Señales que indican el camino [Presentación] — Estudia la Biblia Hoy





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Señales que indican el camino

Presentación
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 CONTENIDO 

- 1. Sábado — Señales que indican el camino

- Verso clave

"También hizo Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos que no están escritas en este libro. Pero estas fueron escritas para que ustedes crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que creyendo tengan vida por medio de él" Juan 20:30-31
RVR1960 30 Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. 31 Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre. NTV 30 Los discípulos vieron a Jesús hacer muchas otras señales milagrosas además de las registradas en este libro. 31 Pero estas se escribieron para que ustedes continúen creyendo que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, al creer en él, tengan vida por el poder de su nombre.

- Introducción

El Evangelio de Juan registra varios milagros de Jesús que sirven como señales, apuntando a verdades más profundas: que Jesús es el Mesías. Esta semana nos enfocamos en algunas de esas primeras señales, incluyendo el milagro en las bodas de Caná, la curación del hijo de un noble, y la sanación de un paralítico en el estanque de Betesda. Estas señales no solo demuestran el poder de Jesús, sino que invitan a los oyentes y lectores a responder con fe, como lo hicieron aquellos que presenciaron estos milagros.

- Reflexión inicial

Cada una de las señales registradas por Juan tiene un propósito: que los lectores crean que Jesús es el Hijo de Dios. Al observar los milagros, somos llamados a examinar nuestra fe y a confiar en el poder salvador de Cristo.

- 2. Domingo — La boda de Caná

- Lectura bíblica

Juan 2:1-11
RVR1960 1 Al tercer día se hicieron unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús. 2 Y fueron también invitados a las bodas Jesús y sus discípulos. 3 Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino. 4 Jesús le dijo: ¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora. 5 Su madre dijo a los que servían: Haced todo lo que os dijere. 6 Y estaban allí seis tinajas de piedra para agua, conforme al rito de la purificación de los judíos, en cada una de las cuales cabían dos o tres cántaros. 7 Jesús les dijo: Llenad estas tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba. 8 Entonces les dijo: Sacad ahora, y llevadlo al maestresala. Y se lo llevaron. 9 Cuando el maestresala probó el agua hecha vino, sin saber él de dónde era, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo, 10 y le dijo: Todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando ya han bebido mucho, entonces el inferior; mas tú has reservado el buen vino hasta ahora. 11 Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él. NTV 1 Al día siguiente, se celebró una boda en la aldea de Caná de Galilea. La madre de Jesús estaba presente, 2 y también fueron invitados a la fiesta Jesús y sus discípulos. 3 Durante la celebración, se acabó el vino, entonces la madre de Jesús le dijo: — Se quedaron sin vino. 4 — Apreciada mujer, ese no es nuestro problema — respondió Jesús — . Todavía no ha llegado mi momento. 5 Sin embargo, su madre les dijo a los sirvientes: «Hagan lo que él les diga». 6 Cerca de allí había seis tinajas de piedra, que se usaban para el lavado ceremonial de los judíos. Cada tinaja tenía una capacidad de entre setenta y cinco a ciento trece litros. 7 Jesús les dijo a los sirvientes: «Llenen las tinajas con agua». Una vez que las tinajas estuvieron llenas, 8 les dijo: «Ahora saquen un poco y llévenselo al maestro de ceremonias». Así que los sirvientes siguieron sus indicaciones. 9 Cuando el maestro de ceremonias probó el agua que ahora era vino, sin saber de dónde provenía (aunque, por supuesto, los sirvientes sí lo sabían), mandó a llamar al novio. 10 «Un anfitrión siempre sirve el mejor vino primero — le dijo — , y una vez que todos han bebido bastante, comienza a ofrecer el vino más barato. ¡Pero tú has guardado el mejor vino hasta ahora! ». 11 Esta señal milagrosa en Caná de Galilea marcó la primera vez que Jesús reveló su gloria. Y sus discípulos creyeron en él.

El primer milagro que Jesús realiza es en una boda, donde convierte el agua en vino. Este milagro, aunque realizado en un contexto de celebración, tiene un significado profundo: Jesús, el nuevo Moisés, realiza una señal que recuerda las plagas en Egipto, pero en lugar de convertir el agua en sangre, la convierte en vino. Este milagro señala a Jesús como nuestro Libertador.

- Pregunta de reflexión

¿Cómo afecta este primer milagro la fe de los discípulos en Jesús? ¿Qué nos enseña acerca de la naturaleza de los milagros de Cristo?

- Aplicación personal

Reflexiona sobre cómo Jesús ha intervenido en tu vida de maneras sorprendentes, transformando situaciones comunes en oportunidades de crecimiento espiritual. ¿Cómo puedes ser más consciente de sus señales en tu vida diaria?

- 3. Lunes — La segunda señal en Galilea

- Lectura bíblica

Juan 4:46-54
RVR1960 46 Vino, pues, Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Y había en Capernaum un oficial del rey, cuyo hijo estaba enfermo. 47 Este, cuando oyó que Jesús había llegado de Judea a Galilea, vino a él y le rogó que descendiese y sanase a su hijo, que estaba a punto de morir. 48 Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y prodigios, no creeréis. 49 El oficial del rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera. 50 Jesús le dijo: Ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se fue. 51 Cuando ya él descendía, sus siervos salieron a recibirle, y le dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive. 52 Entonces él les preguntó a qué hora había comenzado a estar mejor. Y le dijeron: Ayer a las siete le dejó la fiebre. 53 El padre entonces entendió que aquella era la hora en que Jesús le había dicho: Tu hijo vive; y creyó él con toda su casa. 54 Esta segunda señal hizo Jesús, cuando fue de Judea a Galilea. NTV 46 En su paso por Galilea, Jesús llegó a Caná, donde había convertido el agua en vino. Cerca de allí, en Capernaúm, había un funcionario de gobierno que tenía un hijo muy enfermo. 47 Cuando supo que Jesús había ido de Judea a Galilea, fue a verlo y le rogó que se dirigiera a Capernaúm para sanar a su hijo, quien estaba al borde de la muerte. 48 Jesús le preguntó: — ¿Acaso nunca van a creer en mí a menos que vean señales milagrosas y maravillas? 49 — Señor, por favor — suplicó el funcionario — , ven ahora mismo, antes de que mi hijito se muera. 50 Entonces Jesús le dijo: — Vuelve a tu casa. ¡Tu hijo vivirá! Y el hombre creyó lo que Jesús le dijo y emprendió el regreso a su casa. 51 Mientras el funcionario iba en camino, algunos de sus sirvientes salieron a su encuentro con la noticia de que su hijo estaba vivo y sano. 52 Él les preguntó a qué hora el niño había comenzado a mejorar, y ellos le contestaron: «Ayer, a la una de la tarde, ¡la fiebre de pronto se le fue! ». 53 Entonces el padre se dio cuenta de que la sanidad había ocurrido en el mismo instante en que Jesús le había dicho: «Tu hijo vivirá». Y tanto él como todos los de su casa creyeron en Jesús. 54 Esa fue la segunda señal milagrosa que hizo Jesús en Galilea al volver de Judea.

Jesús sana al hijo de un noble, un milagro que ocurre sin que Jesús esté presente físicamente. Al pronunciar las palabras “Tu hijo vive”, el noble, aunque inicialmente había condicionado su fe a la sanación de su hijo, confía en las palabras de Cristo y regresa a casa, donde confirma que su hijo fue sanado en el momento exacto en que Jesús habló.

- Pregunta de reflexión

¿Qué lecciones podemos aprender sobre la fe del noble y su respuesta a la palabra de Jesús?

- Aplicación personal

¿Cómo puedes aprender a confiar más en la palabra de Jesús, incluso cuando las circunstancias parecen difíciles? ¿De qué maneras puedes fortalecer tu fe en los momentos en que no puedes ver una solución inmediata?

- 4. Martes — El milagro del estanque de Betesda

- Lectura bíblica

Juan 5:1-9
RVR1960 1 Después de estas cosas había una fiesta de los judíos, y subió Jesús a Jerusalén. 2 Y hay en Jerusalén, cerca de la puerta de las ovejas, un estanque, llamado en hebreo Betesda, el cual tiene cinco pórticos. 3 En estos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban el movimiento del agua. 4 Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque, y agitaba el agua; y el que primero descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese. 5 Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. 6 Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano? 7 Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo. 8 Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda. 9 Y al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo. Y era día de reposo aquel día. NTV 1 Después Jesús regresó a Jerusalén para la celebración de uno de los días sagrados de los judíos. 2 Dentro de la ciudad, cerca de la puerta de las Ovejas, se encontraba el estanque de Betesda, que tenía cinco pórticos cubiertos. 3 Una multitud de enfermos — ciegos, cojos, paralíticos — estaban tendidos en los pórticos. 5 Uno de ellos era un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. 6 Cuando Jesús lo vio y supo que hacía tanto que padecía la enfermedad, le preguntó: — ¿Te gustaría recuperar la salud? 7 — Es que no puedo, señor — contestó el enfermo — , porque no tengo a nadie que me meta en el estanque cuando se agita el agua. Siempre alguien llega antes que yo. 8 Jesús le dijo: — ¡Ponte de pie, toma tu camilla y anda! 9 ¡Al instante, el hombre quedó sano! Enrolló la camilla, ¡y comenzó a caminar! Pero ese milagro sucedió el día de descanso,

Jesús sana a un hombre que había estado paralítico por 38 años. A pesar de que el hombre estaba enfocado en la creencia de que el agua del estanque podía sanarlo, Jesús lo sana sin necesidad de que entre en el agua. Este milagro revela la autoridad y el poder de Cristo sobre la enfermedad y la limitación humana.

- Pregunta de reflexión

¿Por qué Jesús le preguntó al hombre si quería ser sanado? ¿Cómo demuestra este milagro el poder transformador de la fe?

- Aplicación personal

Reflexiona sobre las áreas en tu vida en las que has estado esperando un cambio. ¿Cómo puedes invitar a Jesús a transformar esas situaciones, confiando en su poder y gracia?

- 5. Miércoles — Corazones duros

- Lectura bíblica

Juan 5:10-16
RVR1960 10 Entonces los judíos dijeron a aquel que había sido sanado: Es día de reposo; no te es lícito llevar tu lecho. 11 Él les respondió: El que me sanó, él mismo me dijo: Toma tu lecho y anda. 12 Entonces le preguntaron: ¿Quién es el que te dijo: Toma tu lecho y anda? 13 Y el que había sido sanado no sabía quién fuese, porque Jesús se había apartado de la gente que estaba en aquel lugar. 14 Después le halló Jesús en el templo, y le dijo: Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te venga alguna cosa peor. 15 El hombre se fue, y dio aviso a los judíos, que Jesús era el que le había sanado. 16 Y por esta causa los judíos perseguían a Jesús, y procuraban matarle, porque hacía estas cosas en el día de reposo. NTV 10 así que los líderes judíos protestaron. Le dijeron al hombre que había sido sanado: — ¡No puedes trabajar el día de descanso! ¡La ley no te permite cargar esa camilla! 11 Pero él respondió: — El hombre que me sanó me dijo: “Toma tu camilla y anda”. 12 — ¿Quién te dijo semejante cosa? — le exigieron. 13 El hombre no lo sabía, porque Jesús había desaparecido entre la multitud; 14 pero después, Jesús lo encontró en el templo y le dijo: «Ya estás sano; así que deja de pecar o podría sucederte algo mucho peor». 15 Entonces el hombre fue a ver a los líderes judíos y les dijo que era Jesús quien lo había sanado. 16 Entonces los líderes judíos comenzaron a acosar a Jesús por haber violado las reglas del día de descanso.

A pesar de la asombrosa curación del paralítico, los líderes religiosos se enfocaron en el hecho de que Jesús había realizado este milagro en sábado. En lugar de alabar a Dios, lo acusaron de violar el sábado. Esta respuesta revela la dureza de corazón y su incapacidad para reconocer las verdades más profundas del evangelio.

- Pregunta de reflexión

¿Qué revela este pasaje acerca de cuán espiritualmente ciegas pueden ser las personas a pesar de las evidencias? ¿Cómo podemos evitar caer en una actitud similar?

- Aplicación personal

Examina tu corazón y tu relación con Dios. ¿Hay áreas en tu vida en las que te aferras a reglas o expectativas humanas en lugar de permitir que Dios te muestre sus caminos y verdades más profundas?

- 6. Jueves — Las afirmaciones de Jesús

- Lectura bíblica

Juan 5:16-47
RVR1960 16 Y por esta causa los judíos perseguían a Jesús, y procuraban matarle, porque hacía estas cosas en el día de reposo. 17 Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo. 18 Por esto los judíos aún más procuraban matarle, porque no solo quebrantaba el día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios. 19 Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente. 20 Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores obras que estas le mostrará, de modo que vosotros os maravilléis. 21 Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida. 22 Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo, 23 para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió. 24 De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. 25 De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán. 26 Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo; 27 y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre. 28 No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; 29 y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación. 30 No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre. 31 Si yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio no es verdadero. 32 Otro es el que da testimonio acerca de mí, y sé que el testimonio que da de mí es verdadero. 33 Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él dio testimonio de la verdad. 34 Pero yo no recibo testimonio de hombre alguno; mas digo esto, para que vosotros seáis salvos. 35 Él era antorcha que ardía y alumbraba; y vosotros quisisteis regocijaros por un tiempo en su luz. 36 Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan; porque las obras que el Padre me dio para que cumpliese, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me ha enviado. 37 También el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su aspecto, 38 ni tenéis su palabra morando en vosotros; porque a quien él envió, vosotros no creéis. 39 Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; 40 y no queréis venir a mí para que tengáis vida. 41 Gloria de los hombres no recibo. 42 Mas yo os conozco, que no tenéis amor de Dios en vosotros. 43 Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís; si otro viniere en su propio nombre, a ese recibiréis. 44 ¿Cómo podéis vosotros creer, pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único? 45 No penséis que yo voy a acusaros delante del Padre; hay quien os acusa, Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza. 46 Porque si creyeseis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. 47 Pero si no creéis a sus escritos, ¿cómo creeréis a mis palabras? NTV 16 Entonces los líderes judíos comenzaron a acosar a Jesús por haber violado las reglas del día de descanso. 17 Pero Jesús respondió: «Mi Padre siempre trabaja, y yo también». 18 Entonces los líderes judíos se esforzaron aún más por encontrar una forma de matarlo. Pues no solo violaba el día de descanso sino que, además, decía que Dios era su Padre, con lo cual se hacía igual a Dios. 19 Entonces Jesús explicó: «Les digo la verdad, el Hijo no puede hacer nada por su propia cuenta; solo hace lo que ve que el Padre hace. Todo lo que hace el Padre, también lo hace el Hijo, 20 pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que hace. De hecho, el Padre le mostrará cómo hacer cosas más trascendentes que el sanar a ese hombre. Entonces ustedes quedarán realmente asombrados. 21 Pues, así como el Padre da vida a los que resucita de los muertos, también el Hijo da vida a quien él quiere. 22 Además, el Padre no juzga a nadie, sino que le ha dado al Hijo autoridad absoluta para juzgar, 23 a fin de que todos honren al Hijo así como honran al Padre. El que no honra al Hijo ciertamente tampoco honra al Padre que lo envió. 24 »Les digo la verdad, todos los que escuchan mi mensaje y creen en Dios, quien me envió, tienen vida eterna. Nunca serán condenados por sus pecados, pues ya han pasado de la muerte a la vida. 25 »Y les aseguro que se acerca el tiempo — de hecho, ya ha llegado — cuando los muertos oirán mi voz, la voz del Hijo de Dios, y los que escuchen, vivirán. 26 El Padre tiene vida en sí mismo y le ha entregado a su Hijo ese mismo poder de dar vida. 27 Y le ha dado autoridad para juzgar a todos, porque es el Hijo del Hombre. 28 ¡No se sorprendan tanto! Ciertamente, ya se acerca el tiempo en que todos los que están en las tumbas oirán la voz del Hijo de Dios 29 y resucitarán. Los que hicieron el bien resucitarán para gozar de la vida eterna, y los que continuaron en su maldad resucitarán para sufrir el juicio. 30 Yo no puedo hacer nada por mi propia cuenta; juzgo según Dios me indica. Por lo tanto, mi juicio es justo, porque llevo a cabo la voluntad del que me envió y no la mía. 31 »Si yo diera testimonio en mi propio favor, mi testimonio no sería válido; 32 pero hay otro que también da testimonio de mí, y les aseguro que todo lo que dice acerca de mí es verdad. 33 De hecho, ustedes enviaron a sus hombres para que escucharan a Juan el Bautista, y el testimonio que él dio acerca de mí fue cierto. 34 Por supuesto, no necesito testigos humanos, pero digo estas cosas para que ustedes sean salvos. 35 Juan era como una lámpara que ardía y brillaba, y ustedes se entusiasmaron con su mensaje durante un tiempo; 36 pero yo tengo un testigo aún más importante que Juan: mis enseñanzas y mis milagros. El Padre me dio estas obras para que yo las realizara, y ellas prueban que él me envió. 37 El Padre mismo, quien me envió, ha dado testimonio de mí. Ustedes nunca han oído su voz ni lo han visto cara a cara, 38 y no tienen su mensaje en el corazón, porque no creen en mí, que soy a quien el Padre les ha enviado. 39 »Ustedes estudian las Escrituras a fondo porque piensan que ellas les dan vida eterna. ¡Pero las Escrituras me señalan a mí! 40 Sin embargo, ustedes se niegan a venir a mí para recibir esa vida. 41 »La aprobación de ustedes no significa nada para mí, 42 porque sé que no tienen el amor de Dios adentro. 43 Yo he venido en nombre de mi Padre, y ustedes me han rechazado. Sin embargo, si otros vienen en su propio nombre, ustedes los reciben con gusto. 44 ¡Con razón les cuesta creer! Pues a ustedes les encanta honrarse unos a otros, pero no les importa la honra que proviene del único que es Dios. 45 »Sin embargo, no soy yo quien los acusará ante el Padre. ¡Moisés los acusará! Sí, Moisés, en quien ustedes han puesto su esperanza. 46 Si en verdad le creyeran a Moisés, me creerían a mí, porque él escribió acerca de mí; 47 pero como no creen en lo que él escribió, ¿cómo creerán lo que yo digo? ».

Tras el milagro en Betesda, Jesús hace afirmaciones audaces sobre su relación con el Padre, declarando que su trabajo está en armonía con el de Dios, incluso en el sábado. Además, presenta varios testigos que confirman su identidad, incluyendo a Juan el Bautista, los milagros, el testimonio del Padre, y las Escrituras.

- Pregunta de reflexión

¿Cómo defienden estos testigos la identidad de Jesús? ¿Por qué es importante que entendamos la unidad entre el Padre y el Hijo en el contexto del sábado?

- Aplicación personal

Reflexiona sobre la relación entre tus creencias y tu compromiso con Cristo. ¿Cómo puedes evitar que las doctrinas correctas se conviertan en una barrera que te impida una entrega completa a Jesús?

- 7. Viernes — Para estudiar y meditar

- Lectura adicional

Elena de White, El Deseado de todas las gentes, pp. 178-179, 184

Elena de White comenta sobre la fe simple y decidida del paralítico que fue sanado por Jesús. Aunque no tenía garantía de curación, creyó en la palabra de Cristo y recibió la sanidad. Del mismo modo, muchos hoy deben confiar en la palabra de Dios y obrar conforme a ella para recibir fortaleza y renovación espiritual.

- Pregunta de reflexión

¿Por qué es crucial la fe en la palabra de Dios, incluso cuando no tenemos seguridad de resultados inmediatos?

- Aplicación personal

Al considerar las enseñanzas de esta semana, reflexiona sobre las áreas en las que necesitas confiar más plenamente en Dios. ¿Cómo puedes hacer de la fe una parte más activa de tu vida diaria?

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