Escuela Sabática

CONTENIDO
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA
MARTES — Yo soy el camino, la verdad y la vida
JUEVES — Las escrituras y la verdad
VIERNES - Para Estudiar y Meditar
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA
Juan 13:1-20
Juan 14:1-3
RVR1960
1 Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin.
2 Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase,
3 sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba,
4 se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó.
5 Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido.
6 Entonces vino a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies?
7 Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después.
8 Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo.
9 Le dijo Simón Pedro: Señor, no solo mis pies, sino también las manos y la cabeza.
10 Jesús le dijo: El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos.
11 Porque sabía quién le iba a entregar; por eso dijo: No estáis limpios todos.
12 Así que, después que les hubo lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho?
13 Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy.
14 Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros.
15 Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.
16 De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que le envió.
17 Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis.
18 No hablo de todos vosotros; yo sé a quienes he elegido; mas para que se cumpla la Escritura: El que come pan conmigo, levantó contra mí su calcañar.
19 Desde ahora os lo digo antes que suceda, para que cuando suceda, creáis que yo soy.
20 De cierto, de cierto os digo: El que recibe al que yo enviare, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió.
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1 Antes de la celebración de la Pascua, Jesús sabía que había llegado su momento para dejar este mundo y regresar a su Padre. Había amado a sus discípulos durante el ministerio que realizó en la tierra y ahora los amó hasta el final.
2 Era la hora de cenar, y el diablo ya había incitado a Judas, hijo de Simón Iscariote, para que traicionara a Jesús.
3 Jesús sabía que el Padre le había dado autoridad sobre todas las cosas y que había venido de Dios y regresaría a Dios.
4 Así que se levantó de la mesa, se quitó el manto, se ató una toalla a la cintura
5 y echó agua en un recipiente. Luego comenzó a lavarles los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía en la cintura.
6 Cuando se acercó a Simón Pedro, este le dijo: — Señor, ¿tú me vas a lavar los pies a mí?
7 Jesús contestó: — Ahora no entiendes lo que hago, pero algún día lo entenderás.
8 — ¡No! — protestó Pedro — . ¡Jamás me lavarás los pies! — Si no te lavo — respondió Jesús — , no vas a pertenecerme.
9 — ¡Entonces, lávame también las manos y la cabeza, Señor, no solo los pies! — exclamó Simón Pedro.
10 Jesús respondió: — Una persona que se ha bañado bien no necesita lavarse más que los pies para estar completamente limpia. Y ustedes, discípulos, están limpios, aunque no todos.
11 Pues Jesús sabía quién lo iba a traicionar. A eso se refería cuando dijo: «No todos están limpios».
12 Después de lavarles los pies, se puso otra vez el manto, se sentó y preguntó: — ¿Entienden lo que acabo de hacer?
13 Ustedes me llaman “Maestro” y “Señor” y tienen razón, porque es lo que soy.
14 Y, dado que yo, su Señor y Maestro, les he lavado los pies, ustedes deben lavarse los pies unos a otros.
15 Les di mi ejemplo para que lo sigan. Hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes.
16 Les digo la verdad, los esclavos no son superiores a su amo ni el mensajero es más importante que quien envía el mensaje.
17 Ahora que saben estas cosas, Dios los bendecirá por hacerlas.
18 »No les digo estas cosas a todos ustedes; yo conozco a los que he elegido. Pero es para que se cumpla la Escritura que dice: “El que come de mi comida se ha puesto en mi contra” .
19 Les aviso de antemano, a fin de que, cuando suceda, crean que Yo Soy el Mesías.
20 Les digo la verdad, todo el que recibe a mi mensajero me recibe a mí, y el que me recibe a mí recibe al Padre, quien me envió.
Daniel 7:27
RVR1960
1 No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. 2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. 3 Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.
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1 »No dejen que el corazón se les llene de angustia; confíen en Dios y confíen también en mí. 2 En el hogar de mi Padre, hay lugar más que suficiente. Si no fuera así, ¿acaso les habría dicho que voy a prepararles un lugar? 3 Cuando todo esté listo, volveré para llevarlos, para que siempre estén conmigo donde yo estoy.
Juan 14:5-11
RVR1960
27 y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán.
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27 Entonces se dará al pueblo santo del Altísimo la soberanía, el poder y la grandeza de todos los reinos bajo el cielo. El reino del Altísimo permanecerá para siempre y todos los gobernantes le servirán y obedecerán».
RVR1960
5 Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?
6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
7 Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.
8 Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta.
9 Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?
10 ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras.
11 Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.
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5 — No, Señor, no lo conocemos — dijo Tomás — . No tenemos ni idea de adónde vas, ¿cómo vamos a conocer el camino?
6 Jesús le contestó: — Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie puede ir al Padre si no es por medio de mí.
7 Si ustedes realmente me conocieran, también sabrían quién es mi Padre. De ahora en adelante, ya lo conocen y lo han visto.
8 Felipe le dijo: — Señor, muéstranos al Padre y quedaremos conformes.
9 Jesús respondió: — Felipe, ¿he estado con ustedes todo este tiempo, y todavía no sabes quién soy? ¡Los que me han visto a mí han visto al Padre! Entonces, ¿cómo me pides que les muestre al Padre?
10 ¿Acaso no crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras que yo digo no son mías, sino que mi Padre, quien vive en mí, hace su obra por medio de mí.
11 Solo crean que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí; o al menos crean por las obras que me han visto hacer.
Juan 1:14
Colosenses 1:16-17
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14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.
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14 Entonces la Palabra se hizo hombre y vino a vivir entre nosotros. Estaba lleno de amor inagotable y fidelidad. Y hemos visto su gloria, la gloria del único Hijo del Padre.
Juan 5:38-40
RVR1960
16 Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. 17 Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten;
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16 porque, por medio de él, Dios creó todo lo que existe en los lugares celestiales y en la tierra. Hizo las cosas que podemos ver y las que no podemos ver, tales como tronos, reinos, gobernantes y autoridades del mundo invisible. Todo fue creado por medio de él y para él. 17 Él ya existía antes de todas las cosas y mantiene unida toda la creación.
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38 ni tenéis su palabra morando en vosotros; porque a quien él envió, vosotros no creéis.
39 Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;
40 y no queréis venir a mí para que tengáis vida.
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38 y no tienen su mensaje en el corazón, porque no creen en mí, que soy a quien el Padre les ha enviado.
39 »Ustedes estudian las Escrituras a fondo porque piensan que ellas les dan vida eterna. ¡Pero las Escrituras me señalan a mí!
40 Sin embargo, ustedes se niegan a venir a mí para recibir esa vida.
VERSÍCULO DE MEMORIA
Juan 1:18
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18 A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.
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18 Nadie ha visto jamás a Dios; pero el Único, que es Dios, está íntimamente ligado al Padre. Él nos ha revelado a Dios.
SÁBADO — INTRODUCCIÓN
El Evangelio de Juan se divide en cuatro secciones principales:
El prólogo Juan 1:1-18
la sección acerca de las señales Juan 1:19-12:50 la sección acerca de la gloria Juan 13:1-20:31 y el epílogo Juan 21:1-25
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1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.
2 Este era en el principio con Dios.
3 Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.
4 En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
5 La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.
6 Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.
7 Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él.
8 No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz.
9 Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.
10 En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.
11 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.
12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;
13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.
14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.
15 Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo.
16 Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia.
17 Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.
18 A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.
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1 En el principio la Palabra ya existía. La Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios.
2 El que es la Palabra existía en el principio con Dios.
3 Dios creó todas las cosas por medio de él, y nada fue creado sin él.
4 La Palabra le dio vida a todo lo creado, y su vida trajo luz a todos.
5 La luz brilla en la oscuridad, y la oscuridad jamás podrá apagarla.
6 Dios envió a un hombre llamado Juan el Bautista
7 para que contara acerca de la luz, a fin de que todos creyeran por su testimonio.
8 Juan no era la luz; era solo un testigo para hablar de la luz.
9 Aquel que es la luz verdadera, quien da luz a todos, venía al mundo.
10 Vino al mismo mundo que él había creado, pero el mundo no lo reconoció.
11 Vino a los de su propio pueblo, y hasta ellos lo rechazaron;
12 pero a todos los que creyeron en él y lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios.
13 Ellos nacen de nuevo, no mediante un nacimiento físico como resultado de la pasión o de la iniciativa humana, sino por medio de un nacimiento que proviene de Dios.
14 Entonces la Palabra se hizo hombre y vino a vivir entre nosotros. Estaba lleno de amor inagotable y fidelidad. Y hemos visto su gloria, la gloria del único Hijo del Padre.
15 Juan dio testimonio de él cuando clamó a las multitudes: «A él me refería yo cuando decía: “Alguien viene después de mí que es muy superior a mí porque existe desde mucho antes que yo”».
16 De su abundancia, todos hemos recibido una bendición inmerecida tras otra.
17 Pues la ley fue dada por medio de Moisés, pero el amor inagotable de Dios y su fidelidad vinieron por medio de Jesucristo.
18 Nadie ha visto jamás a Dios; pero el Único, que es Dios, está íntimamente ligado al Padre. Él nos ha revelado a Dios.
Hasta ahora, el estudio se ha centrado principalmente en el prólogo y en la sección dedicada a las señales, donde se expone quién es Jesús a través de sus milagros o señales, diálogos y enseñanzas. Las lecciones se centran ahora en la tercera sección de Juan, la que se concentra en la gloria.
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1 Después de esto, Jesús se manifestó otra vez a sus discípulos junto al mar de Tiberias; y se manifestó de esta manera:
2 Estaban juntos Simón Pedro, Tomás llamado el Dídimo, Natanael el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo, y otros dos de sus discípulos.
3 Simón Pedro les dijo: Voy a pescar. Ellos le dijeron: Vamos nosotros también contigo. Fueron, y entraron en una barca; y aquella noche no pescaron nada.
4 Cuando ya iba amaneciendo, se presentó Jesús en la playa; mas los discípulos no sabían que era Jesús.
5 Y les dijo: Hijitos, ¿tenéis algo de comer? Le respondieron: No.
6 Él les dijo: Echad la red a la derecha de la barca, y hallaréis. Entonces la echaron, y ya no la podían sacar, por la gran cantidad de peces.
7 Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro: ¡Es el Señor! Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se ciñó la ropa (porque se había despojado de ella), y se echó al mar.
8 Y los otros discípulos vinieron con la barca, arrastrando la red de peces, pues no distaban de tierra sino como doscientos codos.
9 Al descender a tierra, vieron brasas puestas, y un pez encima de ellas, y pan.
10 Jesús les dijo: Traed de los peces que acabáis de pescar.
11 Subió Simón Pedro, y sacó la red a tierra, llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres; y aun siendo tantos, la red no se rompió.
12 Les dijo Jesús: Venid, comed. Y ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: ¿Tú, quién eres? sabiendo que era el Señor.
13 Vino, pues, Jesús, y tomó el pan y les dio, y asimismo del pescado.
14 Esta era ya la tercera vez que Jesús se manifestaba a sus discípulos, después de haber resucitado de los muertos.
15 Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que estos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Él le dijo: Apacienta mis corderos.
16 Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas.
17 Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas.
18 De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías; mas cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras.
19 Esto dijo, dando a entender con qué muerte había de glorificar a Dios. Y dicho esto, añadió: Sígueme.
20 Volviéndose Pedro, vio que les seguía el discípulo a quien amaba Jesús, el mismo que en la cena se había recostado al lado de él, y le había dicho: Señor, ¿quién es el que te ha de entregar?
21 Cuando Pedro le vio, dijo a Jesús: Señor, ¿y qué de este?
22 Jesús le dijo: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú.
23 Este dicho se extendió entonces entre los hermanos, que aquel discípulo no moriría. Pero Jesús no le dijo que no moriría, sino: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti?
24 Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas, y escribió estas cosas; y sabemos que su testimonio es verdadero.
25 Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir. Amén.
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1 Más tarde, Jesús se apareció nuevamente a los discípulos junto al mar de Galilea. Este es el relato de lo que sucedió.
2 Varios de sus discípulos se encontraban allí: Simón Pedro, Tomás (al que apodaban el Gemelo), Natanael de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos.
3 Simón Pedro dijo: — Me voy a pescar. — Nosotros también vamos — dijeron los demás. Así que salieron en la barca, pero no pescaron nada en toda la noche.
4 Al amanecer, Jesús apareció en la playa, pero los discípulos no podían ver quién era.
5 Les preguntó: — Amigos, ¿pescaron algo? — No — contestaron ellos.
6 Entonces él dijo: — ¡Echen la red a la derecha de la barca y tendrán pesca! Ellos lo hicieron y no podían sacar la red por la gran cantidad de peces que contenía.
7 Entonces el discípulo a quien Jesús amaba le dijo a Pedro: «¡Es el Señor! ». Cuando Simón Pedro oyó que era el Señor, se puso la túnica (porque se la había quitado para trabajar), se tiró al agua y se dirigió hacia la orilla.
8 Los otros se quedaron en la barca y arrastraron la pesada red llena de pescados hasta la orilla, porque estaban solo a unos noventa metros de la playa.
9 Cuando llegaron, encontraron el desayuno preparado para ellos: pescado a la brasa y pan.
10 «Traigan algunos de los pescados que acaban de sacar», dijo Jesús.
11 Así que Simón Pedro subió a la barca y arrastró la red hasta la orilla. Había 153 pescados grandes, y aun así la red no se había roto.
12 «¡Ahora acérquense y desayunen! », dijo Jesús. Ninguno de los discípulos se atrevió a preguntarle: «¿Quién eres? ». Todos sabían que era el Señor.
13 Entonces Jesús les sirvió el pan y el pescado.
14 Esa fue la tercera vez que se apareció a sus discípulos después de haber resucitado de los muertos.
15 Después del desayuno, Jesús le preguntó a Simón Pedro: — Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos? — Sí, Señor — contestó Pedro — , tú sabes que te quiero. — Entonces, alimenta a mis corderos — le dijo Jesús.
16 Jesús repitió la pregunta: — Simón, hijo de Juan, ¿me amas? — Sí, Señor — dijo Pedro — , tú sabes que te quiero. — Entonces, cuida de mis ovejas — dijo Jesús.
17 Le preguntó por tercera vez: — Simón, hijo de Juan, ¿me quieres? A Pedro le dolió que Jesús le dijera la tercera vez: «¿Me quieres? ». Le contestó: — Señor, tú sabes todo. Tú sabes que yo te quiero. Jesús dijo: — Entonces, alimenta a mis ovejas.
18 »Te digo la verdad, cuando eras joven, podías hacer lo que querías; te vestías tú mismo e ibas adonde querías ir. Sin embargo, cuando seas viejo, extenderás los brazos, y otros te vestirán y te llevarán adonde no quieras ir.
19 Jesús dijo eso para darle a conocer el tipo de muerte con la que Pedro glorificaría a Dios. Entonces Jesús le dijo: «Sígueme».
20 Pedro se dio vuelta y vio que, detrás de ellos, estaba el discípulo a quien Jesús amaba, el que se había inclinado hacia Jesús durante la cena para preguntarle: «Señor, ¿quién va a traicionarte? ».
21 Pedro le preguntó a Jesús: — Señor, ¿qué va a pasar con él?
22 Jesús contestó: — Si quiero que él siga vivo hasta que yo regrese, ¿qué tiene que ver contigo? En cuanto a ti, sígueme.
23 Así que entre la comunidad de los creyentes corrió el rumor de que ese discípulo no moriría; pero eso no fue en absoluto lo que dijo Jesús. Él solamente dijo: «Si quiero que él siga vivo hasta que yo regrese, ¿qué tiene que ver contigo? ».
24 Ese discípulo es el que da testimonio de todos estos sucesos y los ha registrado en este libro; y sabemos que su relato es fiel.
25 Jesús también hizo muchas otras cosas. Si todas se pusieran por escrito, supongo que el mundo entero no podría contener los libros que se escribirían.
Curiosamente, las famosas siete afirmaciones “YO SOY” forman un puente entre la sección de las señales y la de la gloria. Esas siete afirmaciones son: “[Yo soy] el pan de vida” Juan 6:35
Juan 6:41
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35 Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.
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35 Jesús les respondió: — Yo soy el pan de vida. El que viene a mí nunca volverá a tener hambre; el que cree en mí no tendrá sed jamás.
Juan 6:48
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41 Murmuraban entonces de él los judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendió del cielo.
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41 Entonces la gente comenzó a murmurar en desacuerdo, porque él había dicho: «Yo soy el pan que descendió del cielo».
Juan 6:51
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48 Yo soy el pan de vida.
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48 ¡Sí, yo soy el pan de vida!
“[Yo soy] la luz del mundo” Juan 8:12
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51 Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.
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51 Yo soy el pan vivo que descendió del cielo. Todo el que coma de este pan vivirá para siempre; y este pan, que ofreceré para que el mundo viva, es mi carne».
Juan 9:5
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12 Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.
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12 Jesús habló una vez más al pueblo y dijo: «Yo soy la luz del mundo. Si ustedes me siguen, no tendrán que andar en la oscuridad porque tendrán la luz que lleva a la vida».
“[Yo soy] la puerta” Juan 10:7
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5 Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo.
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5 pero mientras estoy aquí en el mundo, yo soy la luz del mundo.
Juan 10:9
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7 Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas.
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7 entonces les dio la explicación: «Les digo la verdad, yo soy la puerta de las ovejas.
“[Yo soy] el buen pastor” Juan 10:11
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9 Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.
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9 Yo soy la puerta; los que entren a través de mí serán salvos. Entrarán y saldrán libremente y encontrarán buenos pastos.
Juan 10:14
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11 Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.
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11 »Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida en sacrificio por las ovejas.
“[Yo soy] la resurrección y la vida” Juan 11:25
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14 Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,
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14 »Yo soy el buen pastor; conozco a mis ovejas, y ellas me conocen a mí,
“[Yo soy] el camino, la verdad y la vida” Juan 14:6
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25 Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.
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25 Jesús le dijo: — Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá aun después de haber muerto.
y “[Yo soy] la vid verdadera” Juan 15:1
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6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
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6 Jesús le contestó: — Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie puede ir al Padre si no es por medio de mí.
Juan 15:5
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1 Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.
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1 »Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.
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5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.
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5 »Ciertamente, yo soy la vid; ustedes son las ramas. Los que permanecen en mí y yo en ellos producirán mucho fruto porque, separados de mí, no pueden hacer nada.
La lección de esta semana comenzará con el propósito del discurso de despedida y su introducción con el significativo episodio del lavamiento de los pies de los discípulos por parte de Jesús. Luego, se abordará la declaración “YO SOY” del capítulo 14 (“Yo soy el camino, la verdad y la vida”).
DOMINGO — Les he dado ejemplo
El discurso de despedida Juan 13-17 instruye a los discípulos de Jesús acerca del futuro. Su patrón literario es similar a la despedida de Moisés en Deuteronomio, a la bendición de Jacob a sus hijos Génesis 47-49 o a las instrucciones de David a Salomón 1 Crónicas 28-29 Jesús consuela a sus discípulos respecto de su partida. Promete un Sustituto que lo representará, el Espíritu Santo; Juan 14-16 Predice el dolor que vendrá Juan 15-16 y exhorta a los discípulos a permanecer fieles Juan 15
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1 Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.
2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.
3 Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.
4 Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.
6 El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.
7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.
8 En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.
9 Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor.
10 Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.
11 Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.
12 Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado.
13 Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.
14 Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.
15 Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer.
16 No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.
17 Esto os mando: Que os améis unos a otros.
18 Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros.
19 Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece.
20 Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.
21 Mas todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado.
22 Si yo no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa por su pecado.
23 El que me aborrece a mí, también a mi Padre aborrece.
24 Si yo no hubiese hecho entre ellos obras que ningún otro ha hecho, no tendrían pecado; pero ahora han visto y han aborrecido a mí y a mi Padre.
25 Pero esto es para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: Sin causa me aborrecieron.
26 Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.
27 Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio. Juan 15: 12 : Jn. 13.
34; 15.
17; 1 Jn. 3.
23; 2 Jn. 5. Juan 15: 20 : Mt. 10.
24; Lc. 6.
40; Jn. 13.
16. Juan 15: 25 : Sal. 35.
19; 69.
4.
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1 »Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.
2 Él corta de mí toda rama que no produce fruto y poda las ramas que sí dan fruto, para que den aún más.
3 Ustedes ya han sido podados y purificados por el mensaje que les di.
4 Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Pues una rama no puede producir fruto si la cortan de la vid, y ustedes tampoco pueden ser fructíferos a menos que permanezcan en mí.
5 »Ciertamente, yo soy la vid; ustedes son las ramas. Los que permanecen en mí y yo en ellos producirán mucho fruto porque, separados de mí, no pueden hacer nada.
6 El que no permanece en mí es desechado como rama inútil y se seca. Todas esas ramas se juntan en un montón para quemarlas en el fuego.
7 Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pueden pedir lo que quieran, ¡y les será concedido!
8 Cuando producen mucho fruto, demuestran que son mis verdaderos discípulos. Eso le da mucha gloria a mi Padre.
9 »Yo los he amado a ustedes tanto como el Padre me ha amado a mí. Permanezcan en mi amor.
10 Cuando obedecen mis mandamientos, permanecen en mi amor, así como yo obedezco los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
11 Les he dicho estas cosas para que se llenen de mi gozo; así es, desbordarán de gozo.
12 Este es mi mandamiento: ámense unos a otros de la misma manera en que yo los he amado.
13 No hay un amor más grande que el dar la vida por los amigos.
14 Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando.
15 Ya no los llamo esclavos, porque el amo no confía sus asuntos a los esclavos. Ustedes ahora son mis amigos, porque les he contado todo lo que el Padre me dijo.
16 Ustedes no me eligieron a mí, yo los elegí a ustedes. Les encargué que vayan y produzcan frutos duraderos, así el Padre les dará todo lo que pidan en mi nombre.
17 Este es mi mandato: ámense unos a otros.
18 »Si el mundo los odia, recuerden que a mí me odió primero.
19 Si pertenecieran al mundo, el mundo los amaría como a uno de los suyos, pero ustedes ya no forman parte del mundo. Yo los elegí para que salieran del mundo, por eso el mundo los odia.
20 ¿Recuerdan lo que les dije? “El esclavo no es superior a su amo”. Ya que me persiguieron a mí, también a ustedes los perseguirán. Y, si me hubieran escuchado a mí, también los escucharían a ustedes.
21 Les harán todo eso a causa de mí, porque han rechazado a aquel que me envió.
22 Ellos no serían culpables si yo no hubiera venido a hablarles, pero ahora no tienen ninguna excusa por su pecado.
23 Cualquiera que me odia a mí también odia a mi Padre.
24 Si yo no hubiera hecho entre ellos esas señales tan milagrosas que nadie más podría hacer, no serían culpables; pero la verdad es que vieron todo lo que hice, y aun así nos siguen odiando a mí y a mi Padre.
25 Con eso se cumple lo que está registrado en sus Escrituras: “Me odiaron sin motivo”.
26 »A ustedes yo les enviaré al Abogado Defensor, el Espíritu de verdad. Él vendrá del Padre y dará testimonio acerca de mí,
27 y también ustedes deben dar testimonio de mí porque han estado conmigo desde el principio de mi ministerio.
Lee Juan 13:1-20
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1 Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin.
2 Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase,
3 sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba,
4 se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó.
5 Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido.
6 Entonces vino a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies?
7 Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después.
8 Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo.
9 Le dijo Simón Pedro: Señor, no solo mis pies, sino también las manos y la cabeza.
10 Jesús le dijo: El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos.
11 Porque sabía quién le iba a entregar; por eso dijo: No estáis limpios todos.
12 Así que, después que les hubo lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho?
13 Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy.
14 Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros.
15 Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.
16 De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que le envió.
17 Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis.
18 No hablo de todos vosotros; yo sé a quienes he elegido; mas para que se cumpla la Escritura: El que come pan conmigo, levantó contra mí su calcañar.
19 Desde ahora os lo digo antes que suceda, para que cuando suceda, creáis que yo soy.
20 De cierto, de cierto os digo: El que recibe al que yo enviare, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió.
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1 Antes de la celebración de la Pascua, Jesús sabía que había llegado su momento para dejar este mundo y regresar a su Padre. Había amado a sus discípulos durante el ministerio que realizó en la tierra y ahora los amó hasta el final.
2 Era la hora de cenar, y el diablo ya había incitado a Judas, hijo de Simón Iscariote, para que traicionara a Jesús.
3 Jesús sabía que el Padre le había dado autoridad sobre todas las cosas y que había venido de Dios y regresaría a Dios.
4 Así que se levantó de la mesa, se quitó el manto, se ató una toalla a la cintura
5 y echó agua en un recipiente. Luego comenzó a lavarles los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía en la cintura.
6 Cuando se acercó a Simón Pedro, este le dijo: — Señor, ¿tú me vas a lavar los pies a mí?
7 Jesús contestó: — Ahora no entiendes lo que hago, pero algún día lo entenderás.
8 — ¡No! — protestó Pedro — . ¡Jamás me lavarás los pies! — Si no te lavo — respondió Jesús — , no vas a pertenecerme.
9 — ¡Entonces, lávame también las manos y la cabeza, Señor, no solo los pies! — exclamó Simón Pedro.
10 Jesús respondió: — Una persona que se ha bañado bien no necesita lavarse más que los pies para estar completamente limpia. Y ustedes, discípulos, están limpios, aunque no todos.
11 Pues Jesús sabía quién lo iba a traicionar. A eso se refería cuando dijo: «No todos están limpios».
12 Después de lavarles los pies, se puso otra vez el manto, se sentó y preguntó: — ¿Entienden lo que acabo de hacer?
13 Ustedes me llaman “Maestro” y “Señor” y tienen razón, porque es lo que soy.
14 Y, dado que yo, su Señor y Maestro, les he lavado los pies, ustedes deben lavarse los pies unos a otros.
15 Les di mi ejemplo para que lo sigan. Hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes.
16 Les digo la verdad, los esclavos no son superiores a su amo ni el mensajero es más importante que quien envía el mensaje.
17 Ahora que saben estas cosas, Dios los bendecirá por hacerlas.
18 »No les digo estas cosas a todos ustedes; yo conozco a los que he elegido. Pero es para que se cumpla la Escritura que dice: “El que come de mi comida se ha puesto en mi contra” .
19 Les aviso de antemano, a fin de que, cuando suceda, crean que Yo Soy el Mesías.
20 Les digo la verdad, todo el que recibe a mi mensajero me recibe a mí, y el que me recibe a mí recibe al Padre, quien me envió.
¿Qué sucedió aquí y por qué esta historia es tan importante? ¿Qué lecciones quiso enseñar Jesús?
En el mundo bíblico de la época de Jesús, la gente usaba sandalias o caminaba descalza, por lo que los pies se ensuciaban con el polvo. Era costumbre que un criado o un esclavo lavara los pies de los invitados a comer. Pero ningún criado estaba presente para cumplir esa función la noche en que Jesús cenó por última vez con sus discípulos antes de ser arrestado.
Para sorpresa de todos, Jesús mismo se levantó y lavó sus pies. Juan 13:4-5
narra paso a paso las acciones del Maestro. El incidente se relata detalladamente para destacar el hecho de que el Maestro realizó este increíble acto de humildad.
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4 se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó.
5 Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido.
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4 Así que se levantó de la mesa, se quitó el manto, se ató una toalla a la cintura
5 y echó agua en un recipiente. Luego comenzó a lavarles los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía en la cintura.
Al registrar la respuesta de Pedro, Juan 13:8-11
profundiza en el sentimiento de consternación de los discípulos ante las acciones de Jesús, incomprensibles para ellos. ¿Cómo podía Jesús, el Maestro, el Mesías, realizar una tarea tan humilde? Pedro se negó a que le lavara los pies, y Jesús le dijo que si no se lo permitía no tendría nada que ver con él. Entonces, Pedro pidió que Jesús hiciera aún más por él, expresando su deseo de estar conectado con el Maestro hasta el final.
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8 Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo.
9 Le dijo Simón Pedro: Señor, no solo mis pies, sino también las manos y la cabeza.
10 Jesús le dijo: El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos.
11 Porque sabía quién le iba a entregar; por eso dijo: No estáis limpios todos.
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8 — ¡No! — protestó Pedro — . ¡Jamás me lavarás los pies! — Si no te lavo — respondió Jesús — , no vas a pertenecerme.
9 — ¡Entonces, lávame también las manos y la cabeza, Señor, no solo los pies! — exclamó Simón Pedro.
10 Jesús respondió: — Una persona que se ha bañado bien no necesita lavarse más que los pies para estar completamente limpia. Y ustedes, discípulos, están limpios, aunque no todos.
11 Pues Jesús sabía quién lo iba a traicionar. A eso se refería cuando dijo: «No todos están limpios».
El significado de la acción de Jesús está ligado a quién es él. En Juan 13:13
Jesús afirma que es el Maestro y el Señor, títulos con los que ellos se dirigían a él y que expresan autoridad y poder.
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13 Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy.
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13 Ustedes me llaman “Maestro” y “Señor” y tienen razón, porque es lo que soy.
Sin embargo, Jesús enseña que el poder y la autoridad deben usarse para servir, no para engrandecerse. De acuerdo con el ejemplo de Jesús, la Iglesia Adventista practica lo que denomina “el rito de humildad”, como preparación para la Cena del Señor.
¿Qué nos enseña el rito de humildad acerca de cómo seguir los pasos de Jesús y cómo servir humildemente a los demás?
LUNES — Ciertamente, volveré
Lee Juan 14:1-3
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1 No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. 2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. 3 Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.
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1 »No dejen que el corazón se les llene de angustia; confíen en Dios y confíen también en mí. 2 En el hogar de mi Padre, hay lugar más que suficiente. Si no fuera así, ¿acaso les habría dicho que voy a prepararles un lugar? 3 Cuando todo esté listo, volveré para llevarlos, para que siempre estén conmigo donde yo estoy.
¿En qué contexto dijo Jesús estas palabras?
Al final de Juan 13, Jesús dice que se va Juan 13:33
lo que hace que Pedro le pregunte adónde Juan 13:36
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33 Hijitos, aún estaré con vosotros un poco. Me buscaréis; pero como dije a los judíos, así os digo ahora a vosotros: A donde yo voy, vosotros no podéis ir.
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33 Mis queridos hijos, voy a estar con ustedes solo un poco más de tiempo. Y, como les dije a los líderes judíos, ustedes me buscarán, pero no pueden ir adonde yo voy.
Los discípulos no entienden que Jesús está hablando de su muerte, resurrección y ascensión. Pedro dice que está dispuesto a dar la vida por él Juan 13:37
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(Mt. 26.
31-35; Mr. 14.
27-31; Lc. 22.
31-34)
36 Le dijo Simón Pedro: Señor, ¿a dónde vas? Jesús le respondió: A donde yo voy, no me puedes seguir ahora; mas me seguirás después.
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36 Simón Pedro le preguntó: — Señor, ¿adónde vas? Y Jesús contestó: — Ahora no puedes venir conmigo, pero me seguirás después.
Entonces, Jesús predice la negación del discípulo Juan 13:38
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37 Le dijo Pedro: Señor, ¿por qué no te puedo seguir ahora? Mi vida pondré por ti.
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37 — ¿Pero por qué no puedo ir ahora, Señor? — le preguntó — . Estoy dispuesto a morir por ti.
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38 Jesús le respondió: ¿Tu vida pondrás por mí? De cierto, de cierto te digo: No cantará el gallo, sin que me hayas negado tres veces.
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38 — ¿Morir por mí? — le contestó Jesús — . Pedro, te digo la verdad, mañana por la mañana, antes de que cante el gallo, negarás tres veces que me conoces.
En este contexto, Jesús dice a sus discípulos que no se turben Juan 14:1
El verbo griego traducido como “turbar” es tarassō, que significa agitar, perturbar, inquietar, confundir. No era de extrañar que los discípulos se sintieran confusos ante las palabras de Jesús acerca de su partida.
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1 No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.
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1 »No dejen que el corazón se les llene de angustia; confíen en Dios y confíen también en mí.
Pero, para contrarrestar sus temores, les habla de la casa de su Padre, donde hay muchas habitaciones (no mansiones, sino habitaciones, como en una posada). Él va allí a prepararles un lugar. Sus palabras van más allá de la tormenta de la Cruz, hacia el momento en que regresará para redimir a su pueblo. Está mirando hacia el momento en que toda esta tragedia del pecado termine de una vez por todas ver Daniel 7:27
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27 y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán.
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27 Entonces se dará al pueblo santo del Altísimo la soberanía, el poder y la grandeza de todos los reinos bajo el cielo. El reino del Altísimo permanecerá para siempre y todos los gobernantes le servirán y obedecerán».
Jesús dice: “Y después que me vaya y les prepare lugar, vendré otra vez, y los llevaré conmigo, para que donde yo esté, ustedes también estén” Juan 14:3
Es claramente la promesa de su segunda venida.
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3 Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.
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3 Cuando todo esté listo, volveré para llevarlos, para que siempre estén conmigo donde yo estoy.
¿En qué se basa nuestra confianza en esa promesa? Muchos dirían que en el cumplimiento de la profecía bíblica, y eso es cierto. Pero en Juan 14:3
, la base de esa confianza se establece de manera diferente. En el idioma original, la afirmación “vendré” está en tiempo presente (“vengo” o “estoy viniendo”). Este uso del tiempo verbal presente en griego se conoce como “futurista”, y sirve para referirse a un acontecimiento futuro tan cierto que se describe como si ya estuviera ocurriendo. Por lo tanto, una traducción válida de la aseveración de Jesús podría ser: “Les aseguro que volveré”.
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3 Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.
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3 Cuando todo esté listo, volveré para llevarlos, para que siempre estén conmigo donde yo estoy.
La base de nuestra esperanza en el regreso de nuestro Señor no es simplemente el cumplimiento de las profecías bíblicas. Es, además y sobre todo, nuestra confianza en Quien hizo la promesa. Él dijo que ciertamente regresaría por su pueblo. Podemos poner nuestra confianza en esa promesa en virtud de Quien la hizo.
¿Qué nos enseña la Cruz acerca de la certeza del regreso de Cristo? ¿De qué nos serviría la muerte de Jesús sin la Segunda Venida?
MARTES — Yo soy el camino, la verdad y la vida
Lee Juan 14:5-6
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5 Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?
6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
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5 — No, Señor, no lo conocemos — dijo Tomás — . No tenemos ni idea de adónde vas, ¿cómo vamos a conocer el camino?
6 Jesús le contestó: — Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie puede ir al Padre si no es por medio de mí.
¿Qué preguntó Tomás acerca del lugar adonde iba Jesús? ¿Cómo respondió Jesús?
La pregunta de Tomás parece bastante lógica. Si no sabes adónde va alguien, ¿cómo puedes saber el camino para seguir a esa persona? Jesús responde la pregunta indicando que él mismo es el Camino. ¿El camino hacia qué o quién? El camino hacia el Padre. En el prólogo del libro Juan 1:1-18
se subraya la íntima conexión entre Jesucristo (el Verbo) y el Padre.
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1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.
2 Este era en el principio con Dios.
3 Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.
4 En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
5 La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.
6 Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.
7 Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él.
8 No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz.
9 Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.
10 En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.
11 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.
12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;
13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.
14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.
15 Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo.
16 Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia.
17 Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.
18 A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.
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1 En el principio la Palabra ya existía. La Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios.
2 El que es la Palabra existía en el principio con Dios.
3 Dios creó todas las cosas por medio de él, y nada fue creado sin él.
4 La Palabra le dio vida a todo lo creado, y su vida trajo luz a todos.
5 La luz brilla en la oscuridad, y la oscuridad jamás podrá apagarla.
6 Dios envió a un hombre llamado Juan el Bautista
7 para que contara acerca de la luz, a fin de que todos creyeran por su testimonio.
8 Juan no era la luz; era solo un testigo para hablar de la luz.
9 Aquel que es la luz verdadera, quien da luz a todos, venía al mundo.
10 Vino al mismo mundo que él había creado, pero el mundo no lo reconoció.
11 Vino a los de su propio pueblo, y hasta ellos lo rechazaron;
12 pero a todos los que creyeron en él y lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios.
13 Ellos nacen de nuevo, no mediante un nacimiento físico como resultado de la pasión o de la iniciativa humana, sino por medio de un nacimiento que proviene de Dios.
14 Entonces la Palabra se hizo hombre y vino a vivir entre nosotros. Estaba lleno de amor inagotable y fidelidad. Y hemos visto su gloria, la gloria del único Hijo del Padre.
15 Juan dio testimonio de él cuando clamó a las multitudes: «A él me refería yo cuando decía: “Alguien viene después de mí que es muy superior a mí porque existe desde mucho antes que yo”».
16 De su abundancia, todos hemos recibido una bendición inmerecida tras otra.
17 Pues la ley fue dada por medio de Moisés, pero el amor inagotable de Dios y su fidelidad vinieron por medio de Jesucristo.
18 Nadie ha visto jamás a Dios; pero el Único, que es Dios, está íntimamente ligado al Padre. Él nos ha revelado a Dios.
Juan 1:18
dice que el unigénito (o “único”, según una mejor traducción) Dios es el que ha dado a conocer al Padre. Dar a conocer, en este texto, es traducción del verbo griego exēgeomai, que significa explicar, interpretar, exponer. De aquí se deriva la palabra exégesis, que significa dar a conocer el significado de un texto bíblico. Así, Jesucristo es el vínculo con el Padre, quien explica o interpreta al Padre en favor del mundo caído. Por consiguiente, él es la vía o el camino hacia el Padre. Sin él, nuestra comprensión acerca de quién y cómo es Dios sería limitada.
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18 A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.
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18 Nadie ha visto jamás a Dios; pero el Único, que es Dios, está íntimamente ligado al Padre. Él nos ha revelado a Dios.
Lee Juan 14:7-11
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7 Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.
8 Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta.
9 Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?
10 ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras.
11 Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.
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7 Si ustedes realmente me conocieran, también sabrían quién es mi Padre. De ahora en adelante, ya lo conocen y lo han visto.
8 Felipe le dijo: — Señor, muéstranos al Padre y quedaremos conformes.
9 Jesús respondió: — Felipe, ¿he estado con ustedes todo este tiempo, y todavía no sabes quién soy? ¡Los que me han visto a mí han visto al Padre! Entonces, ¿cómo me pides que les muestre al Padre?
10 ¿Acaso no crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras que yo digo no son mías, sino que mi Padre, quien vive en mí, hace su obra por medio de mí.
11 Solo crean que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí; o al menos crean por las obras que me han visto hacer.
¿Cómo aclaró Jesús el malentendido de Felipe?
Felipe pidió ver al Padre, algo que ningún ser humano pecador puede hacer, y vivir (comparar con Éxodo 33:18-34:9 Juan 1:18
Jesús reprende la falta de comprensión y señala que verlo a él es ver al Padre Juan 14:9
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18 A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.
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18 Nadie ha visto jamás a Dios; pero el Único, que es Dios, está íntimamente ligado al Padre. Él nos ha revelado a Dios.
Por consiguiente, está claro que Jesús es el Camino hacia Dios. Sin él, el camino se vuelve oscuro e incierto. Él es la Luz que ilumina el camino hacia Dios.
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9 Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?
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9 Jesús respondió: — Felipe, ¿he estado con ustedes todo este tiempo, y todavía no sabes quién soy? ¡Los que me han visto a mí han visto al Padre! Entonces, ¿cómo me pides que les muestre al Padre?
Jesús une tres términos: camino, verdad y vida. El término camino solo se utiliza en Juan 1:23
, en relación con la preparación del camino a Jesús por parte de Juan el Bautista, y aquí en Juan 14:6
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23 Dijo: Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías.
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23 Juan contestó con las palabras del profeta Isaías: «Soy una voz que clama en el desierto: “¡Abran camino para la llegada del Señor!”».
. La verdad y la vida son los temas principales del Evangelio. Nuestro estudio del miércoles y el jueves hará hincapié en el concepto de verdad, un tema crucial, especialmente en un mundo en el que se cuestiona la idea misma de “verdad”.
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6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
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6 Jesús le contestó: — Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie puede ir al Padre si no es por medio de mí.
¿Por qué es tan reconfortante darse cuenta de que Jesús es la mejor revelación de cómo es Dios el Padre?
MIERCOLES — Yo soy la verdad
Lee Juan 1:14
Juan 1:17
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14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.
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14 Entonces la Palabra se hizo hombre y vino a vivir entre nosotros. Estaba lleno de amor inagotable y fidelidad. Y hemos visto su gloria, la gloria del único Hijo del Padre.
Juan 8:32
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17 Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.
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17 Pues la ley fue dada por medio de Moisés, pero el amor inagotable de Dios y su fidelidad vinieron por medio de Jesucristo.
Juan 14:6
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32 y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.
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32 y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.
Juan 15:26
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6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
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6 Jesús le contestó: — Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie puede ir al Padre si no es por medio de mí.
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26 Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.
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26 »A ustedes yo les enviaré al Abogado Defensor, el Espíritu de verdad. Él vendrá del Padre y dará testimonio acerca de mí,
¿Cómo vincula Juan el concepto de verdad directamente con Jesús?
El Evangelio de Juan relaciona repetidamente la verdad con Jesús, con su Padre y con el Espíritu Santo. La verdad está relacionada con Jesús, quien es la Palabra (logos), y con la luz en contraste con las tinieblas Juan 1:1-14
Juan 3:19-21
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1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.
2 Este era en el principio con Dios.
3 Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.
4 En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
5 La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.
6 Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.
7 Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él.
8 No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz.
9 Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.
10 En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.
11 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.
12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;
13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.
14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.
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1 En el principio la Palabra ya existía. La Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios.
2 El que es la Palabra existía en el principio con Dios.
3 Dios creó todas las cosas por medio de él, y nada fue creado sin él.
4 La Palabra le dio vida a todo lo creado, y su vida trajo luz a todos.
5 La luz brilla en la oscuridad, y la oscuridad jamás podrá apagarla.
6 Dios envió a un hombre llamado Juan el Bautista
7 para que contara acerca de la luz, a fin de que todos creyeran por su testimonio.
8 Juan no era la luz; era solo un testigo para hablar de la luz.
9 Aquel que es la luz verdadera, quien da luz a todos, venía al mundo.
10 Vino al mismo mundo que él había creado, pero el mundo no lo reconoció.
11 Vino a los de su propio pueblo, y hasta ellos lo rechazaron;
12 pero a todos los que creyeron en él y lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios.
13 Ellos nacen de nuevo, no mediante un nacimiento físico como resultado de la pasión o de la iniciativa humana, sino por medio de un nacimiento que proviene de Dios.
14 Entonces la Palabra se hizo hombre y vino a vivir entre nosotros. Estaba lleno de amor inagotable y fidelidad. Y hemos visto su gloria, la gloria del único Hijo del Padre.
Asimismo, la mentira está relacionada con el diablo y el pecado Juan 8:44-46
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19 Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.
20 Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas.
21 Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.
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19 Esta condenación se basa en el siguiente hecho: la luz de Dios llegó al mundo, pero la gente amó más la oscuridad que la luz, porque sus acciones eran malvadas.
20 Todos los que hacen el mal odian la luz y se niegan a acercarse a ella porque temen que sus pecados queden al descubierto,
21 pero los que hacen lo correcto se acercan a la luz, para que otros puedan ver que están haciendo lo que Dios quiere.
Por consiguiente, la verdad no es, en el Evangelio de Juan, simplemente una cuestión de hechos y cifras; más que eso, la idea de verdad contiene un aspecto moral de fidelidad a Dios y a su voluntad.
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44 Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.
45 Y a mí, porque digo la verdad, no me creéis.
46 ¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis?
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44 Pues ustedes son hijos de su padre, el diablo, y les encanta hacer las cosas malvadas que él hace. Él ha sido asesino desde el principio y siempre ha odiado la verdad, porque en él no hay verdad. Cuando miente, actúa de acuerdo con su naturaleza porque es mentiroso y el padre de la mentira.
45 Por eso, es natural que no me crean cuando les digo la verdad.
46 ¿Quién de ustedes puede, con toda sinceridad, acusarme de pecado? Y si les digo la verdad, ¿por qué, entonces, no me creen?
“Hay muchas personas que están clamando por el Dios vivo, y anhelan la presencia divina. Las teorías filosóficas o los ensayos literarios, por brillantes que sean, no pueden satisfacer el corazón. Los asertos e invenciones humanas no tienen ningún valor. Que la Palabra de Dios hable a la gente. Que los que han escuchado solo tradiciones, teorías y adagios humanos, oigan la voz de Aquel cuya palabra puede renovar el alma para vida eterna” (Elena de White, Palabras de vida del gran Maestro, p. 23).
Piensa en lo que significa que Jesús sea la Verdad. Jesús es el logos, la Palabra que estaba con Dios desde el principio, el Creador de todo lo que existe Juan 1:1-4
Uno con el Padre desde la eternidad y por la eternidad, Jesús tiene las características del Padre y, por lo tanto, también es el “YO SOY”. Su Ser no está sujeto a nada ni a nadie. Nada de lo que existe, incluyendo el conocimiento, existe aparte de él. Todo lo que existe y fue creado lo fue solo por obra de Jesús y existe también solo por su poder sustentador. “Por él fueron creadas todas las cosas, las que están en los cielos y las que están en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, dominios, principados o autoridades. Todo fue creado por medio de él y para él. Porque Cristo existía antes de todas las cosas, y todas las cosas subsisten en él” Colosenses 1:16-17
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1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. 2 Este era en el principio con Dios. 3 Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. 4 En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
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1 En el principio la Palabra ya existía. La Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios.
2 El que es la Palabra existía en el principio con Dios.
3 Dios creó todas las cosas por medio de él, y nada fue creado sin él.
4 La Palabra le dio vida a todo lo creado, y su vida trajo luz a todos.
Jesús no es simplemente la encarnación de la verdad: él es la Verdad. La verdad no es un concepto o una construcción teórica, es una Persona.
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16 Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. 17 Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten;
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16 porque, por medio de él, Dios creó todo lo que existe en los lugares celestiales y en la tierra. Hizo las cosas que podemos ver y las que no podemos ver, tales como tronos, reinos, gobernantes y autoridades del mundo invisible. Todo fue creado por medio de él y para él. 17 Él ya existía antes de todas las cosas y mantiene unida toda la creación.
La verdad, Jesucristo, puede compararse con el Sol, que ilumina el mundo Juan 8:12
En tal sentido, C. S. Lewis dijo acerca del cristianismo: “Creo en el cristianismo como creo que ha salido el Sol, no solo porque lo veo, sino porque por él veo todo lo demás” (“Is theology poetry? [¿Es la teología poesía?]” [Samizdat University Press, 2014], p. 15; presentado originalmente en 1944).
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12 Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.
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12 Jesús habló una vez más al pueblo y dijo: «Yo soy la luz del mundo. Si ustedes me siguen, no tendrán que andar en la oscuridad porque tendrán la luz que lleva a la vida».
Es por medio de Jesús, la Verdad, como somos capaces de interpretar correctamente el mundo que nos rodea.
JUEVES — Las escrituras y la verdad
En el Evangelio de Juan, la Escritura desempeña un papel importante al hablarnos de aquel que es el Camino, la Verdad y la Vida. A lo largo de los evangelios, como en toda la Biblia, las Escrituras desempeñan un papel clave en la revelación de la verdad. Esto es especialmente cierto cuando se trata de enseñarnos quién es Jesús y qué vino a hacer.
Lee Juan 5:38-40
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38 ni tenéis su palabra morando en vosotros; porque a quien él envió, vosotros no creéis.
39 Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;
40 y no queréis venir a mí para que tengáis vida.
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38 y no tienen su mensaje en el corazón, porque no creen en mí, que soy a quien el Padre les ha enviado.
39 »Ustedes estudian las Escrituras a fondo porque piensan que ellas les dan vida eterna. ¡Pero las Escrituras me señalan a mí!
40 Sin embargo, ustedes se niegan a venir a mí para recibir esa vida.
¿Qué dice Jesús aquí acerca de las Escrituras?
Jesús y sus discípulos recurrieron vez tras vez a las Escrituras para validarlo como el Mesías. Cristo dijo: “Si ustedes le creyesen a Moisés, me creerían a mí; porque él escribió de mí. Pero si no creen a sus escritos, ¿cómo creerán en mis palabras?” Juan 5:46-47
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46 Porque si creyeseis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él.
47 Pero si no creéis a sus escritos, ¿cómo creeréis a mis palabras?
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46 Si en verdad le creyeran a Moisés, me creerían a mí, porque él escribió acerca de mí;
47 pero como no creen en lo que él escribió, ¿cómo creerán lo que yo digo? ».
Lee Lucas 24:27
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27 Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.
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27 Entonces Jesús los guio por los escritos de Moisés y de todos los profetas, explicándoles lo que las Escrituras decían acerca de él mismo.
¿Por qué es importante que Jesús señalara en primer lugar las Escrituras para revelar el significado de su ministerio?
En otro lugar, citando el libro de Éxodo, Cristo dijo: “¿No han leído lo que dice Dios?” Mateo 22:31
Zacarías, el padre de Juan el Bautista, se refirió a las promesas de Dios: “Tal como había prometido por boca de sus santos profetas desde tiempos antiguos” Lucas 1:70
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31 Pero respecto a la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que os fue dicho por Dios, cuando dijo:
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31 »Ahora bien, en cuanto a si habrá una resurrección de los muertos, ¿nunca han leído acerca de esto en las Escrituras? Mucho después de que Abraham, Isaac y Jacob murieran, Dios dijo:
En su sermón del Día de Pentecostés, Pedro dijo: “Hermanos, era necesario que se cumpliera la Escritura [...] que el Espíritu Santo había predicho por boca de David” Hechos 1:16
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70 Como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio;
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70 como lo prometió mediante sus santos profetas hace mucho tiempo.
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16 Varones hermanos, era necesario que se cumpliese la Escritura en que el Espíritu Santo habló antes por boca de David acerca de Judas, que fue guía de los que prendieron a Jesús,
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16 «Hermanos — les dijo — , las Escrituras tenían que cumplirse con respecto a Judas, quien guio a los que arrestaron a Jesús. Esto lo predijo hace mucho tiempo el Espíritu Santo cuando habló por medio del rey David.
La Biblia no es un libro de texto sobre ciencia. No explica cómo dividir el átomo ni cómo hacer cirugía cerebral. Pero hace algo aún más significativo: proporciona el contexto en el que nuestro universo tiene sentido. Es la llave que abre la puerta, la luz que permite ver. Sin ella, estaríamos a oscuras acerca de la existencia de Dios, su papel en el universo, nuestro propio origen, el sentido de la vida y el futuro.
¿Qué verdades cruciales enseñadas por la Biblia nunca podríamos aprender mediante la ciencia, ni siquiera en principio?
VIERNES - Para Estudiar y Meditar
Lee en El Deseado de todas las gentes, de Elena de White, el capítulo “La Luz de la vida” (pp. 437-450) y E. Edward Zinke, “La autoridad de la Biblia y la certeza del Segundo Advenimiento”, en La certeza de la Segunda Venida, pp. 18-30.
Cuando Jesús dijo: “Yo soy la luz del mundo”, “[...] estaba en el atrio del templo especialmente relacionado con los ejercicios de la fiesta de las cabañas. En el centro de este patio se levantaban dos majestuosas columnas que soportaban portalámparas de gran tamaño. Después del sacrificio de la tarde, se encendían todas las lámparas, que arrojaban su luz sobre Jerusalén. Esta ceremonia estaba destinada a conmemorar la columna de luz que guiaba a Israel en el desierto, y también a señalar la venida del Mesías. Por la noche, cuando las lámparas estaban encendidas, el atrio era teatro de gran regocijo. Los hombres canosos, los sacerdotes del templo y los dirigentes del pueblo, se unían en danzas festivas al sonido de la música instrumental y el canto de los levitas.
“Por la iluminación de Jerusalén, el pueblo expresaba su esperanza en la venida del Mesías para derramar su luz sobre Israel. Pero para Jesús la escena tenía un significado más amplio. Como las lámparas radiantes del templo alumbraban cuanto las rodeaba, así Cristo, la fuente de luz espiritual, ilumina las tinieblas del mundo. Sin embargo, el símbolo era imperfecto. Aquella gran luz que su propia mano había puesto en los cielos era una representación más verdadera de la gloria de su misión.
“Era de mañana; el sol acababa de levantarse sobre el Monte de los Olivos, y sus rayos caían con deslumbrante brillo sobre los palacios de mármol, e iluminaban el oro de las paredes del templo, cuando Jesús, señalándolo, dijo: ‘Yo soy la luz del mundo’” (Elena de White, El Deseado de todas las gentes, pp. 437-438).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
PREGUNTA 1
Comenta en la clase tu respuesta a la última pregunta del jueves. ¿Qué verdades cruciales enseñadas por la Biblia nunca podríamos aprender mediante la ciencia, ni siquiera en principio? Por ejemplo, la Cruz, la Resurrección o la Segunda Venida. ¿Qué otras verdades bíblicas importantes deben sernos reveladas, pues de otra manera no las conoceríamos?
PREGUNTA 2
Piensa en la caída de Lucifer, un ser perfecto, con tanto conocimiento intelectual acerca de quién y cómo es Dios. Sin embargo, se rebeló contra la Deidad a pesar de todo ese conocimiento. ¿Qué nos dice esto acerca del libre albedrío y de por qué debemos en todo momento elegir someter nuestra voluntad a Dios?
Repaso de la Lección
LECCIONES DE VIDA - Pr. Robert Costa