, Jesús dijo: — Aquí viene un verdadero hijo de Israel, un hombre totalmente íntegro. 48 — ¿Cómo es que me conoces? — le preguntó Natanael. — Pude verte debajo de la higuera antes de que Felipe te encontrara — contestó Jesús. 49 Entonces Natanael exclamó: — Rabí, ¡tú eres el Hijo de Dios, el Rey de Israel! 50 Jesús le preguntó: — ¿Crees eso solo porque te dije que te había visto debajo de la higuera? Verás cosas más grandes que esta. 51 Y agregó: «Les digo la verdad, todos ustedes verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del Hombre, quien es la escalera entre el cielo y la tierra».
Juan 3:1-21
RVR1960 1 Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. 2 Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. 3 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. 4 Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? 5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. 6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. 7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. 8 El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu. 9 Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto? 10 Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto? 11 De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio. 12 Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales? 13 Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo. 14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, 15 para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. 18 El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. 19 Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. 20 Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. 21 Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios. NTV 1 Había un hombre llamado Nicodemo, un líder religioso judío, de los fariseos. 2 Una noche, fue a hablar con Jesús: — Rabí — le dijo — , todos sabemos que Dios te ha enviado para enseñarnos. Las señales milagrosas que haces son la prueba de que Dios está contigo. 3 Jesús le respondió: — Te digo la verdad, a menos que nazcas de nuevo, no puedes ver el reino de Dios. 4 — ¿Qué quieres decir? — exclamó Nicodemo — . ¿Cómo puede un hombre mayor volver al vientre de su madre y nacer de nuevo? 5 Jesús le contestó: — Te digo la verdad, nadie puede entrar en el reino de Dios si no nace de agua y del Espíritu. 6 El ser humano solo puede reproducir la vida humana, pero la vida espiritual nace del Espíritu Santo. 7 Así que no te sorprendas cuando digo: “Tienen que nacer de nuevo”. 8 El viento sopla hacia donde quiere. De la misma manera que oyes el viento pero no sabes de dónde viene ni adónde va, tampoco puedes explicar cómo las personas nacen del Espíritu. 9 — ¿Cómo es posible todo esto? — preguntó Nicodemo. 10 Jesús le contestó: — ¿Tú eres un respetado maestro judío y aún no entiendes estas cosas? 11 Te aseguro que les contamos lo que sabemos y hemos visto, y ustedes todavía se niegan a creer nuestro testimonio. 12 Ahora bien, si no me creen cuando les hablo de cosas terrenales, ¿cómo creerán si les hablo de cosas celestiales? 13 Nadie jamás fue al cielo y regresó, pero el Hijo del Hombre bajó del cielo. 14 Y, así como Moisés levantó la serpiente de bronce en un poste en el desierto, así deberá ser levantado el Hijo del Hombre, 15 para que todo el que crea en él tenga vida eterna. 16 »Pues Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. 17 Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él. 18 »No hay condenación para todo el que cree en él, pero todo el que no cree en él ya ha sido condenado por no haber creído en el único Hijo de Dios. 19 Esta condenación se basa en el siguiente hecho: la luz de Dios llegó al mundo, pero la gente amó más la oscuridad que la luz, porque sus acciones eran malvadas. 20 Todos los que hacen el mal odian la luz y se niegan a acercarse a ella porque temen que sus pecados queden al descubierto, 21 pero los que hacen lo correcto se acercan a la luz, para que otros puedan ver que están haciendo lo que Dios quiere.

VERSÍCULO DE MEMORIA

Juan 3:3
RVR1960 3 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. NTV 3 Jesús le respondió: — Te digo la verdad, a menos que nazcas de nuevo, no puedes ver el reino de Dios.

SÁBADO — INTRODUCCIÓN



Sin duda, Jesús proporcionó a la gente poderosa evidencia bíblica en respaldo de sus afirmaciones acerca de sí mismo, incluyendo: “Les aseguro: El que cree, tiene vida eterna” Juan 6:47
RVR1960 47 De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna. NTV 47 »Les digo la verdad, todo el que cree, tiene vida eterna.

Pero hay más. Convirtió el agua en vino; alimentó a miles de personas con unos pocos panes y peces; sanó al hijo del noble; restauró al hombre en el estanque de Betesda; dio la vista al ciego de nacimiento; y resucitó a Lázaro. El evangelista recurre a toda una serie de acontecimientos y personas (judíos, gentiles, ricos, pobres, hombres, mujeres, gobernantes, plebeyos, cultos e incultos) para que den testimonio de quién es Jesús.

Juan señala incluso al propio Padre y a las Escrituras como testigos de la identidad del Maestro.

Esta semana comienza con el poderoso testimonio de Juan el Bautista. También aparecen en escena otros testigos: Andrés y Simón Pedro, Felipe y Natanael; y un testigo inesperado, el fariseo Nicodemo. Pero hay otro testigo que permanece en la sombra (ese otro discípulo con Andrés, en Juan 1:35
RVR1960 35 El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos. NTV 35 Al día siguiente, Juan estaba otra vez allí con dos de sus discípulos.
Juan 1:40
RVR1960 40 Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan, y habían seguido a Jesús. NTV 40 Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de estos hombres que, al oír lo que Juan dijo, siguieron a Jesús.
el propio Juan.

DOMINGO — El testimonio de Juan el Bautista

Como ilustraba la lección de la semana pasada, el Evangelio de Juan comienza con Jesucristo, el Verbo, en su existencia eterna antes de la Creación. Pero, en ese mismo prólogo, Juan el Bautista aparece como testigo de Jesús. Algunos judíos de la época de Jesús esperaban dos mesías, uno sacerdotal y otro real. Juan enseña claramente que Juan el Bautista no pretendía ser uno de esos mesías, sino que era testigo del único Mesías verdadero.

Lee Juan 1:19-23
RVR1960 19 Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron de Jerusalén sacerdotes y levitas para que le preguntasen: ¿Tú, quién eres? 20 Confesó, y no negó, sino confesó: Yo no soy el Cristo. 21 Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿Eres tú Elías? Dijo: No soy. ¿Eres tú el profeta? Y respondió: No. 22 Le dijeron: ¿Pues quién eres? para que demos respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo? 23 Dijo: Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías. NTV 19 Este fue el testimonio que dio Juan cuando los líderes judíos enviaron sacerdotes y ayudantes del templo desde Jerusalén para preguntarle: — ¿Quién eres? 20 Él dijo con toda franqueza: — Yo no soy el Mesías. 21  — Bien. Entonces, ¿quién eres? — preguntaron — . ¿Eres Elías? — No — contestó. — ¿Eres el Profeta que estamos esperando? — No. 22  — Entonces, ¿quién eres? Necesitamos alguna respuesta para los que nos enviaron. ¿Qué puedes decirnos de ti mismo? 23 Juan contestó con las palabras del profeta Isaías: «Soy una voz que clama en el desierto: “¡Abran camino para la llegada del Señor!”».

¿Cómo explicó Juan el Bautista su ministerio y su misión?

Los líderes religiosos enviaron sacerdotes y levitas a preguntarle a Juan quién era. Con las grandes expectativas mesiánicas que había en Judea, era importante que el Bautista aclarara su relación con respecto a ellas. Él no era la Luz, pero había sido enviado por Dios para dar testimonio de la Luz y preparar la venida del Mesías Juan 1:6-8
RVR1960 6 Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. 7 Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él. 8 No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz. NTV 6 Dios envió a un hombre llamado Juan el Bautista 7 para que contara acerca de la luz, a fin de que todos creyeran por su testimonio. 8 Juan no era la luz; era solo un testigo para hablar de la luz.
Por eso les respondió tan claramente como pudo, diciendo: “Yo no soy el Cristo” Juan 1:20
RVR1960 20 Confesó, y no negó, sino confesó: Yo no soy el Cristo. NTV 20 Él dijo con toda franqueza: — Yo no soy el Mesías.

Además, Juan bautizaba con agua, pero Cristo bautizaría con el Espíritu Juan 1:26
RVR1960 26 Juan les respondió diciendo: Yo bautizo con agua; mas en medio de vosotros está uno a quien vosotros no conocéis. NTV 26 Juan les dijo: — Yo bautizo con agua, pero aquí mismo, en medio de la multitud, hay alguien a quien ustedes no reconocen.
Juan 1:33
RVR1960 33 Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquel me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ese es el que bautiza con el Espíritu Santo. NTV 33 Yo no sabía que era el Mesías, pero cuando Dios me envió a bautizar con agua, me dijo: “Aquel, sobre quien veas que el Espíritu desciende y reposa, es el que bautizará con el Espíritu Santo”.
Juan no era digno de desatar la correa de las sandalias de Jesús Juan 1:27
RVR1960 27 Este es el que viene después de mí, el que es antes de mí, del cual yo no soy digno de desatar la correa del calzado. NTV 27 Aunque su servicio viene después del mío, yo ni siquiera soy digno de ser su esclavo, ni de desatar las correas de sus sandalias.
Cristo superaba a Juan, pues existía desde antes que él Juan 1:30
RVR1960 30 Este es aquel de quien yo dije: Después de mí viene un varón, el cual es antes de mí; porque era primero que yo. NTV 30 A él me refería cuando yo decía: “Después de mí, vendrá un hombre que es superior a mí porque existe desde mucho antes que yo”.
Jesús era el Hijo de Dios, y Juan se limitó a señalarlo como tal Juan 1:34
RVR1960 34 Y yo le vi, y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios. NTV 34 Vi que eso sucedió con Jesús, por eso doy testimonio de que él es el Elegido de Dios».

Lee Isaías 40:1-5
RVR1960 1 Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios. 2 Hablad al corazón de Jerusalén; decidle a voces que su tiempo es ya cumplido, que su pecado es perdonado; que doble ha recibido de la mano de Jehová por todos sus pecados. 3 Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios. 4 Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane. 5 Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; porque la boca de Jehová ha hablado. NTV 1 «Consuelen, consuelen a mi pueblo — dice su Dios — . 2 Hablen con ternura a Jerusalén y díganle que se acabaron sus días tristes y que sus pecados están perdonados. Sí, el Señor le dio doble castigo por todos sus pecados». 3 ¡Escuchen! Es la voz de alguien que clama: «¡Abran camino a través del desierto para el Señor! ¡Hagan una carretera derecha a través de la tierra baldía para nuestro Dios! 4 Rellenen los valles y allanen los montes y las colinas; enderecen las curvas y suavicen los lugares ásperos. 5 Entonces se revelará la gloria del Señor y todas las personas la verán. ¡El Señor ha hablado! ».
Juan 1:23
RVR1960 23 Dijo: Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías. NTV 23 Juan contestó con las palabras del profeta Isaías: «Soy una voz que clama en el desierto: “¡Abran camino para la llegada del Señor!”».

¿Cómo utiliza Juan estos versículos?

En la época de los caminos repletos de huecos y rocas, a veces se enviaban siervos delante del rey para nivelar la superficie de las calzadas, eliminar las curvas cerradas y allanar así el camino del soberano. En cumplimiento de la profecía, Juan vino con el fin de preparar el corazón de las personas para Jesús.

¿Cómo deberíamos los adventistas del séptimo día cumplir el mismo tipo de ministerio que Juan el Bautista? ¿Cuáles son los paralelismos?

LUNES — El cordero de Dios

Los judíos buscaban un Mesías que los librara de Roma. El objetivo del Evangelio de Juan era cambiar su idea acerca del Mesías para que pudieran reconocer en Jesús el cumplimiento de las profecías relativas al Rey venidero. El Mesías no sería un gobernante terrenal. Vino para cumplir todas las promesas del Antiguo Testamento que se referían a él, entre las que se incluye su sacrificio voluntario en favor del mundo, y para restablecer la relación entre Dios y su pueblo.

Lee Juan 1:29-37
RVR1960 29 El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. 30 Este es aquel de quien yo dije: Después de mí viene un varón, el cual es antes de mí; porque era primero que yo. 31 Y yo no le conocía; mas para que fuese manifestado a Israel, por esto vine yo bautizando con agua. 32 También dio Juan testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre él. 33 Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquel me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ese es el que bautiza con el Espíritu Santo. 34 Y yo le vi, y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios. 35 El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos. 36 Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios. 37 Le oyeron hablar los dos discípulos, y siguieron a Jesús. NTV 29 Al día siguiente, Juan vio que Jesús se le acercaba y dijo: «¡Miren! ¡El Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo! 30 A él me refería cuando yo decía: “Después de mí, vendrá un hombre que es superior a mí porque existe desde mucho antes que yo”. 31 No lo reconocí como el Mesías, aunque estuve bautizando con agua para que él fuera revelado a Israel». 32 Entonces Juan dio testimonio: «Vi al Espíritu Santo descender del cielo como una paloma y reposar sobre él. 33 Yo no sabía que era el Mesías, pero cuando Dios me envió a bautizar con agua, me dijo: “Aquel, sobre quien veas que el Espíritu desciende y reposa, es el que bautizará con el Espíritu Santo”. 34 Vi que eso sucedió con Jesús, por eso doy testimonio de que él es el Elegido de Dios». 35 Al día siguiente, Juan estaba otra vez allí con dos de sus discípulos. 36 Al pasar Jesús, Juan lo miró y declaró: «¡Miren! ¡Ahí está el Cordero de Dios! ». 37 Cuando los dos discípulos de Juan lo oyeron, siguieron a Jesús.

¿Qué anuncio hace Juan el Bautista acerca de Jesús? ¿Qué imagen utiliza para describirlo y por qué es tan importante para comprender quién era Jesús y cuál sería su misión?

La declaración del Bautista acerca de Jesús como el Cordero de Dios apoya el propósito del Evangelio de Juan, que es proveer una comprensión renovada de la naturaleza y la obra del Mesías. Jesús era la realidad representada por el sistema sacrificial que se remonta a la promesa del Redentor expresada por primera vez en Génesis 3:15
RVR1960 15 Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar. NTV 15 Y pondré hostilidad entre tú y la mujer, y entre tu descendencia y la descendencia de ella. Su descendiente te golpeará la cabeza, y tú le golpearás el talón».

“Cuando, en ocasión del bautismo de Jesús, Juan le señaló como el Cordero de Dios, una nueva luz resplandeció sobre la obra del Mesías. La mente del profeta fue dirigida a las palabras de Isaías: ‘Como cordero fue llevado al matadero’”Isaías 53:7
RVR1960 7 Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. NTV 7 Fue oprimido y tratado con crueldad; sin embargo, no dijo ni una sola palabra. Como cordero fue llevado al matadero. Y como oveja en silencio ante sus trasquiladores, no abrió su boca.
(Elena de White, El Deseado de todas las gentes, p. 115).

Lee Marcos 10:45
RVR1960 45 Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. NTV 45 Pues ni aun el Hijo del Hombre vino para que le sirvan, sino para servir a otros y para dar su vida en rescate por muchos».
Romanos 5:6
RVR1960 6 Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. NTV 6 Cuando éramos totalmente incapaces de salvarnos, Cristo vino en el momento preciso y murió por nosotros, pecadores.
y 1 Pedro 2:24
RVR1960 24 quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados. NTV 24 Él mismo cargó nuestros pecados sobre su cuerpo en la cruz, para que nosotros podamos estar muertos al pecado y vivir para lo que es recto. Por sus heridas, ustedes son sanados.

¿Cómo nos ayudan estos versículos a entender el papel de Jesús como “el Cordero de Dios”?

Aunque Juan el Bautista necesitaba sin duda conocer más acerca del ministerio de Jesús, estaba seguro de que el Señor era el Mesías prometido, aquel que había venido en cumplimiento de la profecía.

Considera el título “Cordero de Dios” dado a Jesús. ¿Qué imágenes trae a tu mente, y cómo te ayuda su vinculación con el sistema sacrificial del Antiguo Testamento a apreciar el elevado costo de nuestra salvación?

MARTES — Los dos discípulos de Juan

Dos discípulos de Juan el Bautista estaban con él cuando Jesús pasó junto a ellos. Juan declaró: “¡Este es el Cordero de Dios!” Juan 1:36
RVR1960 36 Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios. NTV 36 Al pasar Jesús, Juan lo miró y declaró: «¡Miren! ¡Ahí está el Cordero de Dios! ».
Los dos discípulos habían escuchado el mensaje de Juan acerca de Cristo, quien cumpliría las profecías del Antiguo Testamento acerca de la venida del Mesías. Los discípulos dejaron a Juan para seguir a Jesús, reconociendo que era superior a Juan el Bautista y el cumplimiento de su mensaje.

Lee Juan 1:35-39
RVR1960 35 El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos. 36 Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios. 37 Le oyeron hablar los dos discípulos, y siguieron a Jesús. 38 Y volviéndose Jesús, y viendo que le seguían, les dijo: ¿Qué buscáis? Ellos le dijeron: Rabí (que traducido es, Maestro), ¿dónde moras? 39 Les dijo: Venid y ved. Fueron, y vieron donde moraba, y se quedaron con él aquel día; porque era como la hora décima. NTV 35 Al día siguiente, Juan estaba otra vez allí con dos de sus discípulos. 36 Al pasar Jesús, Juan lo miró y declaró: «¡Miren! ¡Ahí está el Cordero de Dios! ». 37 Cuando los dos discípulos de Juan lo oyeron, siguieron a Jesús. 38 Jesús miró a su alrededor y vio que ellos lo seguían. — ¿Qué quieren? — les preguntó. Ellos contestaron: — Rabí (que significa “Maestro”), ¿dónde te hospedas? 39 — Vengan y vean — les dijo. Eran como las cuatro de la tarde cuando lo acompañaron al lugar donde se hospedaba, y se quedaron el resto del día con él.

¿Qué hicieron estos dos discípulos después de escuchar el testimonio de Juan acerca de Jesús?

Deseaban estar con Jesús y pasaron el día con él. ¡Quién sabe qué cosas asombrosas habrán aprendido y experimentado entonces!

Fueron sin duda grandes cosas, pues poco después desearon compartir su experiencia con los demás. Andrés, uno de los dos discípulos, encontró inmediatamente a su hermano Simón y le dijo: “Hemos hallado al Mesías” Juan 1:41
RVR1960 41 Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo). NTV 41 Andrés fue a buscar a su hermano Simón y le dijo: «Hemos encontrado al Mesías» (que significa «Cristo»).
Cuando Andrés llevó a su hermano a Jesús, el Señor demostró que lo conocía: “Tú eres Simón, hijo de Juan. Tú serás llamado Cefas” Juan 1:42
RVR1960 42 Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas (que quiere decir, Pedro). NTV 42 Luego Andrés llevó a Simón, para que conociera a Jesús. Jesús miró fijamente a Simón y le dijo: «Tu nombre es Simón hijo de Juan, pero te llamarás Cefas» (que significa «Pedro»).
Jesús conocía y comprendía a Pedro. El conocimiento profundo que Jesús tiene de las personas es un tema característico del Evangelio de Juan (ver, por ejemplo, Juan 2:24-25
RVR1960 24 Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos, porque conocía a todos, 25 y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre. NTV 24 pero Jesús no confiaba en ellos porque conocía todo acerca de las personas. 25 No hacía falta que nadie le dijera sobre la naturaleza humana, pues él sabía lo que había en el corazón de cada persona.

“Si Juan y Andrés hubiesen estado dominados por el espíritu incrédulo de los sacerdotes y gobernantes, no se habrían presentado como discípulos a los pies de Jesús. Habrían venido a él como críticos, para juzgar sus palabras. [...]. No sucedió así con estos primeros discípulos. Habían respondido al llamamiento del Espíritu Santo, manifestado en la predicación de Juan el Bautista. Ahora, reconocían la voz del Maestro celestial. Para ellos, las palabras de Jesús estaban llenas de refrigerio, verdad y belleza. Una iluminación divina se derramaba sobre las enseñanzas de las Escrituras del Antiguo Testamento. Los multilaterales temas de la verdad se destacaban con una nueva luz” (Elena de White, El Deseado de todas las gentes, p. 117).

El gran énfasis del Evangelio de Juan es destacar quién es Jesús, a fin de que esta buena noticia pueda ser compartida con el mundo.

¿Cómo ha sido transformada tu vida por Cristo y por tu fe en él? ¿Qué otros cambios quisieras experimentar?

MIERCOLES — Felipe y Natanael

Lee Juan 1:43-46
RVR1960 43 El siguiente día quiso Jesús ir a Galilea, y halló a Felipe, y le dijo: Sígueme. 44 Y Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro. 45 Felipe halló a Natanael, y le dijo: Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret. 46 Natanael le dijo: ¿De Nazaret puede salir algo de bueno? Le dijo Felipe: Ven y ve. NTV 43 Al día siguiente, Jesús decidió ir a Galilea. Encontró a Felipe y le dijo: «Ven, sígueme». 44 Felipe era de Betsaida, el pueblo natal de Andrés y Pedro. 45 Felipe fue a buscar a Natanael y le dijo: — ¡Hemos encontrado a aquel de quien Moisés y los profetas escribieron! Se llama Jesús, el hijo de José, de Nazaret. 46 — ¡Nazaret! — exclamó Natanael — . ¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret? — Ven y compruébalo tú mismo — le respondió Felipe.

¿Qué revelaba ya el mensaje de Felipe acerca de su fe en Jesús?

Felipe era de Betsaida, al igual que Andrés y Pedro. Encontró a su amigo Natanael y le habló de Jesús. Juan el Bautista había llamado a Jesús “el Cordero de Dios”. Andrés dijo a Pedro que había encontrado “al Mesías”. Pero Felipe llama a Jesús “aquel de quien escribieron Moisés y los profetas” y añade el nombre “Jesús de Nazaret”. Su referencia a Nazaret provoca una aguda reacción en su amigo.

Natanael tenía prejuicios acerca de la pequeña ciudad de Nazaret. Seguramente un rey no vendría de un lugar tan apartado. Los prejuicios impiden ver lo que las personas valen realmente. Felipe parece haber reconocido, posiblemente por conversaciones anteriores con Natanael, que la forma adecuada de tratar los prejuicios no es una exaltada argumentación filosófica o teológica, sino más bien invitar al individuo a experimentar la verdad personalmente. Simplemente, dijo: “Ven y ve”. Y eso es exactamente lo que hizo. Fue y vio.

Lee Juan 1:47-51
RVR1960 47 Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño. 48 Le dijo Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi. 49 Respondió Natanael y le dijo: Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel. 50 Respondió Jesús y le dijo: ¿Porque te dije: Te vi debajo de la higuera, crees? Cosas mayores que estas verás. 51 Y le dijo: De cierto, de cierto os digo: De aquí en adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre. NTV 47 Mientras ellos se acercaban, Jesús dijo: — Aquí viene un verdadero hijo de Israel, un hombre totalmente íntegro. 48 — ¿Cómo es que me conoces? — le preguntó Natanael. — Pude verte debajo de la higuera antes de que Felipe te encontrara — contestó Jesús. 49 Entonces Natanael exclamó: — Rabí, ¡tú eres el Hijo de Dios, el Rey de Israel! 50 Jesús le preguntó: — ¿Crees eso solo porque te dije que te había visto debajo de la higuera? Verás cosas más grandes que esta. 51 Y agregó: «Les digo la verdad, todos ustedes verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del Hombre, quien es la escalera entre el cielo y la tierra».

¿Cómo convenció Jesús a Natanael de quién era, y cuál fue la respuesta de Natanael?

Entre los versículos 46 y 47 se encuentra el detalle crucial de cómo respondió Natanael a la invitación de Felipe. Se levantó y fue a verlo. Su amistad con Felipe fue más fuerte que sus prejuicios, y su vida cambió a partir de ese momento.

Jesús pronuncia palabras halagadoras acerca de Natanael, llamándolo israelita en quien no hay engaño Juan 1:47
RVR1960 47 Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño. NTV 47 Mientras ellos se acercaban, Jesús dijo: — Aquí viene un verdadero hijo de Israel, un hombre totalmente íntegro.
un gran contraste con lo que Natanael había dicho acerca de Jesús Juan 1:46
RVR1960 46 Natanael le dijo: ¿De Nazaret puede salir algo de bueno? Le dijo Felipe: Ven y ve. NTV 46 — ¡Nazaret! — exclamó Natanael — . ¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret? — Ven y compruébalo tú mismo — le respondió Felipe.
Natanael responde sorprendido, pues no había visto antes a Jesús.

Entonces Jesús refiere haberlo visto bajo una higuera, y esta pequeña afirmación convence a Natanael. Jesús había visto por iluminación divina a Natanael orando, buscando la verdad bajo aquel árbol (ver Elena de White, El Deseado de todas las gentes, p. 119). Natanael hace entonces una exaltada confesión y llama a Jesús Rabí, Hijo de Dios y Rey de Israel. Observa cómo aquella revelación aparentemente pequeña de parte de Jesús conduce a la más grandiosa confesión de fe.

JUEVES — El testimonio de Nicodemo

Lee Juan 3:1-21
RVR1960 1 Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. 2 Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. 3 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. 4 Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? 5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. 6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. 7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. 8 El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu. 9 Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto? 10 Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto? 11 De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio. 12 Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales? 13 Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo. 14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, 15 para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. 18 El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. 19 Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. 20 Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. 21 Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios. NTV 1 Había un hombre llamado Nicodemo, un líder religioso judío, de los fariseos. 2 Una noche, fue a hablar con Jesús: — Rabí — le dijo — , todos sabemos que Dios te ha enviado para enseñarnos. Las señales milagrosas que haces son la prueba de que Dios está contigo. 3 Jesús le respondió: — Te digo la verdad, a menos que nazcas de nuevo, no puedes ver el reino de Dios. 4 — ¿Qué quieres decir? — exclamó Nicodemo — . ¿Cómo puede un hombre mayor volver al vientre de su madre y nacer de nuevo? 5 Jesús le contestó: — Te digo la verdad, nadie puede entrar en el reino de Dios si no nace de agua y del Espíritu. 6 El ser humano solo puede reproducir la vida humana, pero la vida espiritual nace del Espíritu Santo. 7 Así que no te sorprendas cuando digo: “Tienen que nacer de nuevo”. 8 El viento sopla hacia donde quiere. De la misma manera que oyes el viento pero no sabes de dónde viene ni adónde va, tampoco puedes explicar cómo las personas nacen del Espíritu. 9 — ¿Cómo es posible todo esto? — preguntó Nicodemo. 10 Jesús le contestó: — ¿Tú eres un respetado maestro judío y aún no entiendes estas cosas? 11 Te aseguro que les contamos lo que sabemos y hemos visto, y ustedes todavía se niegan a creer nuestro testimonio. 12 Ahora bien, si no me creen cuando les hablo de cosas terrenales, ¿cómo creerán si les hablo de cosas celestiales? 13 Nadie jamás fue al cielo y regresó, pero el Hijo del Hombre bajó del cielo. 14 Y, así como Moisés levantó la serpiente de bronce en un poste en el desierto, así deberá ser levantado el Hijo del Hombre, 15 para que todo el que crea en él tenga vida eterna. 16 »Pues Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. 17 Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él. 18 »No hay condenación para todo el que cree en él, pero todo el que no cree en él ya ha sido condenado por no haber creído en el único Hijo de Dios. 19 Esta condenación se basa en el siguiente hecho: la luz de Dios llegó al mundo, pero la gente amó más la oscuridad que la luz, porque sus acciones eran malvadas. 20 Todos los que hacen el mal odian la luz y se niegan a acercarse a ella porque temen que sus pecados queden al descubierto, 21 pero los que hacen lo correcto se acercan a la luz, para que otros puedan ver que están haciendo lo que Dios quiere.

¿Cómo apoya el testimonio de Nicodemo el tema del Evangelio de Juan?

Nicodemo era un maestro respetado en Israel y un acaudalado miembro del Sanedrín. Su testimonio desempeña un papel importante en el Evangelio de Juan por varias razones. Se refirió a Jesús como “rabí” y destacó las señales que Jesús realizaba como demostración del origen divino de su misión. Por lo tanto, incluso antes de que Nicodemo advirtiera lo que hacía, estaba apoyando el mesianismo de Jesús.

Nicodemo consideraba las señales en sí como una prueba del origen divino de Jesús, pero no las veía como el cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento acerca del Mesías. Nicodemo llegó, pues, al encuentro con algunas dudas. En ese momento, no reconocía a Jesús como el Cristo.

Lee Juan 3:3-21
RVR1960 3 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. 4 Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? 5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. 6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. 7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. 8 El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu. 9 Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto? 10 Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto? 11 De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio. 12 Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales? 13 Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo. 14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, 15 para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. 18 El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. 19 Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. 20 Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. 21 Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios. NTV 3 Jesús le respondió: — Te digo la verdad, a menos que nazcas de nuevo, no puedes ver el reino de Dios. 4 — ¿Qué quieres decir? — exclamó Nicodemo — . ¿Cómo puede un hombre mayor volver al vientre de su madre y nacer de nuevo? 5 Jesús le contestó: — Te digo la verdad, nadie puede entrar en el reino de Dios si no nace de agua y del Espíritu. 6 El ser humano solo puede reproducir la vida humana, pero la vida espiritual nace del Espíritu Santo. 7 Así que no te sorprendas cuando digo: “Tienen que nacer de nuevo”. 8 El viento sopla hacia donde quiere. De la misma manera que oyes el viento pero no sabes de dónde viene ni adónde va, tampoco puedes explicar cómo las personas nacen del Espíritu. 9 — ¿Cómo es posible todo esto? — preguntó Nicodemo. 10 Jesús le contestó: — ¿Tú eres un respetado maestro judío y aún no entiendes estas cosas? 11 Te aseguro que les contamos lo que sabemos y hemos visto, y ustedes todavía se niegan a creer nuestro testimonio. 12 Ahora bien, si no me creen cuando les hablo de cosas terrenales, ¿cómo creerán si les hablo de cosas celestiales? 13 Nadie jamás fue al cielo y regresó, pero el Hijo del Hombre bajó del cielo. 14 Y, así como Moisés levantó la serpiente de bronce en un poste en el desierto, así deberá ser levantado el Hijo del Hombre, 15 para que todo el que crea en él tenga vida eterna. 16 »Pues Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. 17 Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él. 18 »No hay condenación para todo el que cree en él, pero todo el que no cree en él ya ha sido condenado por no haber creído en el único Hijo de Dios. 19 Esta condenación se basa en el siguiente hecho: la luz de Dios llegó al mundo, pero la gente amó más la oscuridad que la luz, porque sus acciones eran malvadas. 20 Todos los que hacen el mal odian la luz y se niegan a acercarse a ella porque temen que sus pecados queden al descubierto, 21 pero los que hacen lo correcto se acercan a la luz, para que otros puedan ver que están haciendo lo que Dios quiere.

¿Qué dijo Jesús a Nicodemo para demostrarle que conocía su interior?

Jesús conoce el corazón de cada persona. Su respuesta a Nicodemo puede parecer abrupta, pero él va directamente al asunto. Aunque los judíos creían que los gentiles necesitaban convertirse, muchos no entendían que ellos, los integrantes del pueblo elegido, también necesitaban una experiencia de conversión. Nadie nace salvo, independientemente de su nacionalidad o de la iglesia en la que haya crecido.

No cabe duda de que la maravillosa herencia de los judíos, que se remontaba a Abraham, les ofrecía muchas ventajas ver Romanos 3:1-2
RVR1960 1 ¿Qué ventaja tiene, pues, el judío? ¿o de qué aprovecha la circuncisión? 2 Mucho, en todas maneras. Primero, ciertamente, que les ha sido confiada la palabra de Dios. NTV 1 Entonces, ¿cuál es la ventaja de ser judío? ¿Tiene algún valor la ceremonia de la circuncisión? 2 Claro que sí, ¡tiene muchos beneficios! En primer lugar, a los judíos se les confió toda la revelación de Dios.
Pero eso no era en sí mismo suficiente. Jesús dijo a Nicodemo lo impensable, que él, un maestro y dirigente en Israel, ¡debía nacer de nuevo y de lo Alto!

Jesús confrontó seguidamente a Nicodemo con su ignorancia espiritual: “Tú eres maestro en Israel, ¿y no lo sabes?” Juan 3:10
RVR1960 10 Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto? NTV 10 Jesús le contestó: — ¿Tú eres un respetado maestro judío y aún no entiendes estas cosas?
¿Cómo es posible que tú, un maestro exaltado, no sepas esto? La reprimenda fue sin duda impactante.

A pesar de las dudas que Nicodemo tenía entonces con respecto a Jesús, más tarde se puso de su parte junto a los seguidores del Maestro (ver Juan 19:39
RVR1960 39 También Nicodemo, el que antes había visitado a Jesús de noche, vino trayendo un compuesto de mirra y de áloes, como cien libras. NTV 39 Lo acompañó Nicodemo, el hombre que había ido a ver a Jesús de noche. Llevó consigo unos treinta y tres kilos de ungüento perfumado, una mezcla de mirra y áloe.
).

¿Qué significa “nacer de nuevo” y por qué Jesús hace tanto hincapié en ello?

VIERNES - Para Estudiar y Meditar

Lee en El Deseado de todas las gentes, de Elena de White, el capítulo “Nicodemo” (pp. 145-154).

Nicodemo “escudriñó las Escrituras de una manera nueva, no para discutir una teoría, sino para recibir vida para el alma. Empezó a ver el Reino de los cielos cuando se sometió a la dirección del Espíritu Santo [...].

“Por la fe, recibimos la gracia de Dios; pero la fe no es nuestro Salvador. No nos gana nada. Es la mano por la cual nos asimos de Cristo y nos apropiamos sus méritos, el remedio por el pecado. [...] El arrepentimiento proviene de Cristo tan ciertamente como el perdón.

“¿Cómo hemos de salvarnos entonces? ‘Como Moisés levantó la serpiente en el desierto’, así también el Hijo del hombre ha sido levantado, y todos los que han sido engañados y mordidos por la serpiente pueden mirar y vivir. ‘He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo’. La luz que resplandece de la cruz revela el amor de Dios. Su amor nos atrae a él. Si no resistimos esta atracción, seremos conducidos al pie de la cruz arrepentidos por los pecados que crucificaron al Salvador. Entonces el Espíritu de Dios produce por medio de la fe una nueva vida en el alma. Los pensamientos y los deseos se sujetan en obediencia a la voluntad de Cristo. El corazón y la mente son creados de nuevo a la imagen de Aquel que obra en nosotros para someter todas las cosas a sí. Entonces la ley de Dios queda escrita en la mente y el corazón, y podemos decir con Cristo: ‘El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado’ Salmos 40:8
RVR1960 8 El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, Y tu ley está en medio de mi corazón. NTV 8 me complace hacer tu voluntad, Dios mío, pues tus enseñanzas están escritas en mi corazón».
(Elena de White, El Deseado de todas las gentes, pp. 151-152).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

PREGUNTA 1

Juan el Bautista vino a preparar el camino para Jesús. ¿Cuán exitoso fue su ministerio, al menos desde una perspectiva humana? Mientras reflexionas sobre tu respuesta, hazte también esta importante pregunta: ¿Cómo defines el “éxito” en las cosas espirituales?

PREGUNTA 2

Juan el Bautista expresó luego algunas dudas sinceras Mateo 11:2-3
RVR1960 2 Y al oír Juan, en la cárcel, los hechos de Cristo, le envió dos de sus discípulos, 3 para preguntarle: ¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro? NTV 2 Juan el Bautista, quien estaba en prisión, oyó acerca de todas las cosas que hacía el Mesías. Entonces envió a sus discípulos para que le preguntaran a Jesús: 3 — ¿Eres tú el Mesías a quien hemos esperado o debemos seguir buscando a otro?
Lucas 7:19
RVR1960 19 y los envió a Jesús, para preguntarle: ¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro? NTV 19 y los envió al Señor para que le preguntaran: «¿Eres tú el Mesías a quien hemos esperado o debemos seguir buscando a otro? ».
¿Cuál fue la causa de sus dudas y qué podemos aprender de ellas acerca de cómo mantenernos firmes en nuestra fe?

PREGUNTA 3

¿De qué manera alguien como Nicodemo, un líder de la verdadera iglesia y poseedor de mucho conocimiento, podía ser tan ignorante acerca de lo realmente importante en materia espiritual? ¿Qué lecciones podemos aprender de su situación?

Repaso de la Lección

LECCIONES DE VIDA - Pr. Robert Costa

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