De adentro hacia afuera — Estudia la Biblia Hoy





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De adentro hacia afuera
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Escuela Sabática


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 CONTENIDO 

De adentro hacia afuera

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA

Marcos 7
RVR1960 (Mt. 15.
1-20) 1 Se juntaron a Jesús los fariseos, y algunos de los escribas, que habían venido de Jerusalén; 2 los cuales, viendo a algunos de los discípulos de Jesús comer pan con manos inmundas, esto es, no lavadas, los condenaban. 3 Porque los fariseos y todos los judíos, aferrándose a la tradición de los ancianos, si muchas veces no se lavan las manos, no comen. 4 Y volviendo de la plaza, si no se lavan, no comen. Y otras muchas cosas hay que tomaron para guardar, como los lavamientos de los vasos de beber, y de los jarros, y de los utensilios de metal, y de los lechos. 5 Le preguntaron, pues, los fariseos y los escribas: ¿Por qué tus discípulos no andan conforme a la tradición de los ancianos, sino que comen pan con manos inmundas? 6 Respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo de labios me honra, Mas su corazón está lejos de mí. 7 Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas mandamientos de hombres. 8 Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres: los lavamientos de los jarros y de los vasos de beber; y hacéis otras muchas cosas semejantes. 9 Les decía también: Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición. 10 Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente. 11 Pero vosotros decís: Basta que diga un hombre al padre o a la madre: Es Corbán (que quiere decir, mi ofrenda a Dios) todo aquello con que pudiera ayudarte, 12 y no le dejáis hacer más por su padre o por su madre, 13 invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido. Y muchas cosas hacéis semejantes a estas. 14 Y llamando a sí a toda la multitud, les dijo: Oídme todos, y entended: 15 Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar; pero lo que sale de él, eso es lo que contamina al hombre. 16 Si alguno tiene oídos para oír, oiga. 17 Cuando se alejó de la multitud y entró en casa, le preguntaron sus discípulos sobre la parábola. 18 Él les dijo: ¿También vosotros estáis así sin entendimiento? ¿No entendéis que todo lo de fuera que entra en el hombre, no le puede contaminar, 19 porque no entra en su corazón, sino en el vientre, y sale a la letrina? Esto decía, haciendo limpios todos los alimentos. 20 Pero decía, que lo que del hombre sale, eso contamina al hombre. 21 Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, 22 los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. 23 Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre. (Mt. 15.
21-28) 24 Levantándose de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón; y entrando en una casa, no quiso que nadie lo supiese; pero no pudo esconderse. 25 Porque una mujer, cuya hija tenía un espíritu inmundo, luego que oyó de él, vino y se postró a sus pies. 26 La mujer era griega, y sirofenicia de nación; y le rogaba que echase fuera de su hija al demonio. 27 Pero Jesús le dijo: Deja primero que se sacien los hijos, porque no está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos. 28 Respondió ella y le dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos, debajo de la mesa, comen de las migajas de los hijos. 29 Entonces le dijo: Por esta palabra, ve; el demonio ha salido de tu hija. 30 Y cuando llegó ella a su casa, halló que el demonio había salido, y a la hija acostada en la cama. 31 Volviendo a salir de la región de Tiro, vino por Sidón al mar de Galilea, pasando por la región de Decápolis. 32 Y le trajeron un sordo y tartamudo, y le rogaron que le pusiera la mano encima. 33 Y tomándole aparte de la gente, metió los dedos en las orejas de él, y escupiendo, tocó su lengua; 34 y levantando los ojos al cielo, gimió, y le dijo: Efata, es decir: Sé abierto. 35 Al momento fueron abiertos sus oídos, y se desató la ligadura de su lengua, y hablaba bien. 36 Y les mandó que no lo dijesen a nadie; pero cuanto más les mandaba, tanto más y más lo divulgaban. 37 Y en gran manera se maravillaban, diciendo: bien lo ha hecho todo; hace a los sordos oír, y a los mudos hablar. Marcos 7: 7 : Is. 29.
13. Marcos 7: 10 : Ex. 20.
12; Dt. 5.
16. Marcos 7: 10 : Ex. 21.
17; Lv. 20.
9.
NTV 1 Cierto día, algunos fariseos y maestros de la ley religiosa llegaron desde Jerusalén para ver a Jesús. 2 Notaron que algunos de sus discípulos no seguían el ritual judío de lavarse las manos antes de comer. 3 (Los judíos, sobre todo los fariseos, no comen si antes no han derramado agua sobre el hueco de sus manos, como exigen sus tradiciones antiguas. 4 Tampoco comen nada del mercado sin antes sumergir sus manos en agua. Esa es solo una de las tantas tradiciones a las que se han aferrado, tal como el lavado ceremonial de vasos, jarras y vasijas de metal). 5 Entonces los fariseos y maestros de la ley religiosa le preguntaron: — ¿Por qué tus discípulos no siguen nuestra antigua tradición? Ellos comen sin antes realizar la ceremonia de lavarse las manos. 6 Jesús contestó: — ¡Hipócritas! Isaías tenía razón cuando profetizó acerca de ustedes, porque escribió: “Este pueblo me honra con sus labios, pero su corazón está lejos de mí. 7 Su adoración es una farsa porque enseñan ideas humanas como si fueran mandatos de Dios” . 8 Pues ustedes pasan por alto la ley de Dios y la reemplazan con su propia tradición. 9 Entonces dijo: — Ustedes esquivan hábilmente la ley de Dios para aferrarse a su propia tradición. 10 Por ejemplo, Moisés les dio la siguiente ley de Dios: “Honra a tu padre y a tu madre” y “Cualquiera que hable irrespetuosamente de su padre o de su madre tendrá que morir”. 11 Sin embargo, ustedes dicen que está bien que uno les diga a sus padres: “Lo siento, no puedo ayudarlos porque he jurado darle a Dios lo que les hubiera dado a ustedes”. 12 De esta manera, ustedes permiten que la gente desatienda a sus padres necesitados. 13 Y entonces anulan la palabra de Dios para transmitir su propia tradición. Y este es solo un ejemplo entre muchos otros. 14 Luego Jesús llamó a la multitud para que se acercara y oyera. «Escuchen, todos ustedes, y traten de entender. 15 Lo que entra en el cuerpo no es lo que los contamina; ustedes se contaminan por lo que sale de su corazón». 17 Luego Jesús entró en una casa para alejarse de la multitud, y sus discípulos le preguntaron qué quiso decir con la parábola que acababa de emplear. 18 «¿Ustedes tampoco entienden? — preguntó — . ¿No se dan cuenta de que la comida que introducen en su cuerpo no puede contaminarlos? 19 La comida no entra en su corazón, solo pasa a través del estómago y luego termina en la cloaca». (Al decir eso, declaró que toda clase de comida es aceptable a los ojos de Dios). 20 Y entonces agregó: «Es lo que sale de su interior lo que los contamina. 21 Pues de adentro, del corazón de la persona, salen los malos pensamientos, la inmoralidad sexual, el robo, el asesinato, 22 el adulterio, la avaricia, la perversidad, el engaño, los deseos sensuales, la envidia, la calumnia, el orgullo y la necedad. 23 Todas esas vilezas provienen de adentro; esas son las que los contaminan». 24 Luego Jesús salió de Galilea y se dirigió al norte, a la región de Tiro. No quería que nadie supiera en qué casa se hospedaba, pero no pudo ocultarlo. 25 Enseguida una mujer que había oído de él se acercó y cayó a sus pies. Su hijita estaba poseída por un espíritu maligno, 26 y ella le suplicó que expulsara al demonio de su hija. Como la mujer era una gentil, nacida en la región de Fenicia que está en Siria, 27 Jesús le dijo: — Primero debo alimentar a los hijos, a mi propia familia, los judíos. No está bien tomar la comida de los hijos y arrojársela a los perros. 28 — Es verdad, Señor — respondió ella — , pero hasta a los perros que están debajo de la mesa se les permite comer las sobras del plato de los hijos. 29 — ¡Buena respuesta! — le dijo Jesús — . Ahora vete a tu casa, porque el demonio ha salido de tu hija. 30 Cuando ella llegó a su casa, encontró a su hijita tranquila recostada en la cama, y el demonio se había ido. 31 Jesús salió de Tiro y subió hasta Sidón antes de regresar al mar de Galilea y a la región de las Diez Ciudades. 32 Le trajeron a un hombre sordo con un defecto del habla, y la gente le suplicó a Jesús que pusiera sus manos sobre el hombre para sanarlo. 33 Jesús lo llevó aparte de la multitud para poder estar a solas con él. Metió sus dedos en los oídos del hombre. Después escupió sobre sus propios dedos y tocó la lengua del hombre. 34 Mirando al cielo, suspiró y dijo: «Efatá», que significa «¡Ábranse! ». 35 Al instante el hombre pudo oír perfectamente bien y se le desató la lengua, de modo que hablaba con total claridad. 36 Jesús le dijo a la multitud que no lo contaran a nadie, pero cuanto más les pedía que no lo hicieran, tanto más hacían correr la voz. 37 Quedaron completamente asombrados y decían una y otra vez: «Todo lo que él hace es maravilloso. Hasta hace oír a los sordos y da la capacidad de hablar al que no puede hacerlo».
Isaías 29:13
RVR1960 13 Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado; NTV 13 Así que el Señor dice: «Este pueblo dice que me pertenece; me honra con sus labios, pero su corazón está lejos de mí. Y la adoración que me dirige no es más que reglas humanas, aprendidas de memoria.
Éxodo 20:12
RVR1960 12 Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da. NTV 12 »Honra a tu padre y a tu madre. Entonces tendrás una vida larga y plena en la tierra que el Señor tu Dios te da.
Marcos 8:1-21
RVR1960 (Mt. 15.
32-39) 1 En aquellos días, como había una gran multitud, y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos, y les dijo: 2 Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer; 3 y si los enviare en ayunas a sus casas, se desmayarán en el camino, pues algunos de ellos han venido de lejos. 4 Sus discípulos le respondieron: ¿De dónde podrá alguien saciar de pan a estos aquí en el desierto? 5 Él les preguntó: ¿Cuántos panes tenéis? Ellos dijeron: Siete. 6 Entonces mandó a la multitud que se recostase en tierra; y tomando los siete panes, habiendo dado gracias, los partió, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante; y los pusieron delante de la multitud. 7 Tenían también unos pocos pececillos; y los bendijo, y mandó que también los pusiesen delante. 8 Y comieron, y se saciaron; y recogieron de los pedazos que habían sobrado, siete canastas. 9 Eran los que comieron, como cuatro mil; y los despidió. 10 Y luego entrando en la barca con sus discípulos, vino a la región de Dalmanuta. (Mt. 16.
1-4; Lc. 12.
54-56) 11 Vinieron entonces los fariseos y comenzaron a discutir con él, pidiéndole señal del cielo, para tentarle. 12 Y gimiendo en su espíritu, dijo: ¿Por qué pide señal esta generación? De cierto os digo que no se dará señal a esta generación. 13 Y dejándolos, volvió a entrar en la barca, y se fue a la otra ribera. (Mt. 16.
5-12) 14 Habían olvidado de traer pan, y no tenían sino un pan consigo en la barca. 15 Y él les mandó, diciendo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos, y de la levadura de Herodes. 16 Y discutían entre sí, diciendo: Es porque no trajimos pan. 17 Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Qué discutís, porque no tenéis pan? ¿No entendéis ni comprendéis? ¿Aún tenéis endurecido vuestro corazón? 18 ¿Teniendo ojos no veis, y teniendo oídos no oís? ¿Y no recordáis? 19 Cuando partí los cinco panes entre cinco mil, ¿cuántas cestas llenas de los pedazos recogisteis? Y ellos dijeron: Doce. 20 Y cuando los siete panes entre cuatro mil, ¿cuántas canastas llenas de los pedazos recogisteis? Y ellos dijeron: Siete. 21 Y les dijo: ¿Cómo aún no entendéis?
NTV 1 En esos días, se reunió otra gran multitud, y de nuevo la gente quedó sin alimentos. Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: 2 — Siento compasión por ellos. Han estado aquí conmigo durante tres días y no les queda nada para comer. 3 Si los envío a sus casas con hambre, se desmayarán en el camino porque algunos han venido desde muy lejos. 4 Sus discípulos respondieron: — ¿Cómo vamos a conseguir comida suficiente para darles de comer aquí en el desierto? 5 — ¿Cuánto pan tienen? — preguntó Jesús. — Siete panes — contestaron ellos. 6 Entonces Jesús le dijo a la gente que se sentara en el suelo. Luego tomó los siete panes, dio gracias a Dios por ellos, los partió en trozos y se los dio a sus discípulos, quienes repartieron el pan entre la multitud. 7 También encontraron unos pescaditos, así que Jesús los bendijo y pidió a sus discípulos que los repartieran. 8 Todos comieron cuanto quisieron. Después los discípulos recogieron siete canastas grandes con la comida que sobró. 9 Ese día había unos cuatro mil hombres en la multitud, y Jesús los envió a sus casas luego de que comieron. 10 Inmediatamente después, subió a una barca con sus discípulos y cruzó a la región de Dalmanuta. 11 Cuando los fariseos oyeron que Jesús había llegado, se acercaron y comenzaron a discutir con él. Para ponerlo a prueba, exigieron que les mostrara una señal milagrosa del cielo que demostrara su autoridad. 12 Cuando Jesús oyó esto, suspiró profundamente en su espíritu y dijo: «¿Por qué esta gente sigue exigiendo una señal milagrosa? Les digo la verdad, no daré ninguna señal a esta generación». 13 Luego regresó a la barca y los dejó y cruzó al otro lado del lago. 14 Pero los discípulos se habían olvidado de llevar comida y solo tenían un pan en la barca. 15 Mientras cruzaban el lago, Jesús les advirtió: «¡Atención! ¡Tengan cuidado con la levadura de los fariseos y con la de Herodes! ». 16 Al oír esto, comenzaron a discutir entre sí, pues no habían traído nada de pan. 17 Jesús supo lo que hablaban, así que les dijo: — ¿Por qué discuten por no tener pan? ¿Todavía no saben ni entienden? ¿Tienen el corazón demasiado endurecido para comprenderlo? 18 “Tienen ojos, ¿y no pueden ver? Tienen oídos, ¿y no pueden oír?” ¿No recuerdan nada en absoluto? 19 Cuando alimenté a los cinco mil con cinco panes, ¿cuántas canastas con sobras recogieron después? — Doce — contestaron ellos. 20 — Y cuando alimenté a los cuatro mil con siete panes, ¿cuántas canastas grandes con sobras recogieron? — Siete — dijeron. 21 — ¿Todavía no entienden? — les preguntó.

VERSÍCULO DE MEMORIA

Marcos 7:15
RVR1960 15 Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar; pero lo que sale de él, eso es lo que contamina al hombre. NTV 15 Lo que entra en el cuerpo no es lo que los contamina; ustedes se contaminan por lo que sale de su corazón».

SÁBADO — INTRODUCCIÓN

Esta semana estudiaremos Marcos 7 y la primera mitad del capítulo 8. Al comienzo de Marcos 7, Jesús suscita controversia por su rechazo de la tradición religiosa. No obstante, lo hace de una manera sorprendentemente solidaria con algo muy relevante para la vida cristiana hoy.

Jesús presenta luego un acertijo que abre la puerta a una comprensión correcta de qué es en verdad la fe.

Después de esto, se dirige a Tiro y Sidón y tiene allí un encuentro con una mujer que fue la única persona que le ganó una discusión a Jesús en los evangelios. Su encuentro con ella es inusual y hay bajo su superficie algunos mensajes cifrados con los que la mujer fue capaz de interactuar. En vista de su fe, Jesús le concedió lo que pedía.

Marcos 7 registra otra curación realizada por Jesús y así revela la importante verdad de que, independientemente de cuán impresionantes puedan ser los milagros, a menudo no alcanzan para que los corazones se abran a la verdad. Después de todo, ¿qué bien hicieron los milagros a los líderes religiosos que estaban empeñados en rechazar a Jesús?

En Marcos 8
RVR1960 (Mt. 15.
32-39) 1 En aquellos días, como había una gran multitud, y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos, y les dijo: 2 Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer; 3 y si los enviare en ayunas a sus casas, se desmayarán en el camino, pues algunos de ellos han venido de lejos. 4 Sus discípulos le respondieron: ¿De dónde podrá alguien saciar de pan a estos aquí en el desierto? 5 Él les preguntó: ¿Cuántos panes tenéis? Ellos dijeron: Siete. 6 Entonces mandó a la multitud que se recostase en tierra; y tomando los siete panes, habiendo dado gracias, los partió, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante; y los pusieron delante de la multitud. 7 Tenían también unos pocos pececillos; y los bendijo, y mandó que también los pusiesen delante. 8 Y comieron, y se saciaron; y recogieron de los pedazos que habían sobrado, siete canastas. 9 Eran los que comieron, como cuatro mil; y los despidió. 10 Y luego entrando en la barca con sus discípulos, vino a la región de Dalmanuta. (Mt. 16.
1-4; Lc. 12.
54-56) 11 Vinieron entonces los fariseos y comenzaron a discutir con él, pidiéndole señal del cielo, para tentarle. 12 Y gimiendo en su espíritu, dijo: ¿Por qué pide señal esta generación? De cierto os digo que no se dará señal a esta generación. 13 Y dejándolos, volvió a entrar en la barca, y se fue a la otra ribera. (Mt. 16.
5-12) 14 Habían olvidado de traer pan, y no tenían sino un pan consigo en la barca. 15 Y él les mandó, diciendo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos, y de la levadura de Herodes. 16 Y discutían entre sí, diciendo: Es porque no trajimos pan. 17 Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Qué discutís, porque no tenéis pan? ¿No entendéis ni comprendéis? ¿Aún tenéis endurecido vuestro corazón? 18 ¿Teniendo ojos no veis, y teniendo oídos no oís? ¿Y no recordáis? 19 Cuando partí los cinco panes entre cinco mil, ¿cuántas cestas llenas de los pedazos recogisteis? Y ellos dijeron: Doce. 20 Y cuando los siete panes entre cuatro mil, ¿cuántas canastas llenas de los pedazos recogisteis? Y ellos dijeron: Siete. 21 Y les dijo: ¿Cómo aún no entendéis? 22 Vino luego a Betsaida; y le trajeron un ciego, y le rogaron que le tocase. 23 Entonces, tomando la mano del ciego, le sacó fuera de la aldea; y escupiendo en sus ojos, le puso las manos encima, y le preguntó si veía algo. 24 Él, mirando, dijo: Veo los hombres como árboles, pero los veo que andan. 25 Luego le puso otra vez las manos sobre los ojos, y le hizo que mirase; y fue restablecido, y vio de lejos y claramente a todos. 26 Y lo envió a su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni lo digas a nadie en la aldea. (Mt. 16.
13-20; Lc. 9.
18-21) 27 Salieron Jesús y sus discípulos por las aldeas de Cesarea de Filipo. Y en el camino preguntó a sus discípulos, diciéndoles: ¿Quién dicen los hombres que soy yo? 28 Ellos respondieron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los profetas. 29 Entonces él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy? Respondiendo Pedro, le dijo: Tú eres el Cristo. 30 Pero él les mandó que no dijesen esto de él a ninguno. (Mt. 16.
21-28; Lc. 9.
22-27) 31 Y comenzó a enseñarles que le era necesario al Hijo del Hombre padecer mucho, y ser desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días. 32 Esto les decía claramente. Entonces Pedro le tomó aparte y comenzó a reconvenirle. 33 Pero él, volviéndose y mirando a los discípulos, reprendió a Pedro, diciendo: ¡Quítate de delante de mí, Satanás! porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres. 34 Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. 35 Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará. 36 Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? 37 ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? 38 Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles. Marcos 8: 11 : Mt. 12.
38; Lc. 11.
16. Marcos 8: 12 : Mt. 12.
39; Lc. 11.
29. Marcos 8: 15 : Lc. 12.
1. Marcos 8: 18 : Is. 6.
9-10; Jer. 5.
21; Ez. 12.
2. Marcos 8: 28 : Mr. 6.
14-15; Lc. 9.
7-8. Marcos 8: 29 : Jn. 6.
68-69. Marcos 8: 34 : Mt. 10.
38; Lc. 14.
27. Marcos 8: 35 : Mt. 10.
39; Lc. 17.
33; Jn. 12.
25.
NTV 1 En esos días, se reunió otra gran multitud, y de nuevo la gente quedó sin alimentos. Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: 2 — Siento compasión por ellos. Han estado aquí conmigo durante tres días y no les queda nada para comer. 3 Si los envío a sus casas con hambre, se desmayarán en el camino porque algunos han venido desde muy lejos. 4 Sus discípulos respondieron: — ¿Cómo vamos a conseguir comida suficiente para darles de comer aquí en el desierto? 5 — ¿Cuánto pan tienen? — preguntó Jesús. — Siete panes — contestaron ellos. 6 Entonces Jesús le dijo a la gente que se sentara en el suelo. Luego tomó los siete panes, dio gracias a Dios por ellos, los partió en trozos y se los dio a sus discípulos, quienes repartieron el pan entre la multitud. 7 También encontraron unos pescaditos, así que Jesús los bendijo y pidió a sus discípulos que los repartieran. 8 Todos comieron cuanto quisieron. Después los discípulos recogieron siete canastas grandes con la comida que sobró. 9 Ese día había unos cuatro mil hombres en la multitud, y Jesús los envió a sus casas luego de que comieron. 10 Inmediatamente después, subió a una barca con sus discípulos y cruzó a la región de Dalmanuta. 11 Cuando los fariseos oyeron que Jesús había llegado, se acercaron y comenzaron a discutir con él. Para ponerlo a prueba, exigieron que les mostrara una señal milagrosa del cielo que demostrara su autoridad. 12 Cuando Jesús oyó esto, suspiró profundamente en su espíritu y dijo: «¿Por qué esta gente sigue exigiendo una señal milagrosa? Les digo la verdad, no daré ninguna señal a esta generación». 13 Luego regresó a la barca y los dejó y cruzó al otro lado del lago. 14 Pero los discípulos se habían olvidado de llevar comida y solo tenían un pan en la barca. 15 Mientras cruzaban el lago, Jesús les advirtió: «¡Atención! ¡Tengan cuidado con la levadura de los fariseos y con la de Herodes! ». 16 Al oír esto, comenzaron a discutir entre sí, pues no habían traído nada de pan. 17 Jesús supo lo que hablaban, así que les dijo: — ¿Por qué discuten por no tener pan? ¿Todavía no saben ni entienden? ¿Tienen el corazón demasiado endurecido para comprenderlo? 18 “Tienen ojos, ¿y no pueden ver? Tienen oídos, ¿y no pueden oír?” ¿No recuerdan nada en absoluto? 19 Cuando alimenté a los cinco mil con cinco panes, ¿cuántas canastas con sobras recogieron después? — Doce — contestaron ellos. 20 — Y cuando alimenté a los cuatro mil con siete panes, ¿cuántas canastas grandes con sobras recogieron? — Siete — dijeron. 21 — ¿Todavía no entienden? — les preguntó. 22 Cuando llegaron a Betsaida, algunas personas llevaron a un hombre ciego ante Jesús y le suplicaron que lo tocara y lo sanara. 23 Jesús tomó al ciego de la mano y lo llevó fuera de la aldea. Luego escupió en los ojos del hombre, puso sus manos sobre él y le preguntó: — ¿Puedes ver algo ahora? 24 El hombre miró a su alrededor y dijo: — Sí, veo a algunas personas, pero no puedo verlas con claridad; parecen árboles que caminan. 25 Entonces Jesús puso nuevamente sus manos sobre los ojos del hombre y fueron abiertos. Su vista fue totalmente restaurada y podía ver todo con claridad. 26 Jesús lo envió a su casa y le dijo: — No pases por la aldea cuando regreses a tu casa. 27 Jesús y sus discípulos salieron de Galilea y fueron a las aldeas cerca de Cesarea de Filipo. Mientras caminaban, él les preguntó: — ¿Quién dice la gente que soy? 28 — Bueno — contestaron — , algunos dicen Juan el Bautista, otros dicen Elías, y otros dicen que eres uno de los otros profetas. 29 Entonces les preguntó: — Y ustedes, ¿quién dicen que soy? Pedro contestó: — Tú eres el Mesías. 30 Pero Jesús les advirtió que no le contaran a nadie acerca de él. 31 Entonces Jesús comenzó a decirles que el Hijo del Hombre tendría que sufrir muchas cosas terribles y ser rechazado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los maestros de la ley religiosa. Lo matarían, pero tres días después resucitaría. 32 Mientras hablaba abiertamente de eso con sus discípulos, Pedro lo llevó aparte y empezó a reprenderlo por decir semejantes cosas. 33 Jesús se dio la vuelta, miró a sus discípulos y reprendió a Pedro: «¡Aléjate de mí, Satanás! — dijo — . Ves las cosas solamente desde el punto de vista humano, no del punto de vista de Dios». 34 Entonces llamó a la multitud para que se uniera a los discípulos, y dijo: «Si alguno de ustedes quiere ser mi seguidor, tiene que abandonar su propia manera de vivir, tomar su cruz y seguirme. 35 Si tratas de aferrarte a la vida, la perderás; pero si entregas tu vida por mi causa y por causa de la Buena Noticia, la salvarás. 36 ¿Y qué beneficio obtienes si ganas el mundo entero pero pierdes tu propia alma? 37 ¿Hay algo que valga más que tu alma? 38 Si alguien se avergüenza de mí y de mi mensaje en estos días de adulterio y de pecado, el Hijo del Hombre se avergonzará de esa persona cuando regrese en la gloria de su Padre con sus santos ángeles».
, nuestro estudio se enfoca en el significado del pan como símbolo de enseñanzas y tradiciones. Estas historias contienen grandes lecciones acerca del significado y la práctica de la vida religiosa.

DOMINGO — Tradiciones humanas versus mandamientos de Dios

Lee Marcos 7:1-13
RVR1960 (Mt. 15.
1-20) 1 Se juntaron a Jesús los fariseos, y algunos de los escribas, que habían venido de Jerusalén; 2 los cuales, viendo a algunos de los discípulos de Jesús comer pan con manos inmundas, esto es, no lavadas, los condenaban. 3 Porque los fariseos y todos los judíos, aferrándose a la tradición de los ancianos, si muchas veces no se lavan las manos, no comen. 4 Y volviendo de la plaza, si no se lavan, no comen. Y otras muchas cosas hay que tomaron para guardar, como los lavamientos de los vasos de beber, y de los jarros, y de los utensilios de metal, y de los lechos. 5 Le preguntaron, pues, los fariseos y los escribas: ¿Por qué tus discípulos no andan conforme a la tradición de los ancianos, sino que comen pan con manos inmundas? 6 Respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo de labios me honra, Mas su corazón está lejos de mí. 7 Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas mandamientos de hombres. 8 Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres: los lavamientos de los jarros y de los vasos de beber; y hacéis otras muchas cosas semejantes. 9 Les decía también: Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición. 10 Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente. 11 Pero vosotros decís: Basta que diga un hombre al padre o a la madre: Es Corbán (que quiere decir, mi ofrenda a Dios) todo aquello con que pudiera ayudarte, 12 y no le dejáis hacer más por su padre o por su madre, 13 invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido. Y muchas cosas hacéis semejantes a estas.
NTV 1 Cierto día, algunos fariseos y maestros de la ley religiosa llegaron desde Jerusalén para ver a Jesús. 2 Notaron que algunos de sus discípulos no seguían el ritual judío de lavarse las manos antes de comer. 3 (Los judíos, sobre todo los fariseos, no comen si antes no han derramado agua sobre el hueco de sus manos, como exigen sus tradiciones antiguas. 4 Tampoco comen nada del mercado sin antes sumergir sus manos en agua. Esa es solo una de las tantas tradiciones a las que se han aferrado, tal como el lavado ceremonial de vasos, jarras y vasijas de metal). 5 Entonces los fariseos y maestros de la ley religiosa le preguntaron: — ¿Por qué tus discípulos no siguen nuestra antigua tradición? Ellos comen sin antes realizar la ceremonia de lavarse las manos. 6 Jesús contestó: — ¡Hipócritas! Isaías tenía razón cuando profetizó acerca de ustedes, porque escribió: “Este pueblo me honra con sus labios, pero su corazón está lejos de mí. 7 Su adoración es una farsa porque enseñan ideas humanas como si fueran mandatos de Dios” . 8 Pues ustedes pasan por alto la ley de Dios y la reemplazan con su propia tradición. 9 Entonces dijo: — Ustedes esquivan hábilmente la ley de Dios para aferrarse a su propia tradición. 10 Por ejemplo, Moisés les dio la siguiente ley de Dios: “Honra a tu padre y a tu madre” y “Cualquiera que hable irrespetuosamente de su padre o de su madre tendrá que morir”. 11 Sin embargo, ustedes dicen que está bien que uno les diga a sus padres: “Lo siento, no puedo ayudarlos porque he jurado darle a Dios lo que les hubiera dado a ustedes”. 12 De esta manera, ustedes permiten que la gente desatienda a sus padres necesitados. 13 Y entonces anulan la palabra de Dios para transmitir su propia tradición. Y este es solo un ejemplo entre muchos otros.

¿Qué verdades relevantes son presentadas aquí?

Imagina que un niño estudia este relato en su clase de Escuela Sabática y, al volver a su casa, le dice a su madre que no es necesario lavarse las manos antes de comer, pues Jesús así lo dijo. Sin embargo, esta historia no se refiere a la higiene.

En los días de Jesús, había muchas personas muy preocupadas por la pureza ritual. En el período intertestamentario, la idea de lavarse las manos para permanecer ritualmente puro se había extendido entre la gente común, aun cuando en un principio estas reglas se aplicaban en el Antiguo Testamento solo a los sacerdotes Éxodo 30:17-21
RVR1960 17 Habló más Jehová a Moisés, diciendo: 18 Harás también una fuente de bronce, con su base de bronce, para lavar; y la colocarás entre el tabernáculo de reunión y el altar, y pondrás en ella agua. 19 Y de ella se lavarán Aarón y sus hijos las manos y los pies. 20 Cuando entren en el tabernáculo de reunión, se lavarán con agua, para que no mueran; y cuando se acerquen al altar para ministrar, para quemar la ofrenda encendida para Jehová, 21 se lavarán las manos y los pies, para que no mueran. Y lo tendrán por estatuto perpetuo él y su descendencia por sus generaciones. NTV 17 Luego el Señor le dijo a Moisés: 18 «Haz un lavamanos de bronce con una base también de bronce. Ubícalo entre el tabernáculo y el altar, y llénalo de agua. 19 Allí Aarón y sus hijos se lavarán las manos y los pies. 20 Tendrán que lavarse con agua cada vez que entren al tabernáculo para presentarse delante del Señor y también cuando se acerquen al altar para quemar sus ofrendas especiales para el Señor; de lo contrario, ¡morirán! 21 Tendrán que lavarse las manos y los pies siempre, o morirán. Esta es una ley perpetua para Aarón y sus descendientes; tendrán que obedecerla de generación en generación».
De acuerdo con este concepto, los líderes religiosos se quejan a Jesús de sus discípulos.

Jesús no contesta directamente la pregunta que le hacen. En lugar de ello, defiende a sus discípulos mediante una respuesta compuesta de dos partes. Primero, cita las palabras de fuerte reprensión dirigidas por Isaías a la nación que honraba a Dios de labios, pero cuyo corazón estaba lejos de él Isaías 29:13
RVR1960 13 Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado; NTV 13 Así que el Señor dice: «Este pueblo dice que me pertenece; me honra con sus labios, pero su corazón está lejos de mí. Y la adoración que me dirige no es más que reglas humanas, aprendidas de memoria.
La cita de Isaías es seguida por la condenación de las tradiciones humanas que ocupan el lugar de los mandamientos divinos.

En la segunda parte de la respuesta, Jesús menciona el mandamiento de Dios que ordena honrar a los progenitores Éxodo 20:12
RVR1960 12 Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da. NTV 12 »Honra a tu padre y a tu madre. Entonces tendrás una vida larga y plena en la tierra que el Señor tu Dios te da.
es decir, cuidar de ellos cuando son ancianos, y contrasta esto con una tradición religiosa de acuerdo con la cual uno podía dar algo a Dios (una ofrenda, corbán), y seguir usándolo para uno mismo, pero denegar su uso para sus padres ancianos necesitados. Uno puede apenas imaginar la situación: “Lo siento, padre, me encantaría ayudarte, pero ya doné el dinero al Templo”.

Este es el tipo de hipocresía que Jesús ataca sin concesiones. Ellos habían colocado las tradiciones humanas por encima de la Palabra de Dios, haciendo lo cual habían pecado.

¿Cuál fue entonces la respuesta a la pregunta de los fariseos? La respuesta de Jesús implica que no encuentra convincente la insistencia de ellos en la purificación ritual de las manos como necesaria para estar en armonía con la voluntad de Dios. En lugar de ello, su respuesta claramente apoya los mandamientos de la Ley de Dios frente a las tradiciones humanas. (Ver también Marcos 1:44
RVR1960 44 y le dijo: Mira, no digas a nadie nada, sino ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu purificación lo que Moisés mandó, para testimonio a ellos. NTV 44 — No se lo cuentes a nadie. En cambio, preséntate ante el sacerdote y deja que te examine. Lleva contigo la ofrenda que exige la ley de Moisés a los que son sanados de lepra. Esto será un testimonio público de que has quedado limpio.
Marcos 7:10-11
RVR1960 10 Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente. 11 Pero vosotros decís: Basta que diga un hombre al padre o a la madre: Es Corbán (que quiere decir, mi ofrenda a Dios) todo aquello con que pudiera ayudarte, NTV 10 Por ejemplo, Moisés les dio la siguiente ley de Dios: “Honra a tu padre y a tu madre” y “Cualquiera que hable irrespetuosamente de su padre o de su madre tendrá que morir”. 11 Sin embargo, ustedes dicen que está bien que uno les diga a sus padres: “Lo siento, no puedo ayudarlos porque he jurado darle a Dios lo que les hubiera dado a ustedes”.
Marcos 10:3-8
RVR1960 3 Él, respondiendo, les dijo: ¿Qué os mandó Moisés? 4 Ellos dijeron: Moisés permitió dar carta de divorcio, y repudiarla. 5 Y respondiendo Jesús, les dijo: Por la dureza de vuestro corazón os escribió este mandamiento; 6 pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios. 7 Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, 8 y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno. NTV 3 Jesús les contestó con otra pregunta: — ¿Qué dijo Moisés en la ley sobre el divorcio? 4 — Bueno, él lo permitió — contestaron — . Dijo que un hombre puede darle a su esposa un aviso de divorcio por escrito y despedirla. 5 Jesús les respondió: — Moisés escribió ese mandamiento solo como una concesión ante la dureza del corazón de ustedes, 6 pero desde el principio de la creación “Dios los hizo hombre y mujer”. 7 “Esto explica por qué un hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su esposa, 8 y los dos se convierten en uno solo”. Como ya no son dos sino uno,
Marcos 12:26
RVR1960 26 Pero respecto a que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés cómo le habló Dios en la zarza, diciendo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? NTV 26 »Ahora bien, en cuanto a si los muertos resucitarán, ¿nunca han leído acerca de esto en los escritos de Moisés, en la historia de la zarza ardiente? Mucho después de que Abraham, Isaac y Jacob murieron, Dios le dijo a Moisés: “Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob”.
Marcos 12:29-31
RVR1960 29 Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. 30 Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. 31 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que estos. NTV 29 Jesús contestó: — El mandamiento más importante es: “¡Escucha, oh Israel! El Señor nuestro Dios es el único Señor. 30 Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas”. 31 El segundo es igualmente importante: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Ningún otro mandamiento es más importante que estos.

¿Podríamos tener algunas “tradiciones” que tal vez estén en conflicto con los principios de la Ley de Dios? De ser así, ¿cuáles podrían ser?

LUNES — ¿Manos limpias o corazón limpio?

Lee Marcos 7:14-19
RVR1960 14 Y llamando a sí a toda la multitud, les dijo: Oídme todos, y entended: 15 Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar; pero lo que sale de él, eso es lo que contamina al hombre. 16 Si alguno tiene oídos para oír, oiga. 17 Cuando se alejó de la multitud y entró en casa, le preguntaron sus discípulos sobre la parábola. 18 Él les dijo: ¿También vosotros estáis así sin entendimiento? ¿No entendéis que todo lo de fuera que entra en el hombre, no le puede contaminar, 19 porque no entra en su corazón, sino en el vientre, y sale a la letrina? Esto decía, haciendo limpios todos los alimentos. NTV 14 Luego Jesús llamó a la multitud para que se acercara y oyera. «Escuchen, todos ustedes, y traten de entender. 15 Lo que entra en el cuerpo no es lo que los contamina; ustedes se contaminan por lo que sale de su corazón». 17 Luego Jesús entró en una casa para alejarse de la multitud, y sus discípulos le preguntaron qué quiso decir con la parábola que acababa de emplear. 18 «¿Ustedes tampoco entienden? — preguntó — . ¿No se dan cuenta de que la comida que introducen en su cuerpo no puede contaminarlos? 19 La comida no entra en su corazón, solo pasa a través del estómago y luego termina en la cloaca». (Al decir eso, declaró que toda clase de comida es aceptable a los ojos de Dios).

¿Qué quiso decir Jesús con su aseveración en el versículo 15?

Las palabras de Jesús han resultado un enigma para muchos al evaluar su relación con las enseñanzas de Levítico  11 acerca de los alimentos limpios y los inmundos. ¿Está Jesús poniendo a un lado esas distinciones? ¿Están los adventistas del séptimo día equivocados al enseñar que los miembros de iglesia que comen carne deberían consumir solo la de los animales limpios de esa lista?

Para empezar, sería extraño que Jesús descartara súbitamente, en Marcos 7:14-19
RVR1960 14 Y llamando a sí a toda la multitud, les dijo: Oídme todos, y entended: 15 Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar; pero lo que sale de él, eso es lo que contamina al hombre. 16 Si alguno tiene oídos para oír, oiga. 17 Cuando se alejó de la multitud y entró en casa, le preguntaron sus discípulos sobre la parábola. 18 Él les dijo: ¿También vosotros estáis así sin entendimiento? ¿No entendéis que todo lo de fuera que entra en el hombre, no le puede contaminar, 19 porque no entra en su corazón, sino en el vientre, y sale a la letrina? Esto decía, haciendo limpios todos los alimentos. NTV 14 Luego Jesús llamó a la multitud para que se acercara y oyera. «Escuchen, todos ustedes, y traten de entender. 15 Lo que entra en el cuerpo no es lo que los contamina; ustedes se contaminan por lo que sale de su corazón». 17 Luego Jesús entró en una casa para alejarse de la multitud, y sus discípulos le preguntaron qué quiso decir con la parábola que acababa de emplear. 18 «¿Ustedes tampoco entienden? — preguntó — . ¿No se dan cuenta de que la comida que introducen en su cuerpo no puede contaminarlos? 19 La comida no entra en su corazón, solo pasa a través del estómago y luego termina en la cloaca». (Al decir eso, declaró que toda clase de comida es aceptable a los ojos de Dios).
las instrucciones mosaicas, dado que acababa de defender a Moisés contra la tradición en Marcos 7:6-13
RVR1960 6 Respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo de labios me honra, Mas su corazón está lejos de mí. 7 Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas mandamientos de hombres. 8 Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres: los lavamientos de los jarros y de los vasos de beber; y hacéis otras muchas cosas semejantes. 9 Les decía también: Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición. 10 Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente. 11 Pero vosotros decís: Basta que diga un hombre al padre o a la madre: Es Corbán (que quiere decir, mi ofrenda a Dios) todo aquello con que pudiera ayudarte, 12 y no le dejáis hacer más por su padre o por su madre, 13 invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido. Y muchas cosas hacéis semejantes a estas. NTV 6 Jesús contestó: — ¡Hipócritas! Isaías tenía razón cuando profetizó acerca de ustedes, porque escribió: “Este pueblo me honra con sus labios, pero su corazón está lejos de mí. 7 Su adoración es una farsa porque enseñan ideas humanas como si fueran mandatos de Dios” . 8 Pues ustedes pasan por alto la ley de Dios y la reemplazan con su propia tradición. 9 Entonces dijo: — Ustedes esquivan hábilmente la ley de Dios para aferrarse a su propia tradición. 10 Por ejemplo, Moisés les dio la siguiente ley de Dios: “Honra a tu padre y a tu madre” y “Cualquiera que hable irrespetuosamente de su padre o de su madre tendrá que morir”. 11 Sin embargo, ustedes dicen que está bien que uno les diga a sus padres: “Lo siento, no puedo ayudarlos porque he jurado darle a Dios lo que les hubiera dado a ustedes”. 12 De esta manera, ustedes permiten que la gente desatienda a sus padres necesitados. 13 Y entonces anulan la palabra de Dios para transmitir su propia tradición. Y este es solo un ejemplo entre muchos otros.
En segundo lugar, la tradición que los fariseos estaban promoviendo no se fundamenta, a diferencia de las leyes alimentarias, en la enseñanza del Antiguo Testamento. Tercero, cuando Jesús declara puros todos los alimentos, en Marcos 7:19
RVR1960 19 porque no entra en su corazón, sino en el vientre, y sale a la letrina? Esto decía, haciendo limpios todos los alimentos. NTV 19 La comida no entra en su corazón, solo pasa a través del estómago y luego termina en la cloaca». (Al decir eso, declaró que toda clase de comida es aceptable a los ojos de Dios).
no quiere decir que las leyes alimentarias están abolidas, sino que no era válida la tradición acerca del toque ritual o ceremonialmente contaminante que sostenían los fariseos. Según ella, por ejemplo, un judío quedaba contaminado por entrar en contacto con los gentiles o paganos y aun con el alimento que ellos habían tocado.

Lee Marcos 7:20-23
RVR1960 20 Pero decía, que lo que del hombre sale, eso contamina al hombre. 21 Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, 22 los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. 23 Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre. NTV 20 Y entonces agregó: «Es lo que sale de su interior lo que los contamina. 21 Pues de adentro, del corazón de la persona, salen los malos pensamientos, la inmoralidad sexual, el robo, el asesinato, 22 el adulterio, la avaricia, la perversidad, el engaño, los deseos sensuales, la envidia, la calumnia, el orgullo y la necedad. 23 Todas esas vilezas provienen de adentro; esas son las que los contaminan».

¿Qué contamina a una persona, según Jesús?

En Marcos 7:19
RVR1960 19 porque no entra en su corazón, sino en el vientre, y sale a la letrina? Esto decía, haciendo limpios todos los alimentos. NTV 19 La comida no entra en su corazón, solo pasa a través del estómago y luego termina en la cloaca». (Al decir eso, declaró que toda clase de comida es aceptable a los ojos de Dios).
Jesús señala que la comida no ingresa al corazón sino al estómago, y sale de allí por el tracto intestinal. Pero, en Marcos 7:21-23
RVR1960 21 Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, 22 los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. 23 Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre. NTV 21 Pues de adentro, del corazón de la persona, salen los malos pensamientos, la inmoralidad sexual, el robo, el asesinato, 22 el adulterio, la avaricia, la perversidad, el engaño, los deseos sensuales, la envidia, la calumnia, el orgullo y la necedad. 23 Todas esas vilezas provienen de adentro; esas son las que los contaminan».
él destaca el hecho de que el mal proviene del corazón, del centro de lo que una persona es. Él presenta una lista de faltas originadas en malos pensamientos que terminan convirtiéndose en malas acciones.

En Marcos 7:10
RVR1960 10 Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente. NTV 10 Por ejemplo, Moisés les dio la siguiente ley de Dios: “Honra a tu padre y a tu madre” y “Cualquiera que hable irrespetuosamente de su padre o de su madre tendrá que morir”.
se incluye la referencia al quinto Mandamiento dentro de la lista de faltas mencionadas y, así, la segunda tabla del Decálogo queda completa. Más aún, en Marcos 7:7
RVR1960 7 Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas mandamientos de hombres. NTV 7 Su adoración es una farsa porque enseñan ideas humanas como si fueran mandatos de Dios” .
Jesús se refiere al culto vano o adoración falsa, lo cual tiene que ver con el corazón mismo de los primeros cuatro mandamientos del Decálogo. De esa manera, Jesús se erige como un defensor de la Ley de Dios a lo largo de este pasaje.

Podrías tener la teología correcta, pero ¿quién posee completamente y en última instancia tu corazón?

MARTES — Migajas para los perros

Lee Marcos 7:24-30
RVR1960 (Mt. 15.
21-28) 24 Levantándose de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón; y entrando en una casa, no quiso que nadie lo supiese; pero no pudo esconderse. 25 Porque una mujer, cuya hija tenía un espíritu inmundo, luego que oyó de él, vino y se postró a sus pies. 26 La mujer era griega, y sirofenicia de nación; y le rogaba que echase fuera de su hija al demonio. 27 Pero Jesús le dijo: Deja primero que se sacien los hijos, porque no está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos. 28 Respondió ella y le dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos, debajo de la mesa, comen de las migajas de los hijos. 29 Entonces le dijo: Por esta palabra, ve; el demonio ha salido de tu hija. 30 Y cuando llegó ella a su casa, halló que el demonio había salido, y a la hija acostada en la cama.
NTV 24 Luego Jesús salió de Galilea y se dirigió al norte, a la región de Tiro. No quería que nadie supiera en qué casa se hospedaba, pero no pudo ocultarlo. 25 Enseguida una mujer que había oído de él se acercó y cayó a sus pies. Su hijita estaba poseída por un espíritu maligno, 26 y ella le suplicó que expulsara al demonio de su hija. Como la mujer era una gentil, nacida en la región de Fenicia que está en Siria, 27 Jesús le dijo: — Primero debo alimentar a los hijos, a mi propia familia, los judíos. No está bien tomar la comida de los hijos y arrojársela a los perros. 28 — Es verdad, Señor — respondió ella — , pero hasta a los perros que están debajo de la mesa se les permite comer las sobras del plato de los hijos. 29 — ¡Buena respuesta! — le dijo Jesús — . Ahora vete a tu casa, porque el demonio ha salido de tu hija. 30 Cuando ella llegó a su casa, encontró a su hijita tranquila recostada en la cama, y el demonio se había ido.

¿Qué importantes lecciones contiene esta historia?

A continuación del desafiante pasaje que estudiamos ayer, el relato registrado en este texto plantea también preguntas problemáticas. ¿Por qué responde Jesús tan rudamente a esta mujer? ¿Por qué la caracteriza, mediante repetidas expresiones, como un perro?

Él no lo explica abiertamente, pero hay dos características de su respuesta que sugieren lo que está enseñando. En Marcos 7:27
RVR1960 27 Pero Jesús le dijo: Deja primero que se sacien los hijos, porque no está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos. NTV 27 Jesús le dijo: — Primero debo alimentar a los hijos, a mi propia familia, los judíos. No está bien tomar la comida de los hijos y arrojársela a los perros.
él dice que los hijos deben ser alimentados “primero”. Si hay un “primero”, sería lógico que hubiera un “segundo”. La otra característica es que Jesús usa una forma diminutiva de la palabra perro, no en el sentido de cachorro, sino más bien, a la luz del contexto, de mascotas a las que se les permite estar en la casa, en contraste con los perros de la calle. En su respuesta a Jesús, la mujer demuestra que captó los dos marcadores discursivos usados por él, lo que ayuda a entender la reacción de ella. Su respuesta es bastante directa y contundente. Ella contesta: “Sí, Señor. Pero aun los perrillos debajo de la mesa comen de las migajas de los hijos” Marcos 7:28
RVR1960 28 Respondió ella y le dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos, debajo de la mesa, comen de las migajas de los hijos. NTV 28 — Es verdad, Señor — respondió ella — , pero hasta a los perros que están debajo de la mesa se les permite comer las sobras del plato de los hijos.
¿Cómo se le ocurrió esa respuesta? Ciertamente, el amor hacia su hija la impulsó a avanzar. Pero él también la animó. Dijo “primero”, dando por sentado que había un “segundo”. Además, él sugirió que ella era comparable a una mascota perteneciente a la familia, como los perros que estaban bajo la mesa de sus dueños. Así como el perro doméstico estaba en la casa bajo la mesa, ella estaba a los pies de Jesús rogando por su hija. En vista de eso, ella reclamó el derecho de un perro de familia a la comida que caía al suelo.

La respuesta de la mujer revela su fe. Llamar “migaja” al poderoso milagro de sanar a su hija a la distancia indicaba que ella consideraba especialmente grande el poder de Jesús (si semejante milagro era una migaja, uno se pregunta qué habría sido un pan entero). Esta respuesta también muestra que ella entendía que concederle este milagro era algo sencillo para él. Jesús fue conmovido, y accedió a su pedido.

“Por su trato con ella, ha demostrado que aquella que Israel había considerado como paria ya no es extranjera sino una hija en la familia de Dios. Y, como hija, es su privilegio participar de los dones del Padre” (DTG 374).

¿Por qué el prejuicio contra otras razas y nacionalidades es tan contrario a la enseñanza de Jesús? ¿Cómo podemos ser limpiados de este mal?

MIERCOLES — Con la lengua trabada

Lee Marcos 7:31-37
RVR1960 31 Volviendo a salir de la región de Tiro, vino por Sidón al mar de Galilea, pasando por la región de Decápolis. 32 Y le trajeron un sordo y tartamudo, y le rogaron que le pusiera la mano encima. 33 Y tomándole aparte de la gente, metió los dedos en las orejas de él, y escupiendo, tocó su lengua; 34 y levantando los ojos al cielo, gimió, y le dijo: Efata, es decir: Sé abierto. 35 Al momento fueron abiertos sus oídos, y se desató la ligadura de su lengua, y hablaba bien. 36 Y les mandó que no lo dijesen a nadie; pero cuanto más les mandaba, tanto más y más lo divulgaban. 37 Y en gran manera se maravillaban, diciendo: bien lo ha hecho todo; hace a los sordos oír, y a los mudos hablar. NTV 31 Jesús salió de Tiro y subió hasta Sidón antes de regresar al mar de Galilea y a la región de las Diez Ciudades. 32 Le trajeron a un hombre sordo con un defecto del habla, y la gente le suplicó a Jesús que pusiera sus manos sobre el hombre para sanarlo. 33 Jesús lo llevó aparte de la multitud para poder estar a solas con él. Metió sus dedos en los oídos del hombre. Después escupió sobre sus propios dedos y tocó la lengua del hombre. 34 Mirando al cielo, suspiró y dijo: «Efatá», que significa «¡Ábranse! ». 35 Al instante el hombre pudo oír perfectamente bien y se le desató la lengua, de modo que hablaba con total claridad. 36 Jesús le dijo a la multitud que no lo contaran a nadie, pero cuanto más les pedía que no lo hicieran, tanto más hacían correr la voz. 37 Quedaron completamente asombrados y decían una y otra vez: «Todo lo que él hace es maravilloso. Hasta hace oír a los sordos y da la capacidad de hablar al que no puede hacerlo».

¿Quién fue traído ante Jesús y qué hizo Jesús por él?

Jesús no eligió el camino más corto para regresar a Galilea desde Tiro y Sidón. Parece que se dirigió al norte desde la región de Tiro, subió por el territorio de Sidón y luego descendió hacia el interior por el noreste del Mar de Galilea, para llegar finalmente cerca del mar mismo. Fue un recorrido indirecto, lo que probablemente le permitió dedicar tiempo adicional a la instrucción de sus discípulos.

El texto no indica quién fue exactamente la persona que trajo al hombre ante Jesús, pero el problema de este era suficientemente evidente: no podía oír y tenía dificultades para hablar. La pérdida de la audición aísla a las personas de su entorno, mientras que la sordera profunda puede hacer que resulte desafiante para una persona aprender a hablar. El problema de este hombre pudo haber sido de larga data.

Jesús comprende la difícil situación del hombre y lo lleva aparte. La manera en que el Señor sana a esta persona es curiosa, particularmente para un lector moderno. Pone sus dedos en los oídos del hombre, escupe, toca la lengua del afectado y suspira o gime profundamente. Jesús toca las partes afectadas que sanará en el hombre, pero ¿por qué el suspiro o el gemido? “Suspiró al pensar en los oídos que no querían abrirse a la verdad y las lenguas que se negaban a reconocer al Redentor” (DTG 377).

Jesús restauró milagrosamente la audición del hombre e hizo que fuera capaz de hablar con claridad. Su suspiro ilustra los límites que Dios se ha impuesto a sí mismo en relación con la libertad de elección de la humanidad. Él no forzará la voluntad. Todos los humanos son libres de elegir a quién permitirán que dirija su vida: al Príncipe de la vida o al de las tinieblas. Jesús podía abrir los oídos de los sordos, pero no forzaría los corazones incrédulos para que lo reconocieran como el Mesías.

Esta breve historia también ilustra lo que Dios puede hacer por quienes se vuelven por propia decisión a él. Tal vez hayas experimentado reticencia a compartir tu fe, sintiendo que tu lengua estaba atada en cuanto a lo que debías decir. Este milagro es animador, pues demuestra que Jesús puede abrir tus oídos para que seas sensible a las necesidades de otros y compartas con ellos una palabra oportuna que los ayude en su senda.

¿Qué estás haciendo con los dones de la audición y del habla (en verdad son dones) que has recibido? ¿Cómo los estás usando?

JUEVES — Cuidado con el pan en mal estado

Lee Marcos 8:11-13
RVR1960 (Mt. 16.
1-4; Lc. 12.
54-56) 11 Vinieron entonces los fariseos y comenzaron a discutir con él, pidiéndole señal del cielo, para tentarle. 12 Y gimiendo en su espíritu, dijo: ¿Por qué pide señal esta generación? De cierto os digo que no se dará señal a esta generación. 13 Y dejándolos, volvió a entrar en la barca, y se fue a la otra ribera.
NTV 11 Cuando los fariseos oyeron que Jesús había llegado, se acercaron y comenzaron a discutir con él. Para ponerlo a prueba, exigieron que les mostrara una señal milagrosa del cielo que demostrara su autoridad. 12 Cuando Jesús oyó esto, suspiró profundamente en su espíritu y dijo: «¿Por qué esta gente sigue exigiendo una señal milagrosa? Les digo la verdad, no daré ninguna señal a esta generación». 13 Luego regresó a la barca y los dejó y cruzó al otro lado del lago.

¿Qué postura de los fariseos desilusionó profundamente a Jesús?

¿Por qué no demostró Jesús su poder divino y convenció a estos escépticos? El problema se retrotrae al final de Marcos 3
RVR1960 (Mt. 12.
9-14; Lc. 6.
6-11) 1 Otra vez entró Jesús en la sinagoga; y había allí un hombre que tenía seca una mano. 2 Y le acechaban para ver si en el día de reposo le sanaría, a fin de poder acusarle. 3 Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate y ponte en medio. 4 Y les dijo: ¿Es lícito en los días de reposo hacer bien, o hacer mal; salvar la vida, o quitarla? Pero ellos callaban. 5 Entonces, mirándolos alrededor con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y la mano le fue restaurada sana. 6 Y salidos los fariseos, tomaron consejo con los herodianos contra él para destruirle. 7 Mas Jesús se retiró al mar con sus discípulos, y le siguió gran multitud de Galilea. Y de Judea, 8 de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, y de los alrededores de Tiro y de Sidón, oyendo cuán grandes cosas hacía, grandes multitudes vinieron a él. 9 Y dijo a sus discípulos que le tuviesen siempre lista la barca, a causa del gentío, para que no le oprimiesen. 10 Porque había sanado a muchos; de manera que por tocarle, cuantos tenían plagas caían sobre él. 11 Y los espíritus inmundos, al verle, se postraban delante de él, y daban voces, diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. 12 Mas él les reprendía mucho para que no le descubriesen. (Mt. 10.
1-4; Lc. 6.
12-16) 13 Después subió al monte, y llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él. 14 Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, 15 y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios: 16 a Simón, a quien puso por sobrenombre Pedro; 17 a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan hermano de Jacobo, a quienes apellidó Boanerges, esto es, Hijos del trueno; 18 a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Tadeo, Simón el cananista, 19 y Judas Iscariote, el que le entregó. Y vinieron a casa. (Mt. 12.
22-32; Lc. 11.
14-23) 20 Y se agolpó de nuevo la gente, de modo que ellos ni aun podían comer pan. 21 Cuando lo oyeron los suyos, vinieron para prenderle; porque decían: Está fuera de sí. 22 Pero los escribas que habían venido de Jerusalén decían que tenía a Beelzebú, y que por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios. 23 Y habiéndolos llamado, les decía en parábolas: ¿Cómo puede Satanás echar fuera a Satanás? 24 Si un reino está dividido contra sí mismo, tal reino no puede permanecer. 25 Y si una casa está dividida contra sí misma, tal casa no puede permanecer. 26 Y si Satanás se levanta contra sí mismo, y se divide, no puede permanecer, sino que ha llegado su fin. 27 Ninguno puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si antes no le ata, y entonces podrá saquear su casa. 28 De cierto os digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera que sean; 29 pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, sino que es reo de juicio eterno. 30 Porque ellos habían dicho: Tiene espíritu inmundo. (Mt. 12.
46-50; Lc. 8.
19-21) 31 Vienen después sus hermanos y su madre, y quedándose afuera, enviaron a llamarle. 32 Y la gente que estaba sentada alrededor de él le dijo: Tu madre y tus hermanos están afuera, y te buscan. 33 Él les respondió diciendo: ¿Quién es mi madre y mis hermanos? 34 Y mirando a los que estaban sentados alrededor de él, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. 35 Porque todo aquel que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, y mi hermana, y mi madre.
NTV 1 Jesús entró de nuevo en la sinagoga y vio a un hombre que tenía una mano deforme. 2 Como era el día de descanso, los enemigos de Jesús lo vigilaban de cerca. Si sanaba la mano del hombre, tenían pensado acusarlo por trabajar en el día de descanso. 3 Jesús le dijo al hombre con la mano deforme: «Ven y ponte de pie frente a todos». 4 Luego se dirigió a sus acusadores y les preguntó: «¿Permite la ley hacer buenas acciones en el día de descanso o es un día para hacer el mal? ¿Es un día para salvar la vida o para destruirla? ». Pero ellos no quisieron contestarle. 5 Jesús miró con enojo a los que lo rodeaban, profundamente entristecido por la dureza de su corazón. Entonces le dijo al hombre: «Extiende la mano». Así que el hombre la extendió, ¡y la mano quedó restaurada! 6 Los fariseos salieron enseguida y se reunieron con los partidarios de Herodes para tramar cómo matar a Jesús. 7 Jesús fue al lago con sus discípulos, y una gran multitud lo siguió. La gente llegaba de toda Galilea, Judea, 8 Jerusalén, Idumea, del oriente del río Jordán y de lugares tan al norte como Tiro y Sidón. Las noticias sobre sus milagros corrían por todas partes, y una enorme cantidad de personas llegó para verlo. 9 Jesús encargó a sus discípulos que prepararan una barca para que la multitud no lo apretujara. 10 Ese día sanó a tanta gente que todos los enfermos empujaban hacia adelante para poder tocarlo. 11 Y, cuando los que estaban poseídos por espíritus malignos lo veían, los espíritus los arrojaban al suelo frente a él y gritaban: «¡Tú eres el Hijo de Dios! »; 12 pero Jesús ordenó severamente a los espíritus que no revelaran quién era él. 13 Tiempo después Jesús subió a un monte y llamó a los que quería que lo acompañaran. Todos ellos se acercaron a él. 14 Luego nombró a doce de ellos y los llamó sus apóstoles. Ellos lo acompañarían, y él los enviaría a predicar 15 y les daría autoridad para expulsar demonios. 16 Estos son los doce que escogió: Simón (a quien llamó Pedro), 17 Santiago y Juan (los hijos de Zebedeo, a quienes Jesús apodó «hijos del trueno»), 18 Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago (hijo de Alfeo), Tadeo, Simón (el zelote), 19 Judas Iscariote (quien después lo traicionó). 20 Cierta vez, Jesús entró en una casa y las multitudes empezaron a juntarse nuevamente. Pronto ni él ni sus discípulos encontraron un momento para comer. 21 Cuando sus familiares oyeron lo que sucedía, intentaron llevárselo. «Está fuera de sí», decían. 22 Pero los maestros de la ley religiosa que habían llegado de Jerusalén decían: «Está poseído por Satanás, el príncipe de los demonios. De él recibe el poder para expulsar los demonios». 23 Jesús los llamó para que se acercaran y respondió con una ilustración. «¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? — preguntó — . 24 Un reino dividido por una guerra civil acabará destruido. 25 De la misma manera una familia dividida por peleas se desintegrará. 26 Si Satanás está dividido y pelea contra sí mismo, ¿cómo podrá mantenerse en pie? Nunca sobreviviría. 27 Permítanme darles otra ilustración. ¿Quién tiene suficiente poder para entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes? Solo alguien aún más fuerte, alguien que pudiera atarlo y después saquear su casa. 28 »Les digo la verdad, cualquier pecado y blasfemia pueden ser perdonados, 29 pero todo el que blasfeme contra el Espíritu Santo jamás será perdonado. Este es un pecado que acarrea consecuencias eternas». 30 Les dijo esto porque ellos decían: «Está poseído por un espíritu maligno». 31 Luego la madre y los hermanos de Jesús vinieron a verlo. Se quedaron afuera y le mandaron a decir que saliera para hablar con ellos. 32 Había una multitud sentada alrededor de Jesús, y alguien dijo: «Tu madre y tus hermanos están afuera y te llaman». 33 Jesús respondió: «¿Quién es mi madre? ¿Quiénes son mis hermanos? ». 34 Entonces miró a los que estaban a su alrededor y dijo: «Miren, estos son mi madre y mis hermanos. 35 Todo el que hace la voluntad de Dios es mi hermano y mi hermana y mi madre».
donde Jesús se refiere al pecado contra el Espíritu Santo. Si una persona decide no oír ni ver, ni siquiera una señal del Cielo la convencerá, ya que esta sería simplemente desestimada como todo lo anterior. Aun los milagros no son suficientes para convencer a quienes están decididos a no creer.

Lee Marcos 8:14-21
RVR1960 (Mt. 16.
5-12) 14 Habían olvidado de traer pan, y no tenían sino un pan consigo en la barca. 15 Y él les mandó, diciendo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos, y de la levadura de Herodes. 16 Y discutían entre sí, diciendo: Es porque no trajimos pan. 17 Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Qué discutís, porque no tenéis pan? ¿No entendéis ni comprendéis? ¿Aún tenéis endurecido vuestro corazón? 18 ¿Teniendo ojos no veis, y teniendo oídos no oís? ¿Y no recordáis? 19 Cuando partí los cinco panes entre cinco mil, ¿cuántas cestas llenas de los pedazos recogisteis? Y ellos dijeron: Doce. 20 Y cuando los siete panes entre cuatro mil, ¿cuántas canastas llenas de los pedazos recogisteis? Y ellos dijeron: Siete. 21 Y les dijo: ¿Cómo aún no entendéis?
NTV 14 Pero los discípulos se habían olvidado de llevar comida y solo tenían un pan en la barca. 15 Mientras cruzaban el lago, Jesús les advirtió: «¡Atención! ¡Tengan cuidado con la levadura de los fariseos y con la de Herodes! ». 16 Al oír esto, comenzaron a discutir entre sí, pues no habían traído nada de pan. 17 Jesús supo lo que hablaban, así que les dijo: — ¿Por qué discuten por no tener pan? ¿Todavía no saben ni entienden? ¿Tienen el corazón demasiado endurecido para comprenderlo? 18 “Tienen ojos, ¿y no pueden ver? Tienen oídos, ¿y no pueden oír?” ¿No recuerdan nada en absoluto? 19 Cuando alimenté a los cinco mil con cinco panes, ¿cuántas canastas con sobras recogieron después? — Doce — contestaron ellos. 20 — Y cuando alimenté a los cuatro mil con siete panes, ¿cuántas canastas grandes con sobras recogieron? — Siete — dijeron. 21 — ¿Todavía no entienden? — les preguntó.

¿Qué habían olvidado los discípulos y qué observación hizo Jesús a partir de ello?

Jesús aprovecha la oportunidad para advertir a los discípulos contra la “levadura” de los fariseos y la de Herodes Marcos 8:15
RVR1960 15 Y él les mandó, diciendo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos, y de la levadura de Herodes. NTV 15 Mientras cruzaban el lago, Jesús les advirtió: «¡Atención! ¡Tengan cuidado con la levadura de los fariseos y con la de Herodes! ».
que era símbolo de sus enseñanzas ver Mateo 16:12
RVR1960 12 Entonces entendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura del pan, sino de la doctrina de los fariseos y de los saduceos. NTV 12 Entonces, al fin, comprendieron que no les hablaba de la levadura del pan, sino de las enseñanzas engañosas de los fariseos y de los saduceos.

Pero los discípulos no comprenden, y piensan que Jesús está hablando de que deben evitar comprar pan literal. Como es típico cuando los discípulos malinterpretan a Jesús, él aprovecha la ocasión para instruirlos. El Señor hace una serie de preguntas, las primeras de ellas de naturaleza retórica, expresando su frustración porque no han entendido la misión de él. Sus palabras recuerdan lo que dice en Marcos 4:10-12
RVR1960 10 Cuando estuvo solo, los que estaban cerca de él con los doce le preguntaron sobre la parábola. 11 Y les dijo: A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; mas a los que están fuera, por parábolas todas las cosas; 12 para que viendo, vean y no perciban; y oyendo, oigan y no entiendan; para que no se conviertan, y les sean perdonados los pecados. NTV 10 Más tarde, cuando Jesús se quedó a solas con los doce discípulos y con las demás personas que se habían reunido, le preguntaron el significado de las parábolas. 11 Él contestó: «A ustedes se les permite entender el secreto del reino de Dios; pero utilizo parábolas para hablarles a los de afuera, 12 para que se cumplan las Escrituras: “Cuando ellos vean lo que hago, no aprenderán nada. Cuando oigan lo que digo, no entenderán. De lo contrario, se volverían a mí y serían perdonados” ».
acerca de “los que están fuera” y no entienden. Sus fuertes palabras tienen la intención de despertar a sus discípulos de su letargo espiritual.

En Marcos 8:19-20
RVR1960 19 Cuando partí los cinco panes entre cinco mil, ¿cuántas cestas llenas de los pedazos recogisteis? Y ellos dijeron: Doce. 20 Y cuando los siete panes entre cuatro mil, ¿cuántas canastas llenas de los pedazos recogisteis? Y ellos dijeron: Siete. NTV 19 Cuando alimenté a los cinco mil con cinco panes, ¿cuántas canastas con sobras recogieron después? — Doce — contestaron ellos. 20 — Y cuando alimenté a los cuatro mil con siete panes, ¿cuántas canastas grandes con sobras recogieron? — Siete — dijeron.
formula preguntas simples acerca de cuántas canastas de fragmentos habían recogido después de que él alimentó a los cinco mil Marcos 6:30-44
RVR1960 (Mt. 14.
13-21; Lc. 9.
10-17; Jn. 6.
1-14) 30 Entonces los apóstoles se juntaron con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho, y lo que habían enseñado. 31 Él les dijo: Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco. Porque eran muchos los que iban y venían, de manera que ni aun tenían tiempo para comer. 32 Y se fueron solos en una barca a un lugar desierto. 33 Pero muchos los vieron ir, y le reconocieron; y muchos fueron allá a pie desde las ciudades, y llegaron antes que ellos, y se juntaron a él. 34 Y salió Jesús y vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas. 35 Cuando ya era muy avanzada la hora, sus discípulos se acercaron a él, diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya muy avanzada. 36 Despídelos para que vayan a los campos y aldeas de alrededor, y compren pan, pues no tienen qué comer. 37 Respondiendo él, les dijo: Dadles vosotros de comer. Ellos le dijeron: ¿Que vayamos y compremos pan por doscientos denarios, y les demos de comer? 38 Él les dijo: ¿Cuántos panes tenéis? Id y vedlo. Y al saberlo, dijeron: Cinco, y dos peces. 39 Y les mandó que hiciesen recostar a todos por grupos sobre la hierba verde. 40 Y se recostaron por grupos, de ciento en ciento, y de cincuenta en cincuenta. 41 Entonces tomó los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió los panes, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante; y repartió los dos peces entre todos. 42 Y comieron todos, y se saciaron. 43 Y recogieron de los pedazos doce cestas llenas, y de lo que sobró de los peces. 44 Y los que comieron eran cinco mil hombres.
NTV 30 Los apóstoles regresaron de su viaje y le contaron a Jesús todo lo que habían hecho y enseñado. 31 Entonces Jesús les dijo: «Vayamos solos a un lugar tranquilo para descansar un rato». Lo dijo porque había tanta gente que iba y venía que Jesús y sus apóstoles no tenían tiempo ni para comer. 32 Así que salieron en la barca a un lugar tranquilo, donde pudieran estar a solas; 33 pero muchos los reconocieron y los vieron salir, y gente de muchos pueblos corrió a lo largo de la orilla y llegó antes que ellos. 34 Cuando Jesús salió de la barca, vio a la gran multitud y tuvo compasión de ellos porque eran como ovejas sin pastor. Entonces comenzó a enseñarles muchas cosas. 35 Al atardecer, los discípulos se le acercaron y le dijeron: — Este es un lugar alejado y ya se está haciendo tarde. 36 Despide a las multitudes para que puedan ir a las granjas y aldeas cercanas a comprar algo de comer. 37 Jesús les dijo: — Denles ustedes de comer. — ¿Con qué? — preguntaron — . ¡Tendríamos que trabajar durante meses para ganar suficiente a fin de comprar comida para toda esta gente! 38 — ¿Cuánto pan tienen? — preguntó — . Vayan y averigüen. Ellos regresaron e informaron: — Tenemos cinco panes y dos pescados. 39 Entonces Jesús les dijo a los discípulos que sentaran a la gente en grupos sobre la hierba verde. 40 Así que se sentaron en grupos de cincuenta y de cien. 41 Jesús tomó los cinco panes y los dos pescados, miró hacia el cielo y los bendijo. Luego, a medida que partía los panes en trozos, se los daba a sus discípulos para que los distribuyeran entre la gente. También dividió los pescados para que cada persona tuviera su porción. 42 Todos comieron cuanto quisieron, 43 y después los discípulos juntaron doce canastas con lo que sobró de pan y pescado. 44 Un total de cinco mil hombres y sus familias se alimentaron.
y también a los cuatro mil Marcos 8:1-10
RVR1960 (Mt. 15.
32-39) 1 En aquellos días, como había una gran multitud, y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos, y les dijo: 2 Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer; 3 y si los enviare en ayunas a sus casas, se desmayarán en el camino, pues algunos de ellos han venido de lejos. 4 Sus discípulos le respondieron: ¿De dónde podrá alguien saciar de pan a estos aquí en el desierto? 5 Él les preguntó: ¿Cuántos panes tenéis? Ellos dijeron: Siete. 6 Entonces mandó a la multitud que se recostase en tierra; y tomando los siete panes, habiendo dado gracias, los partió, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante; y los pusieron delante de la multitud. 7 Tenían también unos pocos pececillos; y los bendijo, y mandó que también los pusiesen delante. 8 Y comieron, y se saciaron; y recogieron de los pedazos que habían sobrado, siete canastas. 9 Eran los que comieron, como cuatro mil; y los despidió. 10 Y luego entrando en la barca con sus discípulos, vino a la región de Dalmanuta.
NTV 1 En esos días, se reunió otra gran multitud, y de nuevo la gente quedó sin alimentos. Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: 2 — Siento compasión por ellos. Han estado aquí conmigo durante tres días y no les queda nada para comer. 3 Si los envío a sus casas con hambre, se desmayarán en el camino porque algunos han venido desde muy lejos. 4 Sus discípulos respondieron: — ¿Cómo vamos a conseguir comida suficiente para darles de comer aquí en el desierto? 5 — ¿Cuánto pan tienen? — preguntó Jesús. — Siete panes — contestaron ellos. 6 Entonces Jesús le dijo a la gente que se sentara en el suelo. Luego tomó los siete panes, dio gracias a Dios por ellos, los partió en trozos y se los dio a sus discípulos, quienes repartieron el pan entre la multitud. 7 También encontraron unos pescaditos, así que Jesús los bendijo y pidió a sus discípulos que los repartieran. 8 Todos comieron cuanto quisieron. Después los discípulos recogieron siete canastas grandes con la comida que sobró. 9 Ese día había unos cuatro mil hombres en la multitud, y Jesús los envió a sus casas luego de que comieron. 10 Inmediatamente después, subió a una barca con sus discípulos y cruzó a la región de Dalmanuta.
con lo que pretende ilustrar que ya deberían haber comprendido que los recursos limitados no son una barrera para el Mesías. Su pregunta final en Marcos 8:21
RVR1960 21 Y les dijo: ¿Cómo aún no entendéis? NTV 21 — ¿Todavía no entienden? — les preguntó.
es nuevamente retórica: ¿Cómo aún no entienden?”

Después de todo, considera todo lo que ya habían visto y experimentado con Jesús.

¿Cómo podemos aprender a mantener nuestros corazones y mentes abiertos a la realidad de Dios y de su amor? Considera toda la evidencia que se nos ha dado en favor de Dios y de su amor. Sin embargo, ¿por qué a veces parece tan fácil dudar?

VIERNES - Para Estudiar y Meditar

Lee los capítulos titulados “La tradición”, “Barreras quebrantadas” y “La verdadera señal” en el libro El Deseado de todas las gentes, de Elena de White, pp. 365-384.

“¡Cuán difundido está, hoy como antaño, este pecado sutil y engañoso entre los seguidores de nuestro Señor! ¡Cuán a menudo nuestro servicio para Cristo, y nuestra comunión entre unos y otros, quedan manchados por el secreto deseo de exaltar al yo! ¡Cuán prestamente se manifiesta el pensamiento de adulación propia y el anhelo de la aprobación humana! Es el amor al yo, el deseo de un camino más fácil que el señalado por Dios, lo que induce a sustituir los preceptos divinos por las teorías y las tradiciones humanas. A sus propios discípulos se dirigen las palabras amonestadoras de Cristo: ‘Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos’.

“La religión de Cristo es la sinceridad misma. El celo por la gloria de Dios es el móvil implantado por el Espíritu Santo; y solo la obra eficaz del Espíritu puede implantar ese móvil. Únicamente el poder de Dios puede desterrar el egoísmo y la hipocresía. Este cambio es la señal de su obra. Cuando la fe que aceptamos destruye el egoísmo y la simulación, cuando nos induce a buscar la gloria de Dios y no la nuestra, podemos saber que es del debido carácter. ‘Padre, glorifica tu nombre’, fue el principio fundamental de la vida de Cristo; y si lo seguimos, será el principio fundamental de nuestra vida. Nos ordena ‘andar como él anduvo’; ‘y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos’ ” (DTG 382, 383).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

¿Qué prácticas ayudan a mantener puro el corazón, según tu experiencia?

PREGUNTA 1

¿Qué personas son consideradas “inmundas” en tu comunidad? ¿Qué puedes hacer para atraerlas al evangelio?

PREGUNTA 2

Reflexionen como clase acerca de qué pueden hacer para fomentar la difusión del evangelio de maneras sencillas entre sus vecinos.

PREGUNTA 3

Lean Marcos 8:1-10
RVR1960 (Mt. 15.
32-39) 1 En aquellos días, como había una gran multitud, y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos, y les dijo: 2 Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer; 3 y si los enviare en ayunas a sus casas, se desmayarán en el camino, pues algunos de ellos han venido de lejos. 4 Sus discípulos le respondieron: ¿De dónde podrá alguien saciar de pan a estos aquí en el desierto? 5 Él les preguntó: ¿Cuántos panes tenéis? Ellos dijeron: Siete. 6 Entonces mandó a la multitud que se recostase en tierra; y tomando los siete panes, habiendo dado gracias, los partió, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante; y los pusieron delante de la multitud. 7 Tenían también unos pocos pececillos; y los bendijo, y mandó que también los pusiesen delante. 8 Y comieron, y se saciaron; y recogieron de los pedazos que habían sobrado, siete canastas. 9 Eran los que comieron, como cuatro mil; y los despidió. 10 Y luego entrando en la barca con sus discípulos, vino a la región de Dalmanuta.
NTV 1 En esos días, se reunió otra gran multitud, y de nuevo la gente quedó sin alimentos. Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: 2 — Siento compasión por ellos. Han estado aquí conmigo durante tres días y no les queda nada para comer. 3 Si los envío a sus casas con hambre, se desmayarán en el camino porque algunos han venido desde muy lejos. 4 Sus discípulos respondieron: — ¿Cómo vamos a conseguir comida suficiente para darles de comer aquí en el desierto? 5 — ¿Cuánto pan tienen? — preguntó Jesús. — Siete panes — contestaron ellos. 6 Entonces Jesús le dijo a la gente que se sentara en el suelo. Luego tomó los siete panes, dio gracias a Dios por ellos, los partió en trozos y se los dio a sus discípulos, quienes repartieron el pan entre la multitud. 7 También encontraron unos pescaditos, así que Jesús los bendijo y pidió a sus discípulos que los repartieran. 8 Todos comieron cuanto quisieron. Después los discípulos recogieron siete canastas grandes con la comida que sobró. 9 Ese día había unos cuatro mil hombres en la multitud, y Jesús los envió a sus casas luego de que comieron. 10 Inmediatamente después, subió a una barca con sus discípulos y cruzó a la región de Dalmanuta.
donde se narra la alimentación de los cuatro mil. ¿Qué diferencia produce en la interpretación de este pasaje el hecho de que la multitud era probablemente gentil, pagana? ¿Por qué no debería eso significar diferencia alguna?

PREGUNTA 4

¿Cómo podemos protegernos diligentemente del deseo innato que todos tenemos, como criaturas caídas, de exaltarnos a nosotros mismos?

Repaso de la Lección

LECCIONES DE VIDA - Pr. Robert Costa

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